martes, 6 de octubre de 2020

UNA LECTURA DE LOS DATOS PCR EN LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DEL PAÍS VASCO

 

UNA LECTURA DE LOS DATOS PCR EN LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DEL PAÍS VASCO

(A día 6 de octubre 2020) 

Si vemos los informativos o seguimos las redes sociales debemos concluir que vivimos en una sociedad donde todos, ciudadanos y especialmente las instituciones (los políticos), lo hacen todo rematadamente mal.

¿Y si no todo se estuviera haciendo tan mal?

Yo en esta gráfica referente a la CAPV, ¿me atreveré a decirlo?, veo cosas positivas e incluso esperanzadoras:

 


No soy ningún experto, sino un ciudadano curioso. Si algo de lo que digo no es correcto estaré encantado de ser corregido.

Comunidades autónomas limítrofes tienen curvas muy distintas, de modo que no todo lo explica el clima, la estación o características virológicas que son comunes: hay factores humanos (políticos, sociales, culturales, demográficos, laborales, económicos) que afectan.

Me permito considerar lo siguiente con respecto al País Vasco:

-          Al parecer algo hicimos mal en verano. Entramos en Julio en una situación controlada y fue en un mes que la cosa se nos fue de las manos. Es de imaginar que alguna relación hay entre este dato y nuestro forma de afrontar (y disfrutar) el verano.

-         Las medidas se endurecieron el día 20 de agosto de forma muy dura para permitir que el retorno al trabajo y especialmente a las aulas no fuera caótico.

-          Una semana después de estas medidas las cifras comienzan a bajar poco a poco pero de modo sostenido durante ya 40 días. Es de imaginar que alguna relación puede haber entre este dato y la eficacia de las medidas adoptadas.

-          Hace un mes que se dio la vuelta a las aulas. Parece que en términos generales esta vuelta se ha podido hacer sin perjudicar las cifras de contagio, todo lo contrario, ha sido compatible con su bajada.

En un asunto tan complejo como la pandemia hay mucho factores que se interrelacionan de modo complejo, así que uno tienen que ser muy prudente con respecto a las conclusiones, especialmente cuando las cosas pueden cambiar en cualquier momento y debe uno revisar sus conclusiones (si algo debería habernos ensañado todo esto es prudencia y modestia). Aun así apunto mis impresiones:

-          Algo, entre todos, hicimos mal a la entrada del verano: ¿por parte de las autoridades, se autorizó/animó una desescalada sin suficiente control?, ¿por parte de los ciudadanos hubo falta de responsabilidad social?

-         Algo se hizo bien a finales de verano: ¿por parte de las autoridades reforzar las medidas?, ¿por parte de la ciudadanía cumplir con bastante seriedad?

-          Algo se ha hecho bien en la vuelta a las aulas: ¿por parte de las autoridades no todo era tan malo como parecía?, ¿por parte de profesorado, personal y alumnado un buen cumplimiento?

Por supuesto se puede discutir si las medidas que deben adoptarse son exactamente estas o sería mejor articularlas de otra forma. Se puede discutir si faltan algunas medidas o sobran otras. Pero lo que los datos parecen sugerir es que, en conjunto y de momento, funcionan razonablemente bien, mientras la situación siga siendo la que es.

Si esto es aproximadamente como  lo describo, quizá:

-          podríamos sugerir que los éxitos y los fracasos suelen ser, salvo excepciones, colectivos. Para lo malo y para lo bueno. Que las cosas salen bien o mal gracias a la suma de muchos actores (instituciones y ciudadanos), cada uno, obviamente, en su área de competencia.

-          podríamos animarnos a plantear el diálogo entre los ciudadanos, y entre ellos y las instituciones, de una forma menos maniquea, menos absolutista, menos de blancos y negros, donde parece que todo se hace exactamente al revés de como se debería, todo mal y además intencionadamente mal. Quizá de error en error, de tropiezo en tropiezo aprendemos y avanzamos.

-         teniendo en cuenta que lo datos de un día recogen la realidad creada durante los días previos, quizá toca ser rápidos en tomar medidas (puesto que si son necesarias es que llegamos tarde) y prudentes en relajarlas (nunca sabemos si la cosa está peor de lo que creemos).

Cada uno hace sus lecturas de los datos. Reconozco mi sesgo de confirmación. Me resulta más fácil identificarlo que eliminarlo.

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