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lunes, 27 de mayo de 2019

Una monja en el gobierno económico del Vaticano

Hoy en DEIA y en Noticias de Gipuzkoa:


 https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/2019/05/27/mundo/una-monja-en-el-gobierno-economico-del-vaticano 


Una monja en el gobierno económico del Vaticano




Les escribo desde Bolonia, sede de la universidad más antigua del mundo (1088) y en la que algunos vascos del siglo XVI fueron muy conocidos profesores, como Fortún de Ercilla, de Bermeo, u Ochoa López de Unzueta, de Eibar. En la prensa de Bolonia estos días ha tenido bastante eco una conferencia impartida por una monja. La hermana Alessandra Smerilli (profesora de de la Universidad Pontificia Auxilium de Roma) impartió la Lectio Magistralis con la que se cierra el Máster para Juristas, Asesores y Abogados de Empresa de la Universidad de Bolonia.


Esta profesora está de actualidad. El mes pasado la profesora Smerilli fue nombrada por el Papa como consejera de Estado de Economía de la Comisión Pontificia para el Estado de la Ciudad del Vaticano. Esta Comisión, que está compuesta por seis miembros cardenales y varios consejeros de Estado como asesores, es el órgano de iniciativa legislativa, supervisión ejecutiva y representación institucional del gobierno de la Ciudad del Vaticano. La hermana Smerilli entra en este importante núcleo de poder controlado, no nos engañemos, por los miembros, cardenales y por tanto todos hombres y de edad avanzada.

Había expectación en el ámbito universitario y político por conocer las ideas y planes de la joven (para los estándares de poder vaticanos) consejera Smerilli (1974) y por eso a la conferencia asistieron autoridades académicas y conocidos rostros, como Romano Prodi y otros veteranos políticos.

El tema que la consejera eligió para su conferencia no pudo ser más significativo: la economía ecológica o integral como desafío de un nuevo paradigma económico. La señora Smerilli habló de temas tan importantes como la inclusión del medio ambiente en los cálculos económicos (“es posible promover una sana economía que sea capaz de tener en cuenta en sus cálculos al medio ambiente”), sobre la selva amazónica, la deforestación, la transparencia en el gobierno y en las finanzas, y sobre la cuestión de las empresas y los derechos humanos (“no hay que decir “no” al desarrollo, sino a la actividad predatoria de las transnacionales”).

Más allá de su visión general o teórica interesaba saber cómo va a aplicar esos principios a la práctica de sus funciones como asesora económica del gobierno de la Ciudad del Vaticano. La Sra. Smerilli no escurrió el bulto y adelantó algunas ideas potentes: “Lo que me pregunto es si, como Iglesia, a nivel mundial, no tenemos también nosotros una responsabilidad, porque, por una parte, denunciamos una economía que mata, pero luego compramos y nos ocupamos de nuestros ahorros e inversiones de manera poco coherente. Pero este sistema puede ser derrotado tanto con una resistencia desde dentro como con una clara señal desde fuera, que diga: no te financiamos, entras en la lista negra si tienes comportamientos sin escrúpulos.”

Seguramente la capacidad que la nueva consejera de Estado de la Cuidad del Vaticano tenga en relación al complejo sistema que maneja las grandes finanzas del Vaticano como conjunto sea muy limitado, pero sí tendrá autorizada influencia. Por eso su nombramiento y sus ideas son tan importantes. Una mujer joven con una visión social y medioambiental en el entramado de las finanzas vaticanas significa una bocanada, limitada pero real, de aire fresco. Le quedan cinco años de mandato por delante. Habrá que hacer un seguimiento muy atento a sus pasos. 

domingo, 26 de mayo de 2019

Huawei, la libertad y Europa

Hoy escribo en los medio del Grupo VOCENTO (El Correo y El Diario Vasco) sobre el caso Huawei.

















Huawei, la libertad y Europa





Hay tres maneras de explicar la disputa entre Huawei y Estados Unidos. Algunos presentan el caso como una cuestión de seguridad, en términos político-militares, donde lo que está en juego es el acceso a información, recursos e infraestructuras tecnológicas muy sensibles. Otros, sin embargo, creen que estamos ante una disputa más de carácter económico o comercial, donde lo que se dilucida es el reparto de un mercado de productos tecnológicos de enorme valor y que el gobierno norteamericano no ve cómo frenar a las empresas chinas si no es por las bravas y empleando el pretexto de seguridad nacional. Que estemos en plena batalla comercial entre Estados Unidos y China abona esta segunda visión. Finalmente, un tercer grupo coloca la disputa en un contexto más amplio de rivalidad por un liderazgo global estratégico y cultural: el prestigio de potencial mundial y el dominio cultural se juega en la tecnología, en su capacidad tanto para transmitir contenidos e ideas, como para comercializar productos y servicios. Para este tercer grupo el dinero, siendo importante, no es lo central ahora: quien controle la tecnología no sólo tendrá mejor acceso a nuestro consumo y bolsillo, sino a nuestras convicciones, a nuestra ideología, a nuestra información, a nuestros hábitos y a nuestro voto.

Yo le daría la razón a los tres grupos. El ‘caso Huawei’ incluye todas esas variables de una forma compleja muy característica del mundo contemporáneo en el que se desdibujan las fronteras entre lo público y lo privado, lo interno y lo externo, el consumo y la política, la información y la mentira, el juego y el conflicto. Súmele usted un último factor: un presidente norteamericano caprichoso, impredecible y voluble, que no suele escuchar a los expertos de sus equipos. No caben, por tanto, acercamiento unívocos o simplistas al problema. Quien pretenda explicar el mundo con una sola clave nos miente.
    
Los problemas de seguridad que implica la posición de mercado de Huawei sobre ciertas tecnologías y productos pueden ser cruciales y, llegados a un extremo, literalmente letales. Las capacidades de la compañía de obtener información clave, de controlar suministros, datos e información, e incluso de manejar infraestructuras tecnológicas y, por ese medio, logísticas, energéticas o militares, es muy real. Y el problema es que Huawei no es una empresa privada en el sentido que puede serlo una en nuestros países, con relativo margen de independencia y en permanente dinámica inestable con lo público. Huawei ha crecido en, con y gracias al régimen chino, de cuyo complejo engranaje es una pieza importante. La diferenciación entre partidos, Gobierno, Estado, Ejército, sindicatos y empresas que rige nuestros sistemas liberales no siempre es perfecta, pero existe. Esa diferenciación no es la misma en China. No estamos, pues, ante un problema meramente económico o comercial. Y por eso sorprende –y, al tiempo, no debería sorprender– esa extraña paradoja de ver a una país formalmente comunista como China defendiendo el libre comercio, mientras que el paladín tradicional del comercio abierto, Estados Unidos, se ve obligado a emplear los recursos intervencionistas más duros. Sorprende por su aparente contradicción, pero no debería sorprender porque Huawei es y no es una empresa privada. China ha aprendido a operar con las normas del libre comercio y de la competencia abierta jugando con la ventaja de la falta de libertades interna, el capitalismo de estado, la intervención directa en todos los ámbitos de la economía y el control final sobre sus empresas.


