jueves, 21 de septiembre de 2017

El otro referendum (Kurdistán iraquí)

Hoy escribo en El Correo y en el Diario Vasco sobre "otro referéndum". Intento explicar el complicado escenario del proceso en el Kurdistán Iraquí y califico la situación de dilema. Ver más abajo el texto completo.


El artículo fue escrito antes de que la Alta Representante de la Unión Europea para la Política Exterior y Política de Seguridad, Federica Mogherini, estableciera ayer mismo la posición oficial europea:

     "A referendum on independence has been announced by the Kurdistan Regional Government for 25 September 2017. 
      The European Union reiterates its steadfast support for Iraq's unity, sovereignty and territorial integrity. Unilateral actions, such as the proposed referendum, is counterproductive and must be avoided.
      The EU recognises there are outstanding issues between Erbil and Baghdad that need to be resolved. This should be done through a peaceful and constructive dialogue leading to a mutually agreed solution based on the full application of the provisions of the Iraqi Constitution. The EU welcomes the UN initiative to facilitate a dialogue and offers its support to such a process if requested."

En mi versión (no he encontrado traducción oficial) sería algo así como:

"La Unión Europea reitera su firme apoyo a la unidad, soberanía e integridad territorial de Iraq. Acciones unilaterales, tales como el referéndum propuesto, son contraproducentes y deben evitarse.


"La UE reconoce que hay asuntos pendientes entre Erbil y Bagdad que deben resolverse. Esto debe hacerse a través de un diálogo pacífico y constructivo que lleve a una solución mutuamente acordada basada en la plena aplicación de las disposiciones de la Constitución iraquí. La UE da bienvenida a la iniciativa de la ONU para facilitar un diálogo entre las partes y ofrece su apoyo de la UE a este proceso si este apoyo es solicitado".

Quien lea en mi artículo mis comentarios sobre la posición norteamericana, entenderá bien porqué esta posición europea me parece demasiado parcial y un poco cínica. Una repuesta demasiado plana ante un dilema complejo.


Y ahora la foto del artículo y el texto más abajo:


 http://www.diariovasco.com/opinion/referendum-20170921223646-nt.html 






El otro referéndum





Hay un referéndum que se celebrará (o no) en Cataluña el día 1 de octubre. Hay otro que tendrá lugar (o no) en el Kurdistán iraquí sólo unos días antes, el 25 de este mes. Entre ambos procesos hay enormes diferencias de todo orden, pero también algún curioso paralelismo.





El Kurdistán, usted lo sabe bien, se encuentra en Asia Occidental, en la encrucijada de 4 países clave del Oriente Próximo: Iraq, Irán, Turquía y Siria. No parece un lugar fácil para vivir, pero los kurdos han resistido en la zona lo indecible, casi milagrosamente, sin perder su identidad. Kurdistán ha vivido dos tentativas de independencia que terminaron ambas en aborto. La primera fue un espejismo. El Tratado de Sèvres, al terminar la Primera Guerra Mundial, reconocía la independencia de la parte turca del Kurdistán. Pero este acuerdo no llegó a entrar en vigor y el Tratado de Lausanne que lo sustituyó renunció al proyecto. El segundo ensayo tuvo lugar en la zona iraní, tras la Segunda Guerra Mundial, al amparo de la Unión Soviética y con la denominación de República de Mahabab. Pero los soviéticos abandonaron el experimento y el territorio de la malograda república fue a los pocos meses reincorporado a Irán.





Las penalidades del pueblo kurdo han sido terribles. Uno de los momentos más duros fue el ataque con armas químicas en la ciudad de Halabja, en el Kurdistán iraquí, perpetrado en 1988 por Sadam Hussein y Alí el Químico, en el que murieron unas 5.000 personas. Ambos pagaron el crimen con la horca. Ahora, 30 años después, el papel clave jugado por los militares kurdos -y las valientes milicianas- en la lucha contra el Estado Islámico ha fortalecido sus posiciones militares y políticas.





El caso es que este verano las autoridades de la región kurda de Iraq han convocado un referéndum de autodeterminación. Los límites de la región están claros en el norte y por el este, marcados por las fronteras con Siria, Turquía e Irán. Pero por el oeste hay territorios en disputa con otras regiones de Iraq, situación que dificulta cualquier negociación. La importante y rica ciudad de Kirkuk, por ejemplo, está en juego.





Este referéndum no cuenta con el acuerdo ni la autorización de Bagdad. El parlamento iraquí, en votación de hace unos pocos días, ha resuelto considerar el referéndum como inconstitucional y llama al gobierno a "tomar las medidas necesarias" para impedir el proceso. A los pocos días el Parlamento regional kurdo iraquí ha respondido, en un retador juego de legitimidades y soberanías, apoyando el referéndum y desobedeciendo a la capital.





En este contexto la celebración (¿resulta aquí celebración la mejor palabra?) del referéndum se dificulta y, en caso de celebrarse, sus efectos pueden complicar una situación regional ya de por sí muy convulsa.





Iraq no permitirá el referéndum ni aceptará sus resultados, si llegara a celebrarse. Turquía e Irán, ambos con zonas kurdas, no van a reconocerlo tampoco. Estados Unidos pide paciencia y posponer el proceso, temiendo que el conflicto desestabilice aún más la región y debilite la lucha contra el Estrado Islámico, en la que los y las militares kurdos han jugado tan bravo papel.





Para complicar un poco la vida a los amantes de los esquemas binarios en blanco y negro, Israel se cuela en el proceso como su único apoyo en la zona. El Presidente Netanyahu ha afirmado que “Israel apoya los legítimos esfuerzos del pueblo kurdo para lograr un Estado propio”.





Se me ocurren poco casos tan claros como el kurdo que merezcan un reconocimiento internacional como sujeto de un ejercicio de autodeterminación. La posición de la mayoría del pueblo kurdo es favorable no sólo al referéndum, sino también a la independencia. Aunque también hay diferencias internas, problemas serios de corrupción y rivalidades familiares por el control.





El momento es malo para un referéndum, es cierto, pero siendo honesto tampoco se me ocurre qué otro tiempo podría ser mejor, si nunca hay voluntad política, ni la va a haber. Posponer el proceso, sin un plan concreto, como propone los Estados Unidos, no es más que exigir al más débil que renuncie a sus demandas legítimas. No es equilibrado afirmar que el referéndum unilateral creará inestabilidad, sin añadir al tiempo que la negativa previa a cualquier forma de acuerdo es, cuando menos, igualmente responsable. Pero seamos realistas, sin acuerdo con Bagdad y sin apoyo regional, el futuro del proceso parece muy poco prometedor.





Hay quien espera un acuerdo de última hora avalado por los Estados Unidos, o quizá por la propia ONU, que permitiera el retraso del referéndum con dos condiciones: fecha cierta para convocarlo de nuevo de manera acordada y resultado vinculante. No sería mala solución, pero parece harto improbable.





No sé ustedes, pero yo veo aquí un dilema. Y un dilema, por definición, tiene difícil solución porque todas las opciones tienen sus pros y sus contras. Ante un dilema, si alguien cree tener una respuesta clara y categórica, es que o bien el asunto no era realmente de un dilema o bien no lo ha pensado suficiente.





No, no quería yo hablar de Cataluña, sino del Kurdistán. A pesar de las infinitas diferencias, alguna analogía podría caber, pero no haré comparaciones. Este artículo termina aquí. Lo que no podrá negarme usted es que en los próximos días, en los ratos que las noticias de Cataluña lo permitan, merece la pena dedicar también un poco de atención a este otro referéndum.

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