domingo, 27 de febrero de 2022

Domingo 27/02/22 - Columna sobre Ucrania - 3

Domingo 27/02/22 - Columna sobre Ucrania (3) - Estar a la altura

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domingo, 20 de febrero de 2022

Domingo 20/02/22 - Columna sobre Ucrania -2

 Domingo 20/02/22 - Columna sobre Ucrania (2) - El retorno de la historia

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domingo, 30 de enero de 2022

Domingo 30/01/22 - Columna sobre Ucrania -1

Domingo 30/01/22 - Columna sobre Ucrania (1) - A Ucrania con Laques

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martes, 6 de octubre de 2020

UNA LECTURA DE LOS DATOS PCR EN LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DEL PAÍS VASCO

 

UNA LECTURA DE LOS DATOS PCR EN LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DEL PAÍS VASCO

(A día 6 de octubre 2020) 

Si vemos los informativos o seguimos las redes sociales debemos concluir que vivimos en una sociedad donde todos, ciudadanos y especialmente las instituciones (los políticos), lo hacen todo rematadamente mal.

¿Y si no todo se estuviera haciendo tan mal?

Yo en esta gráfica referente a la CAPV, ¿me atreveré a decirlo?, veo cosas positivas e incluso esperanzadoras:

 


No soy ningún experto, sino un ciudadano curioso. Si algo de lo que digo no es correcto estaré encantado de ser corregido.

Comunidades autónomas limítrofes tienen curvas muy distintas, de modo que no todo lo explica el clima, la estación o características virológicas que son comunes: hay factores humanos (políticos, sociales, culturales, demográficos, laborales, económicos) que afectan.

Me permito considerar lo siguiente con respecto al País Vasco:

-          Al parecer algo hicimos mal en verano. Entramos en Julio en una situación controlada y fue en un mes que la cosa se nos fue de las manos. Es de imaginar que alguna relación hay entre este dato y nuestro forma de afrontar (y disfrutar) el verano.

-         Las medidas se endurecieron el día 20 de agosto de forma muy dura para permitir que el retorno al trabajo y especialmente a las aulas no fuera caótico.

-          Una semana después de estas medidas las cifras comienzan a bajar poco a poco pero de modo sostenido durante ya 40 días. Es de imaginar que alguna relación puede haber entre este dato y la eficacia de las medidas adoptadas.

-          Hace un mes que se dio la vuelta a las aulas. Parece que en términos generales esta vuelta se ha podido hacer sin perjudicar las cifras de contagio, todo lo contrario, ha sido compatible con su bajada.

En un asunto tan complejo como la pandemia hay mucho factores que se interrelacionan de modo complejo, así que uno tienen que ser muy prudente con respecto a las conclusiones, especialmente cuando las cosas pueden cambiar en cualquier momento y debe uno revisar sus conclusiones (si algo debería habernos ensañado todo esto es prudencia y modestia). Aun así apunto mis impresiones:

-          Algo, entre todos, hicimos mal a la entrada del verano: ¿por parte de las autoridades, se autorizó/animó una desescalada sin suficiente control?, ¿por parte de los ciudadanos hubo falta de responsabilidad social?

-         Algo se hizo bien a finales de verano: ¿por parte de las autoridades reforzar las medidas?, ¿por parte de la ciudadanía cumplir con bastante seriedad?

-          Algo se ha hecho bien en la vuelta a las aulas: ¿por parte de las autoridades no todo era tan malo como parecía?, ¿por parte de profesorado, personal y alumnado un buen cumplimiento?

Por supuesto se puede discutir si las medidas que deben adoptarse son exactamente estas o sería mejor articularlas de otra forma. Se puede discutir si faltan algunas medidas o sobran otras. Pero lo que los datos parecen sugerir es que, en conjunto y de momento, funcionan razonablemente bien, mientras la situación siga siendo la que es.

