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viernes, 16 de noviembre de 2018
El Día de las Librerías
Hoy es el Día de las Librerías y he querido aprovechar para hablar de librerías, de ciudad, de futuro, de modelo de sociedad, de consumo y, sobre todo, de mis libreros de cabecera.
lunes, 22 de octubre de 2018
Conferencia (sobre ciencia) y Seminario (sobre Dcho. Inter. DDHH) en Valencia
Esta semana estoy en Valencia.
El martes estoy invitado a dar una conferencia dentro del ciclo Derechos en Movimiento organizado por la Escuela Europea de Pensamiento Luis Vives - Escola Europea de Pensament Lluís Vives y la Cátedra de Divulgación de la Ciencia de la Universitat de València.
El evento se celebrará en el Centro Cultural la Nau, de la Universitat de València:
El título de la conferencia será: La evolución del Derecho a la Ciencia.
El día siguiente, miércoles 24, invitado por mi admirada María José Añón Roig, Catedrática de Filosofía de Derecho y directora del Instituto de Derechos Humanos de la Universitat de València, imparto un seminario en el Máster Universitario en Derechos Humanos, Democracia y Justicia Internacional titulado "el carácter jurídico de las resoluciones de los órganos de tratados (comités) de la ONU".
El martes estoy invitado a dar una conferencia dentro del ciclo Derechos en Movimiento organizado por la Escuela Europea de Pensamiento Luis Vives - Escola Europea de Pensament Lluís Vives y la Cátedra de Divulgación de la Ciencia de la Universitat de València.
El evento se celebrará en el Centro Cultural la Nau, de la Universitat de València:
El título de la conferencia será: La evolución del Derecho a la Ciencia.
El día siguiente, miércoles 24, invitado por mi admirada María José Añón Roig, Catedrática de Filosofía de Derecho y directora del Instituto de Derechos Humanos de la Universitat de València, imparto un seminario en el Máster Universitario en Derechos Humanos, Democracia y Justicia Internacional titulado "el carácter jurídico de las resoluciones de los órganos de tratados (comités) de la ONU".
sábado, 22 de septiembre de 2018
Marceline Loridan-Ivens: una mujer que es memoria
Hoy escribo en DEIA sobre esta mujer
se llamaba Marceline Loridan-Ivens. Murió el martes. Y es una mujer que hay que conocer y recordar.
Marceline no fue un
personaje fácil ni complaciente. Es inclasificable. Su legado no
sirve a la izquierda, que no le perdona su defensa de la existencia
de Israel y su derecho a defenderse. No sirve a la derecha, que la ve
como una comunista no suficientemente reformada. No sirve a Israel,
por su ateísmo y su judaísmo cosmopolita, laico y contaminado. No
sirve a cierto feminismo que dice buscar mujeres fuertes, pero que
reniega de las que por serlo tienen criterio disidente y osan
expresarlo. No sirve a la memoria oficial de Francia, que quiere
recordarse resistente y no colaboracionista. La memoria de Marceline
no sirve para confirmar ninguna ortodoxia, para dar la razón a
ningún grupo: sólo sirve para buscar trágica, agónicamente.
Se hizo comunista y
vivió las rigideces de la ortodoxia y pagó los costes del
desviacionismo, pero varias cosas le salvaron de la prisión interior
del fanatismo ideológico: el amor a la cultura, la curiosidad
intelectual, la compasión por el sufrimiento del inocente y un duro,
cínico sentido del honor. La inteligencia no nos libra del
fanatismo. La historia y el presente nos dan ejemplos de
inteligencias prodigiosas entregadas a la fantasía de cualquier
ideología suficientemente redonda y cruel. Solo la lúcida mezcla de
cultura, curiosidad, piedad y humor nos da alguna esperanza.
Marceline fue
deportada junto a su amado padre. Él se lo advirtió: yo soy mayor,
no volveré, pero tú eres joven, sí regresarás. Lo contó en un
libro que es homenaje: Y tú no regresaste.
se llamaba Marceline Loridan-Ivens. Murió el martes. Y es una mujer que hay que conocer y recordar.
MARCELINE:
UNA MUJER QUE ES MEMORIA
Esta semana ha
muerto a los 90 años Marceline Loridan-Ivens, escritora, cineasta y
superviviente del Holocausto. Este verano murió Claude Lazmann, con
quien tiene tantos paralelismos. El verano pasado murió Simone Veil,
hermana en la deportación y el martirio de Auschwitz. Van quedando
pocos de aquellos que vivieron los campos de concentración. Nuestro
deber es escuchar y honrar su memoria.
Marceline no fue un
personaje fácil ni complaciente. Es inclasificable. Su legado no
sirve a la izquierda, que no le perdona su defensa de la existencia
de Israel y su derecho a defenderse. No sirve a la derecha, que la ve
como una comunista no suficientemente reformada. No sirve a Israel,
por su ateísmo y su judaísmo cosmopolita, laico y contaminado. No
sirve a cierto feminismo que dice buscar mujeres fuertes, pero que
reniega de las que por serlo tienen criterio disidente y osan
expresarlo. No sirve a la memoria oficial de Francia, que quiere
recordarse resistente y no colaboracionista. La memoria de Marceline
no sirve para confirmar ninguna ortodoxia, para dar la razón a
ningún grupo: sólo sirve para buscar trágica, agónicamente.
Se hizo comunista y
vivió las rigideces de la ortodoxia y pagó los costes del
desviacionismo, pero varias cosas le salvaron de la prisión interior
del fanatismo ideológico: el amor a la cultura, la curiosidad
intelectual, la compasión por el sufrimiento del inocente y un duro,
cínico sentido del honor. La inteligencia no nos libra del
fanatismo. La historia y el presente nos dan ejemplos de
inteligencias prodigiosas entregadas a la fantasía de cualquier
ideología suficientemente redonda y cruel. Solo la lúcida mezcla de
cultura, curiosidad, piedad y humor nos da alguna esperanza.
Marceline fue
deportada junto a su amado padre. Él se lo advirtió: yo soy mayor,
no volveré, pero tú eres joven, sí regresarás. Lo contó en un
libro que es homenaje: Y tú no regresaste.
Luego escribió otra
obra que imperdonablemente aún no está editada en español: L'amouraprès. Una niña pudorosa que no había visto a nadie
desnudo, ni de su familia, ni se había desnudado ante nadie, y de
pronto debe hacerlo junto a muchas, como cuerpos que son ganado o
cosas o marionetas, frente a un doctor de apellido Mengele. La
adolescente que había visto todas las caras de la muerte, todas sus
formas, sus olores y sus gritos, pero nada sabía del amor y de una
piel suave o un beso: J’ai tout vu de la mort sans rien conaître
de l’amour. No quiso hijos e hizo de ello una pregunta sobre su
nihilismo paradójicamente lleno de vida y creación.
Una mujer que resume
la historia de su siglo. Fue anticolonialista contra su país siendo
por ello detenida, pero denunció después las miserias de los nuevos
estados sin el paternalismo tonto de la queja eterna y victimista de
ese colonialismo que ella sí combatió. Tuvo que cavar tumbas y ser
parte del sistema de eliminación de los suyos. Y olvidó y negó y
recordó y aceptó.
Marceline veía cómo
la vejez la dulcificaba y eso le gustaba. Fue bella y dura, sonriente
y sufriente, fuego rojizo en el pelo y en el corazón. No la habrán
visto en los periódicos. Por eso quería traerla aquí: para que su
memoria no desaparezca y viva en la nuestra.
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Segunda Guerra Mundial
sábado, 8 de septiembre de 2018
Las llamas del Museo (Nacional de Brasil) y usted y yo
Hoy en #MirarHaciaOtroLado en DEIA hablo, con motivo del incendio del Museo Nacional en Río de Janeiro, sobre cultura, patrimonio, sobre la responsabilidad de las instituciones públicas en su mantenimiento y promoción, pero sobre todo de algo que me interesa más: sobre la responsabilidad de cada uno de nosotros en ello. A ver si os gusta:
Las llamas del
Museo y usted y yo
El Museo Nacional de
Brasil, en Río de Janeiro, ha sufrido este domingo un devastador
incendio. Probablemente ha visto usted las espectaculares imágenes
del incendio y ha leído algún reportaje en que se describen los
tesoros perdidos.
El Museo albergaba
unos 20 millones de piezas de las que podría haberse perdido un 90%.
Entre ellas nos encontramos con colecciones únicas de culturas
indígenas, patrimonio material e inmaterial de culturas ya extintas,
registros únicos y no copiados de lenguas y músicas desparecidas.
Se han calcinado colecciones botánicas y zoológicas de especies
perdidas y por lo tanto información de interés científico
irrecuperable. Se han perdido los restos humanos más antiguos de
América. Hemos perdido historia colonial y arte egipcio, griego y
romano. Se trata de una enorme pérdida cultural para Brasil y para
el mundo, puesto que los bienes quemados son por definición
patrimonio de la humanidad: su riqueza artística, su valor cultural
y los secretos que albergaban a la espera de los investigadores que
los desentrañaran, nos pertenecían a todos.
Es paradójico,
resulta casi ridículo, pero es real: usted y yo hemos perdido en
Brasil esta semana parte de nuestra memoria, de nuestro patrimonio,
de nuestra riqueza, aún cuando no supiéramos de su existencia.
