sábado, 13 de enero de 2018

Prioridades europeas

Hoy escribo en mi columna #MirarHaciaOtroLado un artículo en que intento hablar sobre "Prioridades Europeas". Lo hago a partir de las noticias habidas esta semana sobre las grandes líneas que pueden  definir el próximo Marco Financiero Plurianual (2012-2028). Y lo que sirve para nuestra casa grande, Europa, sirve para el resto de nuestras casas, así que intento aplicar esas prioridades a nuestras instituciones más cercanas.


Quiero mostrar que un asunto que puede parecer muy lejano, técnico y gris, resulta sin embargo apasionante por sus implicaciones políticas y sociales, y por sus consecuencias prácticas en nuestra vida.


Los anglosajones suelen decir eso de "if you want to know, follow the money". Esta expresión puede sonar muy cínica, pero, si la interpretamos con suficiente flexibilidad, tiene su sentido. Pues eso, que si quieres saber a qué damos realmente importancia en Europa, mira a dónde va nuestro dinero. Si nos interesa el futuro de Europa es el momento de hacer ese ejercicio y participar en él, por medio de nuestras instituciones y representantes. Es lo que, de alguna forma, como comentarista de la actualidad internacional, intento hacer yo aquí con mis modestos medios: participar con mi opinión.


Aquí tienes el enlace al artículo si quieres ir a la página del periódico. Si lo prefieres, aquí abajo la captura del mismo o, si te resulta más cómodo, más abajo lo puedes leer directamente.






PRIORIDADES EUROPEAS




La Comisión Europea anda estos días haciendo sus cuentas para definir el próximo Marco Financiero Plurianual, el decir, las grandes líneas presupuestarias de la Unión Europea para los años del 2021 al 2028. Así dicho le podrá parecer a usted un asunto meramente técnico, pero le aseguro que en este debate se deciden cosas que tendrán consecuencias importantes para nuestro futuro. Es ahí donde se hace política, tanto o más que en los titulares más llamativos o en los programas sensacionalistas que nos entretienen con mucho morbo y pocas nueces.



Este marco presupuestario va a definir a muy grandes rasgos qué líneas prioritarias tendrá la Unión Europea en los próximos 10 años, en qué nos gastaremos el dinero los europeos, qué queremos hacer, a qué vamos a dar importancia. Este marco presupuestario viene mediatizado por el BREXIT, que elimina a uno de los contribuyentes más importantes, y por otras circunstancias sobrevenidas como los nuevos retos de la inmigración y las políticas del cambio climático.



La Unión Europea necesitará tanto aumentar sus ingresos como reducir algunos gastos. En el capítulo de ingresos hay dos vías que se exploran: el aumento de contribuciones de los estados y la creación de un impuesto propio, como podría ser el que gravara los plásticos, medida que sumaría una finalidad medioambiental a la financiera.



Ayer mismo las partes que estaban negociando el nuevo gobierno alemán se comprometieron a aumentar la contribución alemana y se suman así al liderazgo francés por un nuevo impulso europeo. Los partidos alemanes muestran una apuesta europeísta en un momento en que una alianza con el liderazgo de Macron puede hacer avanzar una Europa potente y relevante, tras el susto del BREXIT. A veces, tanto a los humanos como a las organizaciones, un duro golpe nos ayuda a crecer, superarnos y mejorar.



En el capítulo de los recortes habrá pelea, lo verán, pero la primera propuesta de los comisarios europeos trae ideas interesantes. Se anuncian ciertos recortes en políticas tradicionales como los fondos de cohesión, agrícolas y de infraestructuras, mientras que se priorizan los programas educativos, como ERASMUS, y a las inversiones de ciencia y tecnología enmarcadas en el que resulte heredero del actual programa Horizonte 2020. A este fin se está dispuesto incluso a aumentar fondos.



A España no le gusta esta dirección, pero hace mal, a mi juicio. En lugar de aferrarse a unos fondos que fueron importantes pero que ya deberían estar superados (especialmente la desproporcionada y cuestionable partida agrícola), España, como país ya contribuyente, debería sumarse a la oportunidad de priorizar la educación europeísta y el I+D. España debe mirarse a sí mismo como un país que quiere estar en la élite mundial del talento, la creatividad y la creación de ideas y riqueza.



