viernes, 11 de agosto de 2017

Hôzuki, flor y libro


 http://www.nordicalibros.com/hzuki-la-libreria-de-mitsuko 


Es delicado, sutil, sensible. Bellísimo. Muy atento al detalle mínimo, a los cambios de la naturaleza y el clima, al nombre exacto de la planta y a su forma, a su fruto o flor y su color. Cuidadoso con la palabra y con el silencio, con lo que se dice y con lo que se debe callar, con la tradición y con el pasado del que no puedes escapar. En ese sentido puede decir que cubre lo que el tópico espera de la literatura japonesa clásica en dosis ligeras, mínimas, en poco más de 100 páginas que leer en una o dos sentadas.


Pero también es de alguna forma universal, a pesar de que toda la trama sucede en Japón, y moderno o incluso cosmopolita y, desde luego, multilingüe.


"...vuelvo a ver un fruto del hôzuki vivo y naranja, como una luz."
Quizá en todo ello, el libro "Hôzuki, la librería de Mitsuko", es como su autora, Aki Shimazaki: japonesa, traductora, políglota, escritora en francés, y residente en Canadá.


 http://www.elcultural.com/blogs/tengo-una-cita/2017/06/las-tres-mujeres-de-aki-shimazaki/ 
Aki Shimazaki, en foto de El Cultural


El libro, impecablemente editado por Nórdica Libros, es una buena recomendación de Imanol, librero de oficio, gusto y espíritu, en la fantástica GAROA liburudenda, cuya visita no debes perder cuando pases por Zarautz (en pleno casco viejo, en Trinitate kalea 7).

sábado, 5 de agosto de 2017

Militares, Trump y sentido común

Hoy escribo en DEIA y Noticias de Gipuzkoa sobre Trump, algunos militares norteamericanos y el sentido común.


Tienes el enlace al periódico enlazado aquí, más abajo copio la imagen del artículo publicado y finalmente abajo copio el texto, para que puedas leerlo de la forma que más cómoda te resulte.


A ver qué os parece:




MILITARES, TRUMP Y SENTIDO COMÚN




hace unos meses el presidente Trump presentó sus presupuestos que incluían una importante reducción de los fondos dedicados a la diplomacia, la ayuda al desarrollo, los derechos humanos, y la participación en la ONU y otros organismos internacionales. Por contra se proponía un importante incremento de los gastos militares. Lo lógico sería pensar que los militares estarían encantados con ese plan. Pero no fue así.


Los militares en servicio no pueden opinar al respecto, como sucede en cualquier democracia seria, pero tomaron la palabra los militares en retiro. Hasta 120 almirantes y generales de 3 y 4 estrellas retirados firmaron una carta en la que mostraban su firme convicción de que apoyar la diplomacia y el desarrollo son fundamentales también para la seguridad nacional, que las crisis del presente (desde los desplazados al ébola) no tienen una respuesta únicamente militar, que la reducción de la diplomacia supone más inseguridad y que “si no financias la diplomacia necesitarás más munición”.


Los generales decían que, desde su experiencia en el terreno, habían aprendido que luchar contra el terrorismo es también luchar contra la desesperanza, la falta de oportunidades y la injusticia y que para ello es necesaria la diplomacia, el desarrollo, los derechos humanos (especialmente los de las mujeres y las niñas), la transparencia y la lucha contra la corrupción, el acceso al agua, la seguridad alimentaria, el control del contrabando y muchas otras cosas que solo se pueden hacer desde la diplomacia, la cooperación y los órganos del multilateralismo, como la ONU, y no con más armas o soldados.


Es una carta breve que muchos de nosotros podríamos, con matices o cambios menores, suscribir. Está llena de sentido común y conocimiento de causa, pero me temo que precisamente por ello resultará difícilmente comprensible para un hombre como Trump, con cero sentido común y nula experiencia internacional, salvo en breves estancia en hoteles de 5 estrellas, acompañado de modelos y especuladores.


Hace un par de semanas el presidente Trump parece que tuvo una conversación rápida con algún militar sobre la presencia de transexuales en el ejército y los supuestos altos costes de sus necesidades sanitarias específicas. Fiel a su estilo, Trump, sin contrastar esa información con quienes saben del tema, sin solicitar ningún dato o estudio, y sin consultar con las personas de su equipo al frente de esas competencias, anunció en Twitter que eso habría acabado y que ya no permitiría la presencia de transexuales en el ejercito. La respuesta del General Joseh Dunford, jefe del Estado Mayor Conjunto, fue ejemplar, asegurando que ellos no discriminarían entre las personas a su mando y que no cambiarían su quehacer por un tuit.


Alguien, con tanta mala baba como humor, filtró el dato de que los gastos de viagra y otros potenciadores de la erección para los militares retirados suponían 10 veces más que todos los gastos producidos por las necesidades específicas de los transexuales, operaciones de cambio de genitales incluidas. No ha dicho nada Trump desde entonces sobre los gastos de viagra, parece desde luego más sensible e identificado con este tipo de problemática.


