martes, 5 de diciembre de 2017

Sobre Derechos Humanos y Paz en Cali

Hoy comienzo en la Universidad Autónoma del Occidente, en Cali, Colombia, un seminario para profesores y agentes sociales sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales y Procesos de Paz.
 
http://www.uao.edu.co/





En la Universidad han titulado el curso como Círculo Vituoso. Así sea, pues.



domingo, 3 de diciembre de 2017

El europeísmo de Stefan Zweig

Hoy en mi columna #MirarHaciaOtroLado, de los medios del GRUPO NOTICIAS, como DEIA y Noticias de Gipuzkoa, hablo del Europeísmo de Stefan Zweig, con motivo de la publicación de un nuevo libro que recoge textos suyos inéditos hasta la fecha en español. Aprovecho además para hacer un guiño cariñoso a mi querido abuelo.


El artículo lo copio abajo y el libro lo tienes aquí, en la Editorial Plataforma (responsables de otras maravillas como, por ejemplo, “Un niño afortunado” de Thomas Buergenthal, libro del que hablé en su momento también en este blog):


 
EL EUROPEÍSMO DE ZWEIG


Mis primeros recuerdos de Stefan Zweig me llevan a la biblioteca de mi abuelo, en un comedor al fondo tras la cocina. Stefan Zweig era un nombre en el lomo de varios libros editados en cartoné de tela normalmente azul o verde o roja que ya griseaba por el paso de las décadas. Eran biografías, una de las grandes aficiones de mi abuelo, y me vienen a la cabeza los nombres, hazañas y dilemas de Erasmo, Fouché, María Antonieta y María Estuardo.


Por aquel tiempo, para mí Zweig era un biógrafo un tanto decadente en ediciones de los años 40 y traducciones engoladas y llenas de vocabulario viejuno que le hacían, visto ahora en retrospectiva, muy flaco favor al autor.


Fue 30 años después, cuando la Editorial Acantilado publicó sus memorias, que pude reencontrarme con un gigante de la historia, de la literatura y del pensamiento. El Mundo de Ayer me tuvo fascinado durante semanas: era tierno, humano, inteligente, elegante, sabio… era un libro que se hacía humano hasta sentirlo físicamente. Era esperanza en medio del desastre y era humanismo del siglo XX.


¿Pero no es acaso un poco ingenua su fe en el humanismo, especialmente en libros como Erasmo o como Calvino contra Castellio? Sí, seguramente, el propio autor lo reconoce en ocasiones, pero esta candidez lo hace más encantador si cabe.


Las nuevas traducciones han actualizado a Zweig porque las ideas, sueños y preocupaciones eran ya modernas, sobradamente actuales. Algo de esto se puede ver en un nuevo libro que publica la Editorial Plataforma estos días de Feria del Libro en Guadalajara (México), desde donde les escribo. Se titula La desintoxicación moral de Europa y recoge escritos breves de Zweig, hasta ahora no publicados en español. Son ensayitos breves o artículos largos publicados muchos de ellos en su momento (desde 1909 hasta los años 30) en el prestigioso periódico vienés Neue Freie Presse (que a pesar de su nombre ya no era nuevo cuando publicó en él Zweig y desde luego dejó de ser libre desde la Anschluss del 38 que marcó ya su cierre).


Estos artículos, ensayitos y conferencias nos traen al Zweig más político y en ocasiones combativo, pero siempre reflexivo y, especialmente, tras el impacto del horror de la Primera Guerra Mundial, cada vez más europeísta y pacifista.


Algunos de los ensayos son narraciones históricas dignas del mejor reportero de actualidad, como las que años después pudo firmar un Leguineche o, ya más en nuestros días, un Mikel Ayestaran. Pienso especialmente en su recuento de los viajes del presidente Wilson a Europa para la creación de la Sociedad de Naciones y los acuerdos de paz. Su reportaje es tan vivo y marca tan bien los dilemas y dificultades del momento que a partir de ahora pienso recomendarlo a mis alumnos para entender, como historia viva y humana, la creación de aquella vieja y malhadada antecesora de las Naciones Unidas, con sus muchas grandezas y su insalvable maldición.


Pero los textos más interesantes para el lector amante de Zweig pueden ser sus escritos europeístas. Su devoción europeísta, en tiempos verdaderamente dramáticos, permite una lectura de lo más actual. Su sueño de una Europa unida, que compartiera educación y destino, sus planes por una tolerancia entre europeos y sus ideas concretas que anticipan algunas políticas actuales permiten una lectura desde nuestro momento, una lectura exigente que nos debe reconciliar con la Europa imperfecta pero real y posible que hemos heredado y que seguimos construyendo, al tiempo que nos llama a ser más exigentes con su espíritu original de la paz y la convivencia.


Entre las ideas visionarias que apunta está, por ejemplo, un ambicioso programa de intercambio universitario entre europeos, un antecedente de lo que luego sería el programa Erasmus que muchos disfrutamos 60 años y 60 millones de muertos después de que él lo soñara. Aunque solo sea por esto, nos podemos considerar muchos de nosotros herederos de Zweig y deudores de los grandes padres de Europa. Entre ellos, mucho más allá de lo que sus limitados medios permitía, estuvieron gigantes de casa como Aguirre, Landaburu o Irujo. Hay que conocer nuestra historia, que es vasca y es europea, y este libro nos permite acercarnos a ese espíritu, a ese sueño al que tanto debemos y del que tanto -desagradecida, adolescente, egoísta, displicente y perezosamente- ignoramos.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

De ciencia, medicina, conocimiento tradicional y pueblos indígenas

Ayer me tocó intervenir en el plenario del Foro Académico Mundial de Derechos Humanos (Academic World Human Rights Forum) que se celebra en el marco de la Feria del Libro de Guadalaja.


Fue un diálogo de un par de horas entre personas de muy distinta formación y trayectoria. Por un lado estaba Enrique Sosa, primer visitador de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco y encargado de los temas de derechos indígenas de esta institución, gran experto en derechos de los pueblos indígenas y conocedor de primera mano de la situación de estos pueblos en todo México y en el Estado de Jalisco en particular. Por otro lado estaba José María Poveda, médico, psiquiatra, profesor titular de Psiquiatría de la Facultad Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, jefe de Servicios de Salud Mental de la Comunidad Autónoma de Madrid y autor de un libro sobre chamanismo. Como tercer ángulo estaba yo, enfocando los temas de ciencia y conocimiento tradicional desde la perspectiva del Derecho Internacional de los Derechos Humanos y muy concretamente de los derechos culturales.


Fue un diálogo rico, provocador en ocasiones, amistoso en las diferencias, que abrió nuevas vías de colaboración con interesantes agentes y, además, por momentos incluso resultó divertido.



domingo, 26 de noviembre de 2017

Menudo lío en Australia


Hoy me voy a las antípodas para escribir en los medios del Grupo Noticias, DEIA y Noticias de Gipuzkoa, un artículo sobre la actual crisis constitucional en Australia.

(Por cierto, puedes localizar tus antípodas exactas en este precioso mapa de aquí que invita a jugar: las antípodas de mi casa están en algún lugar del océano, como a 300 kilómetros al oeste de las costas de Nueva Zelanda)





Menudo lío en Australia


Australia se ha metido en un buen lío político. El viceprimer ministro ha tenido que dimitir y nueve parlamentarios han perdido su escaño, dejando muy tocado al gobierno conservador de Malcolm Turnbull.

Y todo ello por un problema constitucional que puede hacer las delicias de los juristas y los comentaristas más ociosos y dados a la extravagancia, pero que parece políticamente bastante poco constructivo. Y es que la Constitución de 1901 exigía que los representantes públicos fueran australianos y únicamente australianos, es decir, que no tuvieran doble nacionalidad ni -y aquí el problema- derecho a otra nacionalidad.

Tanto el viceprimer ministro como la mayoría de los parlamentarios afectados creían de buena fe no estar afectados por esta circunstancia, pero hete aquí que la Corte Suprema Australiana ha encontrado sus explicaciones insuficientes. Muchos de ellos son hijos de personas que tenían en su día la nacionalidad británica u otras.