¿Cuál es el papel de Europa en esta partida? No debería ser un convidado de piedra, porque sus derivadas nos van a afectar como al que más. No se trata sólo del coste de los móviles o del acceso a determinada aplicación, cosa que preocupa a los más cortoplacistas. Nos jugamos mucho más. Nos jugamos que la industria tecnológica europea tenga un futuro relevante y que Europa tenga una posición en los retos estratégicos y de seguridad del futuro. Para ello el principio de la competencia, tan caro a Europa, no sirve sino es en equilibrio con otros principios igualmente importantes. Nos jugamos, además, las garantías de confidencialidad de nuestra información, las formas de protección ante la desinformación y su utilización para alterar las voluntades, la libertad de información y su pluralidad. Para afrontar esos retos necesitamos una Europa fuerte, sólida, potente, capaz y valiente. Necesitamos una ciudadanía con visión europea, responsable, orgullosa de su identidad y autoexigente. No tenemos ni lo uno ni lo otro, me temo.


En las elecciones de hoy nos arriesgamos a tener el Parlamento Europeo con mayor número de euroescépticos y populistas, de derechas y de izquierdas, de su historia. Es decir, una Europa sin dirección ni fuerza. Por el contrario, necesitaríamos una alta participación y la opción por partidos europeístas serios, de acreditada capacidad y rigor, capaces de llegar a acuerdos entre diferentes para afrontar los problemas globales. Si no lo conseguimos, culparemos a Bruselas de la incapacidad de Europa. Pero la culpa deberemos buscarla en nosotros, en los ciudadanos, en un voto sin visión europea, ombliguista e irresponsable. Mientras tanto, el mundo camina a la velocidad que marcan otros, Huawei o quien toque. Usted elige.

miércoles, 9 de enero de 2019

Un año en busca de sentido común

Hoy El Correo y El Diario Vasco publican un artículo titulado Un año en busca de Sentido Común.


 https://www.elcorreo.com/opinion/busca-sentido-comun-20190109200523-nt.html 
 
Un año en busca de sentido común

El mundo de 2019 se nos ha hecho más caótico e impredecible. Usted me puede replicar que el sistema internacional ha sido siempre desorden y que el futuro es, por definición, impredecible y está abierto a cambios insospechados e imposibles de anticipar. Mirando hacia atrás, con la ventaja de conocer el resultado, el pasado parece engañosamente predecible y lógico, pero vivido en presente nunca lo es. El presente ha estado siempre abierto, es cierto, pero quizá el mundo de hoy es más incierto y voluble que en años pasados. O, si lo prefieren, es menos aprehensible aplicando lógicas basadas en el sentido común o en la suposición de que las decisiones se toman mediante procesos racionales.


La batalla entre China y EE UU por el control de la ciencia, la tecnología y las comunicaciones se ha hecho explícita. Esta disputa tiene un alcance que va mucho más allá de lo comercial y se eleva a la seguridad y al control global. Nos esperan sorpresas de alto impacto que nos colocarán en un escenario seguramente diferente. Los mercados internacionales están expectantes, prudentes, temerosos, sin atreverse a tomar posiciones.


Rusia avanza firme hacia su objetivo de sentirse respetada y temida como potencial global. Tras ampliar su control sobre Oriente Medio, Putin ha advertido sobre los riesgos de «una catástrofe nuclear global»: «si eso ocurre -añade en su comparecencia de fin de año- podría suponer la destrucción de toda la civilización y ser incluso el fin de nuestro planeta. Espero que la humanidad tenga suficiente sentido común como para no llevar las cosas a tales extremos». Putin ha presentado sus nuevos misiles Avangard que pueden volar a velocidad supersónica y con otros avances tecnológicos que convierten los sistemas de defensa norteamericanos en inútiles y desfasados. El mandatario ruso dice aferrarse a la confianza en el sentido común colectivo, pero si uno piensa en los dos principales jugadores, Putin y Trump, la idea de «sentido común» no es lo primero que nos viene a la cabeza.


El año pasado el riesgo nuclear vino de Corea del Norte. Su dictador, Kim Yong Un, parece otro de cuyo sentido común no quisiéramos tener que depender. Quizá sus decisiones sean racionales, quién sabe, pero aun así estarían basadas en una información tan desconocida y en intereses tan oscuros y paranoicos (mantenimiento del poder absoluto a cualquier precio), que cualquiera de sus decisiones sigue estando fuera de nuestro alcance cognitivo.


En Estados Unidos, tras la dimisión o retirada de los últimos altos cargos con conocimiento y criterio, quienes quedan al frente de la política exterior, de seguridad y militar son arribistas, devotos acríticos, aduladores interesados y en general gente sin escrúpulos morales ni formación, en muchos casos meros payasos irresponsables. El secretario de Defensa saliente ha reconocido que los conocimientos internacionales del presidente son los propios de un niño de 11 años. El caso de la nueva embajadora ante las Naciones Unidas lo dice todo: Heather Nauert, presentadora de Fox y mujer de muy probada ignorancia sobre asuntos internacionales, tendrá el puesto por el que pasaron Stettinius, Adlai Stevenson, Vernon Walters, Madeleine Albright o Susan Rice, tras brillantes carreras. Con ella tendrá la ONU que buscar nuevas formas de colaboración tras el abandonado norteamericano de órganos de derechos humanos y alianzas por el clima.


En América Latina el impacto de la llegada de Bolsonaro (¿debo recordar que Brasil es una economía más potente que la de Canadá o España?) es también impredecible. Todo nos lleva a imaginar un Trump en versión más violenta y sin los 'checks and balances' de la democracia norteamericana. Venezuela hace tiempo que ha pasado el punto de no retorno y de insostenibilidad total del sistema (económica, social y con los índices de violencia más altos). Parece que sólo la convicción de que el siguiente paso es el abismo frena lo inevitable. En Nicaragua la degeneración total del régimen de Ortega, con sus 400 muertos y sus libertades cercenadas, también parece haber superado ese punto de no retorno posible. En estos tres casos sería deseable contar con el sistema interamericano vigoroso de otros tiempos, con medios materiales y políticos. Pero jugar con la legitimidad de los sistemas internacionales, por muy imperfectos e insuficientes que sean, tiene este riesgo: que uno se queda sin ellos cuando más falta le hacen.


Más cerca podríamos hablar del 'Brexit', cuyo desenlace debe aclararse ya, al menos en sus coordenadas más fundamentales, pero que hoy es impredecible. Todo es posible: desde la vuelta a la casilla de salida, hasta el 'Brexit' más duro o sin acuerdo. May está atrapada por el imposible mandato que recibió y por sus propios errores y palabras («no deal is better than a bad deal»).


En el último decenio habíamos avanzado mucho en la lucha contra la desnutrición o la extrema pobreza, y en la mejora de la salud global o la esperanza de vida. Pero comenzamos a observar pasos atrás: vuelve a aumentar el hambre debido, entre otros factores, al cambio climático, según la FAO. Por eso los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030 siguen siendo clave. Quizá esos objetivos sean ese reducto de sentido común y racionalidad que estamos buscando. No suena tan motivador como los sueños populistas -de izquierdas o de derechas- que se venden baratos en las redes sociales, vociferados en discursos facilones y vulgares o tras los adoquines amarillos, pero me temo que es lo mejor que nos queda en el mundo real. Al menos hasta que personas con sentido común ocupen algunos despachos.