Entiendo que hay razones competenciales que lo dificultan, pero aún así sería bueno que nuestras instituciones, españolas y vascas, aprovecharan esta estela para reforzar sus políticas educativas y de I+D. Pero en ambas partidas el aumento presupuestario no lo es todo. Es exigible la rendición de cuentas, la calidad y los resultados. Sin ahogar a nuestros investigadores en labores administrativas y exigiendo más calidad que cantidad. Mejorando la educación pero sobre la base de la evidencia científica, no de la moda innovadora de temporada, como nos enseña la Cátedra de Cultura Científica de la EHU-UPV en su programa “las pruebas de la educación”, que les recomiendo vivamente.



Prioridades europeas: I+D y educación europeísta. Yo a estas prioridades me apunto.

martes, 9 de enero de 2018

IUS ET SCIENTIA


IUS ET SCIENTIA, de la Universidad de Sevilla, es según indica su página web "la primera revista electrónica en España sobre Derecho y Ciencia. Dirigida a la comunidad académica internacional y nacional, esta revista gratuita permite la publicación periódica de trabajos originales en español e inglés, tras superar un exigente proceso de revisión por expertos independientes, únicamente en temas de bioética y bioderecho, nuevas tecnologías y derechos humanos".


 https://institucional.us.es/iusetscientia/index.php/ies/index 



Como veis esta revista trata de mucho temas que tienen que ver con el Derecho Humano a la Ciencia.

Su último número (Vol. 3, Núm. 2 ,2017) se dedica a "Convergences and Divergences in International Biolaw".


Además, sus contenidos están en abierto y accesibles gratuitamente, otro motivo para hacerme eco aquí de su existencia y contenidos. y es que, como sabéis, el acceso asequible al conocimiento científico es uno de los contenidos del Derecho Humano a la Ciencia.


Por fin un tercer motivo, más inmediato o interesado para hacer esta referencia en mi blog. En uno de los artículos de este último número (Simona Fanni y Ernani Contipelli: THE ORIZING HUMAN ADAPTATION TO CLIMATE CHANGE FROM AN INTERNATIONAL BIOETHICAL AND BIOLEGAL PERSPECTIVE), además de citarse hasta en cuatro ocasiones uno de mis artículos, del que se toman alguna ideas, se recomienda este blog en los siguientes términos:


" for further views and assessments on human rights in general and, in particular, on the right to science, it may also be interesting to visit the blog of Dr. Mikel Mancisidor at http://mikelmancisidor.blogspot.it/ last accessed 18 September 2017"

El artículo completo de Simona Fanni y Ernani Contipelli, por cierto con un enfoque novedoso y lleno de ideas provocadoras, que no pueden dejar indiferente a nadie, está accesible aquí.

Muchas gracias, Simona Fanni (de la Universidad de Cagliari, en Cerdeña) y Ernani Contipelli (de la Universidad de Chapecó, en Brasil), por seguir este blog y recomendarlo.

lunes, 8 de enero de 2018

BBK Behatokia entrevista a Aran Acha

Hoy os quiero recomendar una muy interesante entrevista que hace la Directora del Proyecto BBK Behatokia en Deusto Business School, Virginia Gómez de Retana, a Aran Acha, la Directora del Centro UNESCO del País Vasco / UNESCO Etxea.


 https://bbk-behatokia.com/2017/12/12/entrevista-con-arantza-acha-directora-del-centro-unesco-etxea-del-pais-vasco/ 
Aran Acha hace una muy inteligente integración de elementos locales (en la entrevista se trata de reflexionar sobre los retos de Bizkaia) pero colocados en su marco global. Aran Acha pone el foco en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU y su relevancia para las políticas públicas y objetivos sociales de un territorio concreto como puede ser Bizkaia.


 http://www.un.org/sustainabledevelopment/es/objetivos-de-desarrollo-sostenible/ 


Aran insiste mucho en los aspectos sociales (humanistas) y medioambientales (planetistas, dice ella en un momento de la entrevista) de todo reto económico o político. Especialmente afinadas, equilibradas e inteligentes son sus referencias a los aspectos de género, cuando mencionada -de modo diferenciado o acentuado, según sea el caso- a las mujeres y las niñas.
 http://www.unescoetxea.org/base/berriak.php?id_atala=1&id_azpiatala=1&hizk=es 


Yo también fui entrevistado en su día por Virginia en este mismo formato. Lo digo porque no resisto la vanidosa tentación de incluir el siguiente pantallazo, donde mi entrevista sale casualmente inserta entre entrevistas hechas a dos personas a las que, por diferentes motivos, conozco bien, aprecio mucho personalmente y admiro profesionalmente: Aran Acha y Pedro Luis Uriarte. Generaciones distintas, trayectorias muy diferentes, pero grandes personas ambas.
 
 https://bbk-behatokia.com/category/perspectivas/entrevistas/  

miércoles, 3 de enero de 2018

La tarea catalana

Hoy escribo en El Correo y en El Diario Vasco sobre lo que a mi juicio es "La tarea catalana", la tarea que toca hacer tras las elecciones del 21 D.