Durante esta semana
hemos sabido de los recortes en cultura, de las lamentables
condiciones de mantenimiento y seguridad del Museo. Ha habido tiempo
para culpar con justicia a los políticos, a los responsables del
gobierno, por su desidia, por su criminal desinterés por la cultura
en un país de enormes riquezas, que dilapida sus recursos en gastos
superfluos y suntuarios y en una corrupción infinita que carcome la
estructura del país. Bien, yo me sumo a la denuncia, pero sobre eso
ya está todo dicho: quisiera ir un poco más lejos.
Culpar a los
políticos es justo, pero es insuficiente. Los políticos ponen su
atención donde la ponen sus electores. Un estudio revelaba que los
brasileños que habían visitado este Museo eran la mitad que los que
habían visitado el Louvre. Todos lamentarán profunda, sincera y
justificadamente la pérdida, pero pocos disfrutaron del tesoro
mientras se podía.
Nuestro interés
real se mide en tiempo y en dinero. ¿Cuánto tiempo hemos dedicado
usted y yo a los museos o exposiciones de nuestro país?, ¿cuánto
tiempo he pasado en sus bibliotecas o salas de concierto o de teatro
estos últimos meses?, ¿cuántas entradas de museo o de teatro o de
conciertos he comprado?, ¿cuántos libros he comprado?, ¿cuántas
visitas culturales he hecho este verano?, ¿a cuántas conferencias
asistí el curso pasado?, ¿cuánto tiempo dedico a participar
voluntariamente en las actividades culturales o patrimoniales de mi
entorno?, ¿cuánto tiempo dedico a la programación cultural en
relación al que dedico al fútbol o a los cotilleos? (pienso, por
ejemplo, en la radio y televisión públicas, en tres programas
ejemplares en ciencia, literatura e historia, respectivamente: La
Mecánica del Caracol, Pompas de Papel y Una Historia de Vasconia)
En esta relación de
nuestro tiempo y de nuestro dinero está la medida de nuestro interés
en la cultura, la ciencia o el patrimonio, nuestro interés por su
protección y difusión. Nada podemos hacer por el tesoro que hemos
perdido en Río, pero podemos hacer mucho por el patrimonio que nos
toca conservar y promocionar: no sólo ni principalmente mirando al
gobierno, sino organizando nuestro tiempo y nuestro bolsillo.
lunes, 23 de abril de 2018
A vueltas con el Diario de Ana Frank
Escribo esta nota con dolor y rabia. Sí, es que me repugna cuando la ignorancia es, además de osada, cruel.
Hoy El País publica un bonito reportaje firmado por Jan Martínez Ahrens sobre una exposición celebrada en un pueblito de Iowa en torno Ana Frank y su Diario. El reportaje no incluye, ni lo pretende, revelaciones novedosas sobre la vida o la obra de Ana, pero sí trata con respeto una interesante historia paralela o derivada (la de su "amiga" epistolar de América) y da a conocer una loable iniciativa en el citado pueblo por recordar esa historia. Sin más. No es poco. Yo lo he leído esta mañana en la edición en papel con interés y gusto.
Pero si traigo esa historia aquí es porque esta noche he querido entrar en la edición digital del reportaje. Sabía lo que buscaba y lo que me arriesgaba a encontrar. No era lo que escribe Jan, ni las fotografías que se acompañan. Quería leer los comentarios. Sabía que asumía un riesgo, pero no esperaba que fuera tan alto. El riesgo de darte de bruces con esa combinación de obstinada ignorancia, intencionada crueldad e irresponsable insolvencia propia de la peor cara de las redes.
La ignorancia es excusable cuando es insalvable, pero no cuando uno tiene a su disposición toda la información y se empeña sin embargo libremente en optar por las versiones más tontas, más increíbles, mas morbosas, más supuestamente alternativas... y más falsas de cada historia. En ese caso la decisión de equivocarse se torna en decisión responsable por mentir, por liar, por confundir, por embarullar, por convertir las redes en fango, inmundicia y porquería. No, no hay inocencia: hay maldad.
En el momento en que escribo esta nota hay 25 comentarios. Sin ánimo de ser exhaustivo:
- 6 de ellos (más de un 20%!!!!!) afirman directamente que el Diario es una falsificación, incluso que Ana no existió; que es todo una industria; sale a relucir la historia sobre que estaban escritos a boli o que los Diarios fueron escritos por su padre una vez terminada la guerra (tres personas afirman con rotundidad y aparentando tener elementos concluyentes, como si de constatar un hecho se tratara, semejante mentirosa burrada tan del gusto de revisionista y negacionistas, incluso afirmando que el propio padre lo reconoció). Son versiones torpemente zurcidas con elementos de aquí y de allí unidos alevosamente para que los datos terminen diciendo lo contrario de lo que verdaderamente dicen si se ordenan con rigor conociendo la historia del Diario.
- otros 2 hacen simplemente consideraciones despectivas gratuitas.
- otros 3 se centran en el originalísimo hallazgo de que hay otras víctimas en el mundo además de Ana Frank.
- otros 4 se enzarzan en debates paralelos (si Ana era más holandesa que alemana o viceversa).
- de otros soy incapaz de entender la intención o sentido de su comentario.
- finalmente hay unos pocos (¿quizá dos o tres?) comentarios respetuosos o positivos.
Hace 10 días tuve el honor de compartir mesa en el Parlamento Europeo con la historiadora Deborah Lipstadt, famosa por su lucha académica, social y luego, muy a su pesar, judicial contra el negacionismo. En su intervención tocó también el ejemplo de la polémica del Diario de Ana Frank.
Su historia ha sido recientemente (2016) llevada a la pantalla bajo el título DENIAL y su personaje interpretado por Rachel Weisz.
La mesa trataba de ciencia. ¿Qué pintaba una historiadora como ella en semejante mesa? Resultó una ponencia inolvidable: ella nos habló de cómo luchar contra el negacionismo y cómo alguna de las lecciones que ha aprendido pueden servir para luchar, por ejemplo, contra el negacionismo en ciencia (desde el SIDA al Cambio Climático, pasando por las vacunas) y contra las pseudociencias.
Respiro y aprendo de su perseverante y sabia calma. Y, como ella, no me rindo, pero con tranquilidad les remito, si les interesa, al documento de "10 preguntas sobre la autenticidad del Diario de Anna Frank" publicado por su Casa Museo.
Además déjenme un último homenaje a Miep Gies, la mujer que recogió del suelo de la casa de atrás el diario de Ana poco después de que se llevaran a sus ocupantes y que lo entregó después a su padre, cuando éste volvió vivo (quizá ése es la culpa que no le perdonan) de los campos de exterminio en que perdió a su mujer y sus dos hijas. Escribí hace unos años un artículo sobre ella. Aquí lo tienes.
No tenía intención de hablar del día del libro, pero he escrito hoy una entrada sobre uno de los más grandes y verdaderos libros del siglo XX.
lunes, 5 de marzo de 2018
8 de marzo: UNESCO Women on Culture and Science Symposium
Aquí la invitación para el Symposium Women, Culture and Science organizado por la UNESCO, la Delegación de Dinamarca ante la UNESCO y la Universidad de Copenhague al que han tenido todos ellos la amabilidad de invitarme como ponente. Yo hablaré sobre "El Derecho a la Ciencia y los principios de participación, de no discriminación y de igual título a gozar de todos los derechos".
Y algunas páginas del cuadernillo de presentación:
domingo, 3 de diciembre de 2017
El europeísmo de Stefan Zweig
Hoy en mi columna #MirarHaciaOtroLado, de los medios del GRUPO NOTICIAS, como DEIA y Noticias de Gipuzkoa, hablo del Europeísmo de Stefan Zweig, con motivo de la publicación de un nuevo libro que recoge textos suyos inéditos hasta la fecha en español. Aprovecho además para hacer un guiño cariñoso a mi querido abuelo.
El artículo lo copio abajo y el libro lo tienes aquí, en la Editorial Plataforma (responsables de otras maravillas como, por ejemplo, “Un niño afortunado” de Thomas Buergenthal, libro del que hablé en su momento también en este blog):
El artículo lo copio abajo y el libro lo tienes aquí, en la Editorial Plataforma (responsables de otras maravillas como, por ejemplo, “Un niño afortunado” de Thomas Buergenthal, libro del que hablé en su momento también en este blog):
EL EUROPEÍSMO DE ZWEIG
Mis primeros recuerdos de Stefan Zweig me llevan a la biblioteca de mi abuelo, en un comedor al fondo tras la cocina. Stefan Zweig era un nombre en el lomo de varios libros editados en cartoné de tela normalmente azul o verde o roja que ya griseaba por el paso de las décadas. Eran biografías, una de las grandes aficiones de mi abuelo, y me vienen a la cabeza los nombres, hazañas y dilemas de Erasmo, Fouché, María Antonieta y María Estuardo.
Por aquel tiempo, para mí Zweig era un biógrafo un tanto decadente en ediciones de los años 40 y traducciones engoladas y llenas de vocabulario viejuno que le hacían, visto ahora en retrospectiva, muy flaco favor al autor.
Fue 30 años después, cuando la Editorial Acantilado publicó sus memorias, que pude reencontrarme con un gigante de la historia, de la literatura y del pensamiento. El Mundo de Ayer me tuvo fascinado durante semanas: era tierno, humano, inteligente, elegante, sabio… era un libro que se hacía humano hasta sentirlo físicamente. Era esperanza en medio del desastre y era humanismo del siglo XX.