Ilustración de José Ibarrola

sábado, 15 de diciembre de 2018

Estrasburgo a vista de cigüeña



Estrasburgo a vista de cigüeña: una mirada al atentado de esta semana que publican DEIA, Noticias de Gipuzkoa y otros medios del Grupo Noticias:



ESTRASBURGO A VISTA DE CIGÜEÑA


Este verano he subido con Lea y Javier, mis hijos, la torre de la Catedral de Estrasburgo. Caracoleando, escalón a escalón, los 142 metros de altura que le dieron por más de 200 años el título de edificio más alto del mundo, resistiendo el vértigo de sus vanos góticos, uno puede terminar por ver la ciudad a sus pies. Desde esta vista de pájaro, de cigüeña diríamos por ser el símbolo de Alsacia, vemos con más perspectiva lo que ha pasado allí abajo, en el mercadillo navideño. Pieza a pieza, según nos llega información, completamos una imagen que puede resultar paradigmática de este tipo de crímenes fundamentalistas o yihadistas en Europa.

Resulta significativo el lugar. Estrasburgo es uno de los corazones de Europa, es francesa y es germana, es romana por origen y es universal por haber sido su casco histórico declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Estrasburgo es, además de una de las capitales políticas europeas, la capital europea de los Derechos Humanos, ese imperfecto, por humano, instrumento de protección de la dignidad humana que es finalmente, la dignidad humana, lo que los fundamentalistas pisotean.

Resulta significativo también el momento o la ocasión. La Navidad es nacimiento y es vida y es luz y por eso momento de los buenos deseos y sentimientos y símbolo de la paz. Hasta en su vertiente más consumista, la Navidad es al menos familia, días festivos y turismo.

Resulta significativo también el perfil del asesino, precisamente por no tener significado ninguno, por no tener identidad relevante. No necesitamos saber su nombre, me niego a escribirlo aquí, ya le conocemos y no tiene identidad: que su castigo sea el desprecio que nos genera su ausencia de perfil, de heroísmo, de grandeza si quiera en el crimen o en la crueldad. Y es que no es un gigante del horror, como lo querrían sus instigadores. Es algo mucho más pequeño y miserable, indistinguible del anterior infeliz y del siguiente ignorante estúpido que caiga en la garras oscuras, magnéticas y malolientes del fanatismo: no es inolvidable, no es titánico sino ridículo en su estúpida e inútil violencia. Era un ratero, un delincuente sin éxito, un trapicheador incapaz de construir nada valioso con su vida. Su lista de delitos menores era su despreciable currículo. En prisión el fanatismo le regaló, como por arte de magia, el espejismo de una causa antimoderna (por desprecio a la educación, el conocimiento, la ciencia y los valores de igualdad y la tolerancia) en que inmolar lo vano, lo inane de su existencia.

Resultan paradigmáticas hasta las víctimas: podríamos otorgar a cada uno, con todo respeto, su significado si me permiten el juego con la escasa -y tal vez inexacta- información de que al momento disponemos. Un jubilado de Estrasburgo, ex-empleado de banca, nos podría decir algo sobre una Europa acomodada y envejecida. Un turista tailandés, nos habla de un nuevo mundo emergente que toma el mando. El tercero era musulmán practicante, un afgano que huyó en su día de los talibanes y encontró refugio en Francia, hasta que la muerte teocéntrica, la crueldad y la ignorancia, en un increíble caracoleo del destino, le alcanzaron en el corazón de esa Europa que le daba laica protección. Tres perfiles que podrían resumir nuestro mundo.


sábado, 22 de septiembre de 2018

Marceline Loridan-Ivens: una mujer que es memoria

Hoy escribo en DEIA sobre esta mujer


se llamaba Marceline Loridan-Ivens. Murió el martes. Y es una mujer que hay que conocer y recordar.






 




MARCELINE: UNA MUJER QUE ES MEMORIA


Esta semana ha muerto a los 90 años Marceline Loridan-Ivens, escritora, cineasta y superviviente del Holocausto. Este verano murió Claude Lazmann, con quien tiene tantos paralelismos. El verano pasado murió Simone Veil, hermana en la deportación y el martirio de Auschwitz. Van quedando pocos de aquellos que vivieron los campos de concentración. Nuestro deber es escuchar y honrar su memoria.

Marceline no fue un personaje fácil ni complaciente. Es inclasificable. Su legado no sirve a la izquierda, que no le perdona su defensa de la existencia de Israel y su derecho a defenderse. No sirve a la derecha, que la ve como una comunista no suficientemente reformada. No sirve a Israel, por su ateísmo y su judaísmo cosmopolita, laico y contaminado. No sirve a cierto feminismo que dice buscar mujeres fuertes, pero que reniega de las que por serlo tienen criterio disidente y osan expresarlo. No sirve a la memoria oficial de Francia, que quiere recordarse resistente y no colaboracionista. La memoria de Marceline no sirve para confirmar ninguna ortodoxia, para dar la razón a ningún grupo: sólo sirve para buscar trágica, agónicamente.

Se hizo comunista y vivió las rigideces de la ortodoxia y pagó los costes del desviacionismo, pero varias cosas le salvaron de la prisión interior del fanatismo ideológico: el amor a la cultura, la curiosidad intelectual, la compasión por el sufrimiento del inocente y un duro, cínico sentido del honor. La inteligencia no nos libra del fanatismo. La historia y el presente nos dan ejemplos de inteligencias prodigiosas entregadas a la fantasía de cualquier ideología suficientemente redonda y cruel. Solo la lúcida mezcla de cultura, curiosidad, piedad y humor nos da alguna esperanza.

Marceline fue deportada junto a su amado padre. Él se lo advirtió: yo soy mayor, no volveré, pero tú eres joven, sí regresarás. Lo contó en un libro que es homenaje: Y tú no regresaste.

Luego escribió otra obra que imperdonablemente aún no está editada en español: L'amouraprès. Una niña pudorosa que no había visto a nadie desnudo, ni de su familia, ni se había desnudado ante nadie, y de pronto debe hacerlo junto a muchas, como cuerpos que son ganado o cosas o marionetas, frente a un doctor de apellido Mengele. La adolescente que había visto todas las caras de la muerte, todas sus formas, sus olores y sus gritos, pero nada sabía del amor y de una piel suave o un beso: J’ai tout vu de la mort sans rien conaître de l’amour. No quiso hijos e hizo de ello una pregunta sobre su nihilismo paradójicamente lleno de vida y creación.

Una mujer que resume la historia de su siglo. Fue anticolonialista contra su país siendo por ello detenida, pero denunció después las miserias de los nuevos estados sin el paternalismo tonto de la queja eterna y victimista de ese colonialismo que ella sí combatió. Tuvo que cavar tumbas y ser parte del sistema de eliminación de los suyos. Y olvidó y negó y recordó y aceptó.

