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domingo, 25 de noviembre de 2018

El nieto de Paty: la memoria, la esperanza y la vida

Hoy escribo en DEIA y Noticias de Gipuzkoa sobre una experiencia muy intensa visitando la ESMA esta semana, el jueves, acompañado por dos grandes personas. Lo cuento aquí:






El nieto de Paty: la memoria, la esperanza y la vida


Me preparó la visita una alumna mía del Postgrado en Derechos Humanos de la American University, en Washington. Ella, Mercedes Soiza Reilly, fue la fiscal que representó al Ministerio Público en la macrocausa ESMA III, por crímenes contra la humanidad cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), en Buenos Aires: ese horror por el que pasaron unos 5.000 secuestrados y que se dice que fue uno de los mayores campos de concentración y exterminio desde la época nazi. La causa tuvo 67 procesados, 789 víctimas, 830 testigos. Finalmente 54 imputados. Ella, Mercedes, consiguió 48 condenas por crímenes contra la humanidad. Uno no sabe aquí plantado, a las puertas de la ESMA, en su compañía, respetada por víctimas y familiares, quién es el profesor y quién el alumno (y decido pensar que lo mejor es ser siempre lo uno y lo otro, al mismo tiempo, y que hoy me toca callar y escuchar y sentir y aprender).

La ESMA es hoy Centro de Memoria y Derechos Humanos, y sede de la Casa de la Identidad de las Abuelas de la Plaza de Mayo. Nos acompaña en la visita Sebastián Rosenfeld Marcuzzo, hijo de desaparecidos. La visita dura ocho horas. Juntos los tres. Intensas. Duras. A veces la palabra y los proyectos compartidos;a veces el silencio, el recuerdo y la lágrima que se queda en la garganta o en el estómago.

Llegamos a una sala pequeña, que podría ser trastero, o viejo archivo, o despacho abandonado de algún oficial de segunda clase. Pero era la sala de partos, donde las secuestradas que estaban embarazadas daban a luz.

Sebastián me mira: “Aquí nací yo”.

Sus padres terminaron -probablemente, ¿lo sabrá con certeza algún día?- en un vuelo de la muerte, lanzados contra el mar. Quién sabe cómo o porqué Sebastián no fue uno de los 400 niños robados en aquellas circunstancias (148 han sido recuperados hasta la fecha por la abuelas). Él es uno de esos pocos que fueron entregados a sus abuelos. “Soy afortunado. Fui un niño afortunado. Yo siempre supe quién era y viví con mi familia” y me mira con unos ojos que no sé interpretar o entender.

Solo a las embarazadas les era concedido el privilegio de visitar el baño (el resto debía hacerlo todo tumbado, sobre el suelo, con la capucha puesta, con la sola ayuda de un balde, y así por semanas o meses). Solo a las embarazadas les era concedido el privilegio de una actividad para distraerse: la costura (quizá por si, con el parto, recuperaban la devoción por las labores familiares y domésticas, propias de su sexo, de las que la política las había fatalmente alejado).

Patricia Marcuzzo, o Paty, la madre de Sebastián, empleó su tiempo en bordar en secreto, en una servilleta, unos versos de una canción de Serrat titulada “El parto”. Clandestinamente, en los baños, seguramente adivinando ya cuál sería su fin inevitable, entregó la servilleta a otra reclusa que realizaba trabajos forzados y por ese motivo tenía, como en los campos nazis, mayores probabilidades de salir del infierno con vida. La mujer efectivamente sobrevivió y mucho años después pudo contar la historia ante los tribunales, a preguntas de Mercedes. Pero años antes de poder hablar, buscó a Sebastián y le entregó el pañuelo bordado por su madre.

El pañuelo bordado, los versos de Serrat, la voz calmada de Sebastián, sus ojos profundos y salados como el mar donde quedaron sus padres, su presencia enorme que llena este cuartucho húmedo y caluroso en que su madre y la vida pusieron la dignidad que aquellos militares desalmados, con poder pero sin razón ni humanidad, les negaron… todo forma un cuadro más triste, más duro, más bello, más poético que el mejor de los cuentos argentinos, desde Borges o Cortázar a Silvina Ocampo o Abelardo Castillo, más delicado que la más sentida de las canciones de Serrat. Es real, se llama testimonio y pone esperanza donde la muerte, poderosa, oscura, cruel y terrible, no pudo sin embargo con la vida pequeña y discreta de un bebe que hoy tiene el suyo propio, cuya fotografía -se le ve bello y alegre- me enseña con muy merecido orgullo: es el nieto de Paty.

Mis respetos, Sebastián. Mis respetos, Mercedes.

sábado, 17 de noviembre de 2018

Camilo Catrillanca y el Comando Jungla

Hoy dedico mi columna #MirarHaciaOtroLado al caso del joven mapuche Camilo Catrillanca y al "Comando Jungla". La publican los medios del Grupo Noticias: DEIA, Noticias de Gipuzkoa y Noticias de Álava.









Camilo, Ercilla y Rambo en La Araucanía



Les escribo desde La Araucanía, al sur de Chile. Visito la zona justo en los días en que se ha producido un grave incidente: la muerte de un joven mapuche, Camilo Catrillanca, a manos de un comando especial de la policía llamado, de forma inquietante, “Comando Jungla”.


De acuerdo con la versión oficial, el Comando Jungla perseguía a un grupo de delincuentes comunes que había robado tres coches. Al llegar a una comunidad se dio un “intercambio de disparos” (en que emplearon armas de gran calibre). Algunas balas impactaron contra el tractor de Camilo Catrillanca, de 24 años, provocando su muerte al recibir un tiro en la cabeza. A pesar de que los carabineros ocuparon el terreno y se hicieron cargo de inmediato del cuerpo, no se encontraron ni armas, ni prueba o siquiera indicio alguno que haga pensar que el joven indígena tuviera algo que ver con el robo o que estuviera armado. Las fotos muestran un tractor con numerosos impactos de bala, lo que indica que no fue una bala perdida o rebotada o la mala suerte, lo que le mató. Camilo no contaba con ningún tipo de antecedentes policiales o judiciales (aunque las redes abunden ahora en intentos, muy racistas en su mayor parte, de manchar su nombre).


Los hechos ocurrieron en la comunidad mapuche del municipio de Ercilla, nombre que deben sentir muy cercano todos los bermeanos que lean esto. Camilo Catrillanca era el nieto e hijo de conocidos líderes mapuches y había sido él mismo dirigente estudiantil de adolescente, tras haber conocido la represión en la familia desde los 10 años, como narró en alguno de sus libros (recomiendo, por ejemplo, “Historia Secreta Mapuche”) el periodista mapuche Pedro Cayuqueo. En aquellos años colgaba Camilo en Facebook el siguiente comentario: “¿cuándo nos daremos cuenta del perseguimiento político que sufren injustamente muchos de nuestros peñi?” (peñi significa algo así como compañero, en lengua mapuche o mapugundún).


No me interesa aquí entrar en los detalles del incidente, que no conozco sino por la prensa. Al respecto sólo puedo desear una investigación independiente que pueda revelar toda la verdad y, en su caso, terminar por la aclaración y castigo de las responsabilidades penales, administrativas y políticas que se dieran.