Si esto es aproximadamente como  lo describo, quizá:

-          podríamos sugerir que los éxitos y los fracasos suelen ser, salvo excepciones, colectivos. Para lo malo y para lo bueno. Que las cosas salen bien o mal gracias a la suma de muchos actores (instituciones y ciudadanos), cada uno, obviamente, en su área de competencia.

-          podríamos animarnos a plantear el diálogo entre los ciudadanos, y entre ellos y las instituciones, de una forma menos maniquea, menos absolutista, menos de blancos y negros, donde parece que todo se hace exactamente al revés de como se debería, todo mal y además intencionadamente mal. Quizá de error en error, de tropiezo en tropiezo aprendemos y avanzamos.

-         teniendo en cuenta que lo datos de un día recogen la realidad creada durante los días previos, quizá toca ser rápidos en tomar medidas (puesto que si son necesarias es que llegamos tarde) y prudentes en relajarlas (nunca sabemos si la cosa está peor de lo que creemos).

Cada uno hace sus lecturas de los datos. Reconozco mi sesgo de confirmación. Me resulta más fácil identificarlo que eliminarlo.

jueves, 23 de abril de 2020

CARTA TRIGESIMONONA o DEL DÍA DEL LIBRO


CARTA TRIGESIMONONA o DEL DÍA DEL LIBRO


Jueves, 23 de Abril.


Hoy es día del libro. Sin visita a librerías, sin ferias, sin casetas y sin autores firmando, pero hoy es día del libro.


Voy a celebrando siendo breve para que puedas leer un libro.


Voy a recomendar sólo dos libros.


- Los asquerosos, del portugalujo Santiago Lorenzo. Divertidísima sátira o crítica que tiene mucho que ver con varios de los temas que hemos tratado estos días, con aislarse y esconderse, con alejarse del mundo, con el consumismo y la austeridad, con las relaciones personales, con la naturaleza, y con la memoria y el olvido.


- Y cualquier libro de poemas del donostiarra Karmelo C. Iribarren. Y para no tener que elegir puedes hacerte con su poesía completa (hasta el 2015) editada por Renacimiento en una edición preciosa titulada Seguro que esta historia te suena. Poesía completa (1985 - 2015). Sé que hay otra edición en Visor titulada igualmente Poesía Completa (1993 - 2018). Sus poemas son otoñales, aparentemente tristones, de café, gabardina, paraguas, farolas, charcos y camareros, de arrugas ante el espejo y canas en el lavabo, de abandonos y traiciones del tiempo, de desengaño y actitud escéptica, pero, como en el olmo de Machado, de pronto sale de cada calle oscura, de cada rincón sucio de café, de cada persiana echada, de cada mirada cansada, de cada pasillo largo de casa vieja, un brote verde de esperanza y de vida. No es una poesía esperanzada, supongo que a él le horrorizaría que la calificara así, pero me parece que da una modesta luz que necesitamos y que tiene un humor descreído, implacable y tímido, que puede hacer buena compañía estos días. Especialmente a los lobos -y las lobas, obviamente- más solitarios y a los corazones más escondidos.


Empecé este ejercicio de escribir una carta diaria pensando que el confinamiento no duraría tanto. Ya son casi 40 días, una cuarentena literal. Y me estoy dando cuenta que esta tarea me ocupa demasiado tiempo. Tampoco estoy seguro de que, más allá de los amigos a los que de todas formas seguiré molestando con mis cosas de cualquier otra forma, haya mucha gente que las siga o las vaya a echar de menos si dejo de escribirlas. Lo cual es muy lógico y perfectamente entendible, claro está.


Quizá sea este día del libro buen momento para tomar la decisión de dedicar más tiempo, en lo que me quede de confinamiento a otras cosas, por ejemplo, mi trabajo, mi familia y... leer más y mejor.


