Ayer en la sede de la ONU en Nueva York resulté reelegido, por aclamación, como miembro del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas para un nuevo período:
2017-2020. Éste sera mi segundo mandato tras haber sido elegido en 2012 para el período 2013-2016.
Ver nota de prensa aquí.
Quiero agradecer muy sinceramente al Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación del Gobierno de España su interés por esta candidatura, su apoyo y sus buenas gestiones, que son las que han hecho posible que yo sea reelegido por el ECOSOC. Especialmente quiero agradecer a la Oficina de Derechos Humanos, a su directora Adela Díaz Bernárdez (y a su predecesora en el cargo, Cristina Fraile), al Embajador Especial de Candidaturas, Marcelino Cabanas, y a las Delegaciones de España en Nueva York y en Ginebra. También quiero reconocer a Luis Ángel Redondo, Consejero Diplomático en esta última delegación, por haber estado ahí durante estos 4 años.
En este segundo mandato quiero seguir poniendo el foco en los derechos culturales, con frecuencia un poco olvidados por la comunidad internacional, así como en el derecho a la educación y el derecho a la salud.
Así mismo tengo el interesantísimo mandato de coordinar la próxima Observación General del Comité sobre Ciencia, Tecnología y Derechos Humanos, en el marco del art. 15 de nuestro Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, e inspirado en el art. 27 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Mi objetivo sería tener esta Observación General aprobada en dos años.
Por fin muchas gracias a mis excompañeros de UNESCO Etxea (Centro UNESCO del País Vasco) cuyo grandísimo apoyo me permitió dar los primeros pasos en este Comité.
miércoles, 6 de abril de 2016
domingo, 3 de abril de 2016
Kertész o de cómo sobrevivir a la muerte
Hoy los periódicos del Grupo Noticias (DEIA y Noticias de Gipuzkoa) publican un artículo que he escrito a raíz de la muerte esta semana del escritor Imre Kertész y en que hago un repaso personal a la literatura de la memoria del holocausto. Este repaso es parcial, de urgencia, de memoria, aún así espero que os guste.
Kertész o de cómo sobrevivir a la muerte
Esta semana ha muerto el escritor húngaro Imre Kertész,
Premio Nobel de Literatura en el 2002 “por una obra que conserva la frágil
experiencia del individuo frente a la bárbara arbitrariedad de la historia”.
Su historia es la de un joven judío que es llevado a los
campos de concentración y exterminio. La historia de un superviviente que tras
la liberación se queda voluntariamente en Hungría y vive allí durante 40 años
la falta de libertad y de esperanza del comunismo. La historia de un escritor
de minorías que busca en la ficción la verdad profunda y el significado de lo
inenarrable.
La muerte de un escritor, puede ser una oportunidad de darle
una nueva vida, si su obra es así leída. Sus novelas y ensayos están publicados
en español y tienes en euskera también una de sus obras más importantes
(Zoririk ez).
Su obra se suma a la de tantos supervivientes que nos hablaron
del Holocausto desde la literatura o el recuerdo. Me gustaría citar algunos,
dar unas rápidas pistas de lectura por si a alguno de vosotros interesa.
Escribo estas notas en un largo viaje de autobús, sin
posibilidad de levantarme del asiento para revisar mi biblioteca, sin posibilidad de ojear
mis libros, curiosear aquí y allí, y anotar párrafos o citas, autores o
títulos. Casi mejor, así lo haré de memoria. Porque la memoria es parte de lo
que estos libros nos enseñan. Serán por tanto unas notas personales, rápidas y
llenas de lagunas, sobre la literatura del recuerdo.
Stéphane Hessel recordaba cómo la memoria de la literatura
le salvó del olvido y la locura en los campos de concentración, cómo se recitaba
poesía o teatro y cómo se compartía este legado, en medio del horror, con otros
internos.
Y la memoria me lleva primero a los que eludieron el
holocausto y dedicaron su vida a denunciarlo y a entenderlo, como Raul Hilberg,
o de alguna forma la propia Hannah Arendt. Y la memoria me lleva a aquellos que
no salieron del agujero negro, que perecieron en él. Como Ana Frank, con su
inmortal Diario, y más desconocido pero no menos mágico, Petr Ginz y su
purísimos Diarios.