Marceline veía cómo la vejez la dulcificaba y eso le gustaba. Fue bella y dura, sonriente y sufriente, fuego rojizo en el pelo y en el corazón. No la habrán visto en los periódicos. Por eso quería traerla aquí: para que su memoria no desaparezca y viva en la nuestra.

lunes, 2 de julio de 2018

PROGRAMA CURSO RENÉ CASSIN ESTRASBURGO






INTRODUCCIÓN AL DERECHO INTERNACIONAL DE LOS DERECHOS HUMANOS





INSTITUTO INTERNACIONAL DE DERECHOS HUMANOS RENÉ CASSIN



ESTRASBURGO, 2 Y 3 DE JULIO 2018





DÍA 1



I. ¿QUÉ SON LOS DERECHOS HUMANOS?

- Teorías y definiciones. Búsqueda debatida de algunas claves útiles.



II. EL LUGAR DE LOS DERECHOS EN EL MUNDO CONTEMPORÁNEO



III. UN POCO DE HISTORIA: LA INTERNACIONALIZACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS





DÍA 2



IV. EJERCICIO PRÁCTICO:

EN BUSCA DEL CONTENIDO NORMATIVO DERECHO A LA EDUCACIÓN



V. DEL TRATADO (Y EL COMENTARIO GENERAL) AL CASO CONCRETO:

DOS CASOS (2015 Y 2017) CONTRA ESPAÑA POR VIOLACIÓN DERECHO A LA VIVIENDA



VI. MUJER Y DESC:

MÁS ALLÁ DEL PRINCIPIO DE NO DISCRIMINACIÓN.





DÍA 3



VII. ALGUNOS RETOS DE FUTURO: EMPRESAS Y DERECHOS HUMANOS



VIII. ALGUNOS DILEMAS PARA DEBATIR:

- Palmira: ¿es un problema de patrimonio cultural o de Derechos Humanos?

- Movimiento antivacunas, libertades, derechos/obligaciones de los padres y derechos del niño.

- La obesidad y el Derecho a la Alimentación.



IX. EL DESARROLLO DE LOS DERECHOS HUMANOS. DOS EJEMPLOS:

- DERECHO AL AGUA

- DERECHO A LA CIENCIA



X. ALGUNAS LECTURAS INSPIRADORAS.







- Annan, Kofi: Intervenciones. Una vida en la guerra y en la paz.

- Buergenthal, Thomas: Un niño afortunado.

- Ebadi, Shirin. El despertar de Irán.

- Frank, Ana. Diario.

- Frankl, Viktor: El hombre en busca de sentido.

- Gbowee, Lymah. Un sueño de Paz.

- Ginz, Petr. Diario de Praga

- Glendon, Mary Ann: Un mundo nuevo. Eleanor Roosevelt y la Declaración de los Derechos Humanos.

- Gómez Isa, Felipe. La Declaración Universal de los Derechos Humanos.

- Hessel, Stéphane. Mi baile con el siglo.

- Innerarity, Daniel. La transformación de la política.

- Kennedy, Paul. El Parlamento de la Humanidad.

- Morsink, Johannes. The Universal Declaration of Human Rights.

- Pinker, Steven y otros: Do Humankind’s Best Days Lie Ahead?

- Rodríguez Palop, María Eugenia: Claves para entender los Derechos Humanos.

- Schutter, Olivier de. International Human Rights Law

- Snyder, Timothy. Sobre la Tiranía. Veinte lecciones que aprender del siglo XX.

- Villán Durán, Carlos y Faleh Pérez, Carmelo. El Sistema Universal de Protección de los Derechos Humanos y su aplicación en España.

- Zweig, Stefan. Conciencia contra violencia. Castiello contra Calvino.

- Zweig, Stefan. La desintoxicación moral de Europa.

miércoles, 27 de junio de 2018

Resistencia judía ¿por qué tan tarde? Una cita con la Historia

Ayer tuvimos en FORUMDEUSTO la ocasión privilegiada de escuchar a Marian Turski, historiador superviviente del gueto de Łódźt y de Auschwitz y de dos marchas de la muerte, primero a Buchenwald y luego a Theresienstadt.


Habló, a sus 92 años (en muy envidiable forma física y mental), en inglés (una lengua que no es la suya), de pie, atento con solo unas breves notas sobre el atril (quizá ni un esquema de unas pocas frases, nada más) y cuatro breves párrafos de testimonios que quería leer. Con el turno de preguntas, el evento duró 2 horas en las que el ponente no perdió la concentración y el genio, la lucidez, la cercanía y hasta el humor de sus 92 años de sabiduría muy profunda.






Nos habló de la resistencia judía (especialmente el levantamiento de Varsovia) con el muy provocador título de ¿Por qué tan tarde? Para Turski estamos ante una pregunta fundamental, crucial: "¿por qué tan tarde?, ¿por qué tan tarde?" se preguntaba ayer insistentemente, como leitmotiv que aparecía una y otra vez a lo largo de la conferencia.






Algunas líneas de respuesta sobre las que reflexionó pueden ser:
- que la "solución final" no estuvo programada desde el principio, sino que fue creándose poco a poco y no fue una política de aniquilación total hasta mediados-finales del 41;
- la información que llegaba a los guetos era fragmentaria, confusa, contradictoria;
- no se quería creer, era imposible de creer;
- cierta mentalidad religiosa de sacrificarse si fuera necesario para asegurar la supervivencia del pueblo;
- la responsabilidad sobre ancianos, niños, enfermos que paralizaba a quien podría hacer algo;
- ausencia de armas y dificultad para obtenerlas incluso de los grupos no judíos resistentes a la ocupación;
- debilidad extrema provocada por el hambre y la malnutrición o desnutrición.


Vimos ayer desgranadas todas esas circunstancias en la voz de un historiador que ha estudiado el fenómeno durante 70 años y que además conoce la mentalidad, el clima, los debates, los miedos, las esperanzas, los sueños, los odios, las creencias de aquella gente de primera mano, puesto que él fue uno de ellos.


Ayer asistimos a algo muy especial. A una cita con la Historia, con mayúsculas: un privilegio.


Ayer fue su 92 cumpleaños, así que la conferencia terminó con una tarta, una vela encendida y cantándole primero en euskera y luego, por los cuatro o cinco capaces de hacerlo, en polaco.


Un recuerdo imborrable. Una gran experiencia.

domingo, 24 de junio de 2018

Macedonia: de Filipo a la UE

Hoy escribo mi columna #MirarHaciaOtroLado (en los periódicos del Grupo Noticias) sobre el acuerdo entre los primeros ministros de Grecia y la República de Macedonia.






MACEDONIA: DE FILIPO A LA UE




ES sabido que las noticias malas tienen más eco que las buenas y que el conflicto vende más que la paz. Esto tiene un coste alto. Por una lado puede generar en el ciudadano la impresión de que todo va a peor, puesto que los datos sobre las millones de personas que salen del hambre y la pobreza o tienen acceso al agua potable o a la educación no son noticias. Por otro lado puede convertirnos en descreídos de las instituciones internacionales que siempre aparecen como inoperantes y caras. Pero es bueno que, además de recoger violencias y tragedias, nos paremos de vez en cuando a estudiar los acuerdos y las paces cuando las haya. Y esta semana ha habido una noticia de este tipo por la que hemos pasado de puntillas: el acuerdo entre Grecia y Macedonia sobre el nombre de esta última.