Hay un caso, por ejemplo, de un parlamentario cuyo padre, originalmente de nacionalidad británica, renunció a la ciudadanía después de haber nacido el hijo que hoy es político. El tribunal le exige ahora a éste, tras haber décadas como australiano de padres australianos, que debería haber renunciado formalmente a sus eventuales derechos a la ciudadanía británica y que no haberlo hecho le inhabilita. Otra diputada se encuentra ante una difícil situación como hija de una superviviente húngara del holocausto, sin haber tenido ninguna relación nunca con Hungría. Otra diputada saltó furiosa tras descubrirse que unos de sus padres había sido británico de origen escocés y que por lo tanto ella podría tener derecho a solicitar dicho pasaporte: “ya he tirado las gaitas a la basura y la maldita kilt (falda escocesa)”. La rabia de los diputados es comprensible, así como el hastío de los ciudadanos ante un problema tan tonto y artificial.

Suena raro y hasta un tanto estúpido, si me permiten una opinión tan rotunda. Piense usted que Australia es un país joven, formalmente independizado en 1901, pero que aún tiene una relación muy especial con la metrópoli. De hecho, como miembro de la Commonwealth, de una curiosa forma, la reina Isabel II es también reina de Australia.

Este país ha sido formado en su mayoría por diversas oleadas de inmigrantes en los últimos dos siglos, de modo que el número de personas con padres extranjeros es muy alta. Más de un tercio de la población australiana podría encontrarse ante situación similares a las vividas por estos políticos.

No parece que ponerse tan estrictos a la hora de interpretar a estas alturas ese artículo constitucional sea muy práctico. Desde luego poco ayuda a los fines constitucionales que el tribunal debería promover como la lealtad, la identificación y la participación.

Con más espíritu práctico que los jueces, el primer ministro y el líder laborista acaban de acordar darse un plazo para aclarar todas las situaciones dudosas de sus diputados y garantizar así que los afectados pueden renunciar adecuadamente a sus eventuales derechos a otras nacionalidades. Y renunciar también, si toca, de paso a sus gaitas y kilts. Que se sepa no hay de momento ninguno que deba renunciar formalmente al txistu y la txapela, aunque conociendo nuestra historia de migraciones, no descarten que algún caso pudiera aparecer. Preguntaremos en alguna de las tres Euskal Etxeak del país, seguro que saben informarnos.

martes, 21 de noviembre de 2017

lunes, 20 de noviembre de 2017

Entrevista BBK Behatokia - Observatorio retos Bizkaia

Hace unos días el Observatorio de los retos de Bizkaia, BBK Behatokia, me hizo una entrevista larga de 22 minutos.


 https://bbk-behatokia.com/2017/11/06/entrevista-sobre-derechos-humanos-a-mikel-mancisidor-miembro-del-comite-de-derechos-economicos-sociales-y-culturales-de-la-onu-y-profesor-de-la-american-university-washington-d-c/ 


En esta entrevista, la directora del Observatorio, Virginia Gómez de Retana, me pregunta por los elementos clave para entender Bizkaia y por sus retos de futuro. Como la cabra siempre tira al monte, yo termino por hablar de mis temas y por dar una visión de los retos de Bizkaia desde una perspectiva global, con una mirada al mundo. Tal vez por eso la entrevista pueda resultar de algún interés también para los no vizcaínos.


 https://bbk-behatokia.com/ 
Aconsejo echar un vistazo a la página de este observatorio BBK Behatokia, una alianza entre la fundación bancaria BBK y Deusto Business School de la Universidad de Deusto. Para quienes somos de Bizkaia este Observatorio es una fantástica fuente de información sobre nuestro presente y nuestros retos de futuro. A quienes son de otros lugares les puede igualmente resultar útil echar un vistazo y curiosear su web, dado que puede servir como modelo de Observatorio actual, inteligente y lleno de información pertinente, actual, enriquecedora y sugerente.

jueves, 16 de noviembre de 2017

Derecho Humano a la Ciencia en Madrid

La semana que viene participo en un Seminario de Investigación organizado por el Instituto DEMOSPAZ, de la Universidad Autónoma de Madrid, titulado:





http://www.demospaz.org/


En este Seminario estaremos, mano a mano, José María Carrascosa, Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular, y Decano de la Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma de Madrid, y éste que les escribe aquí.
El evento tendrá lugar el día 23 de noviembre en la Sala Mixta, en la primera planta del Edificio Plaza Mayor de la Universidad Autónoma de Madrid, de 16.00 a 18.00 horas. 

Se trata de un seminario abierto tanto para investigadores, estudiantes, profesores y personas interesadas en el tema, así que os animo a todos los que estéis ese día en Madrid a apuntaros aquí: info@demospaz.org o aquí.

La gente de DEMOSPAZ es muy interesante, creativa, preparada, generosa y abierta, así que espero un debate muy enriquecedor para todos (y para mí el primero). Os adelanto que compartiré (e intentaré replicar) algunos de los debates que estamos teniendo en el Comité DESC sobre el alcance y contenidos de este Derecho Humano, viejo y joven al tiempo.

Un Comentario General como el que estamos preparando ahora en el Comité es algo construido con la sociedad, a través de encuentros, seminarios, diálogos... y no pienso perderme esta gran oportunidad de enriquecer el borrador de este Comentario General con las ideas de este fantástico grupo que forma la gente de DEMOSPAZ. Apúntate: ¡nos vemos allí!

http://www.demospaz.org/

sábado, 11 de noviembre de 2017

Luces y sombras de los Paradise Papers

Mi visión sobre los Paradise Papers: el trabajo periodístico por la transparencia y la justicia es imprescindible, pero las formas también son importantes.





LUCES Y SOMBRAS DE LOS PAPELES DEL PARAÍSO







Seguramente usted ha oído ya hablar de los Papeles del Paraíso. Son millones de documentos filtrados sobre cuentas y mecanismos financieros empleados por particulares y empresas en territorios de bajas o nulas fiscalidad y transparencia, con el objetivo de eludir obligaciones fiscales, ocultar patrimonio u otros fines normalmente, pero no necesariamente siempre, ilegales.


La documentación fue entregada a un diario alemán y compartida por éste con un Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación. La primera lista de implicados incluye a la Reina Isabel, Bono, Madonna o a empresas como Nike o Apple. Confío en que la justicia de sus respectivos países investigue cada caso y depure las responsabilidades legales cuando las hubiera. Sería bueno también que los ciudadanos fuéramos capaces de premiar a las empresas que tienen buenas prácticas fiscales y sociales, y castigar, desincentivándolos así, abusos.


Llevo años trabajando en organizaciones que denuncian y actúan contra los paraísos fiscales, la corrupción y la opacidad. He escrito al respecto en ocasiones. Me ha tocado cuestionar directamente a varios países ante las Naciones Unidas sobre sus políticas fiscales injustas o ineficientes, y sobre las trampas y las lagunas globales que impiden que los países puedan obtener recursos y dedicarlos a la promoción del desarrollo humano y de los derechos económicos, sociales y culturales de los más desfavorecidos. Conozco el efecto letal de estos paraísos fiscales sobre la democracia en el mundo. Y aún así, qué quieren que les diga, no termino de caer rendido a los pies de esta filtración y, sobre todo, la forma que está siendo gestionada por este consorcio de periodistas, al menos en España.


Y es que la transparencia es un bien demasiado importante como para que sea confundido con un inquisitorial escrache mediático. Y el periodismo crítico y de investigación es un bien demasiado importante como para confundirlo con el chisme morboso y truculento. Lo bueno del sistema judicial y de los procedimientos institucionales internacionales, todo lo torpes y lentos que ustedes quieran, es que hay una cosa llamada presunción de inocencia. Ni usted ni yo podemos ser penados hasta que no quede demostrada nuestra culpabilidad tras un proceso en el que tendremos otra cosa maravillosa llamada derecho de defensa: conoceremos los cargos de los que se nos acusa y podremos defendernos. Ya sé que en tiempos de asaltos a los cielos estas menudencias parecen despreciables, pero siguen siendo la base de una sociedad democrática y de derecho.