Jamás habría pensando yo en escribir un artículo alabando a militares norteamericanos, pero me gusta sorprenderme a mí mismo de vez en cuando, es lo bueno de estar vivo y tener los ojos abiertos. Trump resulta tan grotescamente ignorante, burdo e irresponsable que, a su lado, por contraste, cualquiera que muestre un poco de sentido común, cierto conocimiento de causa, algún respeto por los datos y la verdad, un asomo de civismo y un mínimo de valor para mostrarlo, parece, si no tanto como ejemplar, al menos sí decente.

jueves, 3 de agosto de 2017

Buena práctica de presentación de Observaciones Finales

Entre el día 31 de mayo y el primero de junio celebramos en el Palais Wilson de Ginebra el diálogo entre la delegación de Uruguay y el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC) de la ONU, del que informé este blog aquí para el día 31 y aquí para el día 1. Por cierto, les diré que estoy especialmente orgulloso de la calidad de este debate dado que tuve el honor de ser el relator del Comité para este proceso con Uruguay.




En este diálogo se debaten los informes periódicos presentados por el estado y la situación de los DESC en el país. Este proceso termina formalmente con la aprobación y publicación por parte del Comité DESC del documento de Observaciones Finales (también conocido como Conclusiones y Recomendaciones) para cada país: Conclusiones sobre la situación de los DESC en cada país y las Recomendaciones para mejorarla en los próximos 5 años (cada ciclo de informes dura 5 años).


Digo que el "proceso termina formalmente" porque tan importante como el propio documento de Conclusiones y Recomendaciones -¡o seguramente más!- es el uso que cada sociedad, cada país hace de ese informe. Por eso el Comité siempre termina su informe con un párrafo estándar que dice:

El Comité pide al Estado parte que dé amplia difusión a las presentes observaciones finales en todos los niveles de la sociedad, así como entre los funcionarios públicos, las autoridades judiciales, los legisladores, los abogados, la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo, y las organizaciones de la sociedad civil, e informe al Comité sobre las medidas que haya adoptado para aplicarlas en su próximo informe periódico. También lo alienta a que recabe la participación de las organizaciones de la sociedad civil en los debates que se celebren a nivel nacional para la implementación de las presentes observaciones finales y antes de la presentación de su próximo informe periódico.



No son muchos los estados que se preocupan por la difusión en su país de las Observaciones Finales del Comité. Más bien al contrario, son a veces reticentes a que los actores sociales (ONGs, juristas, organizaciones sociales de base...) conozcan bien sus derechos y la interpretación que de ellos hace el Comité de la ONU encargado por los estados y la comunidad internacional para ello.


Por eso cuando uno conoce una buena práctica de difusión social y de comunicación de estos documentos por parte de un estado, no puede por menos que reconocerlo y difundirlo.


En concreto les diré que las Observaciones Finales para Uruguay se aprobaron el 23 de Junio y fueron publicadas en la página web de la ONU el día 20 de Julio. Aquí tienen el acceso al documento.


Pues bien, en menos de dos semanas desde la publicación del documento por parte de la ONU el Estado uruguayo ya ha organizado un evento oficial de información pública para darlo a conocer. Quiero felicitar a Uruguay por la ejemplar iniciativa que se une a la de organizaciones sociales, medios de comunicaciones y comunicadores sociales que ya habían difundido en el país la experiencia. Ver, por ejemplo, aquí el completo artículo de Valeria España titulado "Desde el Palais Wilson".


El evento fue organizado por el Ministerio de Relaciones Internacionales en coordinación con la Presidencia de la República, la Secretaria de Derechos Humanos, el Poder Judicial y otros órganos del Estado como puede verse en la invitación cursada al efecto:


 https://www.fundacionbl.org/noticia/57/difusion-de-las-observaciones-finales-del-comite-desc-de-la-onu-a-uruguay 
En la presentación los distintos agentes presentes dieron su opinión sobre el proceso y sobre sus resultados. Esta opinión puede ser legítimamente discrepante en algunos puntos con la del Comité, aunque en general se dijo que el documento era "pertinente" para el país y su realidad del momento, dado que lo importante de un diálogo no es que ambas partes tengan exactamente la misma visión sobre todo (entonces no habría diálogo, sino monólogo ante el espejo) sino que sepamos escucharnos mutuamente y aprender juntos, cosa que creo que en este caso ha sucedido. Y lo importante es que se dé a conocer el documento para que, a partir de su lectura, cada uno pueda opinar y seguir trabajando.


Quiero recocer y agradecer al estado de Uruguay la presentación de nuestro trabajo a su sociedad (además ha tenido bastante eco en medios nacionales). Y quiero animar a los tres poderes del estado y a la sociedad civil uruguaya que puedan trabajar este documento y deseo que les resulte útil el camino de mejorar la situación de los DESC en el país y poder tener otro buen diálogo en el Comité dentro de 5 años. 

En su día celebré públicamente "la calidad y buena disposición de la delegación". Añadí que "ha sido un diálogo realmente constructivo y en ciento sentido modélico. Uno de los mejores diálogos que yo recuerdo por su calidad, tono, actitud y sentido". Me alegro mucho de que esas buenas sensaciones se vean confirmadas con este ejemplar modelo de comunicación pública.