Hoy escribo en DEIA, Noticias de Gipuzkoa y el resto de medios del Grupo de Noticias, sobre el reciente informe presentado por el IPCC.
Quizá el final me ha quedado muy duro. En mi descargo diré que en ese último párrafo me dirijo también a mí mismo y que al releerlo hoy soy el primero en darme dolorosamente por aludido.
Ustedes han oído ya hablar del IPCC (ganó el Premio Nobel en el 2007), es el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático: un organismo de la ONU que tiene como tarea la evaluación, con base en el mejor conocimiento científico disponible, de la información más reciente sobre el cambio climático y suministrarla, digerible para los profanos, a los gobiernos y a toda la comunidad internacional. Nadie podrá decir que no se sabía, que no había información, que nadie nos advirtió.
En tiempos de fake news, de postverdades y verdades alternativas, en tiempos donde los prejuicios e ideas preconcebidas de cada cual parecen valer lo mismo que el conocimiento científico, esta organización, que facilita el estado del mejor conocimiento actual sobre un problema tan complejo e importante, se hace imprescindible.
Esta semana ha presentado un informe en que 91 expertos de 40 nacionalidades analizan la producción científica para acercarnos, organizada y simplificada, esta información. Ya pasaron los tiempos en que alguno podría alegremente negar el cambio climático o el papel de la humanidad en él basándose en lo que le decía su primo o su comentarista de radio preferido.
Ya no estamos siquiera en los tiempos en que se anunciaban males futuros: las consecuencias del cambio climático están aquí. Tal vez usted y yo nos podamos dar el lujo de ignorarlo, pero para cientos de millones de personas estos efectos son ya una realidad. El informe nos dice “que ya estamos viviendo las consecuencias de un calentamiento global de 1°C, con condiciones meteorológicas más extremas, crecientes niveles del mar y un menguante hielo marino en el Ártico, entre otros cambios”.
Para limitar el calentamiento global a 1,5°C -lo cual es ya una barbaridad- se necesitarían cambios de gran alcance y sin precedentes en todos los aspectos de la sociedad. En el informe se destaca una serie de impactos catastróficos y permanentes que podrían evitarse limitando el calentamiento global a 1,5°C en lugar de 2°C, o más.
Este aumento de temperaturas está ya provocando gravísimos daños humanos. Tras unos años de reducción de importante reducción del hambre, este 2018 es el tercer año en que damos media vuelta hacía atrás y volvemos a perder batallas: ha aumentado el hambre. Y una de las razones principales es el impacto del cambio climático en cosechas, especialmente por sequías e inundaciones.
Los mayores efectos del Cambio Climático sobre la vida de la gente (hambre, desastres y desplazamientos) se da en la zonas pobres (que son además las que menos han contribuido a este cambio). El cambio climático está matando gente, decenas de miles de personas al año, ya, hoy. En algunos países del Norte (USA, Canadá, países nórdicos o Rusia) la producción alimentaria incluso podría aumentar mientras su precio internacional sube: el destino es cruel y ataca a los más vulnerables.
Está muy bien que insultemos a Trump (yo me apunto) por sacar a su país del Acuerdo de París pero mientras tanto: ¿vas a hacer algo tú para paliar ese desastre y esa enorme injusticia en la medida -limitada pero real- de tus posibilidades?, ¿vas a cambiar algo en tu carro de la compra semanal, en el lugar y la forma en que haces las compras, en tus consumos, en tu solidaridad, en tu casa, en tus vacaciones, en tu responsabilidad, en la forma de moverte, en tu basura? Piénsalo bien porque, en caso contrario, insultar a Trump, lo siento, es pura hipocresía, farisaica pose.
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domingo, 14 de octubre de 2018
domingo, 26 de noviembre de 2017
Menudo lío en Australia
Hoy me voy a las antípodas para escribir en los medios del Grupo Noticias, DEIA y Noticias de Gipuzkoa, un artículo sobre la actual crisis constitucional en Australia.