En España ha aparecido el nombre del exalcalde de Barcelona. Ver a este señor en televisión ante preguntas sobre un asunto financiero de su padre del que a lo mejor no tuvo responsabilidad ni conocimiento (ni usted ni yo lo sabemos), no me parece el cénit del mordaz periodismo de investigación, sino algo más cercano al macartismo populista. Si hay elementos contra ese señor, apórtense y déjesele defenderse con garantías: me da lo mismo si es del PP, de PDeCat o de Podemos. Si es culpable habrá tiempo de maltratar su nombre todo lo se quiera.


Pero su nombre ya está ensuciado y su sentencia dictada por el tribual de la opinión pública que se parece bastante al Tribunal de Salud Pública de Robespierre. Lo único que le queda ahora al exalcalde es un interminable, indigno e insufrible camino de desmentidos y explicaciones que ninguno de nosotros vamos a tener ni tiempo ni ganas de escuchar de buena fe, ante la tentación purificadora de condenarlo. ¡Y qué decir del morboso placer de hacer pagar a Bono su trayectoria solidaria!


Una persona, por el hecho de ser famosa o político, no pierde sus derechos ni el debido respeto a su nombre y su dignidad. Yo no pongo la mano en el fuego por nadie, ni me interesa la culpabilidad o inocencia de estos individuos en concreto, pero de momento todos nos debemos prudencia. Cuando se confirmara que hay irregularidad o delito yo me sumaré a la crítica, pero hasta entonces ni usted, ni yo, ni ningún periodista tenemos derecho a enfangar ningún nombre.


Se me dirá que una cosa es la legalidad y otra la ética. Sí, así es: todos nos deberíamos exigir comportamientos más elevados que los mínimos establecidos por la ley. Pero un estado de derecho es aquél en el que si cumplimos la ley se nos deja vivir en paz. Hay que ser prudentes a la hora de reclamar a los demás estándares morales por encima de la ley. A los políticos les debemos exigir transparencia absoluta y comportamiento personal correcto y coherente, sin duda, pero no que renuncien a su intimidad y derechos.

martes, 7 de noviembre de 2017

Reflexiones sobre Cataluña

Hoy me permito, en El Correo, unas reflexiones personales sobre lo que ha sucedido en Cataluña. Es una lectura desde y para el País Vasco.
Son reflexiones sinceras sobre asuntos que me interesan y ocupan. No me interesa tanto tener razón (si eso fuera posible en estos casos) sobre un asunto concreto de actualidad (ni mucho menos convencer a nadie de nada: no es mi tarea) como contribuir con alguna idea útil a un debate más de fondo y de largo plazo.








Reflexiones sobre Cataluña








No me parece que lo sucedido en las últimas semanas vaya a hacer de Cataluña un país más fuerte, más libre o más relevante en el mundo. Tampoco creo que ayude en la construcción de una comunidad más integrada o con mejor convivencia interna. La realidad institucional y política vasca es muy diferente, pero escribo estas ideas por si la experiencia catalana nos ayudara repensar nuestros propios debates.





En Cataluña se ha terminado por llevar el debate a la elección de un sujeto de soberanía aparentemente único, abandonando propuestas más complejas que se consideraron por el camino. Se ha presentado una alternativa binaria donde sólo cabe un sujeto, sea en Barcelona o en Madrid, en que residiría una supuesta soberanía absoluta. Ese concepto clásico de soberanía es una categoría política del siglo XVI, que llegó hasta su cénit en el XX pero que en el XXI ha perdido gran parte de su contenido real: es por sus despojos simbólicos que nos estamos enfrentando. Sin embargo la soberanía real de hoy es múltiple y compleja. En el caso vasco tenemos hasta media docena de niveles políticos, desde lo foral a lo universal, que se reparten competencias que tradicionalmente correspondían de forma exclusiva a la soberanía nacional y la definían.





La aceptación de que nuestro mundo es un entramado de soberanías entrelazadas y simultáneas puede ayudarnos a enfocar estos debates en el mejor equilibrio e interacción de esas fuerzas para hacer el país más fuerte, más digno y más libre. Pero sería deseable no sobrecargar estos debates de símbolos y no ornamentarlos en exceso con la apropiación exclusivista de palabras tan grandes como democracia, libertad y derechos humanos. Se trata de cómo mejorar nuestra vida colectiva, no de la lucha del bien contra el mal o de la verdad contra la mentira.





No nos sirven las soluciones monolíticas basadas en mayorías más o menos amplias, sino arreglos negociados que no satisfagan plenamente a nadie, pero en el que todos veamos nuestros derechos y libertades respetados, tengamos igual acceso a las oportunidades y podamos desarrollar lo más plenamente posible nuestras capacidades individuales y colectivas.





Para aglutinar mayorías o ganar adeptos a una causa u otra, no vale emplear la caricatura del otro. Ni el catalán egoísta, insolidario y pesetero, ni la España franquista, predemocrática y opresora de pueblos. Ni los boicosts económicos, ni los boicots políticos o culturales. Los estereotipos son tentadores, pero tan falsos como letales.





Hay que mimar el ejercicio de la libertad de opinión. El que piensa diferente no es ni fascista, ni un traidor, ni es un vendido. La tolerancia, el respeto al discrepante y el diálogo sereno y constructivo forman parte de la esencia de la democracia, tanto o más que el recuento de votos. Las posiciones complejas, ricas de matices, en grises y colores, son en momentos de tensión rechazadas porque lo que queremos saber es en qué lado de la trinchera se coloca cada cual para alabarle o insultarle. Aquel escritor, músico o cineasta que hasta ayer nos gustaba, hoy nos parece despreciable porque se ha posicionado de forma diferente a la nuestra. Es una forma de empobrecimiento ético y cultural al que las redes sociales nos empujan. Si en las redes alguien llama fascista a otro, seguramente 9 de cada 10 veces el epíteto calificará antes que nada al emisor.





Decidir quién decide –que es lo que nos ocupa- es un problema difícil en que no caben respuestas sencillas. Ni la simpleza de un artículo constitucional ni la simpleza de una contabilidad de votos. Los referéndums de blanco o negro no pueden recoger toda la complejidad de los dilemas que afrontamos, al contrario, la respuesta debería estar llena de miles de sumas y de matices que deben cambiar en cada circunstancia y momento. Elegimos a nuestros representantes para que se pasen 8 horas 5 días a la semana durante 4 años negociando la letra pequeña. No podemos resolver la complejidad del país en un sí o un no planos. La negociación, la transacción, el acuerdo, la mutua cesión y los compromisos provisionales e imperfectos representan lo más noble de la política, aunque hoy el pacto tenga mala fama ante a la deslumbrante atracción de una supuesta verdad absoluta, irrenunciable e innegociable. La democracia es mejor cuando es aburrida y no nos emociona, cuando no necesita salvadores, héroes ni mártires, cuando se escribe en minúsculas.





Si a la mesa de tus oponentes se sientan las mejores democracias del mundo y los organismos internacionales a los que aspiras a entrar, seguramente debes recolocarte antes de seguir avanzando: lanzarte tumba abierta al precipicio no les va hacer cambiar de criterio.





Tener la sede de un banco global o de una multinacional energética es un producto de 200 años de tradición industrial y empresarial. Tiene un valor tangible (empleos, impuestos, servicios, contratos) e intangible (talento, contactos, redes, prestigio, atracción) de valor incalculable. Una vez perdido no se recupera. Hoy ningún país europeo, ni siquiera Alemania, puede crear de cero una empresa de este tipo. Cuidar estas empresas no tiene nada de antidemocrático o indigno, es simplemente inteligente.