¿Le parece a usted un asunto menor? Pues si quiere podemos repasar las guerras habidas en los últimos 50 años por razones inicialmente menores. El caso es que desde su independencia en 1991, la República -que fuera yugoslava- de Macedonia ha vivido en muy tenso conflicto son su vecina Grecia por su denominación. Para los griegos ese nombre remite al territorio de la Macedonia clásica, en Grecia, y a su historia y a sus gentes: a Filipo y sus falanges, al gran Alejandro y a su maestro Aristóteles, todos tan griegos como Pericles y el Partenón. Grecia no podía permitir que otro país le robara el nombre de una de sus más clásicas regiones.

Las Naciones Unidas han mediado en este conflicto desde el principio. Se lograron inicialmente acuerdos sobre la bandera (que remitía originalmente a un símbolo de Filipo). Y ya durante todo este año el Enviado Especial de las Naciones Unidas, el jurista demócrata judio-norteamericano Matthew Nimetz, veterano alto funcionario de las administración Carter y Clinton, ha estado negociando y acercando posiciones para finalmente llegar a un acuerdo: el país se denominará República de Macedonia del Norte.


Primera (con el símbolo de Filipo) y segunda (actual) banderas de Macedonia.
Queda mucho camino por delante. El acuerdo deberá ser refrendado por los parlamentos de ambos países y posteriormente pasará por un referéndum en Macedonia (del Norte). En ambos países hay potentes sensibilidades nacionalistas que se niegan a cualquier acuerdo, a cualquier negociación. En estos tiempos de populismo nada podemos dar por seguro y quizá el proceso encalle. Pero hoy toca celebrar que hay acuerdo entre ambos gobiernos.

“No podemos cambiar nuestra geografía o nuestra historia. Pero podemos dar forma a nuestro futuro. ¡Y será un futuro europeo común de respeto mutuo, comprensión y amistad!”, ha tuiteado el Ministro de Exteriores macedonio. La clave europea no es menor: Macedonia se juego el acceso a la Unión Europea que resultaría imposible con el veto de un país miembro, como es Grecia. Sí, la Unión Europea sigue, con todas sus limitaciones y problemas, siendo un agente de paz interno e internacional. Sin duda Filipo habría resuelto el asunto de forma más rápida, pero afortunadamente en Europa esos métodos no son ya aceptables para resolver nuestras diferencias.

Por cierto, a los más cínicos en sus críticas contra el monstruo burocrático que es la ONU les regalo un dato: el enviado especial de la ONU, el citado Nimetz, jurista con sobradas medallas profesionales y mil bien pagadas ofertas, lleva varios años colaborando con las Naciones Unidas, invirtiendo miles de horas de duro trabajo, a cambio de un salario de… 1 dólar anual.

sábado, 19 de mayo de 2018

Populismo a la italiana

Hoy en DEIA, Noticias de Gipuzkoa y Noticias de Álava, en mi columna #MirarHaciaOtroLado, hablo del posible acuerdo de gobierno en Italia: Populismo a la Italiana






POPULISMO A LA ITALIANA


Les escribo desde Roma, ciudad milenaria que cada primavera renace joven y excesiva, como los matorrales de entre las ruinas de piedra. La semana que viene se podría anunciar un acuerdo de gobierno entre el movimiento 5 Estrellas y la Liga (Norte). Sería, se nos dice, una alianza contra natura: 5 Estrellas es un movimiento antisistema y populista, que nació de la crítica al sistema de partidos y la casta, que se declara ni de derechas ni de izquierdas, como superador de la democracia burguesa y convencional;mientras tanto la Liga, aliado tantas veces de Berlusconi, es la derecha antiliberal, populista, antieuropea y nacionalista, antiinmigración, tipo -me disculpan el simplismo- Le Pen en Francia, Nigel Farage en el Reino Unido, los partidos actualmente en el poder en Polonia y Hungría o, finalmente, Trump.


Pero tal vez la alianza no sea tan antinatura si uno lo piensa bien. Y es que no hay cosa que se parezca más a un populista de izquierdas… que un populista de derechas. Aunque unos y otros se alimenten de estéticas y retóricas opuestas, en el fondo nada hay más parecido: bien sean los populistas machistas de putas y dinero (Berlusconi o Trump), los populistas de fuerza, camisas negras, Juana de Arco o ceremonia ortodoxa (Putin, Le Pen u Orbán) o los populista de puño en alto, asalto a los cielos, discurso setentero y purismo que divide la sociedad entre nosotros y ellos, entre buenos y malos, culpables e inocentes, nuevos y viejos, base y elite, pueblo y políticos, gente y casta. Esta dicotomía, tan simple y tonta, nos hace sentir seguros. El populista se define en negativo, contra algo. Tiene soluciones simples, “que se entienden”, ante problemas complejos. El populista se deleita con la paja en ojo ajeno aunque a veces tiene dificultades con la viga de chalé en el propio.


Lo que se ha conocido del contenido del acuerdo entre 5 estrellas y la Liga es antieuropeísta, claro está. Quizá sea más fácil decirle a le gente que los males vienen de Bruselas y sus funcionarios, o de los políticos en general y sentirnos así puros y sin ninguna responsabilidad en los que nos pasa. Eso lo entendemos todos y nos tienta tener algo y alguien a quien echar las culpas de un mundo que no entendemos, que es diferente y que ha cambiado y que nos cuesta entender. Un mundo donde algunas claves de toda la vida, algunas expectativas con las que nacimos se han desvanecido. Un mundo globalizado donde cada vez menos hay empleados y empleadores clásicos, diferenciados, cada vez menos trabajo para toda la vida, cada vez menos norte y sur global, cada vez más vertiginosa incertidumbre. Casi preferimos aferrarnos a las injusticias clásicas, que nos dan tranquilidad de saber contra qué respirar, que mirar a la cara un mundo desconcertante, inquietante y exigente. En el populismo hay una condena a la modernidad, una vuelta imposible a lo viejo conocido, aunque fuera peor. Por eso son movimientos esencialmente conservadores, aunque en ocasiones se disfracen de la retórica y la estética tradicional de izquierdas.


No, mi la Alianza 5 estrellas con la Liga no me parece tan antinatura: hay una agenda antieuropea, antiglobalización, antiinmigración, antiprogreso y antiliberal común y es que, lleven sus disputados camiseta o corbata, se envuelvan en banderas color rojo, morado, azul o gris, lleven el puño en alto o la camisa parda, tienen más en común de lo que parece. Allí y aquí.

viernes, 18 de mayo de 2018

Derecho a la Ciencia en Roma - ASIERI

Hoy en hablado, en la impresionante Escuela España de Historia y Arqueología, del CSIC, ubicada en pleno Foro Romano, sobre Derecho Humano a la Ciencia. Ha sido la conferencia en el Simposio de la Asociación Española de Investigadores en la República de Italia (ASIERI) de la que os hablaba el otro día. Por cierto, tan impresionante como el propio Foro es el excelente grupo humano que forma la ASIERI. Sobre este Simposio os comentaba hace unos días aquí.



sábado, 12 de mayo de 2018

Pacta sunt servanda

Hay un principio del derecho romano denominado Pacta Sunt Servanda, algo así como que los pactos, acuerdos o contratos (o tratados, en este caso) están para ser respetados. Parece muy obvio, pero este principio es muy recurrido y de extraordinaria relevancia práctica en Derecho Internacional.


