viernes, 15 de junio de 2018

Congreso Empresas y DDHH - Sevilla

Hoy he tenido el honor de impartir la Conferencia de clausura del magnífico Congreso de Empresas y Derechos Humanos sobre I Plan Nacional de Empresas y Derechos Humanos organizado por la Universidad de Sevilla y presidido por la Prof. Carmen Márquez.


 https://www.congresoplanempresasyddhh.org/el-congreso/ 


Aquí tienes el impresionante (por número y por calidad de los ponentes) programa de trabajo de este día y medio.



Por cierto, la Conferencia se celebraba en el Aula Magna de la Facultad de Derecho que cumple este año ¡5 siglos!


viernes, 8 de junio de 2018

Defensoría del Pueblo de Iberoamérica y los ODS

Ayer y hoy se ha celebrado en el Aula Magna de la Facultad de Derecho de la Universidad de Alcalá, el Congreso del Programa Regional de Apoyo a las Defensorías del Pueblo de Iberoamérica (PRADPI) en el que participaron numerosos titulares y equipo de las diferentes defensorías de Iberoamérica. Se trataba de estudiar el papel de las defensoría en el impulso de los ODS.

 https://pradpi.es/congreso

He tenido el honor de participar en la Mesa sobre el Derecho a la Educación y el papel de las defensorías, que he compartido con Mariano Jabonero, el Secretario General de la Organización de los Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura.


He dividido mi ponencia en 4 partes:
- ¿qué es el Derecho a la Educación?, ¿Cuál es su contenido normativo?, ¿Cuál su relación con los ODM-ODS?;
- de la progresividad a la exigibilidad en el Derecho a la Educación;
- el papel del Comité DESC en la defensa y promoción del Derecho a la Educación; 
- algunas sugerencias sobre el papel de las defensorías del Pueblo en el desarrollo del Derecho a la Educación.












sábado, 26 de mayo de 2018

Ébola: ayer, hoy y mañana

En el 2014, durante aquel horrible brote de ébola que mató a más de 11.000 personas en África occidental, escribí en varias ocasiones sobre Ébola y Derechos Humanos, sobre la polémica ¿Ha fallado la OMS en la crisis del ébola?, ¿es la OMS culpable? o incluso sobre Ébola, FMI y las políticas de ajuste y recorte.


Hoy, por desgracia, debo retomar el tema en mi columna #MirarHaciaOtroLado (en DEIA, Noticias de Gipuzkoa y Noticias de Álava):


 http://www.noticiasdegipuzkoa.eus/2018/05/26/mundo/ebola-ayer-hoy-y-manana


ÉBOLA, AYER, HOY Y MAÑANA


Seguro que ustedes recuerdan el brote de ébola de los años 2014 y 2015 en África Occidental. Afectó de forma especialmente agresiva a Guinea, Liberia y Sierra Leona. Murieron, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), 11.323 personas. Aquel brote supuso un enorme reto para los sistemas sanitarios de la zona, totalmente desbordados, y para la comunidad internacional. En torno a aquella crisis tuvimos que tratar con diversos dilemas y problemas sobre la relación entre la pobreza y la seguridad global;o entre las prácticas culturales y las exigencias derivadas de los conocimientos científicos.


Seguramente, por aquello de la cercanía (geográfica y cultural), recordaremos con viveza los casos de los sacerdotes repatriados o de la enfermera contagiada en Madrid. Recordaremos la crisis social, más que sanitaria, en nuestro país: la histeria de algunos medios, el amarillismo de otros. Recordaremos los dos sacerdotes muertos al haber sido contagiados en labores sanitarias y humanitarias sobre el terreno. Recordaremos tal vez alguna polémica miserable sobre los gastos de esas repatriaciones. Si me aprietan, y sin cinismo alguno (bien traída, por su etimología, esta palabra), apuesto a que nos acordaremos también del perro de la enfermera contagiada, de nombre Excalibur, que las autoridades decidieron sacrificar para evitar riesgos en un momento muy delicado. La enfermera, por cierto, demandó a la Comunidad de Madrid solicitando una indemnización de 150.000 euros por daños morales, que fue desestimada.


Pues bien, de nuevo hay un brote de ébola en África. Esta vez en la República Democrática del Congo. Un país entre los de menor Desarrollo Humano del mundo, el 176 de 188 en el listado o Índice de Desarrollo Humano, con una esperanza de vida que no llega a los 60 años.


De momento hay una treintena de casos identificados y 8 muertos. A pesar de que, según las últimas informaciones, el brote habría llegado ya a algún centro urbano, se está aún a tiempo de controlarlo y evitar su extensión. Los medios sanitarios de la zona son escasos, pero ya hay sobre el terreno desplegados recursos de respuesta rápida de la OMS y de ONGs como Médicos Sin Fronteras, organización esta última de importancia capital en este tipo de casos (sí, tu ayuda sirve, y mucho).


Esperemos que todos hayamos aprendido en estos últimos años lo suficiente para conseguir que este brote se elimine en breve. Una prioridad clara y mínima es que no se extienda a otros países de la zona. Ya se está trabajando a ese fin en países como la República Centroafricana, Angola, Burundi, Ruanda, Sudán del Sur, Tanzania, Zambia o Uganda.