La mayor responsabilidad de un político en una sociedad democrática moderna es primero no hacer daño a su propia sociedad, no empobrecerla, no dividirla, no enfrentarla, no debilitarla y no engañarla. Poco de esto ha recibido Cataluña estos últimos años de sus autoridades, tanto de las de Barcelona como de las de Madrid. La situación es hoy endiabladamente difícil. No sé mucho de contagios, pero no me parece un panorama envidiable.

lunes, 6 de noviembre de 2017

Anécdota bonita

Hace unas semanas os comentaba (ver aquí) que tuve el honor de presentar la Lectio Magistralis en una Conferencia sobre el Derecho a la Ciencia que se celebró en Turín, organizada en la Universidad de Turín en el marco del "XIV Congresso dell’Associazione Luca Coscioni per la libertà di ricerca scientifica".


Me quedé sin contaros una anécdota que para mi fue muy emotiva y llena de significado.


Tras mi intervención vinieron otras. Entre ellas la de Marco Perduca, Secretario General de la citada asociación, que expuso la evolución del trabajo por la investigación científica de esta institución ante académicos y médicos, pero también ante decenas de enfermos y sus familiares que luchan por la investigación científica para la mejora de sus vidas.


En su intervención quiso Marco llamar la atención sobre "la gran novedad de nuestro congreso" que era el "derecho humano a la Ciencia" que se sumaba a las orientaciones que hasta la fecha había dado a su trabajo: libertad de la investigación científica, desobediencia civil, generalización acceso a los beneficios de la ciencia, etc. Y mencionó cómo todo "empezó hace dos años", cuando empezaron a hablar del Derecho a la Ciencia "porque Cesare Romano, el presidente de la Fundación, nos hizo llegar un artículo de Mikel Mancisidor que nos mandó estudiar con urgencia y a partir de ahí nos arriesgamos a seguir una pista de la que entonces no sabíamos nada. Y hoy, a dos años de distancia, aquí estamos, con Mikel Mancisidor, que tiene el mandato que tiene en la ONU, y nosotros presentando en la ONU (nuestros trabajos) (...) en el marco del derecho a esa parte del conocimiento que es verificable (...) que es la ciencia".


A veces uno escribe cosas y hace su trabajo sin saber que al otro lado, tal vez a cientos o miles de kilómetros, hay gente a la que ni siquiera conoce pero a la que le llega y a la que le ayuda tu trabajo para mejor entender o enfocar el suyo. Yo no sabía nada y fue un momento de gran emoción comprobar que mi trabajo puede ayudar a otros a los que ni siquiera conozco y que lo aprecian y que les parece útil.


No he querido contar la anécdota hasta tener acceso a la grabación de la ponencia para asegurar que mi italiano no me traicionaba.


Esta historia me anima a seguir trabajando y escribiendo cosas y lanzándolas por la red sin saber a quién llegan pero confiando en que, de vez en cuando, alguna cosa, más allá del numero de likes, retuits o entradas, pueda resultar útil a alguien. En ocasiones me enteraré, y será maravilloso saberlo, en otras ocasiones no me enteraré y será también maravilloso que ocurra.

sábado, 4 de noviembre de 2017

Nueva Directora General de la UNESCO

La semana pasada os prometí la segunda parte sobre los cambios en la UNESCO. Mi muy querido y recordado abuelo repetía a menudo aquello de "lo prometido es deuda"´, así que ahí va.
Como siempre, os lo ofrezco en tres formato, en captura de pantalla aquí abajo, directamente en texto un poquito más abajo y en enlace aquí con los medios que publican mi columna #MirarHaciaOtroLado, que son los del Grupo Noticias: DEIA, Noticias de Gipuzkoa y Noticias de Álava.



Nueva jefa en la UNESCO


Audrey Azoulay, nueva Directora General de la UNESCO.
La semana pasada les prometí que íbamos a hablar de la elección de la nueva Directora General de la UNESCO. El proceso de elección ha sido una dura batalla diplomática. Les prometí que intentaríamos responder a algunas preguntas como, por ejemplo: ¿cómo se dio esa batalla?, ¿quién ha vencido?, ¿cómo y a qué precio se ha resuelto? Lo prometido, repetía mi querido abuelo, es deuda.


La todavía Directora General de la UNESCO, Irina Bokova, fue elegida en noviembre de 2009 y cuatro años después reelegida para un segundo mandato. Es ahora, el próximo viernes para ser exactos, que la Conferencia General de la UNESCO deberá ratificar el nombramiento de Audrey Azoulay como nueva Directora General.


Bokova fue la primera mujer al frente de la UNESCO y se hace difícil a día de hoy hacer una valoración de un mandato que ha estado marcado por 8 años de crisis económica y recortes presupuestarios. Para complicar la cosa, cuando todavía no había terminado de asentarse en su cargo, llegó la decisión de los EEUU de no pagar sus contribuciones.


En estas circunstancias es difícil pedir a nadie algo más que mantener el barco a flote. Y eso lo ha hecho. Querríamos que Irina Bokova hubiera modernizado la organización para hacerla ese referente intelectual y moral de la ONU, independiente, ágil, valiente e innovador que todos quisiéramos. Pero pedirle tanto, sin medios materiales, es seguramente injusto.


El proceso de elección de los máximos responsables de los organismos internacionales, la ONU incluida, eran hasta hace 10 años un proceso oscuro y controlado secretamente por las grandes potencias. En la última década se han dado pasos de cierta transparencia y apertura. Los procedimientos y las candidaturas se conocen con antelación y hay exámenes públicos. Lo hemos visto en el caso de la elección de António Guterres como Secretario General de la ONU.


Para la UNESCO hemos tenido 9 candidaturas: 6 hombres y 3 mujeres. Si nos atenemos al principio de rotación geográfica tan querido por la ONU, el cargo tocaría en esta ocasión a un candidato del mundo árabe. Y no es por tanto casual que varios de los candidatos fueran de ese ámbito geográfico (o, si se prefiere, cultural): un catarí, un iraquí, una libanesa y una egipcia.


Hollande, justo antes de dejar la presidencia francesa, tomó una decisión sorprendente. Casi al cierre del plazo presentó la candidatura de su Ministra de Cultura, Audrey Azoulay, para escándalo e indignación de muchos países árabes, y no pocos de sus intelectuales, que lo consideraron una provocación. Además esta candidatura violaba la norma no escrita según la cual un Organismo Internacional de la ONU no debería ser dirigido por un nacional del país donde tiene radicada su sede central.


La UNESCO, en el contexto de la salida de Israel, debía cuidar con mucha sensibilidad el equilibrio árabe-israelí y, por ejemplo, los programa de memoria del holocausto o de lucha contra el antisemitismo. En ese momento la candidata francesa aparecía como una hija compleja y mestiza del Mediterráneo. Con orígenes e infancia marroquíes, nacionalidad, educación y profesionalidad francesa, y sangre judía parecía ser una combinación perfecta.


Macron asumió esta candidatura como propia y puso a sus servicios exteriores a trabajar, intercambiando votos con diversos países, entre ellos España, que fue de los primeros en apoyar esa candidatura. Hubo en el Consejo Ejecutivo de la UNESCO 5 rondas de votaciones en que poco a poco fueron cayendo candidatos hasta llegar tres a la final: el catarí, la egipcia y la francesa. El candidato catarí había liderado todas las rondas anteriores, pero en la última votación los votos egipcios fueron a parar a la francesa.


Las críticas árabes a la decisión de Hollande se ven ahora con otros ojos, dado que los países árabes no se pusieron de acuerdo en un candidato único que recabara simpatías amplias primero dentro de su grupo regional y luego entre el resto de países. El enfrentamiento entre Catar y otros países árabes restaba posibilidades al candidato catarí. Pero la candidata egipcia tampoco supo concitar más apoyos y Egipto se quedó, por segunda vez, a las puertas de una Dirección General de la UNESCO.