¿Pero no es acaso un poco ingenua su fe en el humanismo, especialmente en libros como Erasmo o como Calvino contra Castellio? Sí, seguramente, el propio autor lo reconoce en ocasiones, pero esta candidez lo hace más encantador si cabe.
Las nuevas traducciones han actualizado a Zweig porque las ideas, sueños y preocupaciones eran ya modernas, sobradamente actuales. Algo de esto se puede ver en un nuevo libro que publica la Editorial Plataforma estos días de Feria del Libro en Guadalajara (México), desde donde les escribo. Se titula La desintoxicación moral de Europa y recoge escritos breves de Zweig, hasta ahora no publicados en español. Son ensayitos breves o artículos largos publicados muchos de ellos en su momento (desde 1909 hasta los años 30) en el prestigioso periódico vienés Neue Freie Presse (que a pesar de su nombre ya no era nuevo cuando publicó en él Zweig y desde luego dejó de ser libre desde la Anschluss del 38 que marcó ya su cierre).
Estos artículos, ensayitos y conferencias nos traen al Zweig más político y en ocasiones combativo, pero siempre reflexivo y, especialmente, tras el impacto del horror de la Primera Guerra Mundial, cada vez más europeísta y pacifista.
Algunos de los ensayos son narraciones históricas dignas del mejor reportero de actualidad, como las que años después pudo firmar un Leguineche o, ya más en nuestros días, un Mikel Ayestaran. Pienso especialmente en su recuento de los viajes del presidente Wilson a Europa para la creación de la Sociedad de Naciones y los acuerdos de paz. Su reportaje es tan vivo y marca tan bien los dilemas y dificultades del momento que a partir de ahora pienso recomendarlo a mis alumnos para entender, como historia viva y humana, la creación de aquella vieja y malhadada antecesora de las Naciones Unidas, con sus muchas grandezas y su insalvable maldición.
Pero los textos más interesantes para el lector amante de Zweig pueden ser sus escritos europeístas. Su devoción europeísta, en tiempos verdaderamente dramáticos, permite una lectura de lo más actual. Su sueño de una Europa unida, que compartiera educación y destino, sus planes por una tolerancia entre europeos y sus ideas concretas que anticipan algunas políticas actuales permiten una lectura desde nuestro momento, una lectura exigente que nos debe reconciliar con la Europa imperfecta pero real y posible que hemos heredado y que seguimos construyendo, al tiempo que nos llama a ser más exigentes con su espíritu original de la paz y la convivencia.
Entre las ideas visionarias que apunta está, por ejemplo, un ambicioso programa de intercambio universitario entre europeos, un antecedente de lo que luego sería el programa Erasmus que muchos disfrutamos 60 años y 60 millones de muertos después de que él lo soñara. Aunque solo sea por esto, nos podemos considerar muchos de nosotros herederos de Zweig y deudores de los grandes padres de Europa. Entre ellos, mucho más allá de lo que sus limitados medios permitía, estuvieron gigantes de casa como Aguirre, Landaburu o Irujo. Hay que conocer nuestra historia, que es vasca y es europea, y este libro nos permite acercarnos a ese espíritu, a ese sueño al que tanto debemos y del que tanto -desagradecida, adolescente, egoísta, displicente y perezosamente- ignoramos.
Por aquel tiempo, para mí Zweig era un biógrafo un tanto decadente en ediciones de los años 40 y traducciones engoladas y llenas de vocabulario viejuno que le hacían, visto ahora en retrospectiva, muy flaco favor al autor.
Fue 30 años después, cuando la Editorial Acantilado publicó sus memorias, que pude reencontrarme con un gigante de la historia, de la literatura y del pensamiento. El Mundo de Ayer me tuvo fascinado durante semanas: era tierno, humano, inteligente, elegante, sabio… era un libro que se hacía humano hasta sentirlo físicamente. Era esperanza en medio del desastre y era humanismo del siglo XX.
¿Pero no es acaso un poco ingenua su fe en el humanismo, especialmente en libros como Erasmo o como Calvino contra Castellio? Sí, seguramente, el propio autor lo reconoce en ocasiones, pero esta candidez lo hace más encantador si cabe.
Las nuevas traducciones han actualizado a Zweig porque las ideas, sueños y preocupaciones eran ya modernas, sobradamente actuales. Algo de esto se puede ver en un nuevo libro que publica la Editorial Plataforma estos días de Feria del Libro en Guadalajara (México), desde donde les escribo. Se titula La desintoxicación moral de Europa y recoge escritos breves de Zweig, hasta ahora no publicados en español. Son ensayitos breves o artículos largos publicados muchos de ellos en su momento (desde 1909 hasta los años 30) en el prestigioso periódico vienés Neue Freie Presse (que a pesar de su nombre ya no era nuevo cuando publicó en él Zweig y desde luego dejó de ser libre desde la Anschluss del 38 que marcó ya su cierre).
Estos artículos, ensayitos y conferencias nos traen al Zweig más político y en ocasiones combativo, pero siempre reflexivo y, especialmente, tras el impacto del horror de la Primera Guerra Mundial, cada vez más europeísta y pacifista.
Algunos de los ensayos son narraciones históricas dignas del mejor reportero de actualidad, como las que años después pudo firmar un Leguineche o, ya más en nuestros días, un Mikel Ayestaran. Pienso especialmente en su recuento de los viajes del presidente Wilson a Europa para la creación de la Sociedad de Naciones y los acuerdos de paz. Su reportaje es tan vivo y marca tan bien los dilemas y dificultades del momento que a partir de ahora pienso recomendarlo a mis alumnos para entender, como historia viva y humana, la creación de aquella vieja y malhadada antecesora de las Naciones Unidas, con sus muchas grandezas y su insalvable maldición.
Pero los textos más interesantes para el lector amante de Zweig pueden ser sus escritos europeístas. Su devoción europeísta, en tiempos verdaderamente dramáticos, permite una lectura de lo más actual. Su sueño de una Europa unida, que compartiera educación y destino, sus planes por una tolerancia entre europeos y sus ideas concretas que anticipan algunas políticas actuales permiten una lectura desde nuestro momento, una lectura exigente que nos debe reconciliar con la Europa imperfecta pero real y posible que hemos heredado y que seguimos construyendo, al tiempo que nos llama a ser más exigentes con su espíritu original de la paz y la convivencia.
Entre las ideas visionarias que apunta está, por ejemplo, un ambicioso programa de intercambio universitario entre europeos, un antecedente de lo que luego sería el programa Erasmus que muchos disfrutamos 60 años y 60 millones de muertos después de que él lo soñara. Aunque solo sea por esto, nos podemos considerar muchos de nosotros herederos de Zweig y deudores de los grandes padres de Europa. Entre ellos, mucho más allá de lo que sus limitados medios permitía, estuvieron gigantes de casa como Aguirre, Landaburu o Irujo. Hay que conocer nuestra historia, que es vasca y es europea, y este libro nos permite acercarnos a ese espíritu, a ese sueño al que tanto debemos y del que tanto -desagradecida, adolescente, egoísta, displicente y perezosamente- ignoramos.
miércoles, 29 de noviembre de 2017
De ciencia, medicina, conocimiento tradicional y pueblos indígenas
Ayer me tocó intervenir en el plenario del Foro Académico Mundial de Derechos Humanos (Academic World Human Rights Forum) que se celebra en el marco de la Feria del Libro de Guadalaja.
Fue un diálogo de un par de horas entre personas de muy distinta formación y trayectoria. Por un lado estaba Enrique Sosa, primer visitador de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco y encargado de los temas de derechos indígenas de esta institución, gran experto en derechos de los pueblos indígenas y conocedor de primera mano de la situación de estos pueblos en todo México y en el Estado de Jalisco en particular. Por otro lado estaba José María Poveda, médico, psiquiatra, profesor titular de Psiquiatría de la Facultad Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, jefe de Servicios de Salud Mental de la Comunidad Autónoma de Madrid y autor de un libro sobre chamanismo. Como tercer ángulo estaba yo, enfocando los temas de ciencia y conocimiento tradicional desde la perspectiva del Derecho Internacional de los Derechos Humanos y muy concretamente de los derechos culturales.
Fue un diálogo rico, provocador en ocasiones, amistoso en las diferencias, que abrió nuevas vías de colaboración con interesantes agentes y, además, por momentos incluso resultó divertido.
Fue un diálogo de un par de horas entre personas de muy distinta formación y trayectoria. Por un lado estaba Enrique Sosa, primer visitador de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco y encargado de los temas de derechos indígenas de esta institución, gran experto en derechos de los pueblos indígenas y conocedor de primera mano de la situación de estos pueblos en todo México y en el Estado de Jalisco en particular. Por otro lado estaba José María Poveda, médico, psiquiatra, profesor titular de Psiquiatría de la Facultad Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, jefe de Servicios de Salud Mental de la Comunidad Autónoma de Madrid y autor de un libro sobre chamanismo. Como tercer ángulo estaba yo, enfocando los temas de ciencia y conocimiento tradicional desde la perspectiva del Derecho Internacional de los Derechos Humanos y muy concretamente de los derechos culturales.
Fue un diálogo rico, provocador en ocasiones, amistoso en las diferencias, que abrió nuevas vías de colaboración con interesantes agentes y, además, por momentos incluso resultó divertido.
martes, 17 de octubre de 2017
Premios Nobel, igualdad y excelencia.
Los Cuadernos de Cultura Científica que publica la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea publica un artículo mío sobre igualdad, excelencia, ejemplaridad y responsabilidad en los premios Nobel. Espero que os parezca interesante.