Será entonces, una vez pasada la crisis, momento de recordar de nuevo que el ébola, como tantas otras crisis sanitarias de la zona, tiene su raíz o la razón de su transmisión, propagación, extensión o agravamiento en la pobreza, la falta de higiene y recursos, la falta de formación y educación. Ahora necesitamos respuestas de emergencia, pero mañana, como ayer, necesitaremos desarrollo humano, derechos humanos, formación, investigación y divulgación científica, educación y prevención: es decir, salud social y salud humana.

lunes, 21 de mayo de 2018

El lugar de los Derechos Humanos después de ETA

Me ha costado mucho escribir este artículo. Muchas veces resulta más fácil hablar de Trump o Putin que de tu propia casa. He intentado ser equilibrado y constructivo.


Lo publican hoy El Correo y El Diario Vasco.


 






EL LUGAR DE LOS DERECHOS HUMANOS DESPUÉS DE ETA




Si les digo que el futuro de nuestro país debe estar fundamentado en una cultura de los derechos humanos pasarán ustedes por encima de esta frase a la velocidad de quien lee un lugar común, una frase bonita pero, a fuerza de evidente, sin significado; a fuerza de repetida, sin contenido ni potencia.


Recuerdo los tiempos en que muchos en la izquierda independentista exigían el respeto de los derechos humanos para con los suyos mientras callaban -cuando no justificaban o jaleaban- cuando se violaban los del vecino que era asesinado o amenazado u hostigado. Los derechos humanos eran un instrumento de lucha que utilizar, estirar o ignorar según la ocasión. Los derechos humanos fueron un fetiche que les permitía presentarse como víctimas y en todo caso victimarios sólo por reacción o defensa.


No son los únicos que han vivido una delirante relación de los derechos humanos. Recuerdo haber estado allí cuando un ministro español explicaba a la Comisión de Derechos Humanos de la ONU que en España no se torturaba -hablamos todavía de los años duros- y que prueba de ello era lo exiguo de las sentencias condenatorias y que por eso las denuncias no debían ser tomadas en serio ni investigarse dado que eran, por principio, falsas. Algunos embajadores y expertos allí citados se miraban atónitos ante semejante lógica: no hay tortura ergo las denuncias son falsas ergo no se investigan ergo no hay sentencias ergo no hay tortura. Este simplismo hizo mucho daño a la imagen internacional de España durante aquellos años, y quizá aún se estén pagando restos de aquellos errores en forma de estereotipos que vemos estos días en Bruselas, Berlín o Ginebra.


Al mismo tiempo algunos sectores llegaron a desconfiar de todo lo que viniera de los derechos humanos o de la ONU, dejando que otros se lo apropiaban sin fundamento alguno. Recuerdo un informe de la ONU sobre los derechos humanos en el marco de la lucha contra el terrorismo en España, todavía no hace una década. Era un informe riguroso que reconocía los avances del gobierno para promover los derechos humanos, afirmaba de entrada que «los actos de terrorismo, en particular los de ETA, suponen la destrucción de los derechos humanos» y defendía que la definición de terrorismo de la legislación española respetaba los estándares internacionales. Tras esas afirmaciones pasaba a cuestionar algunas prácticas que había que corregir y detectaba problemas que había que mejorar (para eso se crearon estos sistemas de informes).


Pues bien, aquello se presentó, por unos y otros, para alabarlo o denostarlo, contra su propio contenido, como un informe que sustentaba la visión del conflicto de la izquierda independentista. Así un discurso templado, impecablemente basado en los derechos humanos, que podría haber sido útil para todos, se reinterpretaba como arma política ignorando su contenido real.


En ocasiones le hemos pedido demasiado a los derechos humanos, por ejemplo que nos den la razón en nuestras posiciones políticas. De esta forma sólo habría una política penitenciaria, sólo una política de memoria, sólo una política lingüística, sólo una forma de relacionarse con el estado o equilibrar soberanías, sólo una forma de entender la ciudadanía o el principio de igualdad (las nuestras) que respetaría los derechos humanos. Los derechos humanos se convertían así en ocasiones en una suerte de ideología más o menos progresista, más o menos nacionalista para unos, más o menos constitucionalista para otros. En el otro extremo, para los desencantados y los cínicos, los derechos humanos se reducían a una declaración retórica sin contenido ni exigencia concreta alguna.


En el término medio debemos, a mi juicio, pedir a los derechos humanos algo importante pero reducido, con límites y fronteras que no invadan por completo el ámbito de lo político. Una visión, no minimalista pero sí ponderada, en que los derechos humanos marcan el mínimo de convivencia que nos debemos reclamar y respetar mientras hacemos política, mientras discrepamos y acertamos o nos equivocamos en nuestras decisiones y ensayos colectivos.


