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miércoles, 9 de enero de 2019

Un año en busca de sentido común

Hoy El Correo y El Diario Vasco publican un artículo titulado Un año en busca de Sentido Común.


 https://www.elcorreo.com/opinion/busca-sentido-comun-20190109200523-nt.html 
 
Un año en busca de sentido común

El mundo de 2019 se nos ha hecho más caótico e impredecible. Usted me puede replicar que el sistema internacional ha sido siempre desorden y que el futuro es, por definición, impredecible y está abierto a cambios insospechados e imposibles de anticipar. Mirando hacia atrás, con la ventaja de conocer el resultado, el pasado parece engañosamente predecible y lógico, pero vivido en presente nunca lo es. El presente ha estado siempre abierto, es cierto, pero quizá el mundo de hoy es más incierto y voluble que en años pasados. O, si lo prefieren, es menos aprehensible aplicando lógicas basadas en el sentido común o en la suposición de que las decisiones se toman mediante procesos racionales.


La batalla entre China y EE UU por el control de la ciencia, la tecnología y las comunicaciones se ha hecho explícita. Esta disputa tiene un alcance que va mucho más allá de lo comercial y se eleva a la seguridad y al control global. Nos esperan sorpresas de alto impacto que nos colocarán en un escenario seguramente diferente. Los mercados internacionales están expectantes, prudentes, temerosos, sin atreverse a tomar posiciones.


Rusia avanza firme hacia su objetivo de sentirse respetada y temida como potencial global. Tras ampliar su control sobre Oriente Medio, Putin ha advertido sobre los riesgos de «una catástrofe nuclear global»: «si eso ocurre -añade en su comparecencia de fin de año- podría suponer la destrucción de toda la civilización y ser incluso el fin de nuestro planeta. Espero que la humanidad tenga suficiente sentido común como para no llevar las cosas a tales extremos». Putin ha presentado sus nuevos misiles Avangard que pueden volar a velocidad supersónica y con otros avances tecnológicos que convierten los sistemas de defensa norteamericanos en inútiles y desfasados. El mandatario ruso dice aferrarse a la confianza en el sentido común colectivo, pero si uno piensa en los dos principales jugadores, Putin y Trump, la idea de «sentido común» no es lo primero que nos viene a la cabeza.


El año pasado el riesgo nuclear vino de Corea del Norte. Su dictador, Kim Yong Un, parece otro de cuyo sentido común no quisiéramos tener que depender. Quizá sus decisiones sean racionales, quién sabe, pero aun así estarían basadas en una información tan desconocida y en intereses tan oscuros y paranoicos (mantenimiento del poder absoluto a cualquier precio), que cualquiera de sus decisiones sigue estando fuera de nuestro alcance cognitivo.


En Estados Unidos, tras la dimisión o retirada de los últimos altos cargos con conocimiento y criterio, quienes quedan al frente de la política exterior, de seguridad y militar son arribistas, devotos acríticos, aduladores interesados y en general gente sin escrúpulos morales ni formación, en muchos casos meros payasos irresponsables. El secretario de Defensa saliente ha reconocido que los conocimientos internacionales del presidente son los propios de un niño de 11 años. El caso de la nueva embajadora ante las Naciones Unidas lo dice todo: Heather Nauert, presentadora de Fox y mujer de muy probada ignorancia sobre asuntos internacionales, tendrá el puesto por el que pasaron Stettinius, Adlai Stevenson, Vernon Walters, Madeleine Albright o Susan Rice, tras brillantes carreras. Con ella tendrá la ONU que buscar nuevas formas de colaboración tras el abandonado norteamericano de órganos de derechos humanos y alianzas por el clima.


En América Latina el impacto de la llegada de Bolsonaro (¿debo recordar que Brasil es una economía más potente que la de Canadá o España?) es también impredecible. Todo nos lleva a imaginar un Trump en versión más violenta y sin los 'checks and balances' de la democracia norteamericana. Venezuela hace tiempo que ha pasado el punto de no retorno y de insostenibilidad total del sistema (económica, social y con los índices de violencia más altos). Parece que sólo la convicción de que el siguiente paso es el abismo frena lo inevitable. En Nicaragua la degeneración total del régimen de Ortega, con sus 400 muertos y sus libertades cercenadas, también parece haber superado ese punto de no retorno posible. En estos tres casos sería deseable contar con el sistema interamericano vigoroso de otros tiempos, con medios materiales y políticos. Pero jugar con la legitimidad de los sistemas internacionales, por muy imperfectos e insuficientes que sean, tiene este riesgo: que uno se queda sin ellos cuando más falta le hacen.