Así ha sido el contexto y la batalla diplomática. Pero esto ya es historia. A partir del próximo viernes tendremos una nueva Directora General de la UNESCO de un perfil cultural y artístico prometedor y que parece contar con sólidos apoyos internacionales, tanto diplomáticos como culturales. Le deseamos desde aquí la mayor de la suertes.



sábado, 28 de octubre de 2017

EEUU, Israel y la UNESCO

Hoy escribo, en los diarios del Grupo Noticias, sobre la salida de Estados Unidos e Israel de la UNESCO.


Por razones de espacio no he podido hablar sobre los cambios en la Dirección General de la UNESCO, asunto distinto pero del que cabe una lectura en ese marco. Lo haré, prometo, la semana que viene en otro artículo que podría entenderse como la segunda parte de éste que tienes aquí.








EEUU, Israel y la UNESCO




Las últimas semanas han sido frenéticas en la UNESCO. Una Organización Internacional que acostumbra a pasar un tanto desapercibida aparecía de pronto estos días en las portadas de los medios por varias razones.




Por un lado tenemos la dolorosa noticia de que Estados Unidos e Israel se retiran de la UNESCO. Por otro lado se ha seleccionado a una nueva Directora General tras un proceso de elección muy disputado en donde los equilibrios, las alianzas y las rivalidades regionales han operado al máximo.




No es la primera vez que los EEUU se retiran de la UNESCO. Ya lo hizo en los años 80, en tiempos de Reagan, acompañados por el Reino Unido de Thatcher. En aquella ocasión estos países rechazaban el desequilibrio entre las altas cargas financieras que asumían y la dilución de su influencia en un sistema de un-estado-un-voto. Estos países encontraban la situación desproporcionada y creían que las decisiones de la Conferencia General de la UNESCO eran muy hostiles a sus posiciones políticas e intereses internacionales. Llevó muchos años hasta que, ya en tiempos de Federico Mayor Zaragoza como Director General de la UNESCO, el asunto se pudo reconducir con una más que digna solución para todas las partes, con Bush hijo y Tony Blair al frente de sus respectivos países.




La nueva crisis actual tiene un largo prolegómeno que es importante conocer. Deberíamos remontarnos al 2011. Por aquel entonces Palestina iniciaba su estrategia de ir ingresando en la comunidad de la Naciones Unidas. Palestina recibió un primer varapalo con el rechazo de su candidatura como miembro de la ONU, puesto que, a pesar de contar con una amplia mayoría favorable en la Asamblea General, es el Consejo de Seguridad quien debe decidir sobre los nuevos ingresos. Allí los Estados Unidos hicieron valer su derecho de veto.




La autoridad palestina identificó un organismo internacional de la familia de la ONU que decidiera las nuevas incorporaciones en su asamblea general, por voto de todos sus miembros. La UNESCO era un objetivo ideal y la Conferencia General aprobó el ingreso de Palestina. Los Estados Unidos reaccionaron suspendiendo el pago de sus cuotas. Israel se sumó. Las esperanzas de la Directora General de resolver el desencuentro en el segundo mandato de Obama resultaron a la postre vanas. Con Trump la cosa no iba a mejorar.




En este contexto, una decisión técnica y menor, como la declaración de una parte de Hebrón como Bien Patrimonio de la Humanidad, ha hecho saltar el polvorín. Israel y los EEUU han considerado los contenidos de esta candidatura como poco sensibles con la tradición judía del lugar. Es una protesta razonable y que debería haber sido resuelta por los cauces ordinarios de la institución, pero la tentación de dinamitar todo el invento era demasiado difícil de resistir para Trump, que, contra la opinión de su secretario de Estado, ha anunciado la retirada de los EEUU.




La visión del mundo de Trump es contraria al multilateralismo y a la cooperación internacional. Su sensibilidad sobre la cultura, la ciencia y la educación es nula, por decirlo suavemente. Qué decir de valores más etéreos como la tolerancia o el diálogo interreligioso. No carece por tanto de lógica su decisión de abandonar el organismo internacional encargado de desarrollar estos mandatos.




Pero es una gran pérdida para la comunidad internacional y para los propios Estados Unidos, Adicionalmente es una gran pérdida para los proyectos de tolerancia y respeto hacia los judíos, por la memoria del Holocausto, contra el negacionismo y el antijsemitismo, por el entendimiento árabe-israelí, proyectos que se trabajan desde hace años en el marco de la UNESCO.




La salida de los EEUU y de Israel dejaban a los países árabes de alguna forma la oportunidad de ocupar ese espacio vacio con su visión del mundo, su agenda y su enfoque muy parcial de la realidad arabe-israelí… afortunadamente la UNESCO ha sabido reaccionar para no desequilibrar su delicado mandato y, a pesar de la espantada israelí, mantener un cierto equilibrio en esa materia.




La elección de la Nueva Directora General este mes ha sido la primera batalla que se libraba en ese nuevo escenario. Era un batalla, primero, entre los países árabes y, sólo después, entre grupos de éstos y el resto del mundo. ¿Cómo se dio esa batalla?, ¿quién ha vencido?, ¿cómo y a qué precio se ha resuelto? Si les interesa, la semana que viene les hablo de todo eso.

martes, 17 de octubre de 2017

Premios Nobel, igualdad y excelencia.

 https://culturacientifica.com/ 


Los Cuadernos de Cultura Científica que publica la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea publica un artículo mío sobre igualdad, excelencia, ejemplaridad y responsabilidad en los premios Nobel. Espero que os parezca interesante.






 https://culturacientifica.com/2017/10/16/igualdad-excelencia-ejemplaridad-responsabilidad-los-premios-nobel/ 