Pero más allá del caso, el pueblo mapuche vive en esta zona un conflicto político con profundas causas sociales, territoriales e históricas que se remontan no tan directamente a la época de la colonización española (que también, obviamente) como a la pacificación chilena (y colonización) de la zona, entre mediados del XIX y principios del XX.


En este contexto, la creación de un Comando Jungla (¿qué jungla hay en los bosques y montañas araucanas?) de reminiscencias centroamericanas y colombianas (no en vano se ha formado en Colombia, en un contexto muy diferente, y está entrenado para responder militarmente a crisis con ejércitos guerrilleros y narcoterroristas, que ni de lejos se dan aquí), y que resulta más propio de Rambo que de Chile.


Camilo Castrillanca fue líder estudiantil en el Liceo de Pilahueque, centro de formación profesional intercultural que durante algún tiempo recibió, entre otros ingresos, algunas ayudas de los programas vascos de cooperación internacional. Hace unos años, ante las protestas de las familias, el estado dejó de financiar sus actividades y el centro tuvo que cerrar sus puertas. Pero sus instalaciones no fueron desaprovechadas: son ahora la base del Comando Jungla, sí, el mismo que acabó con la vida de su antiguo alumno.

sábado, 3 de noviembre de 2018

Historia de dos mujeres y una ciudad

Hoy publico en DEIA y en Noticias de Gipuzkoa (ambos del Grupo Noticias) un artículo sobre el caso Asia Bibi.


En el momento en que escribo estas notas hay muchos rumores por las redes. Algunos (CNN al parecer lo ha dicho) creen que Asia Bibi y su familia están ya en Canadá, sin embargo el gobierno pakistaní ha alcanzado un acuerdo con los fanáticos (o radicales o fundamentalistas o como quieras llamarlos), obligándose a impedir esa salida, de modo que parece improbable que Asia esté ya fuera. Lo que parece cierto es que su abogado, Saif ul Mulook, ha tenido que salir del país por razones de seguridad, ante unas amenazas más que creíbles.


Yo he escrito algo muy personal al respecto, con algunos recuerdos y trayendo ese caso lejano hasta ligarlo indirectamente con mi ciudad: Bilbao.










HISTORIA DE DOS MUJERES Y UNA CIUDAD


EL Tribunal Supremo de Pakistán absolvió el miércoles a Asia Bibi, una mujer que ha pasado ocho años en el corredor de la muerte, esperando ser ahorcada, por un delito de blasfemia contra el islam: Su crimen fue beber del mismo vaso de agua que unas compañeras musulmanas, siendo ella cristiana y por tanto impura, y no permitir que por ello la maltrataran.


Yo conocí el caso hace ya unos años, por su abogada, la gran Asma Jahangir, que por aquel entonces era la experta independiente de las Naciones Unidas para la libertad religiosa y de creencias. Fue en 2010 cuando ella visitó Bilbao, de la mano de su ayuntamiento y de Unesco Etxea, para recibir el Premio Unesco Bilbao para la Cultura de los Derechos Humanos. La ceremonia, en el salón árabe del Ayuntamiento, fue presidida por la Directora General de la Unesco y el muy recordado Iñaki Azkuna. Asma disfrutó de unos días en Bilbao, pero en todo momento tenía la cabeza puesta en sus casos y en las personas a las que ella creía que se debía: las víctimas.


El pasado 11 de febrero recibimos la noticia de que Asma Jahangir moría a los 66 años de un paro cardíaco. La noticia tuvo eco en los principales medios internacionales con reportajes que recordaban la figura y el legado de esta gran mujer asociada para siempre con el nombre de Bilbao y que al momento de su muerte era Relatora Especial de la ONU para la situación en Irán (nunca esquivó los retos complicados). Sólo tras su muerte he sido yo plenamente consciente de la importancia de su legado como abogada, activista y experta de la ONU, en materia de libertad religiosa, igualdad de género y tolerancia cívica. Sirva este artículo como pequeño homenaje desde Bilbao, ciudad que no debería olvidarla.


Bibi Asia trabajaba en la recogida de fruta con otra mujeres en 2009. En un descanso fue a beber agua y para ello tomó un recipiente metálico. Algunas compañeras protestaron puesto que al ser cristiana contaminaría el recipiente y lo haría impuro. En la discusión se cruzaron frases subidas de tono que fueron entendidas como ofensivas al profeta. Bibi fue arrestada y posteriormente condenada a muerte. Su familia ha recibido agresiones y amenazas de muerte. En la cárcel, Bibi debía mantenerse aislada para evitar agresiones. Dos personalidades paquistaníes que osaron hacer comentarios humanitarios sobre el caso fueron asesinados por fanáticos que querían dejar claro que la libertad de opinión no tiene lugar entre ellos y quien quiera ejercerla lo pagará muy caro. Los tres jueces que decretaron esta semana su absolución han recibido ya amenazas públicas de muerte.


Asma Jahangir llevó otros muchos casos similares para defender a personas acusadas de blasfemia en Pakistán. Y denunció que muchas veces este delito se emplea para resolver disputas personales, odios familiares o conflictos sobre propiedades, cuando una de las partes pertenece a una minora religiosa (cristianos, principalmente: un 2% de la población del país, de la extracción más pobre). La propia Asma sufrió agresiones por su trabajo en defensa de la tolerancia religiosa y tuvo en ocasiones que esconder a su familia para evitar disgustos mayores.


El inaceptable delito de blasfemia debería desaparecer de cualquier sistema jurídico humano y dejar que Dios, se llame como se llame y sea cual sea su profeta verdadero, tenga allá arriba las formas de justicia que crea conveniente, todo lo crueles que guste cuando vea su muy sensible orgullo dañado por alguno de nuestros miserables comentarios. Pero aquí, entre falibles humanos, nos debemos unos principios de tolerancia y convivencia a medida humana, que por eso llamamos derechos humanos. Asma Jahangir, un poco bilbaina de honor, luchó por ellos toda la vida. Esta semana Asia Bibi ha sido liberada pero su sufrimiento seguirá: no tengan duda de que aún pagará cara su rebeldía. Quería traerles ambas historias, las de Asma y Asia, cruzadas entre sí y con Bilbao.

lunes, 22 de octubre de 2018

Conferencia (sobre ciencia) y Seminario (sobre Dcho. Inter. DDHH) en Valencia

Esta semana estoy en Valencia.


El martes estoy invitado a dar una conferencia dentro del ciclo Derechos en Movimiento organizado por la Escuela Europea de Pensamiento Luis Vives - Escola Europea de Pensament Lluís Vives y la Cátedra de Divulgación de la Ciencia de la Universitat de València.


El evento se celebrará en el Centro Cultural la Nau, de la Universitat de València:




El título de la conferencia será: La evolución del Derecho a la Ciencia.




El día siguiente, miércoles 24, invitado por mi admirada María José Añón Roig, Catedrática de Filosofía de Derecho y directora del Instituto de Derechos Humanos de la Universitat de València, imparto un seminario en el Máster Universitario en Derechos Humanos, Democracia y Justicia Internacional titulado "el carácter jurídico de las resoluciones de los órganos de tratados (comités) de la ONU".





domingo, 30 de septiembre de 2018

Los mayores defensores de los Derechos Humanos

Mañana es el Día Internacional de las Personas de Edad. El 1 de Octubre fue así designado por la Asamblea General de ONU en 1990, mediante la Resolución 45/106.