Se extiende la sensación de que nadie ha ganado las elecciones catalanas. No han ganado los independentistas, que no han logrado una mayoría social clara que legitime acciones unilaterales o de ruptura. No han ganado los no independentistas, con una fuerza parlamentaria insuficiente para asumir cualquier liderazgo o responsabilidad de gobierno. Puigdemont y Arrimadas han obtenido resultados favorables pero pírricos a los efectos de hacer avanzar sus respectivas agendas.
Así que esta situación tal vez no resuelva nada... salvo lo principal: que obliga a repensar la forma de hacer política y de construir un país.


Y es que en política acostumbramos a analizar los resultados un poco como si las elecciones fueran una competición deportiva. Supongo que algún científico podría hablarnos de las fuentes comunes de las que bebe la política y el deporte, allá en lo más profundo de la evolución humana, donde se mezclan emociones de identidad, conflicto y colaboración.


En deporte no importa si ganas por la mínima. España se llevó el Mundial de Sudáfrica lo mismo marcando en tiempo de descuento y por la mínima que si hubiera metido un 5-0 en el tiempo reglamentario. Gana la Liga el equipo que saca un punto más o el que, en caso de empate, tiene alguna ventaja arbitrariamente predefinida. A veces una moneda debe echarse al aire. El Tour se gana igual por segundos que por minutos. La foto finish es en ocasiones necesaria. Al final en un lado queda el cero y en el otro el uno, en un lado el blanco y en el otro el negro, en un lado la victoria total y en el otro la derrota irremediable.


Sin embargo, en otras facetas de la vida la cosa no funciona, afortunadamente, según ese sistema binario de todo o nada, según el cual quien gana por la mínima se lo lleva todo. Tratamos las elecciones en clave casi deportiva, pero la democracia es algo mucho más rico y más valioso (y más delicado) que una final de Copa. Y debería regirse por otras claves.


Creo que no es posible ni deseable empeñarnos en aclarar si independentistas o no independentistas han ganado o perdido el 21-D. Al menos por dos razones.


Primero, para hacer dos equipos (y que así la realidad nos parezca sencilla de comprender) hay que dividir a la sociedad en una sola clave, cuando nuestra identidad política, es decir, nacional, socioeconómica, cultural e ideológica, por no hablar de nuestros intereses, es múltiple y compleja. ¿Con qué equipo se supone que debo ir yo?, ¿con quien se emociona con unos determinados colores en un partido de fútbol de selecciones nacionales?, ¿y si yo me emociono, en distintos grados, con varios equipos o por el contrario no consigo hacerlo con ninguno?, ¿o debo identificarme más con quien tiene una sensibilidad similar ante los retos de la educación o la sanidad en mi país?, ¿o con quien percibe las dinámicas de la globalización de forma parecida?, ¿o con quien se acerca a los dilemas de la ciencia de forma compatible?, ¿o con quien tiene una sensibilidad lingüística o cultural similar?, ¿o con quien defiende unas políticas económicas que me convencen?, ¿o con quien interpreta los equilibrios entre libertad e igualdad (o entre legalidad y cambio) de forma cercana a la mía? ¿O tal vez con quien defiende sus posiciones de una forma que a mí se me hace más civilizada, respetuosa, educada, inteligente o rigurosa?, ¿o es una combinación compleja -y de imposible reducción a una sola clave- de todo ello? Reducir toda esa riqueza a una clave de identidad nacional clásica de suma cero es irreal y, seguramente, dañino.


Pero, segundo, aun cuando fuera posible trazar una única línea divisoria, confiar el futuro de un país a una victoria por la mínima de unos u otros tampoco parece muy positivo. No debería importar tanto qué grupo de entre dos (artificialmente construidos ambos) gana por 2 ó 4 escaños más o por 4 ó 5 puntos porcentuales, a la otra mitad del país, sino cómo se afrontan de forma conjunta y constructiva los problemas políticos del país en los próximos 10 ó 20 años. No soy ingenuo, entiendo que los resultados son importantes dado que nuestro sistema parlamentario obliga a hacer juegos de mayorías para gobernar. Pero lo que defiendo es que esta victoria o derrota no es suficiente para afrontar los problemas de fondo del país.