Sobre igualdad, excelencia, ejemplaridad y responsabilidad en los premios Nobel


Mikel Mancisidor


Ya se han anunciado todos los Premios Nobel de este año 2017.
El Premio Nobel de Física ha ido a parar a tres norteamericanos. El Premio Nobel de Medicina ha sido otorgado a otros tres norteamericanos. Por fin, lo ganadores del Premio Nobel de Química han sido un suizo, un escocés y un norteamericano de origen alemán. Son 9 hombres y cero mujeres.
Si sumamos el Nobel de Literatura para Kazuo Ishiguro (británico que escribe en inglés), el de la Paz para la red ICAN (Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares) y el de Economía para el norteamericano Richard Thaler, son 11 hombres, una institución y cero mujeres. 10 norteamericanos o británicos.
El año pasado sucedió lo mismo. Se otorgó el Nobel de Física a tres físicos; el de Química a tres químicos; el de Medicina a un biólogo; el de Economía a dos economistas; el de la Paz a un político y el de Literatura a un cantante. Todos hombres. El mismo resultado: 11 a 0.
De modo que por dos años consecutivos la imagen mundial de la máxima excelencia científica, intelectual, investigadora y creativa corresponderá a un pleno de hombres, quizá ligeramente disimulado si ICAN opta por una mujer para recoger el galardón.
Creo que se trata de un error muy grave, de lamentables consecuencias y que los administradores del Premio demuestran no sólo falta de sensibilidad, sino incluso me atrevo a decir que falta de responsabilidad.
Sí, ya sé que muchos de quienes han tenido la amabilidad de leerme hasta aquí estarán pensando que antepongo mis deseos políticamente correctos a la realidad. Tal vez piensen ustedes que olvido que los Premios Nobel son un reconocimientos a los mayores logros de la humanidad, vengan de donde vengan, sin atender a su nacionalidad, raza, lengua o género. Que no puede haber cuotas ni porcentajes. Que sólo se puede atender a los méritos más objetivos tras un estudio neutro sin prejuicios ni ideas preconcebidas. ¿Saben qué? Estoy de acuerdo con todo ello. Pero precisamente por eso creo que los Premios Nobel se equivocan y se traicionan.
Alfred Nobel buscó reconocer los mayores logros para toda humanidad, quiso premiarlos y de esa forma ponerlos en valor, hacerlos visibles, fomentar en la sociedad su aprecio y generalizar el espíritu de emulación. A todo ello deberían hoy deberse estos premios. Explícitamente dejó constancia Alfred Nobel de su deseo de universalidad, si bien en aquel momento histórico la universalidad se formulaba de un forma un tanto estrecha: “es mi expreso deseo que, al otorgar estos premios, no se tenga en consideración la nacionalidad de los candidatos, sino que sean los más merecedores los que reciban el premio, sean escandinavos o no.”
Es obvio que los méritos científicos, como los literarios o cualquiera otros del ámbito del conocimiento y la cultura, no se pueden medir en una clasificación indisputable de puntos objetivos como podría hacerse en una prueba tipo test para las oposiciones de una administración pública (afortunadamente), ni como en la clasificación de una liga deportiva donde a fin de temporada un equipo tiene 67 puntos y otro 66 y por lo tanto el primero se lleva la copa. Los méritos científicos están sometidos a una valoración que incluye muchos elementos intangibles o cualitativos de imposible cuantificación. Se incluye el mérito, la originalidad, el impacto, la espectacularidad, la belleza, la contribución a la mejora de la vida de las personas y otros mil factores en los que además hay que decidir, cada año de forma distinta, cómo equilibrar los juicios de corto con los de largo plazo. La combinación de estos factores, dependiendo de cada momento puede variar y se pueden dar distintos resultados de equivalente mérito e igual legitimidad. Es ahí donde hay que decidir por un modelo de premio entre distintas opciones igualmente excelentes.
Con esto quiero decir que el premio Nobel de Química de un año no corresponde necesaria o indiscutiblemente al mejor químico de ese año, si tal calificación pudiera existir, sino una persona eminente que está entre los mejores de su especialidad, en una minoría de excelencia mundial junto a otras pocas docenas de personas, quizá, si ustedes quieren, por poner una cifra, un centenar. La selección final de entre ese grupo de potenciales merecedores del Premio está sometida a factores que incluyen la oportunidad, la comunicación y que deben incorporar la ejemplaridad y el efecto social.
No dudo de los méritos de cada premiado por separado (carezco de conocimientos para juzgarlo: simplemente me fío plenamente del tribunal), pero sí puedo afirmar que en su conjunto el resultado está desequilibrado y da una imagen distorsionada de la excelencia global. No es cierto que la excelencia científica en el mundo esté en una relación de 8 a 0 (año 2016) o 9 a 0 (2017) entre hombres y mujeres. No es cierto que la excelencia cultural esté en una relación de 11 a 0 en ambos años. De la misma forma que no es cierto que más del 80% de la excelencia global tenga el inglés como lengua materna.
Que los premios Nobel nos regalen una imagen falsa de la ciencia y la cultura en el siglo XXI no sólo es producto de esos prejuicios que pretende no tener. Eso no sería lo peor. Esta decisión tiene además graves efectos en perpetuar esos mismos prejuicios y estereotipos, que todavía limitan hoy que el acceso y participación de las mujeres en determinadas especialidades científicas en todo el mundo o dificultan su desarrollo y éxito profesional. No hace falta más que ver las cifras de la UNESCO al respecto.
Es cierto, digámoslo por ser justos, que los Premios Nobel van incrementando -poco a poco, década a década- el reconocimiento de la labor de las mujeres en la sociedad en general y en la ciencia en particular. O lo que es casi lo mismo, pero mucho más positivo: los premios dejan traslucir un mundo en que cada vez la mujer tiene más presencia en la ciencia, en la política y en la vida cultural pública. Pero lo cierto es que este progreso es lento y que por segundo año en Estocolmo han hecho un innecesario paréntesis en ese camino por la igualdad.
No, no quiero cuotas. No pido porcentajes. Me conformo con que Estocolmo reconozca la pluralidad de los aportes a la humanidad en nuestro mundo contemporáneo y así, reconociéndolos, haciéndolos visibles con equidad y sin prejuicios, promueva la igualdad de oportunidades. Estoy seguro de que es ésta la interpretación a día de hoy leal con aquel deseo de Alfred Nobel en su contexto histórico: cuando quiso incluir no solo escandinavos, podría entenderse hoy como incluyendo no sólo blancos, no sólo hombres, no sólo angloparlantes.
Tengo una hija de 12 años. El año pasado no le quise enseñar una foto de 11 hombres como ejemplo de excelencia universal, como lo más elevado del conocimiento, de la creatividad, de la cultura y de los valores a los que ella debería aspirar. Difícilmente podría verse llamada por ese camino, reconocida en esa aspiración, si comprueba que está absolutamente copada por hombres. Este año creo que le enseñaré esa foto, pero tendremos que debatir, por desgracia, otras cosas que también tiene que aprender: que no se deje nunca limitar por quienes le digan que la excelencia es sólo masculina, sea cuando lo escucha en el patio de un colegio, en un machista comentario de bar, en un tonto programa de la tele o sea, y esto es mucho más grave, en los fallos de unos sabios en Estocolmo que deberían por el contrario estimularnos a todos y a todas.

martes, 10 de octubre de 2017

Sobre efecto internacional Declaración Independencia Cataluña (DUI)

Hoy escribo en El Correo y en Diario Vasco sobre el recorrido o efecto internacional que, a mi juicio, tendría una Declaración Unilateral de Independencia (DUI) que se anunciase hoy en el Parlamento de Cataluña.




 http://www.diariovasco.com/opinion/sobre-efectos-internacionales-20171010083030-nt.html 



He dudado mucho si pronunciarme al respecto. A muchos amigos no les va a gustar lo que digo. Incluso hay cosas que quizá les molesten. Siempre es más fácil o más cómodo mantener un discreto silencio cuando se trata de temas tan sensibles y cuando, como es mi caso, tengo buenos amigos, a los que quiero y admiro, en ambos lados de esta historia.


Pero aún así me he decidido a publicar por razones de honestidad, de responsabilidad y tal vez también de ejercicio de la libertad.


En este artículo no quiero colocarme en ninguna trinchera o bajo ninguna bandera, sea del color que sea. No defiendo lo que debería ser a mi juicio el Derecho Internacional o lo que me gustaría que fuera. No me manifiesto ni satisfecho ni insatisfecho. Lo que procuro es compartir cómo veo yo que las cosas son en el mundo de hoy. Y sobre esa base, a partir del principio de realidad, es que creo que cualquiera debe trabajar sus legítimas demandas, posiciones, aspiraciones, propuestas o sueños. A los políticos -y muy especialmente a los cargos públicos- creo que se les debe exigir algo más: cuando menos no dañar.


Pero basta de explicaciones y prolegómenos. El artículo es éste:


Sobre los efectos internacionales de la DUI


El primer párrafo de la Ley del Referéndum de Autodeterminación de Catalunya se remite como fundamento al Derecho de Autodeterminación consagrado en los Pactos de Derechos Humanos de 1966 y a la Carta de la ONU. Este domingo, sin embargo, Josep Borrell en su discurso en Barcelona decía en sentido contrario que: «no se puede creer a los que dicen que el Derecho Internacional está de su lado, porque no es verdad, no está de su lado». ¿En qué quedamos? ¿Una Declaración Unilateral de Independencia (DUI) que eventualmente se proclamara hoy contaría con alguna legitimidad o reconocimiento internacionales? ¿Tiene algún recorrido jurídico institucional internacional en las presentes circunstancias?
Trataré de dar una opinión que es personal, pero que no quiere resultar partidista. No quiero apoyar a unos ni a otros. Únicamente responder a las preguntas referidas, con obvio margen de error, lo más objetiva y desapasionadamente que pueda. Estas semanas me ha tocado trabajar en la sede de la ONU en Ginebra. El lunes pasado los diarios internacionales informaban en portada. «Cientos de heridos», titulaba Financial Times. «La violencia aumenta la brecha entre Cataluña y España», según 'Le Figaro'. «Violencia y caos en Cataluña», decía 'Le Temps'. Se veían impactantes fotos.
Si alguien en el Gobierno español se había propuesto evitar la internacionalización del proceso, se había cubierto de gloria. La internacionalización que las autoridades catalanas no habían logrado hasta la fecha se veía multiplicada gracias a esas imágenes. La comunidad internacional, que hasta entonces había mostrado en general una discreta indiferencia, de pronto parecía afectada. Ese lunes todo el que se me acercaba en la sede de la ONU, fuera ruso, indonesio o jordano, me preguntaba por Cataluña. La sensación era de sorpresa e incredulidad.
Pero por mucho que las portadas crearan un momento de simpatía, las posiciones de la UE y de la ONU no cambiaron ese lunes y no van a cambiar esta semana. La UE seguirá mostrándose contraria a cualquier proceso que no sea acordado con el Estado miembro implicado, en este caso España. Una DUI hoy encontraría a la UE enfrente. Si quiere entrar en el club, la UE exigirá a Cataluña ponerse a la cola de entrada, pagar algunos platos rotos y someterse a los criterios que establezcan los estados, España y Francia especialmente.
Los defensores del proceso catalán podrán recibir muestras de solidaridad de algunos eurodiputados de las tendencias más variadas (incluidos algunos peligrosos amigos de extrema derecha y euroescépticos). Obtendrán alguna declaración comprensiva de autoridades de rango medio y numerosos llamamientos genéricos al diálogo, la tolerancia y la negociación, pero no un apoyo institucional de un Estado y mucho menos de la Unión en su conjunto.
En la ONU pasará algo parecido. El Alto Comisionado se interesa para que las respuestas policiales se atengan a los principios de los derechos humanos, como debe hacerlo en cualquier circunstancia, pero no puede hacer juicio alguno sobre el proceso de fondo. Los principios de la ONU no están en juego en el caso catalán. Se podrán encontrar, entre las distintos expertos de la ONU, uno o dos versos sueltos que den declaraciones vistosas, pero el caso no recoge las condiciones para ser sujeto del derecho de autodeterminación reconocido en los pactos del 66 como fundamento de una DUI. Tampoco vive Cataluña un proceso de negación masiva, sistemática y grave de derechos humanos o un sometimiento político o cultural violento tal que «se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión» o a algún tipo de secesión. Ningún órgano de la ONU, y menos la Corte Internacional de Justicia, aceptaría tal interpretación.
La DUI no se puede apoyar ni en el derecho europeo ni en el internacional. No se puede decir que esto no pasa en ningún otro país europeo, que es inaudito: no creo que sea verdad. Ni siquiera la idealizada Confederación Helvética permitiría una solución a la catalana, sino una que pasara por la modificación constitucional pactada, con votación en todo el territorio suizo con doble mayoría, de cantones y de población.
El DUI no tendría recorrido o reconocimiento internacional. No hay forma en el mundo real de escapar a la necesidad de buscar fórmulas innovadoras si de lo que se trata es de negociar elementos de soberanía. Y digo elementos de soberanía porque la soberanía absoluta clásica ya no existe en nuestro entorno. Las soberanías son ya varias, superpuestas y simultáneas. Quizá asumir este hecho ayudaría en un futuro diálogo, rebajando símbolos y emociones por ambas partes, y facilitando acuerdos dignos para todos y respetuosos con las normas, los derechos y las libertades de todos. La paz social y la convivencia exigen respeto a las normas, cierto, pero también cauces de cambio reales, no solo formales, cuando la demanda social es fuerte. Pero, de nuevo, esos cauces solo pueden darse en el marco de los principios aceptados por la comunidad internacional. Me temo que, nos guste o no, engañarnos sobre este punto conlleva consecuencias políticas, económicas y sociales muy graves. Las estamos viendo.





viernes, 29 de septiembre de 2017

Lectio Magistralis en la Universidad de Turín.

En el marco de la cuarta cumbre ministerial de Ministros de Ciencia y Tecnología del G7, que se celebra en Turín, se organiza en la Universidad de Turín una Conferencia sobre el Derecho a la Ciencia.


Todo ello en el marco del "XIV Congresso dell’Associazione Luca Coscioni per la libertà di ricerca scientifica" que tendrá por título “SCIENZA E NONVIOLENZA".


 https://www.associazionelucacoscioni.it/congressi/xiv-congresso/ 


En dicho congreso tengo el honor de haber sido invitado a impartir, mañana sábado día 30, la LECTIO MAGISTRALIS en la que hablaré del "HUMAN RIGHT TO SCIENCE: THE IDEA, THE PROCESS AND THE NORMATIVE CONTENT"


Ahora os escribo desde el tren, en un precioso viaje Ginebra- Lausanne - Brig - Milán - Turín que entrará a Italia por medio de los Alpes. Pasaré seguramente, sin saberlo, por alguno de los valles en que Aníbal dejó elefantes y tropas, en su marcha imparable hacia la destrucción de su enemigo y, victoria tras victoria, cabalgando sobre su genialidad militar, la suya propia y, a la postre, la de su pueblo entero. ¿A qué viene lo de Aníbal?, pues la verdad es que no lo sé. Puedes hacer la lectura de actualidad que quieras.

jueves, 28 de septiembre de 2017

Reuniones entre órganos de Derechos Humanos de la ONU

Uno de los grandes lujos de participar en el Comité DESC es tener la oporunidad de participar en encuentros con los Expertos Independientes y Grupos de Trabajo de las Naciones Unidas para compartir visiones y estartegias.


Esta semana hemos tenido un par de encuentros de este tipo.


Ayer nos reunimos con Catalina Devandas-Aguilar, de Costa Rica, Relatora Especial sobre los derechos de personas con discapacidad.




Esta mañana nos hemos reunido con el Grupo de Trabajo sobre la cuestión de los derechos humanos y las empresas transnacionales y otras empresas, compuesto por 5 miembros de cada una de las regiones de la ONU.



Estas reuniones sirven para aprender del trabajo de otros mecanismos de la ONU, compartir visiones y, en la medida de los poible, coordinar estrategias y complementar esfuerzos en la misma dirección.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Sobre otras consultas y referéndums

Me gusta la frecuencia y naturalidad con la que en Ginebra se celebran referéndums o consultas populares sobre los aspectos más variados.


Este fin de semana se han celebrado varios de ellos. En las calles de podían ver los paneles con carteles en uno y otro sentido, por el SÍ o por el NO.







El primero era un consulta sobre consultas. Se votaba una propuesta de modificación de la Constitución de la República y Cantón de Ginebra con el fin de bajar el porcentaje de firmas necesario para organizar una consulta popular. Dado que ha sido aprobada, a partir de ahora se reduce de un 5% a un 4% del censo electoral para llevar un asunto a consulta vinculante. También se baja de un 3% a un 2% el numero de proponentes necesario para plantear una iniciativa legislativa o rechazarla. Esta reducción fue aprobada por un 62 % de los votos siendo la participación de un 45% del censo.


Estos días me estoy quedando en la preciosa villa de Carouge, que es al tiempo una comuna del Cantón (que es al tiempo República) de Ginebra (¡benditas complejidades que la rica historia impone en las arquitecturas políticas!)






En Carouge se decidía sobre el teatro comunal o municipal que data de los años 70 y necesitaba una profunda renovación.




Había dos opciones: a) renovar el viejo teatro o b) derribarlo y hacer uno nuevo para el cual se proponía ya un proyecto concreto preseleccionado. Durante estos días pasados el debate popular ha sido sereno pero muy intenso y vivo. Los defensores del NO creen que se trataba de un dispendio, que el teatro actual sirve, que hay otras necesidades más importantes, que ese edificio de los 70 es parte del patrimonio e identidad del barrio. Los defensores del SÍ creen que es una oportunidad para impulsar la vida cultural y social del barrio, de traer inversiones, que el nuevo teatro va a mejorar la vida el barrio. Yo ni soy vecino ni tengo la información suficiente como para tener una opinión muy formada, pero confieso que le tenía cierta simpatía al SÍ.










Los resultados han sido de un 65,92% a favor de tirar y elevar un nuevo teatro. La participación ha sido de un 40%. Por lo tanto se hará un nuevo teatro.