(Por cierto, puedes localizar tus antípodas exactas en este precioso mapa de aquí que invita a jugar: las antípodas de mi casa están en algún lugar del océano, como a 300 kilómetros al oeste de las costas de Nueva Zelanda)
Menudo lío en
Australia
Australia se ha
metido en un buen lío político. El viceprimer ministro ha tenido
que dimitir y nueve parlamentarios han perdido su escaño, dejando
muy tocado al gobierno conservador de Malcolm Turnbull.
Y todo ello por un
problema constitucional que puede hacer las delicias de los juristas
y los comentaristas más ociosos y dados a la extravagancia, pero que
parece políticamente bastante poco constructivo. Y es que la
Constitución de 1901 exigía que los representantes públicos fueran
australianos y únicamente australianos, es decir, que no tuvieran
doble nacionalidad ni -y aquí el problema- derecho a otra
nacionalidad.
Tanto el viceprimer
ministro como la mayoría de los parlamentarios afectados creían de
buena fe no estar afectados por esta circunstancia, pero hete aquí
que la Corte Suprema Australiana ha encontrado sus explicaciones
insuficientes. Muchos de ellos son hijos de personas que tenían en
su día la nacionalidad británica u otras.
Hay un caso, por
ejemplo, de un parlamentario cuyo padre, originalmente de
nacionalidad británica, renunció a la ciudadanía después de haber
nacido el hijo que hoy es político. El tribunal le exige ahora a
éste, tras haber décadas como australiano de padres australianos,
que debería haber renunciado formalmente a sus eventuales derechos a
la ciudadanía británica y que no haberlo hecho le inhabilita. Otra
diputada se encuentra ante una difícil situación como hija de una
superviviente húngara del holocausto, sin haber tenido ninguna
relación nunca con Hungría. Otra diputada saltó furiosa tras
descubrirse que unos de sus padres había sido británico de origen
escocés y que por lo tanto ella podría tener derecho a solicitar
dicho pasaporte: “ya he tirado las gaitas a la basura y la maldita
kilt (falda escocesa)”. La rabia de los diputados es comprensible,
así como el hastío de los ciudadanos ante un problema tan tonto y
artificial.
Suena raro y hasta
un tanto estúpido, si me permiten una opinión tan rotunda. Piense
usted que Australia es un país joven, formalmente independizado en
1901, pero que aún tiene una relación muy especial con la
metrópoli. De hecho, como miembro de la Commonwealth, de una curiosa
forma, la reina Isabel II es también reina de Australia.
Este país ha sido
formado en su mayoría por diversas oleadas de inmigrantes en los
últimos dos siglos, de modo que el número de personas con padres
extranjeros es muy alta. Más de un tercio de la población
australiana podría encontrarse ante situación similares a las
vividas por estos políticos.
No parece que
ponerse tan estrictos a la hora de interpretar a estas alturas ese
artículo constitucional sea muy práctico. Desde luego poco ayuda a
los fines constitucionales que el tribunal debería promover como la
lealtad, la identificación y la participación.
Con más espíritu práctico que los
jueces, el primer ministro y el líder laborista acaban de acordar
darse un plazo para aclarar todas las situaciones dudosas de sus
diputados y garantizar así que los afectados pueden renunciar
adecuadamente a sus eventuales derechos a otras nacionalidades. Y
renunciar también, si toca, de paso a sus gaitas y kilts. Que se
sepa no hay de momento ninguno que deba renunciar formalmente al
txistu y la txapela, aunque conociendo nuestra historia de
migraciones, no descarten que algún caso pudiera aparecer.
Preguntaremos en alguna de las tres Euskal Etxeak del país, seguro
que saben informarnos.
sábado, 16 de septiembre de 2017
Sobre crisis rohingya
Hoy en mi columna #MirarHaciaOtroLado, que publican DEIA y NOTICIAS DE GIPUZKOA, escribo sobre el grave problema rohingya en Myanmar y añado algún comentario personal sobre la figura de mi otrora admirada Aung San Suu Kyi.