Los hay que salieron con un mensaje, con una enseñanza, como
Viktor Frankl y su durísimo pero esperanzado Un hombre en busca de destino. O
los que hicieron de su vida su mejor mensaje, su homenaje a la vida y a la
justicia, como Stéphane Hessel o aquel maravilloso niño afortunado que aún es
Thomas Buerghental.
Y obviamente Primo Levi y su trilogía de Auschwitz, aunque
yo, en secreto, ahora que nadie nos oye os diría que sobre Si esto es un
hombre me quedo con el sistema periódico. Y Elie Wiesel y… tantos otros. Más
cerca tenemos el Jorge Semprún de Viviré con su nombré, morirá con el mío o,
mejor aún, de La escritura y la vida.
No me interesan las polémicas cruzadas, no me interesa aquí
si es o no posible escribir después de Auschwitz. No me interesa aquí si las
ficciones el niño del pijama, del niño del concurso del tanque o incluso la
lista de Spielberg ayudan o no (aunque a mi juicio sí: yo estoy en favor de
toda creación que busca en libertad sentido o recuerdo). No me interesa si las
visitas a los lugares del horror son más o menos fieles al absoluto. No me interesa
si se puede o no bailar alegremente en Auschwitz. Me interesa recordar a
quienes lo vivieron y lo escribieron, recordar algunos de esos testimonios
directos que tenemos para conocer y atisbar significados de unos de los
momentos más cruciales de nuestra historia.
Esta semana se nos ha muerto uno de los últimos testigos
directos. Nos queda su memoria. Nos queda por tanto él mismo, único,
imperecedero, que, como soñaba Unamuno, revivirá cada vez que lo leamos. Y
revivirá cada vez superviviente y vencedor del holocaust.
domingo, 20 de marzo de 2016
Cruel, duro, escabroso, incorrecto... esperanzado, lúcido, divertido. ¿Te atreves a entrar?
Acabo de terminar el que seguramente es el libro más cruel, duro, escabroso, incorrecto y al tiempo esperanzado, lúcido, generoso y divertido que he leído en mucho tiempo.
Lo más curioso es que es todo eso a la vez, simultáneamente, junto. Que en un solo párrafo te puedes encontrar con el relato más lacerante, que te deja el alma en carne viva, la reflexion más lúcida y el chiste más cacajeante: una cosa detrás de la otra, sin solución de continudad, y todo fluye con naturalidad página tras página en un ritmo casi hipnótico, cargado y ligero a un tiempo.
El libro es sabio y hasta optimista al final. De la forma más improbable ¡más imposible! acaba siendo esperanzado.
Es una libro duro, insoportablemente duro, porque relata los abusos y violaciones infantiles, y la degradación sexual más absoluta... incluso autoinfligida. Es insoportablemente duro porque cuenta años de encierros, psiquiatricos, dependencias, drogas, autolesiones, intentos de suicidios, autodestrucción.... de la forma más descarnada.
Es un libro lúcido porque de todo ello sacas lecturas útiles y sabias, de una finura piscologica pasmosa.
En un libro divertido hasta la carcajada, sí, literalmente, la carcajada, no en el sentido metafórico, sino real, físico, del que envuelve la mandíbula y mueve aire.
Y es un libro donde aprendes de música. Aprendes de historia de la múesica y de interpretación, pero más importante, aprendes a amar más la música. Y es un manifiesto por una nueva forma de acercarse a la música clásica que no pase por la arrogancia, el pavoneo intelectual y la caspa.
Y en un libro donde se aprende a enteder la profunda, insondable, infinita maldad del abuso sexual a menores, las consecuencias eternas de la pederastia.
Y es además un libro de aprendizaje, con mil anécdotas proteínicas de un hombre al que la vida en ocasiones le ha regalado algunas ventanas para escapar el horror que ha sabido aprovechar.
Y es, donde menos te lo podías esperar, un canto a la amistad incondicional y al amor.
Es un libro donde te puedes maravillar de que sí se puede, se pueden muchas cosas que nos decimos imposibles.
Este hombre ha salido del infierno a un coste más alto que el que Midas podría pagar en toda una vida de ir toqueteaando cosas. Y el tío se permite terminar dándondos lecciones, sabias, atinadas, sobre las relaciones matrimoniales después de haberla cagado mil veces. Tal vez sea verdad eso de que cierto tipo de aprendizajes sólo se logran habiendo tocado fondo y habiendo pagado facturas muy caras.