Tiene mucho interés saber quién será el presidente, pero mucho más importante será saber cómo ese Parlamento se las arregla para gestionar un país complejo, de identidades diversas, con soberanías superpuestas, con sentimientos y deseos enfrentados, con intereses diferentes, de una forma enriquecedora para el conjunto, con respeto a las minorías, cohesionando más que enfrentando, con la verdad más que con la mentira, creando riqueza y no destruyéndola, protegiendo los derechos y promoviendo las capacidades y las oportunidades de todos. Ése es el reto y para ello una victoria por la mínima de unos u otros no sirve. Lo único que servirá es una voluntad de entendimiento, diálogo y colaboración entre diferentes, sin imposiciones ni revanchismos.


Que quienes hayan ganado por ajustado número de escaños no tengan la mayoría del voto emitido tiene algo de belleza, de lección, de justicia poética. No es malo que las cuentas no le salgan a nadie. No queda más que mirarse a la cara y construir algo distinto entre todos, algo que no satisfaga plenamente a nadie pero que sea razonablemente decente para la inmensa mayoría de los catalanes. A partir del Día de Reyes no quedan sueños que pedir, sino tareas que realizar, no queda deporte ni guerra, queda la política más noble, que no es la que trae el paraíso a la tierra o la victoria final a la historia, sino la que construye el acuerdo imperfecto, provisional e insuficiente entre diferentes que queremos convivir, respetándonos, en un mismo territorio.

sábado, 30 de diciembre de 2017

Balance del año 2017 en política internacional

Hoy en mi columna #MirarHaciaOtroLado de DEIA y Noticias de Gipuzkoa hago un breve repaso a algunos acontecimientos de las relaciones internacionales en el 2017. Resumir un año en 4.000 caracteres, título y espacios incluidos, es un ejercicio sobre todo de contención, de modo que muchas cosas se quedan fuera. Espero que si bien "no todo lo que es, está, sí que todo lo que está, sea". Cada uno tendrá su selección de eventos, su lectura propia, su priorización, su lente. Confío en que ésta te parezca, entra las posibles visiones, una suficientemente interesante.



#MirarHaciaOtroLado




UN DURO Y DIFÍCIL 2017




hoy toca hacer balance de 2017. El año comenzó con la toma de posesión de Donald Trump. El nuevo presidente no corrigió su indecente estilo vulgar e ignorante y nos ha regalado una adolescente y egocéntrica sobredosis de declaraciones y tuits que marcan una presidencia personalista, caprichosa y profundamente irresponsable. Al principio su maestría en destrozar equipos le impidió llevar a cabo sus promesas, pero poco a poco avanza en el desmantelamiento de la sanidad pública y de la política fiscal progresiva y transparente.


En política exterior el mandato de Trump ha estado oscilando entre la cercanía con Rusia y la necesidad de negarlo. Lo más peligroso quizá sea la tensión nuclear con el otro niño gordo y tonto de las relaciones internacionales: Kim Jong-un, el presidente de Corea del Norte. Incapaz de crear relaciones que no se basen en la sumisión y la humillación, Trump ha tenido encontronazos con muchos mandatarios mundiales, recordemos las estúpidas polémicas con su forma de estrechar la mano. Ha tenido éxitos en su agenda, como la reducción del presupuesto de la ONU, el aumento de cuotas de sus socios en la OTAN y el debilitamiento de la gobernanza global. Su revisión de los acuerdos comerciales haría las delicias de más de un crítico de la globalización. La salida de los acuerdos de París sobre cambio climático y de la Unesco o los efectos del reconocimiento de la capitalidad israelí en Jerusalén son algunas de sus decisiones más graves. Fíjese que sus logros consisten en destruir. Sí, Trump ha conseguido hacer daño.