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| Foto de Miguel Candela publicada en 5W junto a un reportaje de Zigor Aldama |
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| Foto de Danish Siddiqui que publica La Vanguardia |
Miedo y guerra de una Nobel de la Paz
Con una dureza que en Naciones Unidas se emplea sólo para los grandes horrores, el Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, inauguró esta semana el Consejo de Derechos Humanos denunciando los crímenes contra el pueblo rohingya en Myanmar.La máxima autoridad mundial en Derechos Humanos empleó expresiones que su oficina, llena de expertos juristas y diplomáticos, cuida mucho en usar, por sus graves consecuencias, si no quiere, como parece el caso, enviar advertencias de muy serio alcance. El Alto Comisionado habló de “ataque sistemático contra la comunidad rohingya que podrían posiblemente considerarse como crímenes de guerra, si así lo estableciera un tribunal”. Es una denuncia y es un aviso.
Dado que las pruebas son numerosas y llegan de fuentes solventes, la negativa de Myanmar a aceptar la entrada a la zona de observadores internacionales sólo puede hacer aumentar la convicción de que estamos “ante un ejemplo de libro de limpieza étnica”.
La situación del pueblo rohingya en Myanmar nunca ha sido fácil. Son un pueblo de religión musulmana en un país mayoritariamente budista. Tienen lengua y tradiciones culturales propias. Algunos estudiosos indican que podrían habitar esa zona de la actual Myanmar ya desde el siglo XV, pero el gobierno de Myanmar los considera gente llegada de Bangladesh mucho más recientemente, durante el mandato británico. Desde los años 60 el gobierno busca su salida del país a cualquier precio y les niega la ciudadanía y el acceso a documentación.
El 25 de agosto un grupo armado rohingya atacó diversos puestos policiales. La respuesta del ejército no se hizo esperar. A día de hoy son ya 270.000 personas las que han llegado a Bangladesh huyendo de masacres, quema de poblados y asesinatos. Decenas de miles permanecen atrapados en Myanmar sin poder salir. La reacción es desproporcionada y contraria a derecho.
El gobierno ha afirmado que solo dejará volver a sus tierras a los rohingyas que puedan acreditar su nacionalidad, lo cual resulta una prueba cínica y diabólica, puesto que se les ha negado la documentación durante décadas.
El gobierno de Myanmar está encabezado por la Premio Nobel de la Paz Anug San Suu Kyi, por cuya liberación como presa de conciencia tanto trabajamos en su día los socios y colaboradores de Amnistía Internacional. En 1991 recibió el Premio Nobel de la Paz. Ha escrito poemas y ensayos llenos de valor, belleza y valores de paz y derechos humanos.
Hace años que se venía hablando de su insensibilidad ante la discriminación del pueblo rohingya, pero yo no me esperaba que se convirtiera en una de las responsables de un drama semejante. Las excusas de su gobierno denunciando manipulación de la información por parte de la comunidad internacional no tienen suficiente credibilidad. ¿Qué ha pasado para que esta mujer que fue modelo para los defensores de derechos humanos haya degenerado hasta liderar semejante crimen?
Myanmar está de tal forma dominado por el ejército que el gobierno es incapaz de controlarlo o siquiera criticarlo. Pero le cabe la salida de dimitir y denunciar. Hay quien defiende que además entre la población de Myanmar la causa rohingya despierta tan poca simpatía que resultaría suicida mostrar alguna sensibilidad o reparo.
Hace años Aung San Suu Kyi escribió. “No es el poder lo que corrompe. Es el miedo. El miedo a perder el poder”. Me resisto a aceptarlo, me duele, pero tal vez ella me haya dado la respuesta a mi pregunta.
martes, 25 de julio de 2017
Historias siriacas
(Publicado hoy en DEIA y en Noticias de Gipuzkoa, en mi columna quincenal #MirarHaciaOtroLado)
Les propongo para este verano un par de libros sobre un país que en otro tiempo fue atractivo destino turístico y del que hoy sólo sabemos por las noticias de guerra y los relatos de quienes de allí han huido. Les hablo de Siria.
Historias
siriacas
Les propongo para este verano un par de libros sobre un país que en otro tiempo fue atractivo destino turístico y del que hoy sólo sabemos por las noticias de guerra y los relatos de quienes de allí han huido. Les hablo de Siria.