Hoy desempolvo el latín para titular mi artículo #MirarHaciaOtroLado y hablar de Trump y la retirada del acuerdo nuclear con Irán.


Un asunto tan complejo como éste podría tratarse desde mil enfoques, en 3500 espacios o 575 palabras inevitablemente hay que renunciar a muchas cosas e intentar decir un par de ellas, brevemente, pero a poder ser con cierto sentido y un mínimo de corrección y estilo. No más, pero tampoco menos. Espero que el intento te parezca logrado.






 http://www.deia.eus/2018/05/12/mundo/pacta-sunt-servanda 






PACTA SUNT SERVANDA





La decisión del Presidente Trump de retirar a los Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán no es una sorpresa. Era una de sus promesas de campaña y, para lo malo, Trump no suele decepcionar, recuerden la retirada del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático. Ha insistido mucho Trump, en su infantil deseo de desprestigiar a toda costa el legado de Obama, con su habitual lenguaje exagerado y falto de rigor, en referirse a este acuerdo como el peor acuerdo que los Estados Unidos hayan suscrito jamás. No sabemos hasta qué punto la decisión de esta semana ha tomado en cuenta los terribles riesgos que puede acarrear o se debe simplemente a que la retórica incendiaria del presidente no le había dejado otra salida. No parece que el viejo principio que dice que rectificar es de sabios, se ajuste a su estilo.


Tal vez el cumplimiento del acuerdo por parte de Irán no fuera absoluto, completo, sin tacha o mácula alguna. Pero tampoco se trataba de un incumpliento grave. Así lo acreditaron observadores de la ONU (de la Organización Internacional de la Energía Atómica, OEIA, si ustedes gustan de mayor precisión), profesionales duchos en su tarea y poco sospechosos de dejarse engañar fácilmente. “Irán está sujeto al régimen de verificación nuclear más robusto del mundo. A día de hoy, el OIEA puede confirmar que los compromisos nucleares están siendo implementados por Irán". Esto lo ha confirmado esta semana, por escrito, el Director General del OIEA, el japonés Yukiya Amano. La opinión de Israel y los EEUU, según la cual el incumplimiento iraní era esencial y grave, parece más sobreactuada que rigurosa.


No seré yo quien defienda a un régimen como el iraní, teocrático y vulnerador grave de los derechos humanos, especialmente de las mujeres y de las minorías sexuales y religiosas. No seré yo quien se muestre comprensivo con su política interior represiva y brutalmente fanática, ni con su política exterior de la que desconfío plenamente. Pero aún así en las relaciones internacionales (y en las internas) uno debe llegar a acuerdos con los diferentes para mantener la paz. Y el acuerdo con Irán no era desde luego perfecto, pero aportaba algunos gramos de prudencia y control mutuo en una región que necesita confianza en que los acuerdos son posibles y, lo más importante, que se firman con la intención de cumplirlos (pacta sunt servanda, que decía el viejo principio latino, tan clave luego en el Derecho Internacional, un principio tan básico pero tan importante como que los acuerdos se comprometen con intención de honrarlos de buena fe).


Tanto Merkel como Macron, Alemania y Francia, han intentado cambiar la decisión norteamericana, como se ve con resultados nulos e incluso, según se mire, humillantes. Europa mira con preocupación un polvorín demasiado cercano y cuyas consecuencias migratorias hace tiempo que han superado su capacidad de respuesta política y social. Los halcones de Washington reducen la bronca al interés europeo, y especialmente francés, por los contratos en Irán. No voy a negar que el económico es un elemento en el tablero, pero sólo desde el cinismo más estúpido se puede creer que la clave industrial o comercial es la principal preocupación europea en la zona ahora mismo.


Trump deberá negociar ahora con Corea del Norte haciendo creer, contra la evidencia, que los acuerdos que se celebran con los Estados Unidos son política de Estado y que, ¿se acuerdan?, pacta sunt servanda...

lunes, 23 de abril de 2018

A vueltas con el Diario de Ana Frank



Escribo esta nota con dolor y rabia. Sí, es que me repugna cuando la ignorancia es, además de osada, cruel.




Hoy El País publica un bonito reportaje firmado por Jan Martínez Ahrens sobre una exposición celebrada en un pueblito de Iowa en torno Ana Frank y su Diario. El reportaje no incluye, ni lo pretende, revelaciones novedosas sobre la vida o la obra de Ana, pero sí trata con respeto una interesante historia paralela o derivada (la de su "amiga" epistolar de América) y da a conocer una loable iniciativa en el citado pueblo por recordar esa historia. Sin más. No es poco. Yo lo he leído esta mañana en la edición en papel con interés y gusto.








Pero si traigo esa historia aquí es porque esta noche he querido entrar en la edición digital del reportaje. Sabía lo que buscaba y lo que me arriesgaba a encontrar. No era lo que escribe Jan, ni las fotografías que se acompañan. Quería leer los comentarios. Sabía que asumía un riesgo, pero no esperaba que fuera tan alto. El riesgo de darte de bruces con esa combinación de obstinada ignorancia, intencionada crueldad e irresponsable insolvencia propia de la peor cara de las redes.




La ignorancia es excusable cuando es insalvable, pero no cuando uno tiene a su disposición toda la información y se empeña sin embargo libremente en optar por las versiones más tontas, más increíbles, mas morbosas, más supuestamente alternativas... y más falsas de cada historia. En ese caso la decisión de equivocarse se torna en decisión responsable por mentir, por liar, por confundir, por embarullar, por convertir las redes en fango, inmundicia y porquería. No, no hay inocencia: hay maldad.




En el momento en que escribo esta nota hay 25 comentarios. Sin ánimo de ser exhaustivo:
- 6 de ellos (más de un 20%!!!!!) afirman directamente que el Diario es una falsificación, incluso que Ana no existió; que es todo una industria; sale a relucir la historia sobre que estaban escritos a boli o que los Diarios fueron escritos por su padre una vez terminada la guerra (tres personas afirman con rotundidad y aparentando tener elementos concluyentes, como si de constatar un hecho se tratara, semejante mentirosa burrada tan del gusto de revisionista y negacionistas, incluso afirmando que el propio padre lo reconoció). Son versiones torpemente zurcidas con elementos de aquí y de allí unidos alevosamente para que los datos terminen diciendo lo contrario de lo que verdaderamente dicen si se ordenan con rigor conociendo la historia del Diario.
- otros 2 hacen simplemente consideraciones despectivas gratuitas.
- otros 3 se centran en el originalísimo hallazgo de que hay otras víctimas en el mundo además de Ana Frank.
- otros 4 se enzarzan en debates paralelos (si Ana era más holandesa que alemana o viceversa).
- de otros soy incapaz de entender la intención o sentido de su comentario.
- finalmente hay unos pocos (¿quizá dos o tres?) comentarios respetuosos o positivos.




Hace 10 días tuve el honor de compartir mesa en el Parlamento Europeo con la historiadora Deborah Lipstadt, famosa por su lucha académica, social y luego, muy a su pesar, judicial contra el negacionismo. En su intervención tocó también el ejemplo de la polémica del Diario de Ana Frank.