En Europa hemos vivido la irrupción de Macron, que ha dado un impulso de la proyección internacional francesa: desde la Dirección General de la Unesco hasta la capitalización de la lucha contra el cambio climático. En el Reino Unido la materialización del Brexit está resultando más difícil y cara de lo que sus defensores habían imaginado. De momento parece que podrían quedarse, a cambio de una elevada factura, con lo que no querían del sistema europeo al tiempo que pierden sus ventajas y beneficios: gran ejercicio de hacer un pan con unas tortas. Algunos quisieron ver el final de Merkel, pero ha sabido negociar unos resultados difíciles no perdiendo la posición. La crisis polaca nos demostrará hasta qué punto los principios democráticos europeos están para ser cumplidos.


En América Latina, tras su primer año, el proceso de paz en Colombia, a pesar de los trompicones, sigue vivo y avanza. En México el último año del mandato de Peña Nieto nos presenta un país más violento y más vulnerable a la corrupción. Las elecciones de este año en Colombia y México marcarán en parte la marcha de un continente que ha dado cierto giro a la derecha en Argentina, Chile, Perú, Paraguay o Brasil, otro gigante con los pies enfangados en el lodo de la corrupción y el descrédito de la política. Venezuela parece avanzar hacia el precipicio de la pobreza, el enfrentamiento social y el camino sin salida.


Hemos visto el fortalecimiento incontestable del mandato de Xi Jinping en China, en una región asiática que sigue creciendo por encima del resto de regiones: 6,4% frente a un 1,1% previsto en Latinoamérica y un 3,4% en África. Es Myanmar el país que más crece de toda la región en un año en que hemos aprendido de la existencia y sufrimiento de los rohinyás.


La reciente concesión por parte del Gobierno vasco del Premio René Cassin a Minority Rights Uganda, nos ha permitido conocer mejor la situación de las personas que en África sufren persecución por su orientación sexual, con penas que en cuatro países pueden llegar a la pena de muerte y en otros a más de diez años. Solo en veinte de los 55 estados africanos la homosexualidad es legal (lo cual no quiere decir que no haya discriminación).


No, no me ha quedado un buen balance. Quienes siguen esta columna saben que procuro compartir una visión positiva de nuestro mundo. Hoy no lo he conseguido. Construyamos entre todos un mejor 2018.

sábado, 23 de diciembre de 2017

Una toalla sobre el cuadrilátero de los derechos humanos

Hoy escribo en mi columna #MirarHaciaOtroLado de DEIA sobre la decisión del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos de no presentarse a un segundo mandato.


Una toalla sobre el cuadrilátero de los Derechos Humanos



Una toalla sobre el cuadrilátero de los derechos humanos

EL Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha escrito a los funcionarios de su oficina una carta de navidad que éstos difícilmente olvidarán. Les anuncia que no se va a presentar a la reelección para un segundo mandato. Las razones que les da son duras, graves y nos atañen a todos.


El de Alto Comisionado para los Derechos Humanos no es un cargo cualquiera. Tiene rango de Vicesecretario General de la ONU, es decir que sólo está por debajo del Secretario General. Es el máximo responsable de la ONU para todas las cuestiones relativas a los Derechos Humanos, tanto las técnicas y administrativas, como las políticas o de desarrollo normativo e institucional. Es la gran autoridad mundial en materia de Derechos Humanos. Desde la creación de la institución, en 1993, han servido en este cargo seis personas de un elevadísimo reconocimiento moral, político e intelectual: tres mujeres y tres hombres.


El Alto Comisionado actual es el Príncipe Zeid Ra’ad Al Hussein de Jordania. El hecho de que empleara el título de príncipe, junto quizá a algunos otros prejuicios asociados a su perfil, nos hizo a más de uno desconfiar de su nombramiento. Con mucho gusto reconozco que esa desconfianza ha resultado injusta. A lo largo de su mandato ha mostrado una autoridad moral y una defensa rigurosa de las víctimas y de los principios universales de Derechos Humanos. Además los funcionarios a su cargo hablan bien de su gestión y de su carácter como jefe. En las ocasiones que he tenido de coincidir con él, ha sido siempre cercano y amable.


En su mensaje de Navidad por correo electrónico Al Hussein anuncia que “el próximo será el último año de mi mandato (…) Tras mucho pensarlo he decidido no optar a un segundo mandato de cuatro años. Hacerlo, en el contexto geopolítico actual, podría significar hincar la rodilla para suplicar;silencia una denuncia;rebajar la independencia y la integridad que debe tener mi voz, que es la tuya”.


¿Qué significa esta dura crítica?, ¿en qué contexto se da?, ¿a quién va dirigido el recadito?