Por eso este fin de semana he publicado en El Correo el siguiente artículo:












LOS MAYORES DEFENSORES DE LOS DERECHOS HUMANOS






El 1 de Octubre se celebra, por acuerdo de la ONU, el Día Internacional de las Personas de Edad. Quizá esta expresión, personas de edad, suene a eufemismo, especialmente cuando en otras lenguas la ONU se muestra más directa: “older people” en inglés o “personnes âgées” en francés. Pero el diccionario de la Real Academia acepta la expresión “de edad” significando lo mismo: ”dicho de una persona: muy avanzada en la madurez”.





¿Cuánto de avanzada en la madurez es una persona de edad? La ONU incluye en este grupo a las personas mayores de 60 años. En nuestro entorno preferimos fijar la frontera en los 65. Ser persona mayor, ya lo sabemos, es algo relativo. Hace uno o dos siglos eran y se sentían ancianos a una edad en que ahora se hace deporte, se viaja y se toma parte en todo tipo de actividades sociales y culturales, es decir, a una edad en que se tiene un vida intelectual, física y social plena. Tampoco es lo mismo tener 65 años en Japón, Suiza o aquí, en Euskadi, (donde la esperanza media de vida está ya en 82 años) que en Sierra Leona, Botswana, Swazilandia o Lesotho (países que no llegan a una esperanza de 50).





El envejecimiento de las sociedades es un fenómeno, sin embargo, universal. Todos los continentes están aumentando su población mayor: desde el más envejecido, Europa, que tiene un 25% de población mayor en la actualidad y pasará a un 35% en el 2050; hasta el más joven, África, que pasará, en las mismas fechas, del 5 al 9%. La mejora de la sanidad, la alimentación, las condiciones de vida, así como las lógicas demográficas explican estas cifras.





La ONU nos pide que dediquemos el Día de la Personas Mayores de este año a los Derechos Humanos, dado que estamos celebrando el 70 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La ONU nos invita a que recordemos el papel que juegan las personas que ya habían nacido cuando la Declaración se aprobó, el 10 de diciembre de 1948, en la defensa y promoción de los derechos humanos. Se trata de hablar de los mayores no sólo como sujetos de derechos, sino como defensores de sus propios derechos y de los de otros.





La Declaración Universal nació en un contexto histórico marcado por el fin de la Segunda Guerra Mundial y ese prólogo que fue la Guerra Civil española. Por eso uno piensa en quienes vivieron los horrores de aquellos años. Cada vez nos quedan menos testigos de Auschwitz o del bombardeo de Gernika, por poner dos ejemplos entre tantos posibles. La semana pasada murió Marceline Loridan-Ivens, pero hace unos meses que en la Universidad de Deusto tuvimos la oportunidad de escuchar a otro superviviente: Marian Turski. Hace poco pude escuchar con mis hijos los recuerdos de Luis Iriondo, el chico de Guernica. Mientras esto sea posible es nuestro deber escuchar y honrar a las víctimas que dan testimonio y son memoria y son así defensores.





En nuestro entorno tenemos personas de 70 años y más que luchan por los derechos de los menores, o de los inmigrantes o de las víctimas de violencia de género o de la violencia política o por los derechos económicos y sociales de los propios mayores, o personas que trabajan por la igualdad y la equidad o que promocionan los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) o el ejercicio de los derechos culturales y lingüísticos. Este 1 de octubre será su día.





El envejecimiento es un tremendo reto para nuestro país, que nos obliga a repensar el trabajo, la jubilación, las prestaciones sociales, los servicios y el envejecimiento activo y productivo. Es un reto que requiere de mucha innovación social, científica y tecnológica. Un reto que es económico y social.





Las instituciones de nuestro país parecen haber identificado bien el reto y apuntan estrategias ambiciosas. La Diputación de Bizkaia ha anunciado la semana pasada, tras la Bizkaia Silver Week, un Nagusi Intelligence Center de enorme proyección. La Diputación de Gipuzkoa había identificado ya esta cuestión como una de las prioridades estratégicas de su plan Etorkizuna Eraikiz y ha dado pasos concretos con el proyecto Adinberri, en Pasaia, que será un centro de servicios e investigación. Son iniciativas en la buena dirección: no se limitan a ver el envejecimiento como una carga y un costo (que lo es y hay que afrontarlo de forma realista y sostenible) sino también como oportunidad de creatividad y promoción económica, y sobre todo – lo más importante- como reto de mayor calidad de vida durante cada vez más años





Me quedo para terminar, con una reflexión de la experta independiente de la ONU para los derechos de las personas de edad, la chilena Rosa Kornfeld-Matte, en su informe sobre tecnología y robótica cuando dice que “el diseño de la tecnología de apoyo debe incorporar un enfoque basado en los derechos humanos. Las personas mayores deben participar activamente en el diseño y el desarrollo de la tecnología de apoyo y de la robótica. Deben también participar en todos los aspectos de la adopción de decisiones acerca de la introducción de esa tecnología. Los poderes públicos tienen que tomar todas las medidas para asegurar la participación activa de las personas de edad en la investigación, el desarrollo y la formulación de estas políticas“. Confío en que las citadas iniciativas de nuestras instituciones serán ejemplares a la hora de aplicar estos principios internacionales.





Allí nos veremos todos: unos un poco antes, otros un poco después.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

El tiro por la culata

Hablo en El Correo sobre el fiasco de la venta de armas a Arabia Saudí:




EL TIRO POR LA CULATA


El asunto de la venta de armas a Arabia Saudí ha constituido la crisis de descoordinación más grave de los primeros 100 días del Gobierno Sánchez. Ha sido algo más que un fiasco. Me perdonarán ustedes que emplee la manida imagen del tiro por la culata, pero la tentación es irresistible cuando la metáfora refleja a la perfección el asunto y lo hace en los términos armamentísticos que merece.


Si la intención inicial del Ejecutivo era mejorar los estándares de respeto a los derechos humanos y el derecho internacional en su política exterior, incluso si de paso se buscaba apuntarse un tanto de imagen, el efecto no ha podido ser más contraproducente. Habría sido mejor no iniciar la polémica y dejar las cosas como estaban.


El Gobierno ha tenido que recular y los ciudadanos hemos recibido un mensaje letal: que por un lado están las buenas intenciones y por otro la realidad que impone sus límites. Las primeras, las buenas intenciones, son válidas cuando se está en la oposición y no se tienen responsabilidades. Las segundas, las exigencias de la realidad, se reconocen cuando uno llega al poder y afronta sus complejidades.


Incluso el alcalde de Cádiz, de Podemos, ha tenido que mostrarse realista: «si no los hacemos nosotros, los harán otros». Quienes están agotados por la insufrible sobredosis de moralina de los representantes de Podemos, desde la calle o desde la oposición, se regocijan por estas declaraciones que nos los traen al mundo de los adultos. Pero yo lo lamento, puesto que este cambio de discurso confirmaría la idea que denuncio: que ante este tipo de situaciones hay que tomar una opción entre dos extremos contrarios, entre el ‘buenismo’ inútil y el cinismo práctico. Así planteadas las cosas todos deberemos terminar aceptando tarde o temprano que la realidad se impone.