Su historia ha sido recientemente (2016) llevada a la pantalla bajo el título DENIAL y su personaje interpretado por  Rachel Weisz.




La mesa trataba de ciencia. ¿Qué pintaba una historiadora como ella en semejante mesa? Resultó una ponencia inolvidable: ella nos habló de cómo luchar contra el negacionismo y cómo alguna de las lecciones que ha aprendido pueden servir para luchar, por ejemplo, contra el negacionismo en ciencia (desde el SIDA al Cambio Climático, pasando por las vacunas) y contra las pseudociencias.


Respiro y aprendo de su perseverante y sabia calma. Y, como ella, no me rindo, pero con tranquilidad les remito, si les interesa, al documento de "10 preguntas sobre la autenticidad del Diario de Anna Frank" publicado por su Casa Museo.


Además déjenme un último homenaje a Miep Gies, la mujer que recogió del suelo de la casa de atrás el diario de Ana poco después de que se llevaran a sus ocupantes y que lo entregó después a su padre, cuando éste volvió vivo (quizá ése es la culpa que no le perdonan) de los campos de exterminio en que perdió a su mujer y sus dos hijas. Escribí hace unos años un artículo sobre ella. Aquí lo tienes.


No tenía intención de hablar del día del libro, pero he escrito hoy una entrada sobre uno de los más grandes y verdaderos libros del siglo XX.

jueves, 12 de abril de 2018

Ciencia para la democracia en el Parlamento Europeo

Ayer tuve la oportunidad de participar con una ponencia en el World Congress for Freedom of Scientific Research en el Parlamento Europeo, en Bruselas.







El panel trataba sobre "Ciencia para la Democracia" y pude aprovechar para presentar el trabajo que estamos haciendo en el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales sobre Derecho a la Ciencia.


Este evento está organizado por la Asociación Luca Coscioni y varios europarlametarios italianos, entre ellos tuvimos ayer entre nosotros al Presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo, Antonio Panzeri.




La intención fue en inglés pero únicamente he encontrado la versión traducida al italiano que emitió la emisora italiana Radio Radicale en directo desde Bruselas y que se puede ver enlazado aquí abajo:

 https://www.radioradicale.it/scheda/537606/la-scienza-per-la-democrazia-5o-congresso-mondiale-per-la-liberta-di-ricerca 
Hubo intervenciones interesantísimas, como las de Michele DE LUCA, del Center for Regenerative Medicine University of Modena; Giulia DEL BRENNA, en nombre del Comisario Carlos MOEDAS, encargado de Research, Science and Innovation; Tracey BROWN, Director, Sense about Science; Jessica WYNDHAM, de la American Association for the Advancement of Science; Deborah LIPSTADT, Dorot Professor of Modern Jewish History and Holocaust Studies at Emory University, Georgia; Walt ORENSTEIN, former director of the United States National Immunization Program; Guido SILVESTRI,  Chief of the Division of Microbiology & Immunology, Professor and Vice-Chair for Research in the Department of Pathology and Laboratory Medicine at the Emory University School of Medicine, Georgia; o Carl HART, Columbia University.


Se trataron temas como la política científica, las fake news y la post verdad; el negacionismo tanto del holocausto como del SIDA; los movimientos antivacunas, etc.


Finalmente se anunció la idea, en la que la Asociación Luca Coscioni y otros llevamos un tiempo soñando, de la creación de una red, alianza o plataforma internacional de organizaciones que trabajan por el Derecho Humano a la Ciencia. De momento hasta aquí puedo leer. Os tendré informados de este interesantísimo asunto al que auguro gran futuro y que va a nacer con gran potencia.







martes, 20 de marzo de 2018

Veneno ruso en Londres

Hoy El Correo y El Diario Vasco publican un artículo mío sobre el asunto del espía ruso envenenado y sus implicaciones internacionales. Fue escrito antes de conocerse los resultados de las elecciones rusas, pero puede servir también para interpretar sus resultados.







VENENO RUSO EN LONDRES


Un coronel ruso es condenado en Moscú por traición tras acreditarse que pasa información a los británicos. Posteriormente es liberado en un intercambio de espías entre Rusia y Estados Unidos. Años después es víctima en Londres de un ataque con gas nervioso de origen soviético. No me digan que no tienen la sensación de estar ante una trama de Le Carré. Lamentablemente esta historia es real.


La primera ministra británica, Theresa May, ha declarado que es «altamente probable» que Rusia sea responsable de este ataque puesto que el gas Novichok ha estado únicamente a disposición rusa. Los rusos rechazan la acusación y sugieren que hay otros Estados sucesores de la URSS que podrían disponer de muestras o haberlas deslizado a terceros y formalmente se remiten a la Convención de Armas Químicas para la resolución del conflicto.

El asunto es difícil y peligroso. ¿Quieren mi opinión? Rusia contaba con los medios, con el motivo, y ha demostrado ya su disposición a este tipo de actuaciones mafiosas contra sus exagentes traidores e incluso contra simples opositores. De modo que yo creo como May que Rusia tiene con toda probabilidad algún grado de responsabilidad. ¿Pero puede iniciarse un conflicto diplomático de imprevisibles pero seguramente graves consecuencias fundándose sólo en una convicción, por muy sólida que sea? Tengo mis dudas. El imprevisible ministro de Exteriores británico nos dice que el «displicente desprecio» con el que Putin ha reaccionado demuestra su culpabilidad, pero esa reacción demuestra únicamente la chulería del presidente ruso, no su culpabilidad. Si Reino Unido quiere sumar a sus aliados en una escalada tan grave debería ofrecer algo más que sospechas y convicciones. Y lo digo aún cuando yo las comparto.


El Gobierno británico dio a Rusia un ultimátum de 24 horas que esta obviamente ignoró. No parece la mejor manera de buscar soluciones ante un Putin todopoderoso que se crece ante estos embates y que obtiene su fuerza precisamente del victimismo antioccidental, del sueño del imperio perdido y de la mística de la ofensa y la confrontación. Este país ha demostrado que puede aguantar bien las represalias y responder con dureza cuando hay una narrativa nacionalista que lo sostenga.


Y es que este incidente, haya o no sido directamente ordenado por Putin, aparece en un contexto que tiene profundas raíces históricas y geopolíticas del país más grande del mundo que juega en varias pistas simultáneas (desde el Ártico a Asia Central, desde Bering al Mar Negro o el Báltico). Un país que no acepta que el fin de la URSS signifique ni pérdida de control sobre su zona de influencia (al menos al interior de las viejas fronteras soviéticas) ni pérdida de protagonismo global. Un protagonismo que hoy no puede reclamar por su fortaleza económica o tecnológico-científica (la apuesta china) o por su influjo ideológico y cultural (el caso de Estados Unidos o, a cierta distancia, Europa), de modo que le quedan herramientas más duras, como el control directo o indirecto del territorio cercano, la fuerza militar y la inteligencia (a la que se añaden ahora los ciberataques). Es una pésima noticia que no encuentre otros medios de recuperar su papel global y su orgullo nacional.


La presentación que Putin hizo hace unas pocas semanas de su arsenal nuclear en groseros términos de yo-los-tengo-más-grandes como principal argumento electoral interno es la mejor representación de ese drama.