Quizá el día del libro sea buen momento para poner punto final a estas cartas. Son casi 60.000 palabras, es decir, la extensión de un ensayo medio, así que podríamos imaginar que las 39 cartas son un conjunto que constituyen, hoy que es el día del libro me lo vas a permitir, algo parecido a un libro. Así que en lugar de soñar, como un día del libro normal, en empezar a escribir un libro, hoy sueño con haberlo terminado.


Me asalta la tentación un poco pueril de alargar el ejercicio, de llegar a las cuarenta cartas, de completar la cuarentena, de dar sensación así de plan bien pensado y de programa cumplido. Pero ni ha habido plan ni ha habido éxito. 40 sería el número del orden respetado y completado; 39 el número que está entre la libertad y el caos, entre la rebeldía y el fracaso. Que quede así.

miércoles, 22 de abril de 2020

CARTA TRIGESIMOCTAVA o DE SI ES BUENO QUE TE REGALEN UN CABALLO


CARTA TRIGESIMOCTAVA
o DE SI ES BUENO QUE TE REGALEN UN CABALLO


Miércoles, 22 de Abril.


Hace ya unas semanas, no me acuerdo a cuenta de qué, escuche a alguien contar aquella vieja historia del caballo y la buena suerte.


Un joven recibe de regalo un precioso caballo. Y todo el pueblo celebra su buena suerte. Al cabo de unos días el joven cae de su montura y se rompe una pierna, queda cojo y no puede trabajar en el campo. El pueblo lamenta ahora su mala suerte. Pero al poco comienza una guerra y reclutan a todos los jóvenes del pueblo y los envían al campo de batalla, mientras que nuestro protagonista se queda en casa. Y todo el pueblo debe volver de nuevo a celebrar su buena suerte. Y entonces...


He visto esta historia contada de diversas formas y la puedes alargar lo que quieras con infinitas derivadas de las causas y efectos que provocan situaciones afortunadas que se convierten en lamentables que a su vez se convierten en afortunadas. Pero creo que con ese breve resumen es suficiente para entender cuál quiere ser la moraleja del cuento. A veces lo que a primera vista o a corto plazo es malo, se convierte en bueno a medio o largo. O al revés.


Esta historia tiene sentido estos días. Un dato que hoy parece bueno puede ser la antesala y la causa de un dato malo mañana y a la inversa.


Por supuesto toda cifra de fallecidos es siempre mala. Cuanto mayor sea el número de fallecidos, peor es el dato, sin duda. Pero queda margen para otras lecturas adicionales.


Hay países que empezaron con datos malos y finalmente no han resultado tan malos. Hay países que poníamos como ejemplo y resulta que hoy andan mal. Hay situaciones que a día de hoy no sabemos valorar. Un mal dato de hoy puede ser un dato que ayude mañana y al revés.


Un corolario podría ser que tengamos cierta paciencia a la hora de hacer críticas a los responsables públicos. Salvo los que mientan, desprecien el conocimiento o jueguen conscientemente con fuego, como son los casos de Trump y Bolsonaro o, en una segunda categoría, López Obrador o Boris Johnson, creo que a los demás les debemos cierto margen.


Las comparativas entre estados no pueden basarse en una foto fija. Un cuadro concreto de un día determinado no nos cuenta toda la historia. Lo cierto es que se requieren lecturas más amplias para tener una visión global, lecturas que seguramente no seamos capaces de hacer hoy. Para saber si el chico del cuento, con su caballo pero con su cojera, ha sido más afortunado o más desafortunado que sus vecinos en el campo de batalla necesitamos perspectiva. Para comparar la situación sueca con la española también.


Para juzgar cómo ha respondido la Unión Europea necesitaremos también tiempo y perspectiva. Podemos por supuesto criticar esta medida o aquella demora, pero para juicios más generales me aguardaría un poco.


Los entrenadores y los comentaristas de fútbol suelen decir una frase que viene al caso: esto no es cómo empieza, sino cómo termina. Por una vez, quizá su discurso nos sirva.