A mi juicio, ante este dilema el Gobierno debería optar por los principios como objetivo, pero no por una aplicación de los mismos que ignore el contexto y las consecuencias de las decisiones, no una aplicación ingenua donde todo es inmediato y unívoco. Hace ya más de 100 años que Max Weber habló sobre la responsabilidad y la ética en la política. Releerlo nos ahorraría tiempo.


Aplicar los mejores estándares internacionales en materia de armas y derechos humanos no supone renunciar a la industria militar. Las armas son necesarias en el orden internacional y hay que construirlas. Pero su comercio debe ser controlado de modo muy estricto, de acuerdo a los tratados internacionales y las recomendaciones de la ONU.


España está obligada a no facilitar armas a un país si van a ser empleadas para cometer genocidio, crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra u otro tipo de crímenes internacionales. No estoy recitando un mero principio moral: desde la aprobación del Tratado sobre el Comercio de Armas y su ratificación por España, junto a otros 83 países, estamos ante una obligación internacional que nos vincula.


España debe respetar sus compromisos internacionales por medio de plazos y objetivos realistas. No es malo que España tenga industria militar (no sólo por los puestos de trabajo). Y esta industria necesita de apoyo del gobierno, como la que vende trenes, parques eólicos o servicios de telecomunicaciones. El apoyo debe ser amplio pero bien orientado, en ocasiones tener sus límites, sin llevar al sacrificio de las posiciones políticas fundamentales del Estado.


Si una industria no puede vender en un mercado razonablemente abierto y legal, con competencia más o menos trasparente, como normalmente hacen quienes venden trenes, parques eólicos o servicios telefónicos, el problema es grave, pero no podemos resolverlo a costa de incumplir sistemáticamente el derecho internacional. Si nos plantearan como extremo el dilema de que el futuro industrial de una provincia dependiera de modo excesivo de unos pedidos en el borde del derecho internacional, significaría que ese sistema industrial estaría desequilibrado y algo habría que hacer a medio plazo por corregirlo. Centrarse únicamente en conseguir contratos en los límites de lo aceptable podría ser excepcionalmente necesario para salvar una emergencia puntual, pero convertido en práctica no ayudaría a corregir el problema de fondo, sino que lo agravaría.


No me gusta el simplismo de plantear que estamos en una lucha inevitable entre dos absolutos, entre el «buenismo» iluso e ingenuo, por un lado, y el realismo cínico y responsable, por el otro. Que tenemos que optar por paz o empleo. Quiero salir de ese esquema y proponer un enfoque basado en un equilibro maduro de principios serios, incluidos los más altos estándares internacionales en materia de derechos humanos como objetivo, pero aplicados con realismo, con prudencia, con mano izquierda, con diplomacia, conociendo la complejidad de los distintos intereses y orgullos nacionales, y con la mirada en el medio y largo plazo. No sé si eso pasa por revisar o no los contratos ya existentes, pero desde luego exige planificar las políticas industriales y las prioridades de la acción exterior con plazos superiores a los del titular de mañana e incluso superiores a los de una legislatura.


El Gobierno ha hecho un flaco favor a la causa de los derechos humanos metiéndonos en una polémica mal planteada. Sus efectos han sido contraproducentes. Aún así prefiero un Ejecutivo que no sabe resolver estos complejos dilemas y que tropieza por el camino, lo prefiero, digo, a otro, el anterior, que no se los planteaba.

sábado, 15 de septiembre de 2018

Un triunfo de la libertad en la India

Mi artículo #MirarHaciaOtroLado de esta sábado, publicado en DEIA y otros medios del Grupo Noticias, habla de una importante resolución judicial dictada esta semana por el Tribunal Supremo de la India. Espero que os resulte de interés:








UN TRIUNFO DE LA LIBERTAD EN LA INDIA

Esta semana la causa de la libertad y la no discriminación ha vivido una importante victoria en la India: la homosexualidad ha sido despenalizada, ha dejado de ser considerada un crimen y pasará a ser un sentimiento, un deseo y una práctica libremente desarrollada entre adultos. No es un triunfo únicamente del colectivo homosexual. Debemos entenderlo como un triunfo de todos lo que creemos en la libertad.

La homosexualidad estaba recogida como delito en el artículo 377 del Código Penal. Esta norma tenía su origen en la época de la colonia británica, en la época victoriana, en 1861. En el oscurantista tono de la época, en el humillante lenguaje que en ocasiones se aplica a este colectivo, este artículo 377 se refería al “acceso carnal contra natura con un hombre, mujer o animal”. Una expresión insultante que incluía algo tan digno como las relaciones sexuales consentidas y libres entre adultos en privado.

Las penas previstas eran muy serias: “será penado con prisión de por vida, o con prisión por término o que podrá extenderse a 10 años y una multa”. Hasta 1.500 al año eran detenidas en virtud de este artículo 377.

Estamos ante un triunfo legal que llega tras un recorrido judicial largo y plagado de avances y retrocesos, de pasos hacia adelante y de pasos hacia atrás, como suelen ser estas cosas. Uno de los más importantes avances se dio en el 2009, cuando el Tribunal Supremo de Delhi impuso la despenalización de la homosexualidad. El principal paso hacia atrás se sufrió en 2013, cuando el Tribunal Supremo de la India decidió no ratificar esa decisión y volvió al punto de salida, 150 años atrás: a 1861.

Antes de que nuestro eurocéntrico complejo de culpa colonial se ponga en marcha, les advertiré que no toda la culpa la tienen la reina Victoria, ni Rudyard Kipling, ni los tres lanceros bengalíes. Los influyentes grupos religiosos tradicionalistas indios estuvieron detrás de aquella lamentable decisión: su presión fue insoportable. Un famoso gurú del yoga, por ejemplo, invitaba a los homosexuales a su centro de espiritualidad “donde curarles la homosexualidad”, puesto que esas relaciones a su juicio son “no naturales, incivilizadas e inmorales”.

La India corrige así, con esta decisión de ahora, una discriminación contraria a los derechos humanos. En el 2015 el estado de Kerala se había adelantado aprobando políticas no sólo despenalizadoras sino de igualdad e integración que incluyen a los transexuales . Y es que, una vez conseguida la despenalización, se debe avanzar ahora hacia la igualdad efectiva y el respeto jurídico y social hacia todas las personas LGBT. Lo ha dicho la nueva Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, la chilena Michelle Bachelet: esta decisión "allana el camino hacia una mayor inclusión y aceptación de las personas lesbianas, gays, bisexuales y transgénero en la India, y con el tiempo puede ayudar a disipar el estigma asociado a ser LGBT".

Aún quedan muchos países en que la homosexualidad está perseguida y penada, incluso con pena de muerte. Hoy toca celebrar este avance en la India.. A partir de mañana tocará seguir trabajando porque esa libertad se extienda por todo el mundo.

martes, 14 de agosto de 2018

Escuchando a Víctor Jara

La semana pasada publiqué en El Correo este artículo sobre el caso de Víctor Jara.