Sobre igualdad, excelencia, ejemplaridad y responsabilidad en los premios Nobel
Mikel Mancisidor
Ya se han anunciado todos los Premios Nobel de este año 2017.
El Premio Nobel de Física ha ido a parar a tres norteamericanos. El Premio Nobel de Medicina ha sido otorgado a otros tres norteamericanos. Por fin, lo ganadores del Premio Nobel de Química han sido un suizo, un escocés y un norteamericano de origen alemán. Son 9 hombres y cero mujeres.
Si sumamos el Nobel de Literatura para Kazuo Ishiguro (británico que escribe en inglés), el de la Paz para la red ICAN (Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares) y el de Economía para el norteamericano Richard Thaler, son 11 hombres, una institución y cero mujeres. 10 norteamericanos o británicos.
El año pasado sucedió lo mismo. Se otorgó el Nobel de Física a tres físicos; el de Química a tres químicos; el de Medicina a un biólogo; el de Economía a dos economistas; el de la Paz a un político y el de Literatura a un cantante. Todos hombres. El mismo resultado: 11 a 0.
De modo que por dos años consecutivos la imagen mundial de la máxima excelencia científica, intelectual, investigadora y creativa corresponderá a un pleno de hombres, quizá ligeramente disimulado si ICAN opta por una mujer para recoger el galardón.
Creo que se trata de un error muy grave, de lamentables consecuencias y que los administradores del Premio demuestran no sólo falta de sensibilidad, sino incluso me atrevo a decir que falta de responsabilidad.
Sí, ya sé que muchos de quienes han tenido la amabilidad de leerme hasta aquí estarán pensando que antepongo mis deseos políticamente correctos a la realidad. Tal vez piensen ustedes que olvido que los Premios Nobel son un reconocimientos a los mayores logros de la humanidad, vengan de donde vengan, sin atender a su nacionalidad, raza, lengua o género. Que no puede haber cuotas ni porcentajes. Que sólo se puede atender a los méritos más objetivos tras un estudio neutro sin prejuicios ni ideas preconcebidas. ¿Saben qué? Estoy de acuerdo con todo ello. Pero precisamente por eso creo que los Premios Nobel se equivocan y se traicionan.
Alfred Nobel buscó reconocer los mayores logros para toda humanidad, quiso premiarlos y de esa forma ponerlos en valor, hacerlos visibles, fomentar en la sociedad su aprecio y generalizar el espíritu de emulación. A todo ello deberían hoy deberse estos premios. Explícitamente dejó constancia Alfred Nobel de su deseo de universalidad, si bien en aquel momento histórico la universalidad se formulaba de un forma un tanto estrecha: “es mi expreso deseo que, al otorgar estos premios, no se tenga en consideración la nacionalidad de los candidatos, sino que sean los más merecedores los que reciban el premio, sean escandinavos o no.”
Es obvio que los méritos científicos, como los literarios o cualquiera otros del ámbito del conocimiento y la cultura, no se pueden medir en una clasificación indisputable de puntos objetivos como podría hacerse en una prueba tipo test para las oposiciones de una administración pública (afortunadamente), ni como en la clasificación de una liga deportiva donde a fin de temporada un equipo tiene 67 puntos y otro 66 y por lo tanto el primero se lleva la copa. Los méritos científicos están sometidos a una valoración que incluye muchos elementos intangibles o cualitativos de imposible cuantificación. Se incluye el mérito, la originalidad, el impacto, la espectacularidad, la belleza, la contribución a la mejora de la vida de las personas y otros mil factores en los que además hay que decidir, cada año de forma distinta, cómo equilibrar los juicios de corto con los de largo plazo. La combinación de estos factores, dependiendo de cada momento puede variar y se pueden dar distintos resultados de equivalente mérito e igual legitimidad. Es ahí donde hay que decidir por un modelo de premio entre distintas opciones igualmente excelentes.
Con esto quiero decir que el premio Nobel de Química de un año no corresponde necesaria o indiscutiblemente al mejor químico de ese año, si tal calificación pudiera existir, sino una persona eminente que está entre los mejores de su especialidad, en una minoría de excelencia mundial junto a otras pocas docenas de personas, quizá, si ustedes quieren, por poner una cifra, un centenar. La selección final de entre ese grupo de potenciales merecedores del Premio está sometida a factores que incluyen la oportunidad, la comunicación y que deben incorporar la ejemplaridad y el efecto social.
No dudo de los méritos de cada premiado por separado (carezco de conocimientos para juzgarlo: simplemente me fío plenamente del tribunal), pero sí puedo afirmar que en su conjunto el resultado está desequilibrado y da una imagen distorsionada de la excelencia global. No es cierto que la excelencia científica en el mundo esté en una relación de 8 a 0 (año 2016) o 9 a 0 (2017) entre hombres y mujeres. No es cierto que la excelencia cultural esté en una relación de 11 a 0 en ambos años. De la misma forma que no es cierto que más del 80% de la excelencia global tenga el inglés como lengua materna.
Que los premios Nobel nos regalen una imagen falsa de la ciencia y la cultura en el siglo XXI no sólo es producto de esos prejuicios que pretende no tener. Eso no sería lo peor. Esta decisión tiene además graves efectos en perpetuar esos mismos prejuicios y estereotipos, que todavía limitan hoy que el acceso y participación de las mujeres en determinadas especialidades científicas en todo el mundo o dificultan su desarrollo y éxito profesional. No hace falta más que ver las cifras de la UNESCO al respecto.
Es cierto, digámoslo por ser justos, que los Premios Nobel van incrementando -poco a poco, década a década- el reconocimiento de la labor de las mujeres en la sociedad en general y en la ciencia en particular. O lo que es casi lo mismo, pero mucho más positivo: los premios dejan traslucir un mundo en que cada vez la mujer tiene más presencia en la ciencia, en la política y en la vida cultural pública. Pero lo cierto es que este progreso es lento y que por segundo año en Estocolmo han hecho un innecesario paréntesis en ese camino por la igualdad.
No, no quiero cuotas. No pido porcentajes. Me conformo con que Estocolmo reconozca la pluralidad de los aportes a la humanidad en nuestro mundo contemporáneo y así, reconociéndolos, haciéndolos visibles con equidad y sin prejuicios, promueva la igualdad de oportunidades. Estoy seguro de que es ésta la interpretación a día de hoy leal con aquel deseo de Alfred Nobel en su contexto histórico: cuando quiso incluir no solo escandinavos, podría entenderse hoy como incluyendo no sólo blancos, no sólo hombres, no sólo angloparlantes.
Tengo una hija de 12 años. El año pasado no le quise enseñar una foto de 11 hombres como ejemplo de excelencia universal, como lo más elevado del conocimiento, de la creatividad, de la cultura y de los valores a los que ella debería aspirar. Difícilmente podría verse llamada por ese camino, reconocida en esa aspiración, si comprueba que está absolutamente copada por hombres. Este año creo que le enseñaré esa foto, pero tendremos que debatir, por desgracia, otras cosas que también tiene que aprender: que no se deje nunca limitar por quienes le digan que la excelencia es sólo masculina, sea cuando lo escucha en el patio de un colegio, en un machista comentario de bar, en un tonto programa de la tele o sea, y esto es mucho más grave, en los fallos de unos sabios en Estocolmo que deberían por el contrario estimularnos a todos y a todas.
viernes, 29 de septiembre de 2017
Lectio Magistralis en la Universidad de Turín.
En el marco de la cuarta cumbre ministerial de Ministros de Ciencia y Tecnología del G7, que se celebra en Turín, se organiza en la Universidad de Turín una Conferencia sobre el Derecho a la Ciencia.
Todo ello en el marco del "XIV Congresso dell’Associazione Luca Coscioni per la libertà di ricerca scientifica" que tendrá por título “SCIENZA E NONVIOLENZA".
En dicho congreso tengo el honor de haber sido invitado a impartir, mañana sábado día 30, la LECTIO MAGISTRALIS en la que hablaré del "HUMAN RIGHT TO SCIENCE: THE IDEA, THE PROCESS AND THE NORMATIVE CONTENT"
Ahora os escribo desde el tren, en un precioso viaje Ginebra- Lausanne - Brig - Milán - Turín que entrará a Italia por medio de los Alpes. Pasaré seguramente, sin saberlo, por alguno de los valles en que Aníbal dejó elefantes y tropas, en su marcha imparable hacia la destrucción de su enemigo y, victoria tras victoria, cabalgando sobre su genialidad militar, la suya propia y, a la postre, la de su pueblo entero. ¿A qué viene lo de Aníbal?, pues la verdad es que no lo sé. Puedes hacer la lectura de actualidad que quieras.
Todo ello en el marco del "XIV Congresso dell’Associazione Luca Coscioni per la libertà di ricerca scientifica" que tendrá por título “SCIENZA E NONVIOLENZA".
En dicho congreso tengo el honor de haber sido invitado a impartir, mañana sábado día 30, la LECTIO MAGISTRALIS en la que hablaré del "HUMAN RIGHT TO SCIENCE: THE IDEA, THE PROCESS AND THE NORMATIVE CONTENT"
Ahora os escribo desde el tren, en un precioso viaje Ginebra- Lausanne - Brig - Milán - Turín que entrará a Italia por medio de los Alpes. Pasaré seguramente, sin saberlo, por alguno de los valles en que Aníbal dejó elefantes y tropas, en su marcha imparable hacia la destrucción de su enemigo y, victoria tras victoria, cabalgando sobre su genialidad militar, la suya propia y, a la postre, la de su pueblo entero. ¿A qué viene lo de Aníbal?, pues la verdad es que no lo sé. Puedes hacer la lectura de actualidad que quieras.
lunes, 28 de agosto de 2017
Me acabo de hacer socio de 5W
Me acabo de hacer socio de 5W.