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| Mikel Ayestaran, Oriente Medio, Oriente roto. Ed. Península. |
El primer libro es
Oriente Medio, Oriente roto, del periodista beasaindarra Mikel
Ayestaran. Está muy bien escrito, con pasión y delicadeza, y se lee
con la expectación y el ritmo de la mejor novela. Es, además de
crónica internacional, un vivo y sabio relato autobiográfico de sus
andanzas en la tribu del gran Leguineche, de cuya estirpe es más que
muy digno sucesor.
El libro recoge
experiencias de 13 años de trabajo como reportero en los lugares más
candentes de la zona: Irán, Líbano, Irak, Afganistán, Egipto,
Yemen, Pakistán, Libia, Israel, Palestina y, de forma muy destacada,
Siria. Dice el autor que “Siria es el conflicto más complicado y
peligroso al que me he enfrentado. Me lo creo todo y no me creo nada,
por eso trato de ceñirme a lo que veo. Si los propios sirios no
saben qué está pasando en su país, ¿cómo vamos a saberlo
nosotros? Siria se ha convertido en mi universidad particular para
analizar un conflicto irregular en su máxima expresión”.
De su misma
generación es el sirio Ibrahim Alsabagh, sacerdote franciscano. Un
hombre de libros que tras sus estudios de medicina y filosofía en
Damasco y Líbano, se muda a Roma para iniciar un doctorado en
Teología. Allí, entre bibliotecas y latines, le llegan las primeras
noticias de la guerra en su país. Sus superiores le piden que
abandone su doctorado y se haga cargo de una parroquia en la ciudad
asediada de Alepo. El padre Ibrahim cambia entonces su pacífica vida
de Roma por los bombardeos, las casas destruidas, la falta de agua y
de electricidad durante semanas, y el acoso de las milicias
fundamentalistas.
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| Ibrahim Alsabagh, Un instante antes del alba. Ed. Encuentros |
Su libro, titulado
Un instante antes del alba, es recomendable especialmente para
quien sea creyente o tenga al menos cierta sensibilidad espiritual,
puesto que es una búsqueda religiosa desde su quehacer diario
parroquial. No es un libro para aprender geopolítica regional, sino
para acompañar la experiencia del padre Ibrahim.
Es la larga batalla
de Alepo. Bajo los misiles la vida de la ciudad sigue e Ibrahim, sin
distinción de credos o ritos, abre su pozo a los vecinos y aprende a
ducharse con un litro de agua, lucha contra desahucios, atiende a los
heridos, los muertos y sus familias, y -los afanes cotidianos- abre
los locales parroquiales para que los jóvenes preparen, con luz y
sin frío, sus exámenes. Entre bombas su parroquia reza por sus
enemigos: “nos mandan la muerte y nosotros les devolvemos la vida.
Nos lanzan el odio y nosotros ofrecemos a cambio el amor”.
La pregunta de
pronto no es porqué la gente sale de Alepo en busca de refugio, sino
la contraria: cómo es posible que haya quien a pesar de todo se
queda. Algunos de sus parroquianos se quedan porque son demasiado
pobres, otros porque no quieren dejar a sus mayores desamparados, y
los hay que se quedan por compromiso con la identidad y la historia
de su pueblo. En estas tierras siriacas el cristianismo tiene raíces
muy antiguas. Es aquí que un tal Pablo cayó, hubiera o no caballo
de por medio, y tuvo luego que dejarse descolgar por las murallas de
Damasco para salvar su vida. Los primeros grupos cristianos se
formaron cuando todavía no hacía una década de la muerte de
Cristo. Los distintos ritos, como el armenio, el ortodoxo, el latino
o el maronita, que conviven en la misma ciudad, son fruto de esa
larga historia, cuyo peso se siente aún en la vida de esas
comunidades asediadas, diezmadas tras cinco años de guerra y aún
pacíficamente resistentes en las que el sobrecogedor libro del padre
Ibrahim nos adentra.
martes, 20 de junio de 2017
Día Mundial de los Refugiados
Hoy se celebra el Día Mundial de los Refugiados.
La ONU informa que a finales de 2016 había un total de 65,6 millones de personas desplazadas, 300.000 más que en 2015. Esa cifra incluye a las personas refugiadas, internamente desplazadas y solicitantes de asilo.