Zeid Ra’ad Al Hussein ha sido desde el principio duro en sus críticas a las políticas de Trump contrarias a los derechos humanos: desde las prohibiciones genéricas a personas de determinados origen, contrarias al principio de igualdad, hasta las políticas que justifican la tortura. Tampoco se ha callado cuando tocaba hablar sobre Rusia o sobre China. Al parecer, el Secretario General de la ONU, el portugués António Guterres, habría pedido al Zeid Ra’ad Al Hussein que rebajara el tono de su confrontación con los Estados Unidos y éste habría respondido así: con una toalla contra la lona.
No quiero hacer aquí una película de buenos y malos. António Guterres se había ganado una bien merecida fama de persona sensible al sufrimiento humano tras un más que digno paso por el mandato de Alto Comisionado para los Refugiados. No creo que el cargo de Secretario General de la ONU le haya cambiado tan rápido. No le veo cediendo fácilmente a presiones o poniendo precio a su dignidad. Pero lo que sí resulta muy posible es que la tarea a la que deba hacer ahora frente Guterres sea infernalmente imposible: humanizar a la Rusia de Putin y mantener a la administración Trump dentro del sistema ONU, es decir, dentro de unos mínimos compartidos en la comunidad internacional.


Trump ha renunciado ya a la colaboración contra el cambio climático y ha sacado a los EE.UU. de la Unesco. Poca provocación necesita para hacer saltar por los aires del sistema de protección de los Derechos Humanos que, con todas sus enormes insuficiencias e irritantes limitaciones, hemos ido creando durante los últimos 70 años. Este acumulado institucional, jurídico y político es un bien demasiado grande, demasiado delicado, y hay que tragar muchos sapos para no romperlo.


La Unesco y el clima ya han pagado la sevicia de Trump. Parece que la renuncia del Alto Comisionado es otra muesca en su revolver de cobarde abusón, de miserable e ignorante adolescente, de niño rico y malcriado que juega con crueldad rompiendo juguetes y comprando cuerpos y voluntades, destrozando por el camino vidas y midiendo su éxito por su capacidad para destruir, ensuciar y hacer sufrir sin pagar las consecuencias.


No me gustaría estar en el puesto de Guterres. Sus dilemas por decidir cuál es el mal menor aceptable en las presentes circunstancias y qué precio se debe pagar por ese mal, tienen que ser insoportables. Desde fuera podemos opinar con cierta facilidad sobre lo que debería hacer Guterres, ignorándolo casi todo y ligeros del peso de las consecuencias sobre nuestros hombros. Pero supongo que no será tan fácil hacerlo si realmente se tiene la responsabilidad y el peso de las consecuencias globales de equivocarse te ahoga como insoportable carga para una sola persona. Le pido a Olentzero, a Papá Noel, a Santa Claus, a los Reyes Mayos, o a todos juntos, que le lleven a Guterres sabiduría para acertar y fortaleza para llevarlo a cabo.


Al nuevo o nueva Alto Comisionado le tocará una tarea difícil. Confío en que, como los anteriores, traiga la fuerza y la visión necesarias para la dura empresa que le toca. Tendrá mi apoyo. De momento, mis respetos a Zeid Ra’ad Al Hussein: no sé de su cuna, ni me importa, pero por lo que a mí toca, el título de príncipe, signifique lo que si signifique, se lo ha ganado estos años de Alto Comisionado.

martes, 19 de diciembre de 2017

Imperfecta y necesaria paz en Colombia

Hoy publico en El Correo un artículo sobre el momento actual del proceso de Paz en Colombia. Confío en que os parezca de interés.

 




Accidentada, imperfecta y necesaria Paz en Colombia





Los Acuerdos de Paz en Colombia cumplen estos días un año. Este proceso entre el Gobierno y las FARC fue –ustedes lo recordarán- difícil y accidentado. Y es que poner fin a un conflicto de 50 años, que acumula 220.000 muertos y más de 7 millones de desplazados, no puede resultar sencillo.





Los acuerdos alcanzados por las partes en La Habana (junio 2016) debían ser refrendados en un plebiscito que se celebró el 2 de octubre del mismo año. Pero aquel referéndum terminó con una victoria del No que sorprendió a propios y extraños. Ante ese inesperado traspié, algunos contenidos de los acuerdos fueron renegociados por vía de urgencia y refrendados esta vez, para evitar sustos, por el Senado y el Congreso el 30 de noviembre del año pasado.