5W es un proyecto/revista/web/comunidad de periodismo internacional. Me gustaría explicar porqué me he hecho socio. No quiero dar lecciones a nadie, sólo contar mis razones.
Desde su nacimiento, hace ya un par de años, sigo el proyecto de 5W. Es una empresa compuesta por un grupo de nueve profesionales especializados en periodismo internacional: enviados especiales, fotógrafos y escritores. Algunos tan conocidos como Mikel Ayestaran o Xavier Aldekoa. El nombre hace referencia a las míticas 5 preguntas a las que el periodismo debe responder: who, what, where, when & why.
Estos periodistas, que andan entre los treintaytantos y los cuarentaypoquitos, han apostado por hacer un proyecto de periodismo independiente y de calidad, con imagen y textos cuidadísimos, de autores que están sobre el terreno, hablan con la gente, saben mirar, saben leer y saben transmitir con conocimiento, sin dogmatismos ni maniqueísmos, realidades que son muy complejas y no reductibles a una simplista peli de buenos y malos. Hay fotos que son auténticas obras de arte, otras son impactantes, otras cuentan una historia o retratan una persona o una étnica o un país. Estos periodistas recorren los caminos y ven el dolor o la grandeza o la curiosidad, son capaces de toparse con gente interesante, actores, testigos o víctimas, y nos traen con respeto sus historias para que cada uno vayamos completando nuestro propio puzle, nuestra propia visión, sin necesidad de tutores que nos den las conclusiones preconcebidas en papilla.
El periodismo de calidad es un elemento imprescindible en una sociedad democrática. Sin periodismo de calidad es mucho mas difícil que los ciudadanos podamos ir creando nuestro criterio con un mínimo de fundamento. Si nos alimentamos sólo de noticias de agencia mil veces copiadas y reproducidas y vueltas a copiar y reproducir, adquirimos un conocimiento de titulares, limitado y muchas veces conducido por intereses políticos o económicos. Pero, peor aún, si nos alimentamos de lo que las redes sociales, sin conocimiento, sin rigor, sin responsabilidad, sin calidad, nos suministran, terminamos dando por buena cualquier cosa que confirme nuestros prejuicios, nos limitaremos al escándalo de turno, a la denuncia sin futuro, a la crítica sin proyecto.
En tiempos de la postverdad el periodismo de calidad es necesario y es responsabilidad de todos hacerlo posible. Y sin embargo nos hemos acostumbrado a no querer pagarlo. Leemos el periódico en el bar y pagamos el café y al camarero, pero no al fotógrafo que ha sacado la imagen o al periodista que ha escrito la crónica o al pensador que ha escrito el artículo de opinión con que untamos el café. Lo lógico será que el café sea cada vez mejor y el periodismo cada vez de menor calidad. Es fácil indignarse al saber las miserias que los medios pagan por las crónicas de periodistas que andan por el mundo con la mochila, la libreta de notas y el portátil, o las fotos, o los artículos de opinión. Es fácil culpar a los grandes medios. Pero nosotros, como consumidores, también mandamos con nuestro dinero, nuestra compra, nuestra muestra de interés, nuestro tiempo.
Pero lo peor de todo es que nos costará darnos cuenta esa pérdida de calidad si perdemos el gusto por el tono mesurado, por la idea fina, por el argumento original y bien construido, por la historia bien contada, con tiempo y saber hacer. Nos dará todo igual porque buscaremos el trazo grueso, el lugar común, el escándalo fácil, la polémica más tonta que será sustituida mañana por otro escándalo más tonto, pero mayor, porque necesitamos aumentar cada día la dosis de falsa polémica para mantener el efecto de impostada indignación. Nos creemos que así desafiamos al sistema y a los poderosos, pero es todo lo contrario: lo que verdaderamente puede desafiar el sistema sólo puede ser el rigor, el conocimiento compartido entre diferentes con tiempo y esfuerzo, el respeto a la opinión distinta, la profesionalidad y la calidad de conocimiento, la fiabilidad y la responsabilidad. Lo demás es circo y espectáculo. Me da lo mismo que se refiera al conflicto árabe-israelí, a la corrupción o al tráfico de armas internacional: si sólo nos interesa el escándalo descontextualizado, la denuncia sin comprobación o el argumento más ruidoso, contribuimos a la confusión y al mantenimiento de lo que creemos denunciar.
Para ir más allá necesitamos periodistas profesionales y pagados dignamente, no becarios que copien noticias pescadas de otros medios, por un extremo, y locutores estrella, por el otro. Necesitamos rigor y cocina a fuego lento. Necesitamos gusto por el lenguaje y por la imagen. Necesitamos educar el argumento y la idea. Necesitamos medios de calidad. Necesitamos profesionales, artistas y artesanos.
Y sólo hay una forma de conseguir medios de calidad que paguen dignamente el trabajo que lo merece y que lo hagan así posible: pagar por lo que decimos valorar, no esperar que nos venga del cielo, no esperar que el estado lo pague todo, no esperar que la publicidad obre el milagro de separar el grano de la paja. Hay que participar.
Nos cuesta aportar en proyectos culturales. Pero si no hay cultura independiente, sino hay iniciativas que se arriesgan (librerías, salas de exposiciones, revistas, salas de conciertos, grupos de teatro, lo que sea), si no hay sociedad que premia o sostiene esas iniciativas, no hay democracia realmente participativa y nos limitamos a los codazos para llegar primero a la ventanilla de la administración de turno.
Desde su creación, hace un par de años, he retwiteado bastantes cosas de 5W, incluidas sus campaña de socios o micropatrocinio, e incluso me había hecho eco aquí, en mi blog, de algunas de sus cosas. Pero no había dado el paso de poner algo más. Este verano, tras la lectura de Hijos del Nilo, de Xavier Aldekoa, y de Oriente Medio, Oriente Roto, de Mikel Ayestaran, ha llegado el momento de aportar mi granito de arena y me hecho socio de este proyecto, para así apoyar el periodismo internacional de calidad hecho por gente de mi generación (bueno, vale, lo reconozco, yo soy un poco menos joven, pero no mucho) y mi entorno geográfico y cultural. ¿Tiene sentido lo que digo?
------------------------
Si te han interesado estos comentarios, tal vez quieras echar un vistazo a:
- El periodismo de la pifia 7.Julio.15
- De periodistas, información y ciudadanía. 22.Julio.15
- Fotos que cuentan una historia. Otra forma de mirar el periódico. 10.Julio.15
- Fotos que tienen historia, significado, valor y firma 5.Abril.17
- Día Mundial de la Libertad de Prensa: ¡Que prospere el periodismo! 3.Mayo.15
- Historias siriacas. 25.Julio.17
5W es un proyecto/revista/web/comunidad de periodismo internacional. Me gustaría explicar porqué me he hecho socio. No quiero dar lecciones a nadie, sólo contar mis razones.
Desde su nacimiento, hace ya un par de años, sigo el proyecto de 5W. Es una empresa compuesta por un grupo de nueve profesionales especializados en periodismo internacional: enviados especiales, fotógrafos y escritores. Algunos tan conocidos como Mikel Ayestaran o Xavier Aldekoa. El nombre hace referencia a las míticas 5 preguntas a las que el periodismo debe responder: who, what, where, when & why.
Estos periodistas, que andan entre los treintaytantos y los cuarentaypoquitos, han apostado por hacer un proyecto de periodismo independiente y de calidad, con imagen y textos cuidadísimos, de autores que están sobre el terreno, hablan con la gente, saben mirar, saben leer y saben transmitir con conocimiento, sin dogmatismos ni maniqueísmos, realidades que son muy complejas y no reductibles a una simplista peli de buenos y malos. Hay fotos que son auténticas obras de arte, otras son impactantes, otras cuentan una historia o retratan una persona o una étnica o un país. Estos periodistas recorren los caminos y ven el dolor o la grandeza o la curiosidad, son capaces de toparse con gente interesante, actores, testigos o víctimas, y nos traen con respeto sus historias para que cada uno vayamos completando nuestro propio puzle, nuestra propia visión, sin necesidad de tutores que nos den las conclusiones preconcebidas en papilla.
El periodismo de calidad es un elemento imprescindible en una sociedad democrática. Sin periodismo de calidad es mucho mas difícil que los ciudadanos podamos ir creando nuestro criterio con un mínimo de fundamento. Si nos alimentamos sólo de noticias de agencia mil veces copiadas y reproducidas y vueltas a copiar y reproducir, adquirimos un conocimiento de titulares, limitado y muchas veces conducido por intereses políticos o económicos. Pero, peor aún, si nos alimentamos de lo que las redes sociales, sin conocimiento, sin rigor, sin responsabilidad, sin calidad, nos suministran, terminamos dando por buena cualquier cosa que confirme nuestros prejuicios, nos limitaremos al escándalo de turno, a la denuncia sin futuro, a la crítica sin proyecto.