Más cerca podríamos hablar del 'Brexit', cuyo desenlace debe aclararse ya, al menos en sus coordenadas más fundamentales, pero que hoy es impredecible. Todo es posible: desde la vuelta a la casilla de salida, hasta el 'Brexit' más duro o sin acuerdo. May está atrapada por el imposible mandato que recibió y por sus propios errores y palabras («no deal is better than a bad deal»).


En el último decenio habíamos avanzado mucho en la lucha contra la desnutrición o la extrema pobreza, y en la mejora de la salud global o la esperanza de vida. Pero comenzamos a observar pasos atrás: vuelve a aumentar el hambre debido, entre otros factores, al cambio climático, según la FAO. Por eso los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030 siguen siendo clave. Quizá esos objetivos sean ese reducto de sentido común y racionalidad que estamos buscando. No suena tan motivador como los sueños populistas -de izquierdas o de derechas- que se venden baratos en las redes sociales, vociferados en discursos facilones y vulgares o tras los adoquines amarillos, pero me temo que es lo mejor que nos queda en el mundo real. Al menos hasta que personas con sentido común ocupen algunos despachos.




Ilustración de José Ibarrola

domingo, 14 de octubre de 2018

De expertos y cambio climático

Hoy escribo en DEIA, Noticias de Gipuzkoa y el resto de medios del Grupo de Noticias, sobre el reciente informe presentado por el IPCC.


Quizá el final me ha quedado muy duro. En mi descargo diré que en ese último párrafo me dirijo también a mí mismo y que al releerlo hoy soy el primero en darme dolorosamente por aludido.
















Ustedes han oído ya hablar del IPCC (ganó el Premio Nobel en el 2007), es el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático: un organismo de la ONU que tiene como tarea la evaluación, con base en el mejor conocimiento científico disponible, de la información más reciente sobre el cambio climático y suministrarla, digerible para los profanos, a los gobiernos y a toda la comunidad internacional. Nadie podrá decir que no se sabía, que no había información, que nadie nos advirtió.


En tiempos de fake news, de postverdades y verdades alternativas, en tiempos donde los prejuicios e ideas preconcebidas de cada cual parecen valer lo mismo que el conocimiento científico, esta organización, que facilita el estado del mejor conocimiento actual sobre un problema tan complejo e importante, se hace imprescindible.


Esta semana ha presentado un informe en que 91 expertos de 40 nacionalidades analizan la producción científica para acercarnos, organizada y simplificada, esta información. Ya pasaron los tiempos en que alguno podría alegremente negar el cambio climático o el papel de la humanidad en él basándose en lo que le decía su primo o su comentarista de radio preferido.


Ya no estamos siquiera en los tiempos en que se anunciaban males futuros: las consecuencias del cambio climático están aquí. Tal vez usted y yo nos podamos dar el lujo de ignorarlo, pero para cientos de millones de personas estos efectos son ya una realidad. El informe nos dice “que ya estamos viviendo las consecuencias de un calentamiento global de 1°C, con condiciones meteorológicas más extremas, crecientes niveles del mar y un menguante hielo marino en el Ártico, entre otros cambios”.


Para limitar el calentamiento global a 1,5°C -lo cual es ya una barbaridad- se necesitarían cambios de gran alcance y sin precedentes en todos los aspectos de la sociedad. En el informe se destaca una serie de impactos catastróficos y permanentes que podrían evitarse limitando el calentamiento global a 1,5°C en lugar de 2°C, o más.


Este aumento de temperaturas está ya provocando gravísimos daños humanos. Tras unos años de reducción de importante reducción del hambre, este 2018 es el tercer año en que damos media vuelta hacía atrás y volvemos a perder batallas: ha aumentado el hambre. Y una de las razones principales es el impacto del cambio climático en cosechas, especialmente por sequías e inundaciones.


Los mayores efectos del Cambio Climático sobre la vida de la gente (hambre, desastres y desplazamientos) se da en la zonas pobres (que son además las que menos han contribuido a este cambio). El cambio climático está matando gente, decenas de miles de personas al año, ya, hoy. En algunos países del Norte (USA, Canadá, países nórdicos o Rusia) la producción alimentaria incluso podría aumentar mientras su precio internacional sube: el destino es cruel y ataca a los más vulnerables.