Por ser de justicia debo reconocer que mucha de la información empleada en el artículo la he tomado del artículo Jara con Barrientos: El caso Víctor Jara ante la justicia universal, de los profesores Francisco Jara Bustos, de la Universidad de Chile, y Francisco Ugás Tapia, de la Universidad Carlos III de Madrid, publicado en el Anuario de Derechos Humanos 2017 (Universidad de Chile).








ESCUCHAD A VÍCTOR JARA

La noticia de la condena este verano de ocho militares en retiro chilenos por el asesinato del cantante Víctor Jara en 1973 ha pasado un poco desapercibida. Sin embargo creo que el caso nos permite hacer algunas reflexiones de interés y actualidad, tal vez también aplicables a nuestro país.

No insistiré mucho sobre la figura de Víctor Jara: la conocen bien ustedes. Para quienes nos educamos políticamente en los años 80 fue un referente aún muy vivo. Imagino que en la generación anterior, que hizo sus pinitos sentimentales y políticos entre el tardo-franquismo y la transición, su impacto fue aún mayor.

Jara fue asesinado en los días posteriores al golpe de estado de Pinochet contra Salvador Allende, en el Estadio Chile que hoy con justicia se llama estadio Víctor Jara. Las circunstancias de su muerte estuvieron muchos años cubiertas o ensalzadas en un relato mítico creado en ese choque entre la crueldad y la belleza, la fuerza bruta contra la palabra, la muerte contra la vida, la tortura contra la inteligencia, el crimen contra la poesía. Hoy sabemos que todo aquello no era sólo leyenda sino que respondía fielmente a lo sucedido, tal como ha quedado acreditado por investigaciones independientes y más recientemente declarado probado por varias sentencias judiciales en diferentes jurisdicciones.

Al enterarse del golpe, Víctor Jara acudió a la Universidad Técnica del Estado en la que trabajaba como profesor. Ese mismo día estaba prevista la presencia de Allende para inaugurar un evento titulado “por la vida”, que obviamente no llegó a celebrarse. La Universidad fue cercada por el regimiento Arica ese mismo día y al siguiente se produjo el asalto, asesinando a varias personas y deteniendo a profesores, estudiantes y personal administrativo. Fueron llevados al ya citado Estadio Chile (no confundir con el Estadio Nacional que también sirvió como centro de detención y tortura para miles de personas aquellos días).

Ya en el Estadio, al ser reconocido por un oficial, fue derribado de un culatazo, golpeado, separado del grupo y llevado a los vestuarios. Fue torturado durante tres días. Luego fue ejecutado con saña y odio: la autopsia encontró, además de numerosos huesos fracturados, 23 impactos de bala en su cuerpo. En la última sesión de torturas le habían cortado la lengua y destrozado las manos, animándole entre chanzas a cantar en esas condiciones. Su cuerpo fue abandonado en un solar.

Durante la dictadura pinochetista fue imposible investigar el caso y la aprobación de la Ley de Amnistía parecía condenarlo a la impunidad. Pero con la democracia el caso revivió. La Ley de Amnistía ya no se aplica hoy en Chile, tras las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (aunque no ha sido anulada, como en el caso paralelo de Argentina). Los crímenes contra la humanidad ni prescriben ni se pueden amnistiar. Y tras casi 15 años de complejo procedimiento, 45 después de los hechos, la condena ha llegado en su país para estos ocho despreciables torturadores y asesinos.

Pero uno de los inicialmente incriminados, Pedro Barrientos, el noveno de la partida criminal, había salido a los Estados Unidos y donde había ya obtenido la nacionalidad. Bien es sabido que los Estados Unidos no son los campeones de la Justicia Universal, pero también es cierto que hay algunas normas (Alien Tort Statute y Torture Victims Protection Act) que permiten, por otras vías, cierto tipo de persecución por algunos de estos delitos.

No estamos ante un caso de Jurisdicción Universal pura o absoluta (sólo basada en el carácter del crimen internacional) posibilidad que los Estados Unidos no permite (y cada vez menos países europeos). Y es que en este caso la nacionalidad del acusado supone un elemento clásico de jurisdicción que permitió a los tribunales norteamericanos activar el caso. Pero también es cierto que el hecho de que las torturas y el asesinado constituyeran una violación del Derecho Internacional fue uno de los elementos tenidos en cuenta. El tribunal norteamericano resolvió, en sede civil, en 2016 que Pedro Barrientos era responsable de este crimen de torturas y asesinato extrajudicial

Dado que la sentencia en los Estados Unidos afecta únicamente a la responsabilidad civil, la Cancillería de Chile acaba de instar el procedimiento de extradición con el fin de que Pedro Barrientos termine compartiendo la misma suerte que sus ocho compañeros de armas, crimen y vergüenza universal.

La Justicia Universal nació para hacer frente a la impunidad en los casos más aborrecibles, que ofenden a la comunidad internacional en su conjunto y a los que, por tanto, esta comunidad responde resquebrajando las limitaciones clásicas de la jurisdicción nacional. Tras algunos casos pioneros en España, Bélgica o Francia, el peso de la realpolitik internacional (pensemos, por ejemplo, en los casos contra China por crímenes en el Tibet) logró limitar las ambiciones iniciales de la jurisdicción universal, pero aún resiste, a veces limitada, a veces constreñida, aunque sea esperando decenios a cruzarse en el camino de los miserables que han ensuciado a ojos de la comunidad internacional la condición humana. Hoy algunos países latinoamericanos, que traen aprendizajes hechos a muy alto precio, toman el testigo de la Justicia Universal como en su día se hizo a la inversa.

Memoria, justicia y dignidad de las víctimas. Como les decía, los ecos de Víctor Jara siguen sonando también para nosotros. Escuchemos.


lunes, 13 de agosto de 2018

Michelle Bachelet: nueva jefa de los Derechos Humanos

El sábado pasado publiqué, en la columna #MirarHaciaOtroLado, mi opinión sobre el nombramiento de Michelle Bachelet como nueva Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos:




MICHELLE BACHELET NUEVA JEFA DE LOS DERECHOS HUMANOS


Hace unos meses comentamos en estas mismas páginas que el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, de Jordania, renunciaba a presentarse a un segundo mandato. Aquel día les expresé mi simpatía por el personaje y mi reconocimiento por su liderazgo durante estos años al frente de la máxima institución mundial de Derechos Humanos. Dijimos que las razones que daba para renunciar a la continuidad eran graves: otro mandato “en el contexto geopolítico actual, podría significar hincar la rodilla para suplicar; silenciar una denuncia; rebajar la independencia y la integridad”.

Y es que el Alto Comisionado se había hecho notar por sus posiciones firmes, lo que le había hecho chocar con ese Estados Unidos que no sólo abandona la UNESCO o la alianza global contra el Cambio Climático, sino el propio Consejo de Derechos Humanos. Es muy lamentable que un estado que fue clave en la creación de la ONU y el sistema internacional de Derechos Humanos, forme hoy junto a Irán, Corea del Norte y Eritrea el innoble grupo de los cuatro estados que se niegan a participar en el Consejo de la ONU.