Un récord histórico.
Más información aquí.
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| #ConLosRefugiados |
viernes, 7 de octubre de 2016
Videoblog: Mi opinión sobre nuevo Secretario General ONU
Hoy les comento la actualidad por medio de un video.
#ONU #SecretarioGeneralONU #ConsejodeSeguridad #AntonioGuterres
#ONU #SecretarioGeneralONU #ConsejodeSeguridad #AntonioGuterres
martes, 23 de febrero de 2016
Las lenguas de Ginebra
Ayer domingo la portada del periódico Tribune de Geneva se veía así:
No es muy común ver en primera plana de un periódico, como argumento principal para un domingo, un reportaje sobre diversidad lingüística.
En la página 3 se titula de esta forma tan positiva:
En Ginebra, según este reportaje, se hablan unas 150 lenguas.
Este dato es congruente con el estudio que hace ya casi 10 años realizó AMARAUNA entonces en UNESCO Etxea y luego transformada en Cátedra UNESCO de Patrimonio Lingüístico Universal, junto a IKUSPEGI, bajo la dirección de la catedrática Itziar Idizabal y coordinado por la inolvidable Belén Uranga, de quien tantas cosas aprendí, que concluía que en torno a 100 lenguas estaban representadas entonces en el País Vasco.
Lo importante no son de todas formas la cifras que se facilitan, sino la actitud del Cantón de fomenter la valoración, el conocimiento y el uso de esas lenguas.
Puedes ver el reportaje aquí enlazado:
No es muy común ver en primera plana de un periódico, como argumento principal para un domingo, un reportaje sobre diversidad lingüística.
En la página 3 se titula de esta forma tan positiva:
En Ginebra, según este reportaje, se hablan unas 150 lenguas.
Este dato es congruente con el estudio que hace ya casi 10 años realizó AMARAUNA entonces en UNESCO Etxea y luego transformada en Cátedra UNESCO de Patrimonio Lingüístico Universal, junto a IKUSPEGI, bajo la dirección de la catedrática Itziar Idizabal y coordinado por la inolvidable Belén Uranga, de quien tantas cosas aprendí, que concluía que en torno a 100 lenguas estaban representadas entonces en el País Vasco.
Lo importante no son de todas formas la cifras que se facilitan, sino la actitud del Cantón de fomenter la valoración, el conocimiento y el uso de esas lenguas.
Puedes ver el reportaje aquí enlazado:
viernes, 19 de febrero de 2016
Justicia Sin Fronteras y Migraciones
El próximo lunes hay una importante conferencia en la Universidad de Deusto a la que os animo a asisitir. Yo estaré ya en Ginebra, en las sesiones del Comité DESC, así que me la perderé.
Se titula: “Justicia sin fronteras: Migraciones masivas y lucha contra la impunidad”. Como veis, se trata de un tema de mucha actualidad.
La ponente será Fannie Lafontaine, la coordinadora de la Cátedra de investigación de Canadá sobre Justicia Penal internacional y Derechos Humanos.
Aquí puedes encontrar toda la información:
Se titula: “Justicia sin fronteras: Migraciones masivas y lucha contra la impunidad”. Como veis, se trata de un tema de mucha actualidad.
La ponente será Fannie Lafontaine, la coordinadora de la Cátedra de investigación de Canadá sobre Justicia Penal internacional y Derechos Humanos.
Aquí puedes encontrar toda la información:
domingo, 22 de noviembre de 2015
No hay una respuesta perfecta a la crisis de los refugiados
Los más asiduos a este blog ya sabéis que en algún otro momento he escrito sobre esta idea de que "No hay una respuesta perfecta a la crisis de los refugiados". Ayer, sábado 21 de Noviembre, publiqué esas ideas en forma de un artículo ya más formal en mi espacio quincenal #MirarHaciaOtroLado, ya sabéis, sábados alternos en el diario DEIA:
#MirarHaciaOtroLado4 #CrisisdelosRefugiados #Europa #GobernanzaGlobal
![]() |
| #MirarHaciaOtroLado4 |
#MirarHaciaOtroLado4 #CrisisdelosRefugiados #Europa #GobernanzaGlobal
jueves, 19 de noviembre de 2015
Entrevista en la SER: París, refugiados y retretes.