Está muy bien que insultemos a Trump (yo me apunto) por sacar a su país del Acuerdo de París pero mientras tanto: ¿vas a hacer algo tú para paliar ese desastre y esa enorme injusticia en la medida -limitada pero real- de tus posibilidades?, ¿vas a cambiar algo en tu carro de la compra semanal, en el lugar y la forma en que haces las compras, en tus consumos, en tu solidaridad, en tu casa, en tus vacaciones, en tu responsabilidad, en la forma de moverte, en tu basura? Piénsalo bien porque, en caso contrario, insultar a Trump, lo siento, es pura hipocresía, farisaica pose.

sábado, 21 de julio de 2018

En el camino de la vacunación infantil

Hoy escribo mi columna #MirarHaciaOtroLado sobre los avances (y el largo camino aún por hacer) en la tarea universal de la vacunación infantil, que es uno de los requisitos clave para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible referidos a salud y lucha contra la mortalidad infantil.




Tomo la información de la página de Noticias de la ONU, que a su vez se remite a los informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF:



https://news.un.org/es/story/2018/07/1438052
Gavi Alliance/Duncan Graham-Rowe
Campaña de vacunación en Mtendera, Zambia
  
Termino con un llamado a la campaña #CierraUNICEF (así que bien podría haber dedicado este artículo a mi gran amigo y gigante persona Isidro Elezgarai, Presidente de UNICEF en el País Vasco: ¡lo hago ahora y aquí!)


  

viernes, 8 de junio de 2018

Defensoría del Pueblo de Iberoamérica y los ODS

Ayer y hoy se ha celebrado en el Aula Magna de la Facultad de Derecho de la Universidad de Alcalá, el Congreso del Programa Regional de Apoyo a las Defensorías del Pueblo de Iberoamérica (PRADPI) en el que participaron numerosos titulares y equipo de las diferentes defensorías de Iberoamérica. Se trataba de estudiar el papel de las defensoría en el impulso de los ODS.

 https://pradpi.es/congreso

He tenido el honor de participar en la Mesa sobre el Derecho a la Educación y el papel de las defensorías, que he compartido con Mariano Jabonero, el Secretario General de la Organización de los Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura.


He dividido mi ponencia en 4 partes:
- ¿qué es el Derecho a la Educación?, ¿Cuál es su contenido normativo?, ¿Cuál su relación con los ODM-ODS?;
- de la progresividad a la exigibilidad en el Derecho a la Educación;
- el papel del Comité DESC en la defensa y promoción del Derecho a la Educación; 
- algunas sugerencias sobre el papel de las defensorías del Pueblo en el desarrollo del Derecho a la Educación.












lunes, 8 de enero de 2018

BBK Behatokia entrevista a Aran Acha

Hoy os quiero recomendar una muy interesante entrevista que hace la Directora del Proyecto BBK Behatokia en Deusto Business School, Virginia Gómez de Retana, a Aran Acha, la Directora del Centro UNESCO del País Vasco / UNESCO Etxea.


 https://bbk-behatokia.com/2017/12/12/entrevista-con-arantza-acha-directora-del-centro-unesco-etxea-del-pais-vasco/ 
Aran Acha hace una muy inteligente integración de elementos locales (en la entrevista se trata de reflexionar sobre los retos de Bizkaia) pero colocados en su marco global. Aran Acha pone el foco en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU y su relevancia para las políticas públicas y objetivos sociales de un territorio concreto como puede ser Bizkaia.


 http://www.un.org/sustainabledevelopment/es/objetivos-de-desarrollo-sostenible/ 


Aran insiste mucho en los aspectos sociales (humanistas) y medioambientales (planetistas, dice ella en un momento de la entrevista) de todo reto económico o político. Especialmente afinadas, equilibradas e inteligentes son sus referencias a los aspectos de género, cuando mencionada -de modo diferenciado o acentuado, según sea el caso- a las mujeres y las niñas.
 http://www.unescoetxea.org/base/berriak.php?id_atala=1&id_azpiatala=1&hizk=es 


Yo también fui entrevistado en su día por Virginia en este mismo formato. Lo digo porque no resisto la vanidosa tentación de incluir el siguiente pantallazo, donde mi entrevista sale casualmente inserta entre entrevistas hechas a dos personas a las que, por diferentes motivos, conozco bien, aprecio mucho personalmente y admiro profesionalmente: Aran Acha y Pedro Luis Uriarte. Generaciones distintas, trayectorias muy diferentes, pero grandes personas ambas.
 
 https://bbk-behatokia.com/category/perspectivas/entrevistas/  

sábado, 31 de diciembre de 2016

PISA y el Derecho a la Educación

En el País Vasco se está viviendo una notable polémica motivada por unos malos resultados del último Informe PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos) de la OCDE.