La semana pasada finalizaba el plazo de un año que las partes se dieron para la aprobación de las leyes que empezarán a hacer efectivos los contenidos de los acuerdos. Pero este proceso legislativo ha sido de nuevo más accidentado de lo previsto. El Gobierno deseaba del legislativo un placet casi notarial a los compromisos duramente arrancados entre las partes, sin embargo la Corte Constitucional decretó que las cámaras podía discutir los contenidos de la propuestas gubernamentales y en su caso modificarlas. El fallo de la Corte introducía nuevas dificultades, pero nadie podrá negar que su lógica era democrática: se llama división de poderes, convenga o no a los negociadores, añada o no riesgos en un camino de paz ya de por sí muy delicado.





A pesar de la instauración de un procedimiento legislativo rápido, conocido como Fast Track, hubo que esperar hasta el último día, a última hora, para ver aprobadas sólo algunas de las normas comprometidas, no todas, y en algunos casos en versión recortada. A pesar de estas limitaciones, su aprobación in extremis permite la continuidad de un proceso que sigue vivo, si bien muy necesitado de un gran aporte de nutrientes.





Un grupo de combatientes de las FARC (quizá entre un 5 y un 10% del total) ha decidido desconocer los acuerdos suscritos por sus jefes y permanecer en armas, como disidentes, haciendo la guerra (y el negocio de la droga) por su cuenta. Pero el proceso de Paz parece no tener marcha atrás. Esta semana pasada 17 líderes de las FARC han firmado públicamente un documento de sometimiento a la Justicia Especial para la Paz, que deberá juzgar sus actuaciones y, en su caso, sus crímenes. Se calcula que entre guerrilleros, paramilitares y agentes del estado unas 5.400 personas deberán personarse ante esta jurisdicción especial. Los autores de graves crímenes deberán contar lo que saben, aportar verdad y memoria, y pagar, aunque sea muy limitadamente, ciertas cuentas en esa cosa insatisfactoria, contradictoria pero seguramente inevitable mal menor llamada justicia transicional. Aspectos especialmente repugnantes, como la violencia sexual contra menores, quedan fuera de cualquier medida de gracia o reducción de la pena ordinaria.





Entre los grandes retos por afrontar está el de la tierra. El número de líderes sociales, sindicales y defensores de derechos humanos asesinados no ha bajado en este año, lo que habla claro de los profundos problemas del país. Y no por casualidad es la norma relativa a la tierra una de las ha quedado fuera de las normas aprobadas en plazo. Otro de los retos será facilitar una salida decente a los desmovilizados sin crear agravios comparativos con quien no practicó la violencia, en un país en que ni la tierra ni el trabajo digno llega para todos.





Seguramente existe una tensión irresoluble entre justicia, verdad, paz, desmovilización y democracia en aquellos procesos de paz en que las partes que negocian aún conservan poder y fuerza. No resulta posible armonizar de forma satisfactoria todos estos principios. Sería por tanto excesivo pedir de este proceso colombiano un equilibrio perfecto en que todos estos bienes citados se respetaran en su grado máximo ideal. No cabe, me temo, sino conformarse con cierto compromiso.





Este proceso en marcha ensaya un equilibrio que, como queda dicho, no es perfecto pero quizá sí razonable, donde ninguno de aquellos principios en tensión (justicia-paz) queda totalmente anulado o fagocitado por el otro. No habrá justicia plena en relación a los grandes crímenes de la guerra, pero tampoco una impunidad total que resulte insultante o insoportable en una sociedad democrática.





Aún queda pendiente el proceso de Paz con la otra gran guerrilla: el ELN. La naturaleza de este grupo augura un proceso más consultado con la sociedad y, por lo tanto, quizá más lento. Además el ELN se ha sentido olvidado en la negociaciones con las FARC, el primo mayor, y se hará ahora valer. El momento político es más difícil que hace un año, con un presidente con menor margen, autoridad y tiempo. Hay razones para el pesimismo, pero gobierno y ELN han acordado un alto al fuego mientras se negocia y eso resulta esperanzador.





En el capítulo de noticias rosas en Colombia se comenta estos días que el líder de las FARC ha cambiado de look y acude con su pareja a un centro comercial para aprovechar los consumistas descuentos del Black Friday. Quien ha pasado décadas apilando cadáveres en el insobornable altar de la historia, se disimula ahora las canas con tintes rejuvenecedores para quedar mejor, según afirma su asesora de imagen, en las fotos de la inminente campaña electoral.