Ayer estuve en la SER. La excelente periodista que es Eva Domaika me hizo una entrevista en que se sucedieron varios temas.
En principio la entrevista estaba concertada hace más de una semana para hablar del 70 aniversario de las Naciones Unidas.
Pero la actualidad, obviamente se impuso y trastocó los planes. Comenzamos hablando del Día Mundial del Retrete #WorldToiletDay, que se celebra hoy mismo.
Por cierto, no os olvidéis que los amigos de UNESCO Etxea organizan hoy un acto en Bilbao con este motivo (a las 18,30 en la Sala Rekalde) y el lunes 23 otro en Madrid, también a las 18,30, pero esta vez en el Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales de Madrid (COITIM).
De inmediato nos fuimos a París, por supuesto, y compartimos más preguntas e incertidumbres que respuestas o certezas. De ahí pasamos a hablar sobre refugiados y terminamos en la crisis y los recortes... Bueno, realmente terminé hablando de algunos amigos e incluso de mi hija. Lujos que le permiten a uno.
Adjunto el audio de la entrevista aquí.
En principio la entrevista estaba concertada hace más de una semana para hablar del 70 aniversario de las Naciones Unidas.
Pero la actualidad, obviamente se impuso y trastocó los planes. Comenzamos hablando del Día Mundial del Retrete #WorldToiletDay, que se celebra hoy mismo.
Por cierto, no os olvidéis que los amigos de UNESCO Etxea organizan hoy un acto en Bilbao con este motivo (a las 18,30 en la Sala Rekalde) y el lunes 23 otro en Madrid, también a las 18,30, pero esta vez en el Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales de Madrid (COITIM).
De inmediato nos fuimos a París, por supuesto, y compartimos más preguntas e incertidumbres que respuestas o certezas. De ahí pasamos a hablar sobre refugiados y terminamos en la crisis y los recortes... Bueno, realmente terminé hablando de algunos amigos e incluso de mi hija. Lujos que le permiten a uno.
Adjunto el audio de la entrevista aquí.
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sábado, 7 de noviembre de 2015
No hay una respuesta perfecta a la crisis de los migrantes.
Se ha escrito mucho estos últimos meses sobre la crisis de los migrantes en el Mediterráneo. Yo mismo he publicado alguna cosita en medios (1 y 2), como bien saben los que siguen este blog.
Es difícil por lo tanto, tras tantas ríos de tinta, sentir que de pronto alguien dice algo nuevo, algo diferente, con voz propia, desusado y valiente.
He tenido es sensación al leer este artículo de Jeffrey Sachs en el Guardian: There’s no perfect answer to the migrant crisis – and we must face that, algo así como No hay una respuesta perfecta a la crisis de los migrantes y debemos afrontar ese hecho.
Me parece inteligente reconocer los valores de las distintas posiciones pero al mismo tiempo sus carencias y limitaciones. Me parece valiente decir que el actual dilema en el que se encuentra Europa no es comparable, como tantos intentan hacer, con las corrientes migratorias de otras épocas (y de otras regiones) precisamente por las prestaciones que Europa se obliga a garantizar a los refugiados y a los migrantes.
Es lo que yo en su día intenté explicar en mi entrada No, Europa no es la mala de esta película. Es como si, de alguna forma, Europa tuviera su castigo en su virtud... o dicho de una forma menos efectista, como si Europa no fuera capaz de resolver sus dilemas con las categorías jurídicas y morales que se ha impuesto. En esa patente incapacidad muestra sus contradicciones y sus limitaciones. Es fácil denunciar esas contradicciones y limitaciones, pero no sé si es justo cargar las tintas sobre un problema que surge de un imposible para el que nadie, ni dentro ni fuera de Europa, tiene respuesta.
Por eso me congratula tanto que una autoridad intelectual y moral de la talla de Jeffrey Sachs se atreva a subrayar esta imposibilidad de la que hablo (y hablaba en la entrada que comento) que no hay solución satisfactoria a este dilema, que no hay respuesta perfecta y que tenemos que entenderlo aceptarlo, que There’s no perfect answer to the migrant crisis and we must face that.