No es un libro fácil,. Aviso. No sé si todo el mundo puede estar prepatado para leerlo, tal vez si te pille en un momento malo o con experiencias previas duras puede ser en momentos doloroso o muy desagradable. ¡Pero se aprende tanto!, ¡se siente tanto!, ¡te mueve tanto!, ¡te cambia tanto!, ¡se ríe uno tanto!
La edición española está muy cuidada. Y la traducción no se nota, no la percibes, estás relacionándote durante 300 páginas directamente con el autor, con James Rhodes. Lo cual supongo que es lo mejor que se puede decir de una tradución.
Si quieres un libro que no te deje indiferente, lo has encontrado... pero advierto: asume tu propio riesgo al meterte en el avispero emocional de sus páginas, luego no me pidas cuentas. ¿Te atreves?
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| Edición española: editada por blackiebooks.org e impecablemente traducida por Ismael Attrache. |
El libro es sabio y hasta optimista al final. De la forma más improbable ¡más imposible! acaba siendo esperanzado.
Es una libro duro, insoportablemente duro, porque relata los abusos y violaciones infantiles, y la degradación sexual más absoluta... incluso autoinfligida. Es insoportablemente duro porque cuenta años de encierros, psiquiatricos, dependencias, drogas, autolesiones, intentos de suicidios, autodestrucción.... de la forma más descarnada.
Es un libro lúcido porque de todo ello sacas lecturas útiles y sabias, de una finura piscologica pasmosa.
En un libro divertido hasta la carcajada, sí, literalmente, la carcajada, no en el sentido metafórico, sino real, físico, del que envuelve la mandíbula y mueve aire.
Y es un libro donde aprendes de música. Aprendes de historia de la múesica y de interpretación, pero más importante, aprendes a amar más la música. Y es un manifiesto por una nueva forma de acercarse a la música clásica que no pase por la arrogancia, el pavoneo intelectual y la caspa.
Y en un libro donde se aprende a enteder la profunda, insondable, infinita maldad del abuso sexual a menores, las consecuencias eternas de la pederastia.
Y es además un libro de aprendizaje, con mil anécdotas proteínicas de un hombre al que la vida en ocasiones le ha regalado algunas ventanas para escapar el horror que ha sabido aprovechar.
Y es, donde menos te lo podías esperar, un canto a la amistad incondicional y al amor.
Es un libro donde te puedes maravillar de que sí se puede, se pueden muchas cosas que nos decimos imposibles.
Este hombre ha salido del infierno a un coste más alto que el que Midas podría pagar en toda una vida de ir toqueteaando cosas. Y el tío se permite terminar dándondos lecciones, sabias, atinadas, sobre las relaciones matrimoniales después de haberla cagado mil veces. Tal vez sea verdad eso de que cierto tipo de aprendizajes sólo se logran habiendo tocado fondo y habiendo pagado facturas muy caras.
No es un libro fácil,. Aviso. No sé si todo el mundo puede estar prepatado para leerlo, tal vez si te pille en un momento malo o con experiencias previas duras puede ser en momentos doloroso o muy desagradable. ¡Pero se aprende tanto!, ¡se siente tanto!, ¡te mueve tanto!, ¡te cambia tanto!, ¡se ríe uno tanto!
La edición española está muy cuidada. Y la traducción no se nota, no la percibes, estás relacionándote durante 300 páginas directamente con el autor, con James Rhodes. Lo cual supongo que es lo mejor que se puede decir de una tradución.
Si quieres un libro que no te deje indiferente, lo has encontrado... pero advierto: asume tu propio riesgo al meterte en el avispero emocional de sus páginas, luego no me pidas cuentas. ¿Te atreves?
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| James Rhodes con su mujer, Hattie Chamberlin, y su amigo, el actor Benedict Cumberbatch, de los cuales se habla mucho en el libro. |
martes, 15 de marzo de 2016
Curso Derechos Humanos René Cassin de Estrasburgo
Ha salido ya publicado el programa del Curso anual de Derechos Humanos del Instituto René Cassin de Estrasburgo.
Este año imparto en este curso un modulo titulado "El sistema de protección de los derechos humanos de las Naciones Unidas y de sus organismos especializados".