Los derechos humanos nos exigen el respeto a las víctimas, la lucha contra la impunidad de todo aquél que agrediera a otro, un relato social del pasado fundamentado en la dignidad humana y los valores cívicos (el legado ético de tantos, desde Gesto por la Paz a quienes se resistieron con dignidad en sus espacios, los que fueran, nos dan claves), el respeto a la vida y la integridad de todos, y también garantías y derechos procesales y penitenciarios para todos (presos incluidos).


Para ello necesitamos instituciones y educación (la campaña interinstitucional por el 70 aniversario de la Declaración Universal o el trabajo del Instituto Gogora, son buenos ejemplos), pero también una sociedad civil fuerte, heterogénea pero coordinada en torno a una red independiente, ni partidista ni populista, con capacidad de interlocución local e internacional.


No sé si es mucho o poco, pero si estamos por los derechos humanos nos toca tomárnoslo en serio.

sábado, 19 de mayo de 2018

Populismo a la italiana

Hoy en DEIA, Noticias de Gipuzkoa y Noticias de Álava, en mi columna #MirarHaciaOtroLado, hablo del posible acuerdo de gobierno en Italia: Populismo a la Italiana






POPULISMO A LA ITALIANA


Les escribo desde Roma, ciudad milenaria que cada primavera renace joven y excesiva, como los matorrales de entre las ruinas de piedra. La semana que viene se podría anunciar un acuerdo de gobierno entre el movimiento 5 Estrellas y la Liga (Norte). Sería, se nos dice, una alianza contra natura: 5 Estrellas es un movimiento antisistema y populista, que nació de la crítica al sistema de partidos y la casta, que se declara ni de derechas ni de izquierdas, como superador de la democracia burguesa y convencional;mientras tanto la Liga, aliado tantas veces de Berlusconi, es la derecha antiliberal, populista, antieuropea y nacionalista, antiinmigración, tipo -me disculpan el simplismo- Le Pen en Francia, Nigel Farage en el Reino Unido, los partidos actualmente en el poder en Polonia y Hungría o, finalmente, Trump.


Pero tal vez la alianza no sea tan antinatura si uno lo piensa bien. Y es que no hay cosa que se parezca más a un populista de izquierdas… que un populista de derechas. Aunque unos y otros se alimenten de estéticas y retóricas opuestas, en el fondo nada hay más parecido: bien sean los populistas machistas de putas y dinero (Berlusconi o Trump), los populistas de fuerza, camisas negras, Juana de Arco o ceremonia ortodoxa (Putin, Le Pen u Orbán) o los populista de puño en alto, asalto a los cielos, discurso setentero y purismo que divide la sociedad entre nosotros y ellos, entre buenos y malos, culpables e inocentes, nuevos y viejos, base y elite, pueblo y políticos, gente y casta. Esta dicotomía, tan simple y tonta, nos hace sentir seguros. El populista se define en negativo, contra algo. Tiene soluciones simples, “que se entienden”, ante problemas complejos. El populista se deleita con la paja en ojo ajeno aunque a veces tiene dificultades con la viga de chalé en el propio.


Lo que se ha conocido del contenido del acuerdo entre 5 estrellas y la Liga es antieuropeísta, claro está. Quizá sea más fácil decirle a le gente que los males vienen de Bruselas y sus funcionarios, o de los políticos en general y sentirnos así puros y sin ninguna responsabilidad en los que nos pasa. Eso lo entendemos todos y nos tienta tener algo y alguien a quien echar las culpas de un mundo que no entendemos, que es diferente y que ha cambiado y que nos cuesta entender. Un mundo donde algunas claves de toda la vida, algunas expectativas con las que nacimos se han desvanecido. Un mundo globalizado donde cada vez menos hay empleados y empleadores clásicos, diferenciados, cada vez menos trabajo para toda la vida, cada vez menos norte y sur global, cada vez más vertiginosa incertidumbre. Casi preferimos aferrarnos a las injusticias clásicas, que nos dan tranquilidad de saber contra qué respirar, que mirar a la cara un mundo desconcertante, inquietante y exigente. En el populismo hay una condena a la modernidad, una vuelta imposible a lo viejo conocido, aunque fuera peor. Por eso son movimientos esencialmente conservadores, aunque en ocasiones se disfracen de la retórica y la estética tradicional de izquierdas.


No, mi la Alianza 5 estrellas con la Liga no me parece tan antinatura: hay una agenda antieuropea, antiglobalización, antiinmigración, antiprogreso y antiliberal común y es que, lleven sus disputados camiseta o corbata, se envuelvan en banderas color rojo, morado, azul o gris, lleven el puño en alto o la camisa parda, tienen más en común de lo que parece. Allí y aquí.

viernes, 18 de mayo de 2018

Derecho a la Ciencia en Roma - ASIERI

Hoy en hablado, en la impresionante Escuela España de Historia y Arqueología, del CSIC, ubicada en pleno Foro Romano, sobre Derecho Humano a la Ciencia. Ha sido la conferencia en el Simposio de la Asociación Española de Investigadores en la República de Italia (ASIERI) de la que os hablaba el otro día. Por cierto, tan impresionante como el propio Foro es el excelente grupo humano que forma la ASIERI. Sobre este Simposio os comentaba hace unos días aquí.