En tiempos de la postverdad el periodismo de calidad es necesario y es responsabilidad de todos hacerlo posible. Y sin embargo nos hemos acostumbrado a no querer pagarlo. Leemos el periódico en el bar y pagamos el café y al camarero, pero no al fotógrafo que ha sacado la imagen o al periodista que ha escrito la crónica o al pensador que ha escrito el artículo de opinión con que untamos el café. Lo lógico será que el café sea cada vez mejor y el periodismo cada vez de menor calidad. Es fácil indignarse al saber las miserias que los medios pagan por las crónicas de periodistas que andan por el mundo con la mochila, la libreta de notas y el portátil, o las fotos, o los artículos de opinión. Es fácil culpar a los grandes medios. Pero nosotros, como consumidores, también mandamos con nuestro dinero, nuestra compra, nuestra muestra de interés, nuestro tiempo.
Pero lo peor de todo es que nos costará darnos cuenta esa pérdida de calidad si perdemos el gusto por el tono mesurado, por la idea fina, por el argumento original y bien construido, por la historia bien contada, con tiempo y saber hacer. Nos dará todo igual porque buscaremos el trazo grueso, el lugar común, el escándalo fácil, la polémica más tonta que será sustituida mañana por otro escándalo más tonto, pero mayor, porque necesitamos aumentar cada día la dosis de falsa polémica para mantener el efecto de impostada indignación. Nos creemos que así desafiamos al sistema y a los poderosos, pero es todo lo contrario: lo que verdaderamente puede desafiar el sistema sólo puede ser el rigor, el conocimiento compartido entre diferentes con tiempo y esfuerzo, el respeto a la opinión distinta, la profesionalidad y la calidad de conocimiento, la fiabilidad y la responsabilidad. Lo demás es circo y espectáculo. Me da lo mismo que se refiera al conflicto árabe-israelí, a la corrupción o al tráfico de armas internacional: si sólo nos interesa el escándalo descontextualizado, la denuncia sin comprobación o el argumento más ruidoso, contribuimos a la confusión y al mantenimiento de lo que creemos denunciar.
Para ir más allá necesitamos periodistas profesionales y pagados dignamente, no becarios que copien noticias pescadas de otros medios, por un extremo, y locutores estrella, por el otro. Necesitamos rigor y cocina a fuego lento. Necesitamos gusto por el lenguaje y por la imagen. Necesitamos educar el argumento y la idea. Necesitamos medios de calidad. Necesitamos profesionales, artistas y artesanos.
Y sólo hay una forma de conseguir medios de calidad que paguen dignamente el trabajo que lo merece y que lo hagan así posible: pagar por lo que decimos valorar, no esperar que nos venga del cielo, no esperar que el estado lo pague todo, no esperar que la publicidad obre el milagro de separar el grano de la paja. Hay que participar.
Nos cuesta aportar en proyectos culturales. Pero si no hay cultura independiente, sino hay iniciativas que se arriesgan (librerías, salas de exposiciones, revistas, salas de conciertos, grupos de teatro, lo que sea), si no hay sociedad que premia o sostiene esas iniciativas, no hay democracia realmente participativa y nos limitamos a los codazos para llegar primero a la ventanilla de la administración de turno.
Desde su creación, hace un par de años, he retwiteado bastantes cosas de 5W, incluidas sus campaña de socios o micropatrocinio, e incluso me había hecho eco aquí, en mi blog, de algunas de sus cosas. Pero no había dado el paso de poner algo más. Este verano, tras la lectura de Hijos del Nilo, de Xavier Aldekoa, y de Oriente Medio, Oriente Roto, de Mikel Ayestaran, ha llegado el momento de aportar mi granito de arena y me hecho socio de este proyecto, para así apoyar el periodismo internacional de calidad hecho por gente de mi generación (bueno, vale, lo reconozco, yo soy un poco menos joven, pero no mucho) y mi entorno geográfico y cultural. ¿Tiene sentido lo que digo?
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Si te han interesado estos comentarios, tal vez quieras echar un vistazo a:
- El periodismo de la pifia 7.Julio.15
- De periodistas, información y ciudadanía. 22.Julio.15
- Fotos que cuentan una historia. Otra forma de mirar el periódico. 10.Julio.15
- Fotos que tienen historia, significado, valor y firma 5.Abril.17
- Día Mundial de la Libertad de Prensa: ¡Que prospere el periodismo! 3.Mayo.15
- Historias siriacas. 25.Julio.17
viernes, 25 de agosto de 2017
En el Anuario de Derechos Humanos de la Universidad de Chile
La semana que viene se presenta en Santiago de Chile el Anuario de Derechos Humanos de la Universidad de Chile. En este Anuario tengo el honor de participar con un artículo sobre "El Derecho Humano a la Ciencia: un viejo derecho con mucho futuro".
Tal como indica el resumen publicado por el propio Anuario mi artículo trata de lo siguiente:
"Cuando hablamos del derecho humano a la ciencia se puede pensar que nos referimos a un derecho nuevo, creado recientemente para hacer frente a los desafíos que la ciencia y la tecnología generan en nuestra sociedad del siglo XXI. Sin embargo, el derecho a la ciencia es un derecho ya recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 y en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de 1966. Lo podemos encontrar incluso antes, en el sistema regional interamericano, en particular, en la Carta de la Organización de los Estados Americanos y en la Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre. Pocos saben que, de hecho, los países lationamericanos, en general, y Chile, muy en particular, tuvieron un papel crucial en el reconocimiento universal de este derecho. La primera parte del artículo está dedica a explicar la historia de este derecho y su reconocimiento jurídico internacional. En una segunda parte estudiaremos su situación institucional actual en el ámbito de las Naciones Unidas y, finalmente, en la tercera parte indagaremos en las características de este derecho, su contenido normativo, elementos y tipo de obligaciones que crea."
El Anuario es una muy prestigiosa publicación que, como dice su Directora Myrna Villegas en la presentación, "a contar de 2017 ha pasado a formar parte del Directory of Open Access Journals (DOAJ), una base de datos y directorio en línea de revistas de distintas partes del mundo, cuyo contenido cumple con estándares científicos de investigación, al contar sus papers con revisión y evaluación de pares. De esta forma, el Anuario ha subido un peldaño más en los estándares científicos de indexación".
El acceso al conocimiento es uno de los contenidos normativos clave del Derecho a la Ciencia, por eso tiene mucho significado esta coincidencia en el tiempo de la publicación de mi artículo y su entrada en este directorio de acceso abierto.
Agradezco a la Profesora Myrna Villegas, doctora en Derecho por la Universidad de Salamanca, su muy atenta invitación a participar en este Anuario y a su muy competente equipo la profesionalidad con la que han llevado todo el proceso, ayudándome a mejorar aspectos importantes del artículo con sus comentarios y sugerencias.
Para aquellos que se encuentren en Santiago el día 30, adjunto la invitación a asistir a la citada presentación.
viernes, 11 de agosto de 2017
Hôzuki, flor y libro
Es delicado, sutil, sensible. Bellísimo. Muy atento al detalle mínimo, a los cambios de la naturaleza y el clima, al nombre exacto de la planta y a su forma, a su fruto o flor y su color. Cuidadoso con la palabra y con el silencio, con lo que se dice y con lo que se debe callar, con la tradición y con el pasado del que no puedes escapar. En ese sentido puede decir que cubre lo que el tópico espera de la literatura japonesa clásica en dosis ligeras, mínimas, en poco más de 100 páginas que leer en una o dos sentadas.
Pero también es de alguna forma universal, a pesar de que toda la trama sucede en Japón, y moderno o incluso cosmopolita y, desde luego, multilingüe.
![]() |
| "...vuelvo a ver un fruto del hôzuki vivo y naranja, como una luz." |
|
| Aki Shimazaki, en foto de El Cultural |
El libro, impecablemente editado por Nórdica Libros, es una buena recomendación de Imanol, librero de oficio, gusto y espíritu, en la fantástica GAROA liburudenda, cuya visita no debes perder cuando pases por Zarautz (en pleno casco viejo, en Trinitate kalea 7).
martes, 25 de julio de 2017
Historias siriacas
(Publicado hoy en DEIA y en Noticias de Gipuzkoa, en mi columna quincenal #MirarHaciaOtroLado)
Les propongo para este verano un par de libros sobre un país que en otro tiempo fue atractivo destino turístico y del que hoy sólo sabemos por las noticias de guerra y los relatos de quienes de allí han huido. Les hablo de Siria.
Historias
siriacas
Les propongo para este verano un par de libros sobre un país que en otro tiempo fue atractivo destino turístico y del que hoy sólo sabemos por las noticias de guerra y los relatos de quienes de allí han huido. Les hablo de Siria.
![]() |
| Mikel Ayestaran, Oriente Medio, Oriente roto. Ed. Península. |
El primer libro es
Oriente Medio, Oriente roto, del periodista beasaindarra Mikel
Ayestaran. Está muy bien escrito, con pasión y delicadeza, y se lee
con la expectación y el ritmo de la mejor novela. Es, además de
crónica internacional, un vivo y sabio relato autobiográfico de sus
andanzas en la tribu del gran Leguineche, de cuya estirpe es más que
muy digno sucesor.
El libro recoge
experiencias de 13 años de trabajo como reportero en los lugares más
candentes de la zona: Irán, Líbano, Irak, Afganistán, Egipto,
Yemen, Pakistán, Libia, Israel, Palestina y, de forma muy destacada,
Siria. Dice el autor que “Siria es el conflicto más complicado y
peligroso al que me he enfrentado. Me lo creo todo y no me creo nada,
por eso trato de ceñirme a lo que veo. Si los propios sirios no
saben qué está pasando en su país, ¿cómo vamos a saberlo
nosotros? Siria se ha convertido en mi universidad particular para
analizar un conflicto irregular en su máxima expresión”.