Pero no creamos que Zeid Ra’ad Al Hussein ha sido anti-yanqui al uso, es un diplomático impecable y ha sido igualmente implacable con Rusia, China o Irán, por no hablar de su posición contra todo integrismo o fanatismo, venga de donde venga. Ha estado con voz mesurada pero firme, al lado de las víctimas lo mismo en Myanmar que en la República Centroafricana, Nicaragua o Venezuela.

El Alto Comisionado para los Derechos Humanos tiene rango de Vicesecretario General de la ONU. Es el máximo responsable de la ONU para todas las cuestiones relativas a los Derechos Humanos, tanto las técnicas y administrativas, como las políticas o de desarrollo normativo e institucional. Es la gran autoridad mundial en materia de Derechos Humanos. Desde la creación de la institución, en 1993, han servido en este cargo seis personas de un alto reconocimiento moral, político e intelectual: tres mujeres y tres hombres.

El Secretario General de la ONU ha presentado esta semana, tras prolongadas consultas (y negociaciones) con los grupos regionales el nombre de Michelle Bachelet para el cargo. La Asamblea General ratificó ayer mismo la propuesta.

¿Es Michelle Bachelet la persona para tan difícil papeleta en un momento en que el sistema de promoción y protección de los Derechos Humanos de la ONU está puesta en cuestión por una inusitada alianza entre Rusia, China, Irán y los EEUU que la estrangulan a base de recorte de recursos y críticas y desprecios?

A la nueva Alta Comisionada le tocará una tarea que requerirá un equilibrio casi imposible entre fuerza y templanza, entre tesón y flexibilidad, entre visión y táctica, entre rigor y mano izquierda.

Michelle Bachelet ha sido víctima de violaciones graves de Derechos Humanos. Es sensible como la que más a los Derechos Humanos y a la importancia de su internacionalización. Tiene experiencia como presidenta de un país, por lo que entiende bien las necesidades y limitaciones de la política. Tiene formación intelectual sólida. Ha sido Directora de ONU Mujeres, con lo que además le conocemos sensibilidad para la igualdad de género y experiencia en el sistema ONU, con sus grandezas y sus limitaciones. Tiene prestigio internacional, si bien su popularidad en su país no es alta. A sus 66 años éste será probablemente el último gran cargo de su carrera y no tiene necesidad alguna de someterse a ataduras que limiten su independencia.

Soy realista, no le pido un sobresaliente, me conformaré con darle un aprobado a fin de curso. No, no es nada fácil lo que le espera, pero si no es Bachelet, ¿quién sería la persona ideal?, no se me ocurre, en el mundo de lo posible, un nombre mejor. Tiene todo mi apoyo.






lunes, 2 de julio de 2018

PROGRAMA CURSO RENÉ CASSIN ESTRASBURGO






INTRODUCCIÓN AL DERECHO INTERNACIONAL DE LOS DERECHOS HUMANOS





INSTITUTO INTERNACIONAL DE DERECHOS HUMANOS RENÉ CASSIN



ESTRASBURGO, 2 Y 3 DE JULIO 2018





DÍA 1



I. ¿QUÉ SON LOS DERECHOS HUMANOS?

- Teorías y definiciones. Búsqueda debatida de algunas claves útiles.



II. EL LUGAR DE LOS DERECHOS EN EL MUNDO CONTEMPORÁNEO



III. UN POCO DE HISTORIA: LA INTERNACIONALIZACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS





DÍA 2



IV. EJERCICIO PRÁCTICO:

EN BUSCA DEL CONTENIDO NORMATIVO DERECHO A LA EDUCACIÓN



V. DEL TRATADO (Y EL COMENTARIO GENERAL) AL CASO CONCRETO:

DOS CASOS (2015 Y 2017) CONTRA ESPAÑA POR VIOLACIÓN DERECHO A LA VIVIENDA



VI. MUJER Y DESC:

MÁS ALLÁ DEL PRINCIPIO DE NO DISCRIMINACIÓN.





DÍA 3



VII. ALGUNOS RETOS DE FUTURO: EMPRESAS Y DERECHOS HUMANOS



VIII. ALGUNOS DILEMAS PARA DEBATIR:

- Palmira: ¿es un problema de patrimonio cultural o de Derechos Humanos?

- Movimiento antivacunas, libertades, derechos/obligaciones de los padres y derechos del niño.

- La obesidad y el Derecho a la Alimentación.



IX. EL DESARROLLO DE LOS DERECHOS HUMANOS. DOS EJEMPLOS:

- DERECHO AL AGUA

- DERECHO A LA CIENCIA



X. ALGUNAS LECTURAS INSPIRADORAS.







- Annan, Kofi: Intervenciones. Una vida en la guerra y en la paz.

- Buergenthal, Thomas: Un niño afortunado.

- Ebadi, Shirin. El despertar de Irán.

- Frank, Ana. Diario.

- Frankl, Viktor: El hombre en busca de sentido.

- Gbowee, Lymah. Un sueño de Paz.

- Ginz, Petr. Diario de Praga

- Glendon, Mary Ann: Un mundo nuevo. Eleanor Roosevelt y la Declaración de los Derechos Humanos.

- Gómez Isa, Felipe. La Declaración Universal de los Derechos Humanos.

- Hessel, Stéphane. Mi baile con el siglo.

- Innerarity, Daniel. La transformación de la política.

- Kennedy, Paul. El Parlamento de la Humanidad.

- Morsink, Johannes. The Universal Declaration of Human Rights.

- Pinker, Steven y otros: Do Humankind’s Best Days Lie Ahead?

- Rodríguez Palop, María Eugenia: Claves para entender los Derechos Humanos.

- Schutter, Olivier de. International Human Rights Law

- Snyder, Timothy. Sobre la Tiranía. Veinte lecciones que aprender del siglo XX.

- Villán Durán, Carlos y Faleh Pérez, Carmelo. El Sistema Universal de Protección de los Derechos Humanos y su aplicación en España.

- Zweig, Stefan. Conciencia contra violencia. Castiello contra Calvino.

- Zweig, Stefan. La desintoxicación moral de Europa.

viernes, 15 de junio de 2018

Congreso Empresas y DDHH - Sevilla

Hoy he tenido el honor de impartir la Conferencia de clausura del magnífico Congreso de Empresas y Derechos Humanos sobre I Plan Nacional de Empresas y Derechos Humanos organizado por la Universidad de Sevilla y presidido por la Prof. Carmen Márquez.


 https://www.congresoplanempresasyddhh.org/el-congreso/ 


Aquí tienes el impresionante (por número y por calidad de los ponentes) programa de trabajo de este día y medio.



Por cierto, la Conferencia se celebraba en el Aula Magna de la Facultad de Derecho que cumple este año ¡5 siglos!


lunes, 21 de mayo de 2018

El lugar de los Derechos Humanos después de ETA

Me ha costado mucho escribir este artículo. Muchas veces resulta más fácil hablar de Trump o Putin que de tu propia casa. He intentado ser equilibrado y constructivo.


Lo publican hoy El Correo y El Diario Vasco.