El diario El Correo ha iniciado una serie de artículos de fondo de página entera para reflexionar sobre el asunto y me han pedido sumarme al debate con este décimo artículo de la serie. Dado que me preceden artículos muy interesantes, de expertos de referencia y llenos de buenas ideas que comparto, me ahorro la repetición que aportaría poco. Trato de traer al debate algunas ideas más generales o globales, desde mi experiencia, por si pudieran ayudar.


sábado, 24 de septiembre de 2016

De nuevo sobre el Acuerdo de París

Hoy publico en el diario DEIA un artículo titulado De nuevo París sobre el proceso de ratificación del Acuerdo de París CoP21, en el marco de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático.
 
El artículo está en la línea de la entrada de ayer si bien redactado más periodísticamente, como toca en una artículo de prensa, y con algunas consideraciones finales sobre la relación del País Vasco con el asunto, dado que se publica en un medio vasco.
 
http://www.deia.com/2016/09/24/opinion/de-nuevo-paris

DE NUEVO PARÍS

Se acuerdan del Acuerdo de París? Fue el año pasado, en diciembre. Los 195 estados parte de la Convención de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático adoptaron un tratado, llamado Acuerdo de París, que sucederá en su momento, con suficiente dignidad si quieren mi opinión, al Protocolo de Kioto.
  
Este tratado aportará, cuando entre en vigor, avances importantes (quizá no suficientes, pero sí importantes) en la lucha contra el cambio climático y sus consecuencias (mitigación y adaptación).

Esta cuestión de la entrada en vigor tiene su interés. El artículo 21 establecía que el Acuerdo entrará en vigor a los 30 días de que se hayan depositado ante el secretario general de la ONU los instrumentos de ratificación de un número de estados determinado, siempre que se cumpla un doble requisito: que sean al menos 55 estados y que signifiquen al menos el 55% de las emisiones globales.

Esta semana nos han llegado muchas noticias sobre la apertura del periodo de sesiones de la Asamblea General (especialmente los discursos de “despedida” de Obama y de Ban Ki-moon), pero los medios no han dado eco a un dato importante: 31 estados han aprovechado su presencia allí para depositar su ratificación del Acuerdo de París. Así que, sumados a los 29 que ya lo habían hecho, a día de hoy se ha cumplido ya el primero de esas condiciones: son ya 60 estados. Estamos además muy cerca de conseguir el segundo de los requisitos, dado que estos estados representan el 47,76% de las emisiones.

Pero hay un dato también importantísimo: otros 14 estados han aprovechado este mismo evento para comprometerse a presentar su instrumento de ratificación antes de fin de año. Y resulta que estos 14 estados representan un 12,58 % de las emisiones. Lo que significa que a fin de año probablemente lleguemos al 60% de las emisiones. Es previsible que el Acuerdo de París pudiera entrar en vigor en unos pocos meses, quizá este mismo año o a más tardar enero de 2017, solo 12 meses después de su aprobación. Es un dato muy positivo e importante.

Pensemos que el Protocolo de Kioto fue aprobado en 1997 y no entró en vigor hasta 2005. De modo que un año sería un periodo muy breve para un proceso de ratificación de un tratado tan complejo y amplio, universal de hecho. Demuestra cierto interés por parte de la comunidad internacional, lo digo para los aficionados a ver siempre el vaso medio vacío. A los abonados al cinismo les sorprenderá tal vez saber que China y los Estados Unidos ya se habían adelantado a ratificar.

Entre los países que ya se han comprometido están Francia o Alemania, entre todos muchos europeos, además de la Unión Europea como tal.

¿Y España? sin noticias... quizá llegue el momento en que los cuatro grandes partidos de España dejen el juego ombliguista de mirarse a sí mismos y sus diferencias y puedan encontrar un momento para ponerse de acuerdo e interesarse por este asunto en el Parlamento.

¿Y Euskadi? Estuvo en París con la más alta representación posible: el lehendakari Urkullu y la siempre activa consejera Oregi. Allí establecieron alianzas y llegaron a compromisos como país. Hoy por hoy no le es posible a Euskadi ratificar y enviar su instrumento de ratificación al secretario general. Pero esa limitación no cierra todas las fórmulas posibles. La realidad internacional está cada vez más abierta a la diplomacia multinivel e innovadora. Por eso el Consejo de Gobierno aprobó el 3 de mayo de este año la adhesión de Euskadi al Acuerdo de París.

El nuevo mundo se construye así, entre todos, avanzando cada cual en lo que le toca y puede. Mirando al futuro sin quedarse paralizados en la queja por lo que otros hagan o dejen de hacer.

lunes, 18 de abril de 2016