De su misma
generación es el sirio Ibrahim Alsabagh, sacerdote franciscano. Un
hombre de libros que tras sus estudios de medicina y filosofía en
Damasco y Líbano, se muda a Roma para iniciar un doctorado en
Teología. Allí, entre bibliotecas y latines, le llegan las primeras
noticias de la guerra en su país. Sus superiores le piden que
abandone su doctorado y se haga cargo de una parroquia en la ciudad
asediada de Alepo. El padre Ibrahim cambia entonces su pacífica vida
de Roma por los bombardeos, las casas destruidas, la falta de agua y
de electricidad durante semanas, y el acoso de las milicias
fundamentalistas.
![]() |
| Ibrahim Alsabagh, Un instante antes del alba. Ed. Encuentros |
Su libro, titulado
Un instante antes del alba, es recomendable especialmente para
quien sea creyente o tenga al menos cierta sensibilidad espiritual,
puesto que es una búsqueda religiosa desde su quehacer diario
parroquial. No es un libro para aprender geopolítica regional, sino
para acompañar la experiencia del padre Ibrahim.
Es la larga batalla
de Alepo. Bajo los misiles la vida de la ciudad sigue e Ibrahim, sin
distinción de credos o ritos, abre su pozo a los vecinos y aprende a
ducharse con un litro de agua, lucha contra desahucios, atiende a los
heridos, los muertos y sus familias, y -los afanes cotidianos- abre
los locales parroquiales para que los jóvenes preparen, con luz y
sin frío, sus exámenes. Entre bombas su parroquia reza por sus
enemigos: “nos mandan la muerte y nosotros les devolvemos la vida.
Nos lanzan el odio y nosotros ofrecemos a cambio el amor”.
La pregunta de
pronto no es porqué la gente sale de Alepo en busca de refugio, sino
la contraria: cómo es posible que haya quien a pesar de todo se
queda. Algunos de sus parroquianos se quedan porque son demasiado
pobres, otros porque no quieren dejar a sus mayores desamparados, y
los hay que se quedan por compromiso con la identidad y la historia
de su pueblo. En estas tierras siriacas el cristianismo tiene raíces
muy antiguas. Es aquí que un tal Pablo cayó, hubiera o no caballo
de por medio, y tuvo luego que dejarse descolgar por las murallas de
Damasco para salvar su vida. Los primeros grupos cristianos se
formaron cuando todavía no hacía una década de la muerte de
Cristo. Los distintos ritos, como el armenio, el ortodoxo, el latino
o el maronita, que conviven en la misma ciudad, son fruto de esa
larga historia, cuyo peso se siente aún en la vida de esas
comunidades asediadas, diezmadas tras cinco años de guerra y aún
pacíficamente resistentes en las que el sobrecogedor libro del padre
Ibrahim nos adentra.
sábado, 8 de julio de 2017
De Estrasburgo a Baiona
Para mi columna de hoy dudaba entre hablar de René Cassin, de la bronca de Juncker a los europarlamentarios o de la nueva película "Mission Pays Basque". Al final toco los tres temas uniéndolos de una forma un tanto personal que espero os resulte interesante.
(Puedes leer en la captura del artículo que aquí abajo copio, enlazando a la web del periódico aquí o abajo del todo, tras la captura, donde copio el texto por si te resulta más fácil.)
(Puedes leer en la captura del artículo que aquí abajo copio, enlazando a la web del periódico aquí o abajo del todo, tras la captura, donde copio el texto por si te resulta más fácil.)
De
Estrasburgo a Baiona
Les escribo desde
Estrasburgo, donde paso unos días en el Instituto de Derechos
Humanos que lleva el nombre de René Cassin, uno de los padres de la
Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. Me temo que,
a pesar del acierto que en su día tuvo desde el Gobierno Vasco
Joseba Azkarraga al crear el Premio René Cassin, la biografía y el
legado de este labortano universal no son suficientemente conocidos
en nuestro país.
Hoy quiero contarles
dos pequeñas estampas de mi estancia aquí. La primera tiene que ver
con el Parlamento Europeo, la segunda con el cine.
Esta semana el
Presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, afeó en el
Parlamento Europeo que muy pocos parlamentarios asistieran a la
rendición de cuentas de la presidencia maltesa. Un poco como el cura
que abronca a los fieles que acuden a misa por los que no van. "El
parlamento europeo es ridículo -les espetó Juncker- el hecho de que
una treintena de diputados asista a esta sala demuestra que el
Parlamento no es serio".
Los medios se han
hecho eco de la frase casi con júbilo, dado que la oportunidad de
recriminar a los europarlamentarios es demasiado tentadora. Pero
quien conozca la dinámica parlamentaria sabe que la ausencia del
escaño no significa necesariamente ni absentismo, ni dejación, ni
desidia. Significa que los parlamentarios (en su mayoría, espero)
tienen otras tareas, como comisiones, grupos de trabajo, reuniones o
audiencias varias que forman parte de su trabajo tanto como estar en
el hemiciclo.
Lo que Juncker
reprochaba es el agravio europeísta que supone comprobar que el
primer ministro maltés no tiene el tirón de sus homólogos alemana
o francés. Ni a Merkel ni a Macron le habrían contraprogramado de
semejante forma. Y eso es lo que, desde una sensibilidad europeísta,
duele. Nos debemos indignar con Juncker por la falta de respeto al
presidente maltés, sí, pero a poder ser hagámoslo por las razones
y con el fin adecuados, como en el dicho del viejo Aristóteles sobre
la ira. Que sea por tanto una indignación europeísta.
El día de la broca
había salido yo tempranito a correr unos kilómetros por la ciudad y
a eso de las 6,45 de la mañana pasaba por la inmediaciones del
Parlamento. Vi a los primeros parlamentarios entrar ya en el edifico
a esa hora. Saber que muchos eurodiputados llevaban un par de horas
en su trabajo para cuando la sesión comenzó no es noticia, de la
misma manera que no es noticia que no haya accidentes aéreos o que
las panaderías abran a su hora, aunque me parece importante que
usted lo sepa. Confirmar que los parlamentarios no son peores, ni
necesariamente mejores claro está, que los fontaneros, los
oftalmólogos o los profesores de conservatorio que entran a trabajar
a su hora no da morbo alguno y por tanto no es noticia.
Por la tarde la
ciudad apareció vestida, en estaciones y rincones diversos, con unos
carteles promocionales que decían “Mission Pays Basque”. Es una
película que se estrena el 12 de Julio en Francia. Una comedia tipo
Ocho Apellidos Vascos. Podemos esperar mucho tópico, amor romántico
(en este caso es ella la que viene de París), bellos paisajes y,
confiemos en que afinen bien, oportunidad de acercar una cultura, una
identidad y una lengua. Los autores afirman que la cuestión del
euskera se trata muy bien. Buena falta hará en Francia, un país
grande en muchas cosas, pero con una sensibilidad lingüística
interna muy deficiente.
Hoy, en Estrasburgo,
todo me llevaba a Iparralde. Querría dejarme llevar, no es mal
destino para unos días de julio.
jueves, 6 de julio de 2017
Patrimonio y Derechos Humanos en la ONU
Estoy en Ginebra participando en un Seminario organizado por la Experta Independiente de Derechos Culturales, la Prof. y escritora Karima Bennoune, sobre Derechos Culturales y la Protección del Patrimonio Cultural.
Y este es una asunto muy interesante, dado que hasta hace bien poco el Patrimonio sólo era en el Derecho Internacional un objeto de protección en situaciones de conflicto, pero pocos más. Las convenciones de la UNESCO marcaron un importante hito en la forma en que la comunidad internacional incorporó el Patrimonio cultural, primero el material y luego el inmaterial, como objeto de interés y de regulación internacional. Pero no fue hasta el 2009, con la aprobación por parte del Comité DESC de la Observación General Nº 21, que el Patrimonio puede empezar a entenderse mejor desde una perspectiva de Derechos Humanos.
Sobre esto hablaba desde UNESCO Etxea Maider Maraña en su estudio Patrimonio y Derechos Humanos, en el que tuve el honor de escribir un breve prólogo.
En ese seminario hablaré en mi charla precisamente sobre esto y me centraré en el aspecto de la participación como uno de los elementos del derecho, de su contenido normativo, y su aplicación a las prácticas de protección, tanto en teoría como en la práctica del trabajo del Comité en sus diálogos con los respectivos estados parte. Confío en que resulte de utilidad a los efectos del seminario.
Y ya hoy, la víspera del Seminario, tenemos un Experts Meeting preparatorio de los ponentes invitados con la Experta Independiente para avanzar ideas y objetivos del encuentro.
Y este es una asunto muy interesante, dado que hasta hace bien poco el Patrimonio sólo era en el Derecho Internacional un objeto de protección en situaciones de conflicto, pero pocos más. Las convenciones de la UNESCO marcaron un importante hito en la forma en que la comunidad internacional incorporó el Patrimonio cultural, primero el material y luego el inmaterial, como objeto de interés y de regulación internacional. Pero no fue hasta el 2009, con la aprobación por parte del Comité DESC de la Observación General Nº 21, que el Patrimonio puede empezar a entenderse mejor desde una perspectiva de Derechos Humanos.