 






EL LUGAR DE LOS DERECHOS HUMANOS DESPUÉS DE ETA




Si les digo que el futuro de nuestro país debe estar fundamentado en una cultura de los derechos humanos pasarán ustedes por encima de esta frase a la velocidad de quien lee un lugar común, una frase bonita pero, a fuerza de evidente, sin significado; a fuerza de repetida, sin contenido ni potencia.


Recuerdo los tiempos en que muchos en la izquierda independentista exigían el respeto de los derechos humanos para con los suyos mientras callaban -cuando no justificaban o jaleaban- cuando se violaban los del vecino que era asesinado o amenazado u hostigado. Los derechos humanos eran un instrumento de lucha que utilizar, estirar o ignorar según la ocasión. Los derechos humanos fueron un fetiche que les permitía presentarse como víctimas y en todo caso victimarios sólo por reacción o defensa.


No son los únicos que han vivido una delirante relación de los derechos humanos. Recuerdo haber estado allí cuando un ministro español explicaba a la Comisión de Derechos Humanos de la ONU que en España no se torturaba -hablamos todavía de los años duros- y que prueba de ello era lo exiguo de las sentencias condenatorias y que por eso las denuncias no debían ser tomadas en serio ni investigarse dado que eran, por principio, falsas. Algunos embajadores y expertos allí citados se miraban atónitos ante semejante lógica: no hay tortura ergo las denuncias son falsas ergo no se investigan ergo no hay sentencias ergo no hay tortura. Este simplismo hizo mucho daño a la imagen internacional de España durante aquellos años, y quizá aún se estén pagando restos de aquellos errores en forma de estereotipos que vemos estos días en Bruselas, Berlín o Ginebra.


Al mismo tiempo algunos sectores llegaron a desconfiar de todo lo que viniera de los derechos humanos o de la ONU, dejando que otros se lo apropiaban sin fundamento alguno. Recuerdo un informe de la ONU sobre los derechos humanos en el marco de la lucha contra el terrorismo en España, todavía no hace una década. Era un informe riguroso que reconocía los avances del gobierno para promover los derechos humanos, afirmaba de entrada que «los actos de terrorismo, en particular los de ETA, suponen la destrucción de los derechos humanos» y defendía que la definición de terrorismo de la legislación española respetaba los estándares internacionales. Tras esas afirmaciones pasaba a cuestionar algunas prácticas que había que corregir y detectaba problemas que había que mejorar (para eso se crearon estos sistemas de informes).


Pues bien, aquello se presentó, por unos y otros, para alabarlo o denostarlo, contra su propio contenido, como un informe que sustentaba la visión del conflicto de la izquierda independentista. Así un discurso templado, impecablemente basado en los derechos humanos, que podría haber sido útil para todos, se reinterpretaba como arma política ignorando su contenido real.


En ocasiones le hemos pedido demasiado a los derechos humanos, por ejemplo que nos den la razón en nuestras posiciones políticas. De esta forma sólo habría una política penitenciaria, sólo una política de memoria, sólo una política lingüística, sólo una forma de relacionarse con el estado o equilibrar soberanías, sólo una forma de entender la ciudadanía o el principio de igualdad (las nuestras) que respetaría los derechos humanos. Los derechos humanos se convertían así en ocasiones en una suerte de ideología más o menos progresista, más o menos nacionalista para unos, más o menos constitucionalista para otros. En el otro extremo, para los desencantados y los cínicos, los derechos humanos se reducían a una declaración retórica sin contenido ni exigencia concreta alguna.


En el término medio debemos, a mi juicio, pedir a los derechos humanos algo importante pero reducido, con límites y fronteras que no invadan por completo el ámbito de lo político. Una visión, no minimalista pero sí ponderada, en que los derechos humanos marcan el mínimo de convivencia que nos debemos reclamar y respetar mientras hacemos política, mientras discrepamos y acertamos o nos equivocamos en nuestras decisiones y ensayos colectivos.


Los derechos humanos nos exigen el respeto a las víctimas, la lucha contra la impunidad de todo aquél que agrediera a otro, un relato social del pasado fundamentado en la dignidad humana y los valores cívicos (el legado ético de tantos, desde Gesto por la Paz a quienes se resistieron con dignidad en sus espacios, los que fueran, nos dan claves), el respeto a la vida y la integridad de todos, y también garantías y derechos procesales y penitenciarios para todos (presos incluidos).


Para ello necesitamos instituciones y educación (la campaña interinstitucional por el 70 aniversario de la Declaración Universal o el trabajo del Instituto Gogora, son buenos ejemplos), pero también una sociedad civil fuerte, heterogénea pero coordinada en torno a una red independiente, ni partidista ni populista, con capacidad de interlocución local e internacional.


No sé si es mucho o poco, pero si estamos por los derechos humanos nos toca tomárnoslo en serio.

jueves, 5 de abril de 2018

Jordi Sánchez, Puigdemont y el Comité de Derechos Humanos de la ONU

Hoy escribo en El Correo un artículo sobre los casos de Jordi Sánchez y Carles Puigdemont ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU.
 
Primero intento explicar en qué consiste lo que ha sucedido: el registro de los casos (y la solicitud de medidas provisionales en el caso de Sánchez).
En segundo lugar digo que en mi opinión son casos diferentes y comparto una impresión muy inicial sobre su diferente fundamento.
En tercer lugar hablo del carácter jurídico de las decisiones de los Comités que resuelven comunicaciones individuales.
Termino, en cuarto lugar, con una valoración más política.

Como veis mucha cosa para un solo artículo de prensa, por lo que es fácilmente comprensible que no se pueda entrar en grandes profundidades.

Es muy posible que a muchos no guste lo que pienso y digo. Pero creo que la mayor contribución que uno puede hacer a su comunidad es compartir con honestidad lo que piensa, sobre un asunto sobre el que algo se sepa, claro, y decirlo de forma respetuosa y aceptando margen de error. Es lo que creo estar haciendo aquí.


 



PUIGDEMONT, SÁNCHEZ Y EL COMITÉ DE DERECHOS HUMANOS DE LA ONU



Los medios informan estos días de que los casos de Jordi Sánchez y Puigdemont “han sido admitidos a trámite” por el Comité de Derechos Humanos de la ONU. Algunos entienden que la ONU reconoce así fundamentos de violación de los derechos civiles y políticos de los demandantes. Otros, con agenda política contraria, cuestionan la función jurisdiccional del Comité. Además este órgano ha solicitado medidas cautelares para proteger los derechos políticos de Sánchez. Algunos grupos políticos buscan “explotar el filón de la ONU” para recuperar la candidatura de Sánchez a la presidencia y han presentado un escrito ante el Tribunal Constitucional para hacer valer estas medidas cautelares.

En la primera parte de este artículo quiero explicar las noticias arriba referidas de la forma más objetiva que sea capaz. En una segunda parte me permitiré opiniones más personales, pero sin salirme de la cuestión jurídico-internacional y huyendo de consideraciones más políticas. Procuraré dejar claro cuándo explico hechos y cuándo doy opiniones.