Hay que reconocer que Putin ha conseguido que Rusia recupere su papel de potencia global, aún al precio de un régimen interno de reducidas libertades y de una política internacional provocadora. En este contexto un conflicto con Londres, donde se asentaron muchos multimillonarios que habían esquilmado el país en tiempos de Yeltsin, no le pasará factura interna alguna.


Así se entienden los acontecimientos recientes, como algunos casos de envenenamiento o de ciberataques. La intromisión en varios procesos electorales occidentales ha quedado acreditada. También el uso de sus redes y agencias parapúblicas para explotar contradicciones propias de las democracias o intervenir en debates como el ‘Brexit’ o el catalán con identidades y hechos engañosos. Los usuarios de Facebook y otras redes devienen aquí cómplices de estas campañas cuando las comparten con la alegre levedad de un irresponsable click.


Los británicos denunciaron hace unas semanas que Rusia era responsable de un ciberataque que afectó a decenas de miles de ordenadores. La seguridad en nuestro tiempo tiene tanto que ver con armas nucleares, como con armas biológicas y químicas que creíamos ya eliminadas. Pero también tiene que ver con los ciberataques que pueden colapsar un país, robar su información más sensible o controlar servicios financieros, de comunicación o de suministro. Y tiene que ver también con el acceso a nuestras mentes a través de mentiras que entran en nuestras redes y aceptamos y compartimos cuando confirman nuestros prejuicios o son suficientemente morbosas como para indignarnos o movilizarnos.


Theresa May tiene una papeleta muy difícil en un momento de debilidad interna y externa. Cuenta con un ministro de Exteriores que es rival desleal y al que mantiene en el puesto por que fuera haría más daño que atado al cargo. La UE, a pesar de la pelea del ‘Brexit’, le apoyará, pero no perdonará errores ni abusos. En Estados Unidos, tras la estrafalaria destitución de Tillerson, queda May en manos del capricho ignorante e improvisado de un Trump cuyo desprecio por el Derecho Internacional y los usos diplomáticos es conocido y cuyos oscuros lazos económicos y políticos con Rusia permanecen sin aclarar.


No, quizá Le Carré no se habría atrevido con tanto.








sábado, 13 de enero de 2018

Prioridades europeas

Hoy escribo en mi columna #MirarHaciaOtroLado un artículo en que intento hablar sobre "Prioridades Europeas". Lo hago a partir de las noticias habidas esta semana sobre las grandes líneas que pueden  definir el próximo Marco Financiero Plurianual (2012-2028). Y lo que sirve para nuestra casa grande, Europa, sirve para el resto de nuestras casas, así que intento aplicar esas prioridades a nuestras instituciones más cercanas.


Quiero mostrar que un asunto que puede parecer muy lejano, técnico y gris, resulta sin embargo apasionante por sus implicaciones políticas y sociales, y por sus consecuencias prácticas en nuestra vida.


Los anglosajones suelen decir eso de "if you want to know, follow the money". Esta expresión puede sonar muy cínica, pero, si la interpretamos con suficiente flexibilidad, tiene su sentido. Pues eso, que si quieres saber a qué damos realmente importancia en Europa, mira a dónde va nuestro dinero. Si nos interesa el futuro de Europa es el momento de hacer ese ejercicio y participar en él, por medio de nuestras instituciones y representantes. Es lo que, de alguna forma, como comentarista de la actualidad internacional, intento hacer yo aquí con mis modestos medios: participar con mi opinión.


Aquí tienes el enlace al artículo si quieres ir a la página del periódico. Si lo prefieres, aquí abajo la captura del mismo o, si te resulta más cómodo, más abajo lo puedes leer directamente.






PRIORIDADES EUROPEAS




La Comisión Europea anda estos días haciendo sus cuentas para definir el próximo Marco Financiero Plurianual, el decir, las grandes líneas presupuestarias de la Unión Europea para los años del 2021 al 2028. Así dicho le podrá parecer a usted un asunto meramente técnico, pero le aseguro que en este debate se deciden cosas que tendrán consecuencias importantes para nuestro futuro. Es ahí donde se hace política, tanto o más que en los titulares más llamativos o en los programas sensacionalistas que nos entretienen con mucho morbo y pocas nueces.



Este marco presupuestario va a definir a muy grandes rasgos qué líneas prioritarias tendrá la Unión Europea en los próximos 10 años, en qué nos gastaremos el dinero los europeos, qué queremos hacer, a qué vamos a dar importancia. Este marco presupuestario viene mediatizado por el BREXIT, que elimina a uno de los contribuyentes más importantes, y por otras circunstancias sobrevenidas como los nuevos retos de la inmigración y las políticas del cambio climático.



La Unión Europea necesitará tanto aumentar sus ingresos como reducir algunos gastos. En el capítulo de ingresos hay dos vías que se exploran: el aumento de contribuciones de los estados y la creación de un impuesto propio, como podría ser el que gravara los plásticos, medida que sumaría una finalidad medioambiental a la financiera.



Ayer mismo las partes que estaban negociando el nuevo gobierno alemán se comprometieron a aumentar la contribución alemana y se suman así al liderazgo francés por un nuevo impulso europeo. Los partidos alemanes muestran una apuesta europeísta en un momento en que una alianza con el liderazgo de Macron puede hacer avanzar una Europa potente y relevante, tras el susto del BREXIT. A veces, tanto a los humanos como a las organizaciones, un duro golpe nos ayuda a crecer, superarnos y mejorar.



En el capítulo de los recortes habrá pelea, lo verán, pero la primera propuesta de los comisarios europeos trae ideas interesantes. Se anuncian ciertos recortes en políticas tradicionales como los fondos de cohesión, agrícolas y de infraestructuras, mientras que se priorizan los programas educativos, como ERASMUS, y a las inversiones de ciencia y tecnología enmarcadas en el que resulte heredero del actual programa Horizonte 2020. A este fin se está dispuesto incluso a aumentar fondos.



A España no le gusta esta dirección, pero hace mal, a mi juicio. En lugar de aferrarse a unos fondos que fueron importantes pero que ya deberían estar superados (especialmente la desproporcionada y cuestionable partida agrícola), España, como país ya contribuyente, debería sumarse a la oportunidad de priorizar la educación europeísta y el I+D. España debe mirarse a sí mismo como un país que quiere estar en la élite mundial del talento, la creatividad y la creación de ideas y riqueza.



Entiendo que hay razones competenciales que lo dificultan, pero aún así sería bueno que nuestras instituciones, españolas y vascas, aprovecharan esta estela para reforzar sus políticas educativas y de I+D. Pero en ambas partidas el aumento presupuestario no lo es todo. Es exigible la rendición de cuentas, la calidad y los resultados. Sin ahogar a nuestros investigadores en labores administrativas y exigiendo más calidad que cantidad. Mejorando la educación pero sobre la base de la evidencia científica, no de la moda innovadora de temporada, como nos enseña la Cátedra de Cultura Científica de la EHU-UPV en su programa “las pruebas de la educación”, que les recomiendo vivamente.



Prioridades europeas: I+D y educación europeísta. Yo a estas prioridades me apunto.