No tener ni respuestas completamente buenas, ni villanos a los que culpar de ello, nos hace sentir cierto vacío, como un poco huérfanos, sin referencias, sin señales, sin pistas, pero al tiempo nos acerca, creo yo, a la madurez. No sé si a la madurez intelectual, eso es mucho decir, pero al menos sí a la madurez ciudadana y a la responsabilidad ciudadana que conlleva.
Es difícil por lo tanto, tras tantas ríos de tinta, sentir que de pronto alguien dice algo nuevo, algo diferente, con voz propia, desusado y valiente.
He tenido es sensación al leer este artículo de Jeffrey Sachs en el Guardian: There’s no perfect answer to the migrant crisis – and we must face that, algo así como No hay una respuesta perfecta a la crisis de los migrantes y debemos afrontar ese hecho.
Me parece inteligente reconocer los valores de las distintas posiciones pero al mismo tiempo sus carencias y limitaciones. Me parece valiente decir que el actual dilema en el que se encuentra Europa no es comparable, como tantos intentan hacer, con las corrientes migratorias de otras épocas (y de otras regiones) precisamente por las prestaciones que Europa se obliga a garantizar a los refugiados y a los migrantes.
Es lo que yo en su día intenté explicar en mi entrada No, Europa no es la mala de esta película. Es como si, de alguna forma, Europa tuviera su castigo en su virtud... o dicho de una forma menos efectista, como si Europa no fuera capaz de resolver sus dilemas con las categorías jurídicas y morales que se ha impuesto. En esa patente incapacidad muestra sus contradicciones y sus limitaciones. Es fácil denunciar esas contradicciones y limitaciones, pero no sé si es justo cargar las tintas sobre un problema que surge de un imposible para el que nadie, ni dentro ni fuera de Europa, tiene respuesta.
Por eso me congratula tanto que una autoridad intelectual y moral de la talla de Jeffrey Sachs se atreva a subrayar esta imposibilidad de la que hablo (y hablaba en la entrada que comento) que no hay solución satisfactoria a este dilema, que no hay respuesta perfecta y que tenemos que entenderlo aceptarlo, que There’s no perfect answer to the migrant crisis and we must face that.
"There are no easy answers to Europe's migration crisis. Perhaps that fact alone – the reality that all options are insufficient – could be the basis to build a consensus out of the bitter divisions that now grip the continent."
en mi traducción diria algo así como: "no hay respuestas fáciles a la crisis migratoria en Europa. Quizá este solo hecho (la realidad de que todas las opciones son insuficientes) podría ser la base para construir un consenso mas allá de las agrias divisiones que atenazan ahora al continente."Ya, ya sé que es más reconfortante pensar que hay soluciones redondas y que únicamente la estupidez y la mezquindad de nuestros gobernantes nos separa de ese paraíso. Es reconfortante por que es simple: nos hace creer que los problemas tienen soluciones nítidas (les idées claires et distintas que diría el viejo Descartes) y que hay buenos y malos. Al parecer este esquema relaja nuestras necesidades cognitiva y moral. Pero lo siento, creo que la realidad no es así y creo que, precisamente por haberme dedicado a los derechos humanos desde hace más de 20 años (y tal vez a estas alturas saber algo sobre derechos humanos), me toca decirlo.
"There is, in short, no good answer. Such an honest reflection could, by itself, help our societies think more clearly about the least bad options."
o sea: "en pocas palabras, no hay buenas respuestas. Semejante honesta reflexión, por sí sola, podría ayudar a nuestras sociedades a pensar con mayor claridad sobre las opciones menos malas"Esto de las soluciones menos malas no resulta muy atractivo, lo sé.
No tener ni respuestas completamente buenas, ni villanos a los que culpar de ello, nos hace sentir cierto vacío, como un poco huérfanos, sin referencias, sin señales, sin pistas, pero al tiempo nos acerca, creo yo, a la madurez. No sé si a la madurez intelectual, eso es mucho decir, pero al menos sí a la madurez ciudadana y a la responsabilidad ciudadana que conlleva.
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