El sistema de denuncias (o comunicaciones o quejas) individuales está basado en un Protocolo al Pacto de Derechos Civiles y Políticos que los países pueden, en el libre ejercicio de su soberanía, ratificar. España ratificó al recuperar a democracia tanto el Pacto como el Protocolo, de modo que participa desde entonces de este sistema que, tras su publicación en el BOE, forma “parte del ordenamiento interno” (art. 96 Constitución Española). Así que lo que en adelante hablemos no está referido a una autoridad ajena o externa al ordenamiento jurídico o al sistema político españoles, sino referido a una institución (Comité) y unas normas (Pacto y Protocolo) tan propias del derecho español como cualesquiera otras creadas por ley, con la salvedad circunstancial de que están compuestas por expertos internacionales y tienen su sede en Ginebra.

Las denuncias allí presentadas pasan por tres fases: registro, admisibilidad y estudio de fondo (o méritos). El registro en un paso, casi más administrativo que jurisdiccional, que se da cuando la secretaría comprueba la concurrencia de ciertos requisitos objetivos básicos previos al estudio, como que la denuncia se refiera a un Estado que ha ratificado el Protocolo y a un derecho protegido por el Pacto. En los casos Puigdemont y Sánchez estos requisitos se dan sin duda, de modo que el Comité los ha registrado. La comunicación del registro es el punto de inicio del procedimiento y no prejuzga nada. Hacerlo sería contrario a los principios esenciales del derecho, puesto que no se ha dado aún ocasión a la parte demandada de expresarse.

Ahora se abre el momento de presentación de alegaciones. La siguiente fase será el estudio de la admisibilidad. Entonces el Comité deberá estudiar si se dan los criterios que permitan su admisión. Entre los requisitos hay uno que será seguramente clave en estos casos: el agotamiento de recursos internos.

Por fin el procedimiento entraría, si aprobada su admisibilidad, en la fase de estudio del fondo y se resolvería si ha habido o no vulneración de derechos. Todo el procedimiento puede durar entre un año, si es declarado inadmisible, o hasta cinco, si se debe entrar en un complejo debate de sus méritos.

Hasta aquí la parte más objetiva. A partir de aquí, si les interesa, mi opinión.

Se trata de dos casos distintos. El caso de Sánchez, por lo que hemos podido saber, incide en los derechos de participación política especialmente limitados tras su ingreso en prisión. Que yo sepa no hay una jurisprudencia del Comité en el sentido de que la prisión preventiva no pueda conllevar algunas limitaciones de ciertos derechos políticos. No me parece un caso fácil.

¿Qué añade la solicitud de medidas cautelares? Al ser genérica, funciona como un recordatorio de que sus derechos políticos deben ser respetados mientras se resuelve el caso. No supone juicio de valor alguno sobre si hasta la fecha lo han sido o no. No contiene una solicitud de una medida concreta. Es correcto remitir el escrito ante el Tribunal Constitucional y lo que éste debe hacer es asegurarse de que las limitaciones existentes son con arreglo a derecho, incluidos los tratados de Derechos Humanos. El Comité juzgará a posteriori si esas limitaciones aplicadas respetaban o no los estándares internacionales establecidos en el Pacto.

El caso de Piugdemont es, a mi juicio, más difícil. Reclama vulneración de derechos de asociación y asamblea; de opinión y expresión; y de participación política. Pero, se tenga la valoración política que se quiera sobre lo sucedido en los últimos cinco meses, mi impresión es que a los efectos del caso su huida hace la demanda más frágil que la de Sánchez, tanto en admisibilidad, como en fondo.

Queda un último asunto. ¿Y si finalmente se condena a España? El Comité podría solicitar medidas económicas o morales. ¿Estaría obligada España a cumplir?, dicho de otra forma, ¿estamos ante un sistema realmente judicial, con resoluciones jurídicamente vinculantes, o ante un sistema no judicial con recomendaciones de valor meramente moral o político?

La ONU se refiere a este sistema de demandas ante órganos de tratados (comités) como cuasi-judicial, puesto que cuenta con elementos judiciales, pero no todos. Los estados se obligan a dar “debida consideración” a estas resoluciones, con “efectividad” por medio de una “implementación satisfactoria” pero no necesariamente en todo caso un cumplimiento en sus términos exactos. Caben incluso extremos de supuestos de “buenas razones” para justificar un incumplimiento. En España, como en el resto de países, se han dado casos de implementación satisfactoria y otros de incumplimiento. La efectividad de este sistema, con más de 1.000 casos ya resueltos contra los diferentes estados, se da muchas veces por otras vías indirectas.

La cuestión del carácter judicial, no-judicial o cuasi-judicial de estas resoluciones es un debate abierto en el derecho internacional y en el derecho y la práctica tanto de España como de los países de nuestro entorno. Los matices sobre los tipos y grados de obligatoriedad son sin duda posibles, pero lo que no cabe es una afirmación genérica y grosera de ausencia total de obligación, que sería contraria tanto al Derecho de los Tratados como a la Constitución Española.

En todo caso este sistema se creó para la mejora de prácticas de Derechos Humanos, no para la resolución de conflictos políticos. No debemos esperar que la clave de la solución de este concreto conflicto venga de Ginebra, Bruselas o Schleswig-Holstein, ni siquiera principalmente de Madrid (habiendo aquí mucho que rectificar y mejorar), sino, creo yo, en de acuerdo amplio entre catalanes. Pero éste es ya otro asunto que aquí ni toca ni cabe.

domingo, 25 de marzo de 2018

Se llama Leah

Ayer hablaba de una niña cuyo nombre no conocía. 24 horas después de escrito el artículo los medios informan de que esta joven adolescente se llama Leah Sharibu y tiene 15 años y su foto es ésta:



#FreeLeahSharibu


Increíblemente no he podido encontrar la historia completa en medios en español. Así que la reproduzco aquí tal como la cuenta The Guardian.


Al llegar los camiones con las niñas liberadas la madre de Leah, Rebecca Sharibu, salió de casa corriendo y presenciando los abrazos de reencuentro y los gritos de alegría de otras familias ella repetía "¿Dónde está Leah? No encentro a mi Leah"


Entonces las amigas de Leah le contaron a su madre la historia:


“Boko Haram pidió a Leah que aceptara el Islam y ella se negó. Así que ellos le dijeron que no vendría con nosotros y que se apartara y se sentara con otras tres chicas que ellos tenían allí.
"Nosotras le rogamos a Leah que simplemente hiciera una declaración islámica y se pusiera el hijab y se metiera en el vehículo, pero ella dijo que ésa no era su fe, así que ¿por qué debería decir que lo era? que si querían matarla que podían hacerlo pero que ella no diría que era musulmana."


P.D. 1: Las últimas noticias indican que el Ministro de justicia asegura que Leah podría ser liberada en breve.


Esperemos que así sea. Mientras tanto #FreeLeahSharibu


P.D. 2: Sobre el significado del nombre Boko Haram en lengua Huasa, ver aquí interesante reportaje en la BBC consultando a expertos. Podría significar algo así como "la educación extranjera (o falsa u occidental o no islámica) es pecado". Así que, como se ve, la lucha contra la educación de las niñas no es algo secundario en su ideario, sino central.


P.D. 3: Dejadme terminar con el párrafo segundo del artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos:
"26. 2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz."
A los efectos de los Derechos Humanos, lo que no tenga "por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales" es adoctrinamiento, no educación.