Al tiempo en Ginebra se votaban otros asuntos federales comunes a toda la Confederación Helvética. Por ejemplo la modificación del sistema de pensiones, que fue rechazado, o una nueva norma de seguridad alimentaria que fue aprobado.



No, no idealizo las consultas. Sé de sus virtudes y sus limitaciones. Pero creo que en estos días nos viene bien hablar del asunto con un poco de distancia y color.




jueves, 21 de septiembre de 2017

El otro referendum (Kurdistán iraquí)

Hoy escribo en El Correo y en el Diario Vasco sobre "otro referéndum". Intento explicar el complicado escenario del proceso en el Kurdistán Iraquí y califico la situación de dilema. Ver más abajo el texto completo.


El artículo fue escrito antes de que la Alta Representante de la Unión Europea para la Política Exterior y Política de Seguridad, Federica Mogherini, estableciera ayer mismo la posición oficial europea:

     "A referendum on independence has been announced by the Kurdistan Regional Government for 25 September 2017. 
      The European Union reiterates its steadfast support for Iraq's unity, sovereignty and territorial integrity. Unilateral actions, such as the proposed referendum, is counterproductive and must be avoided.
      The EU recognises there are outstanding issues between Erbil and Baghdad that need to be resolved. This should be done through a peaceful and constructive dialogue leading to a mutually agreed solution based on the full application of the provisions of the Iraqi Constitution. The EU welcomes the UN initiative to facilitate a dialogue and offers its support to such a process if requested."

En mi versión (no he encontrado traducción oficial) sería algo así como:

"La Unión Europea reitera su firme apoyo a la unidad, soberanía e integridad territorial de Iraq. Acciones unilaterales, tales como el referéndum propuesto, son contraproducentes y deben evitarse.


"La UE reconoce que hay asuntos pendientes entre Erbil y Bagdad que deben resolverse. Esto debe hacerse a través de un diálogo pacífico y constructivo que lleve a una solución mutuamente acordada basada en la plena aplicación de las disposiciones de la Constitución iraquí. La UE da bienvenida a la iniciativa de la ONU para facilitar un diálogo entre las partes y ofrece su apoyo de la UE a este proceso si este apoyo es solicitado".

Quien lea en mi artículo mis comentarios sobre la posición norteamericana, entenderá bien porqué esta posición europea me parece demasiado parcial y un poco cínica. Una repuesta demasiado plana ante un dilema complejo.


Y ahora la foto del artículo y el texto más abajo:


 http://www.diariovasco.com/opinion/referendum-20170921223646-nt.html 






El otro referéndum





Hay un referéndum que se celebrará (o no) en Cataluña el día 1 de octubre. Hay otro que tendrá lugar (o no) en el Kurdistán iraquí sólo unos días antes, el 25 de este mes. Entre ambos procesos hay enormes diferencias de todo orden, pero también algún curioso paralelismo.





El Kurdistán, usted lo sabe bien, se encuentra en Asia Occidental, en la encrucijada de 4 países clave del Oriente Próximo: Iraq, Irán, Turquía y Siria. No parece un lugar fácil para vivir, pero los kurdos han resistido en la zona lo indecible, casi milagrosamente, sin perder su identidad. Kurdistán ha vivido dos tentativas de independencia que terminaron ambas en aborto. La primera fue un espejismo. El Tratado de Sèvres, al terminar la Primera Guerra Mundial, reconocía la independencia de la parte turca del Kurdistán. Pero este acuerdo no llegó a entrar en vigor y el Tratado de Lausanne que lo sustituyó renunció al proyecto. El segundo ensayo tuvo lugar en la zona iraní, tras la Segunda Guerra Mundial, al amparo de la Unión Soviética y con la denominación de República de Mahabab. Pero los soviéticos abandonaron el experimento y el territorio de la malograda república fue a los pocos meses reincorporado a Irán.





Las penalidades del pueblo kurdo han sido terribles. Uno de los momentos más duros fue el ataque con armas químicas en la ciudad de Halabja, en el Kurdistán iraquí, perpetrado en 1988 por Sadam Hussein y Alí el Químico, en el que murieron unas 5.000 personas. Ambos pagaron el crimen con la horca. Ahora, 30 años después, el papel clave jugado por los militares kurdos -y las valientes milicianas- en la lucha contra el Estado Islámico ha fortalecido sus posiciones militares y políticas.





El caso es que este verano las autoridades de la región kurda de Iraq han convocado un referéndum de autodeterminación. Los límites de la región están claros en el norte y por el este, marcados por las fronteras con Siria, Turquía e Irán. Pero por el oeste hay territorios en disputa con otras regiones de Iraq, situación que dificulta cualquier negociación. La importante y rica ciudad de Kirkuk, por ejemplo, está en juego.





Este referéndum no cuenta con el acuerdo ni la autorización de Bagdad. El parlamento iraquí, en votación de hace unos pocos días, ha resuelto considerar el referéndum como inconstitucional y llama al gobierno a "tomar las medidas necesarias" para impedir el proceso. A los pocos días el Parlamento regional kurdo iraquí ha respondido, en un retador juego de legitimidades y soberanías, apoyando el referéndum y desobedeciendo a la capital.





En este contexto la celebración (¿resulta aquí celebración la mejor palabra?) del referéndum se dificulta y, en caso de celebrarse, sus efectos pueden complicar una situación regional ya de por sí muy convulsa.





Iraq no permitirá el referéndum ni aceptará sus resultados, si llegara a celebrarse. Turquía e Irán, ambos con zonas kurdas, no van a reconocerlo tampoco. Estados Unidos pide paciencia y posponer el proceso, temiendo que el conflicto desestabilice aún más la región y debilite la lucha contra el Estrado Islámico, en la que los y las militares kurdos han jugado tan bravo papel.





Para complicar un poco la vida a los amantes de los esquemas binarios en blanco y negro, Israel se cuela en el proceso como su único apoyo en la zona. El Presidente Netanyahu ha afirmado que “Israel apoya los legítimos esfuerzos del pueblo kurdo para lograr un Estado propio”.





Se me ocurren poco casos tan claros como el kurdo que merezcan un reconocimiento internacional como sujeto de un ejercicio de autodeterminación. La posición de la mayoría del pueblo kurdo es favorable no sólo al referéndum, sino también a la independencia. Aunque también hay diferencias internas, problemas serios de corrupción y rivalidades familiares por el control.





El momento es malo para un referéndum, es cierto, pero siendo honesto tampoco se me ocurre qué otro tiempo podría ser mejor, si nunca hay voluntad política, ni la va a haber. Posponer el proceso, sin un plan concreto, como propone los Estados Unidos, no es más que exigir al más débil que renuncie a sus demandas legítimas. No es equilibrado afirmar que el referéndum unilateral creará inestabilidad, sin añadir al tiempo que la negativa previa a cualquier forma de acuerdo es, cuando menos, igualmente responsable. Pero seamos realistas, sin acuerdo con Bagdad y sin apoyo regional, el futuro del proceso parece muy poco prometedor.





Hay quien espera un acuerdo de última hora avalado por los Estados Unidos, o quizá por la propia ONU, que permitiera el retraso del referéndum con dos condiciones: fecha cierta para convocarlo de nuevo de manera acordada y resultado vinculante. No sería mala solución, pero parece harto improbable.





No sé ustedes, pero yo veo aquí un dilema. Y un dilema, por definición, tiene difícil solución porque todas las opciones tienen sus pros y sus contras. Ante un dilema, si alguien cree tener una respuesta clara y categórica, es que o bien el asunto no era realmente de un dilema o bien no lo ha pensado suficiente.





No, no quería yo hablar de Cataluña, sino del Kurdistán. A pesar de las infinitas diferencias, alguna analogía podría caber, pero no haré comparaciones. Este artículo termina aquí. Lo que no podrá negarme usted es que en los próximos días, en los ratos que las noticias de Cataluña lo permitan, merece la pena dedicar también un poco de atención a este otro referéndum.