Mi compañero y amigo Felipe Gómez imparte el curso sobre el sistema africano. Que haya dos personas de la Universidad de Deusto en este listado de profesores de todo el mundo creo que dice mucho del buen trabajo hecho durante ya muchos años por los Derechos Humanos en esta Universidad.
Yo asistí como alumno a este curso de Estrasburgo hace ya más de 20 años. Era la época del fin del ciclo de las dictaduras de derechas en América del Sur; los años en que comenzaban algunos procesos de paz en Centroamérica; los años de Mandela y del fin del Apartheid en Sudáfrica; los años de la caída del muro y la transformación democrática en los países del este europeo... Recuerdo la oportunidad de compartir estas vivencias con estudiantes y juristas de aquellos países. Fue una experiencia única de la que guardo un gran recuerdo. Aprendí mucho, disfruté un montón e hice grandes amigos... alguno de los cuales me ha acompañado durante estos años y sigo aún conservado. De modo que para mí ha sido, además de un gran honor, todo un premio, y algo así como el cierre de un ciclo, el haber sido llamado este año como profesor.
Este año imparto en este curso un modulo titulado "El sistema de protección de los derechos humanos de las Naciones Unidas y de sus organismos especializados".
Mi compañero y amigo Felipe Gómez imparte el curso sobre el sistema africano. Que haya dos personas de la Universidad de Deusto en este listado de profesores de todo el mundo creo que dice mucho del buen trabajo hecho durante ya muchos años por los Derechos Humanos en esta Universidad.
Yo asistí como alumno a este curso de Estrasburgo hace ya más de 20 años. Era la época del fin del ciclo de las dictaduras de derechas en América del Sur; los años en que comenzaban algunos procesos de paz en Centroamérica; los años de Mandela y del fin del Apartheid en Sudáfrica; los años de la caída del muro y la transformación democrática en los países del este europeo... Recuerdo la oportunidad de compartir estas vivencias con estudiantes y juristas de aquellos países. Fue una experiencia única de la que guardo un gran recuerdo. Aprendí mucho, disfruté un montón e hice grandes amigos... alguno de los cuales me ha acompañado durante estos años y sigo aún conservado. De modo que para mí ha sido, además de un gran honor, todo un premio, y algo así como el cierre de un ciclo, el haber sido llamado este año como profesor.
lunes, 14 de marzo de 2016
Chacona - Bach - Hélène Grimaud
¡Qué belleza!
Para alguien que, como yo, aporrea de vez en cuando un indefenso y desdichado piano cuando se le pone a tiro, esas manos mágicas son como hipnóticas: delicadas y de pronto potentes, sutiles ahora y violentas al momento. Y esa técnica que a veces parece hasta intanfil en su juguetona y engañosa sencillez (¡ese índice como apuntando o señalando es impagable!) pero de pronto despliega toda su fuerza y su complejidad inabarcable. Esas armonias de Bach, más modernas que toda la música del siglo XXI junta, resumidas en ese dedo elegantemente colocado sobre dos teclas al tiempo.
Dedícale tres minutos y medio de tu vida a este video (exactamente 3,38), pero no mientras haces otra cosa o a toda prisa, por favor, sino con atención plena. Creo que me lo vas a agradecer.
STOP WAR - LA GUERRA EMPIEZA AQUÍ
El 25 y 26 de marzo se celebran en el Palacio Aiete de Donostia los encuentros "La Guerra empieza aquí", que se celebran en el marco de la Capitalidad Cultural de Donostia- SS 2016.
Son unas Jornadas muy interesantes, con participación de expertos de la talla de Carmen Magallón o personalidades como la jueza (y a la sazón alcaldesa de Madrid) Manuel Carmena.
Detrás de este programa hay gente a la que respeto y admiro mucho, de modo que es para mi un placer colaborar en la difusión de estos encuentros. Si vas a estar cerca esos días, ¡no lo dudes!, ¡animate!
Para más información: 943 48 33 44 o gonbidapena@dss2016.eu
sábado, 12 de marzo de 2016
De bosques, dinero y anuros
Hoy publico en DEIA y Noticias de Gipuzkoa un artículo sobre el programa noruego de ayuda por bosques.
Tratándose de bosques y de biodiversidad os amenizo la lectura con unas fantásticas fotos de diversas especies de ranas (o batracios anuros, como sabe cualquier crucigramista dominical) de Costa Rica. Las fotos son de mi buena amiga Laura de Santiago, a la que agradezco su permiso para subirlas aquí.