Sobre esto hablaba desde UNESCO Etxea Maider Maraña en su estudio Patrimonio y Derechos Humanos, en el que tuve el honor de escribir un breve prólogo.
En ese seminario hablaré en mi charla precisamente sobre esto y me centraré en el aspecto de la participación como uno de los elementos del derecho, de su contenido normativo, y su aplicación a las prácticas de protección, tanto en teoría como en la práctica del trabajo del Comité en sus diálogos con los respectivos estados parte. Confío en que resulte de utilidad a los efectos del seminario.
Y ya hoy, la víspera del Seminario, tenemos un Experts Meeting preparatorio de los ponentes invitados con la Experta Independiente para avanzar ideas y objetivos del encuentro.
sábado, 20 de mayo de 2017
Lecciones tras un ciberataque
A raíz del ciberataque de estos días dedico hoy mi columna quincenal #MirarHaciaOtroLado en DEIA y en Noticia de Gipuzkoa a internet, seguridad y gobernanza global.
Espero que os resulte de interés.
Os facilito para su lectura tres formatos distintos:
- la foto aquí abajo tomada directamente del DEIA esta mañana;
- el enlace aquí al artículo en la página de Noticias de Gipuzkoa;
- y más abajo, por si te resulta más cómodo para leer, está de nuevo el texto copiado íntegramente.
Espero que os resulte de interés.
Os facilito para su lectura tres formatos distintos:
- la foto aquí abajo tomada directamente del DEIA esta mañana;
- el enlace aquí al artículo en la página de Noticias de Gipuzkoa;
- y más abajo, por si te resulta más cómodo para leer, está de nuevo el texto copiado íntegramente.
LECCIONES TRAS UN CIBERATAQUE
Estos días el mundo ha sufrido un ciberataque masivo que no sé si será el peor de la historia, pero sí el que más alarmas ha despertado. Desde el ya viejo bluff del efecto milenio, ¿se acuerdan?, no habíamos visto semejante cantidad de informáticos en los medios explicándonos con paciencia lo que para ellos es básico y para el resto de nosotros inextricable y casi mágico misterio: cómo funciona la red. Dicho queda que no tengo conocimiento técnico para hablarles de los detalles del ciberataque, pero sí creo poder decir algo sobre internet y la seguridad internacional, sobre internet y la gobernanza global.
Internet es la más fantástica tecnología de comunicación e información que hemos tenido, no ya desde la imprenta, hito seguramente superado como punto de comparación, sino desde la invención de la escritura hace casi una decena de milenios. Internet es ya imprescindible no sólo para recibir información y comunicarse, es también una herramienta de primer orden para participar en sociedad, para comprar y vender, para hacer sociedad civil y para relacionarse en los más diversos órdenes. Es un instrumento para ejercer ciudadanía, derechos y obligaciones, libertades y responsabilidades.
Internet ya no es un lujo ni un servicio prescindible, cuya gestión nos interesa sólo en tanto clientes y consumidores. El acceso asequible y sin discriminación a internet es ya un derecho humano. Además cada vez más aspectos relativos a otros derechos, como la privacidad o el uso de nuestros datos, están afectados por internet.
La seguridad de la red es una cuestión de primer orden, como lo puede ser la seguridad de nuestros hogares o bienes. Que alguien entre en nuestro ordenador es como si entrara en nuestra casa, mientras estamos fuera, y revisara nuestros papeles, nuestras fotos, nuestro botiquín, nuestra nevera y nuestros armarios más íntimos. En muchos casos puede resultar incluso más grave. Según avance el internet de las cosas controlar nuestros accesos puede ser controlar también directamente nuestras cosas.
La seguridad de la red no es pues ya una cuestión que interesa únicamente a los expertos o a las empresas o que nos interesa sólo como consumidores o clientes. Es algo que afecta directamente a nuestra seguridad y derechos. Seguramente a muchos de nosotros nos afectaría más si nos roban la identidad virtual y sus contenidos que si nos robaran, por poner, el coche o la cartera.
Podemos exigir a nuestros ministros o alcaldes más seguridad en la vía pública, pero ¿a quién demandamos más seguridad en internet?, ¿qué internet queremos? Yo me uno a quienes apuestan por un internet más gobernado por las instituciones políticas públicas (al menos tenemos a quién pedir cuentas) sin dejar a un lado las necesarias colaboraciones privadas, pero en un régimen de transparencia. Me sumo a los que quieren que sea una gobernanza global (ahí el papel de la ONU debería ser principal). Me sumo a los que trabajan para que internet sea seguro, abierto, accesible para todos, plurilingüe y fiable en sus contenidos. En esta tarea podemos contribuir todos con nuestro quehacer diario en la red.
No es reto fácil. Pero como humanidad hemos hecho cosas más difíciles. Que este ataque de la semana pasada sirva como aviso para comprometernos en esta tarea. En caso contrario no es impensable cierto repliegue de internet en los próximos años y, detrás como directa consecuencia, un repliegue del bienestar y de los derechos y libertades en nuestras sociedades.
miércoles, 10 de mayo de 2017
deborahciencia
Deborah García Bello es una divulgadora científica, química, joven y gallega, que publica semanalmente un breve vídeo sobre un tema relativo a la salud, al consumo, a la publicidad, los cosméticos o similares.
Creo que lo hace muy bien: ameno y riguroso. Breve, concisa, cercana y, en muchas ocasiones, hasta divertida.
Te recomiendo seguirle la pista. Te pongo algunos ejemplos:
- ¿Te sienta mal la leche?, ¿te han recomendado probar leche sin lactosa?, ¿has visto anuncios donde te dicen que te va a sentar mejor?, pero... ¿sabes qué es la leche "sin lactosa"?, ¿deberías probarla?
- El aceite de palma parece que tiene mala fama, ¿es malo?, hay argumentos válidos para afirmarlo (yo en mi trabajo he conocido de primera mano alguno de ellos), pero no son los que se suelen emplear... si quieres tener opinión al respecto, por favor, que no sea por lo que has oído por ahí o por lo que te dice un anuncio... mejor argumenta con motivos sólidos, que se tengan. Lo importante no es estar a favor o en contra de una cosa (lo que sea, el fracking o la energía nuclear o, en este caso, el aceite de palma) sino tener los motivos correctos y los argumentos sólidos ante cuestiones complejas que tocan muchos palos:
- también da buenos consejos para estudiantes (ya para padres) sobre los estudios...
- ¿Funcionan los cosméticos?, ¿sirven?, ¿es todo publicidad?, ¿cuál es la relación entre los cosméticos, el consumo y la ciencia? (casi más importante que lo que dice sobre los cosméticos, siéndolo, son sus reflexiones finales sobre nuestros prejuicios y el funcionamientos de las redes, que me parece válido para los cosméticos y para la ciencia, como ella dice, pero también para la política, la cultura o cualquier otro ámbito, incluidos los que yo trabajo, como son los derechos humanos, el desarrollo humano o las relaciones internacionales)
No tienes porqué estar de acuerdo con ella, pero sus argumentos son originales, propios, interesantes, lógicos, sólidos... merece la pena escucharla. Lo dicho, te recomiendo que de vez en cuando sigas sus publicaciones.
También la tienes en redes como Twiter @deborahciencia o su propio blog llamado, un tanto disuasoriariamente quizá, dimetilsulfuro .
Creo que lo hace muy bien: ameno y riguroso. Breve, concisa, cercana y, en muchas ocasiones, hasta divertida.
Te recomiendo seguirle la pista. Te pongo algunos ejemplos:
- ¿Te sienta mal la leche?, ¿te han recomendado probar leche sin lactosa?, ¿has visto anuncios donde te dicen que te va a sentar mejor?, pero... ¿sabes qué es la leche "sin lactosa"?, ¿deberías probarla?
- El aceite de palma parece que tiene mala fama, ¿es malo?, hay argumentos válidos para afirmarlo (yo en mi trabajo he conocido de primera mano alguno de ellos), pero no son los que se suelen emplear... si quieres tener opinión al respecto, por favor, que no sea por lo que has oído por ahí o por lo que te dice un anuncio... mejor argumenta con motivos sólidos, que se tengan. Lo importante no es estar a favor o en contra de una cosa (lo que sea, el fracking o la energía nuclear o, en este caso, el aceite de palma) sino tener los motivos correctos y los argumentos sólidos ante cuestiones complejas que tocan muchos palos:
- también da buenos consejos para estudiantes (ya para padres) sobre los estudios...
- ¿Funcionan los cosméticos?, ¿sirven?, ¿es todo publicidad?, ¿cuál es la relación entre los cosméticos, el consumo y la ciencia? (casi más importante que lo que dice sobre los cosméticos, siéndolo, son sus reflexiones finales sobre nuestros prejuicios y el funcionamientos de las redes, que me parece válido para los cosméticos y para la ciencia, como ella dice, pero también para la política, la cultura o cualquier otro ámbito, incluidos los que yo trabajo, como son los derechos humanos, el desarrollo humano o las relaciones internacionales)
No tienes porqué estar de acuerdo con ella, pero sus argumentos son originales, propios, interesantes, lógicos, sólidos... merece la pena escucharla. Lo dicho, te recomiendo que de vez en cuando sigas sus publicaciones.
También la tienes en redes como Twiter @deborahciencia o su propio blog llamado, un tanto disuasoriariamente quizá, dimetilsulfuro .
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