Por eso desde hace al menos un par de décadas se habla del
intercambio de ayuda internacional por conservación de bosques, como fórmula de
corresponsabilidad global en un bien común. Si el mundo quiere bosques, se
diría, si determinados países del sur deben conservarlos y protegerlos para el
bien de la humanidad, entonces el resto de la comunidad internacional,
especialmente los países ricos, deberían pagar parte de la factura y contribuir
así al desarrollo de esos países a los que se limita el uso de sus recursos
naturales.
Noruega es uno de los países líderes en este tipo de proyectos para los que se comprometió, en la Cumbre del Clima de Bali de 2007, a aportar 500 millones de dólares al año.
Tratándose de bosques y de biodiversidad os amenizo la lectura con unas fantásticas fotos de diversas especies de ranas (o batracios anuros, como sabe cualquier crucigramista dominical) de Costa Rica. Las fotos son de mi buena amiga Laura de Santiago, a la que agradezco su permiso para subirlas aquí.
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©LauradeSantiago
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DINERO NORUEGO POR BOSQUES BRASILEÑOS
La deforestación es uno de los grandes problemas de nuestro
planeta. Afecta a la pérdida de biodiversidad, al cambio climático y a la
desertificación. Pero al mismo tiempo la deforestación puede ser entendida en
ocasiones como un mal necesario en el camino del crecimiento económico de
algunos países pobres.
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| ©LauradeSantiago |
La idea es buena. Pero como toda solución a problemas
complejos tiene aristas y meandros. ¿Cómo garantizar la continuidad de estos
recursos aportados por la comunidad internacional y gestionarlos de forma
sostenible en el tiempo?, ¿cómo facilitar con estos recursos el verdadero
desarrollo humano de la zona y no el simple aumento del presupuesto público sin
repercusión en muchas ocasiones en el bienestar de la población local a largo
plazo?
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| ©LauradeSantiago |
Noruega es uno de los países líderes en este tipo de proyectos para los que se comprometió, en la Cumbre del Clima de Bali de 2007, a aportar 500 millones de dólares al año.
Noruega ha pagado desde entonces a Brasil cerca de 1.000
millones de dólares para que mantenga sus bosques. Y en este tiempo el
resultado ha sido una apreciable reducción de la deforestación en el país. Este
buen resultado no se debe única ni principalmente a la iniciativa noruega (sino
a las leyes y políticas internas) pero ha ayudado aportando recursos que lo han
hecho posible. Esta reducción de la deforestación nos puede parecer
insuficiente (incluso debemos reconocer ciertos pasos atrás en los últimos dos
años) pero los informes indican el dato cierto de que en el último decenio la
deforestación en Brasil se ha reducido en un 80%, mientras que de no haber
habido políticas gubernamentales y apoyo internacional habría crecido en torno
a un 20%. Tal vez resulte aún insuficiente, pero no todo lo hacemos mal.
Noruega llegó en el 2010 a un acuerdo similar, también por
1.000 millones de dólares, con Indonesia, donde el problema de la deforestación
es aún peor. Pero la implementación de esta ayuda se encuentra con serios
problemas: hasta la fecha sólo se han abonado 60 de los 1.000 millones. La
corrupción es el primero de los obstáculos. Los propios agentes indonesios han
tenido que reconocerlo: “sabemos que no es culpa de Noruega, sabemos que la
corrupción es nuestro principal problema”.
Noruega está extendiendo el sistema a otros países como
Liberia, Guayana o Perú. No, estos acuerdos no son ninguna panacea, no son la
solución a los problemas de desarrollo de estos territorios, no son la solución
al cambio climático. No, no son perfectos y seguramente tienen
contraindicaciones. Pero aún así son un instrumento útil, en conjunción con
otros, si se aplican en un contexto de buen gobierno, de instituciones
responsables y en un marco de desarrollo humano endógeno, no dependiente,
basado en la educación, la salud y en fomentar las capacidades y las
oportunidades de la gente.
No, no son ninguna panacea, pero asumiendo sus límites y sus
problemas tenemos mucho que aprender de los muchos aciertos y éxitos de este
tipo de políticas.
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| ©LauradeSantiago |
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