jueves, 10 de marzo de 2016

La Declaración Universal al pie de la letra... o a la letra del pie.

Uno a veces se topa con las inciativas más insospechadas para promocionar los Derechos Humanos.

Tengo que confesar que ninguna iniciativa había yo conocido, hasta el momento, más improbable, más loca, más bizarra (en el sentido coloquial del término) que esta de tatuar las 6.773 letras de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en otras tantas personas. El tipo de letra, su tamaño y la localización del tatuaje queda a la elección del sujeto participante.

http://humanrightstattoo.org/

He conocido la iniciativa tras su paso tatuador por el Festival de Cine de Derechos Humanos de Ginebra.

http://www.fifdh.org/site/fr/accueil

La campaña la tenéis aquí: http://humanrightstattoo.org/

Y ha pasado, como podéis ver aquí, ya por Berlín, Nueva York, Uruguay, Buenos Aires y Ginebra.

Aquí tenéis, en tatuaje, el comienzo del primer artículo de la Declaración, ése que tenéis en el encabezamiento de este blog: "All human beings are born free and equal in dignity and rights. They are endowed with reason and conscience and should act towards one another in a spirit of brotherhood."

http://humanrightstattoo.org/


Recuerdo ahora al gran Stéphane Hessel, en el 60 aniversario de la Declaración, en 2008, en París, en Trocadero, recitando de memoria, con los ojos cerrados, la emoción contenida y la memoria intacta a sus 90 y tantos años, la apertura de la Declaración.

Al pie de la letra...

... o, según se mire, a la letra del pie:

martes, 8 de marzo de 2016

La chica del laboratorio... en el 8 de marzo

Hoy es día 8 de Marzo, día de la mujer o día de las mujeres o, antes se decía más, día de la mujer trabajadora.

Yo quiero recordar este día con un asunto de mi ámbito de competencia, el Derecho Humano a la Ciencia.

En alguna ocasión hemos hablado aquí de la ciencia y la mujer. Recuerdo cuando comentamos un artículo de Rosa Montero sobre "el problema de llamarse mujer en ciencia"; cuando publiqué un artículo titulado "El sexo de la ciencia"; cuando hemos comentado, en relación al Derecho Humano a la Ciencia (art.15 PIDESC), sobre el acceso de la mujer como parte de su contenido normativo; o cuando hemos preguntado en el Comité DESC a algún estado sobre ello.

Hoy quiero compartir con vosotros este artículo que este fin de semana ha publicado el New York Times. En la edición impresa lo publicaron con el título de "Why women quit science", algo así como "porqué las mujeres dejan la ciencia", y en la versión online que aquí os copio lo titulan como "She Wanted to Do Her Research. He Wanted to Talk ‘Feelings’", es decir, "Ella quiere hacer su investigación, él quiere hablar de sus sentimientos".


http://www.nytimes.com/2016/03/06/opinion/sunday/she-wanted-to-do-her-research-he-wanted-to-talk-feelings.html?_r=0
Irene Rinaldi para NYTimes
En este artículo, su autora, A. Hope Jahren, Catedrática de Geobiología en la Universidad de Hawaii habla de casos, según ella frecuentes, en que las mujeres en los laboratorios son acosadas o molestadas o abordadas con intenciones extraprofesionales o extracientíficas, más o menos amorosas, por decir algo, por sus colegas superiores varones y las consecuencias que esto puede tener y en muchos casos tiene: "ella fue la mejor alumna que tuve durante el año que trabajamos juntas. La última vez que hablé con ella me dijo que estaba pensando en dejarlo."

Se trata de un tema a juicio de su autora de gran transcendencia. No puedo ayudarles yo con mi experiencia directa, nunca he trabajado en un laboratorio, aunque algo hablé de ello, por mis conocimientos indirectos, en el artículo que he mencionado previamente. De modo que aquí quiero remitir a este artículo de la profesora A. Hope Jahren, que con más conocimiento de causa y mayor autoridad habla de estos temas. Al parecer va a publicar un libro próximamente. Su título tal vez apunte ya intenciones: "Lab Girl".

http://www.penguinrandomhouse.com/books/248239/lab-girl-by-hope-jahren/9781101874936/

lunes, 7 de marzo de 2016

"Un niño afortunado" de Thomas Buergenthal

He estado hablando con una buena amiga de Ginebra sobre el libro "Un niño afortunado" de Thomas Buergenthal.

http://www.plataformaeditorial.com/ficha/285/0/4422/unninoafortunado.html

Le comentaba a esta amiga que yo escribí una reseña sobre este libro en mi viejo blog de cuando trabajaba en UNESCO Etxea.

Dado que el acceso a ese blog es ya difícil, me permito copiar aquí aquel texto. La reseña quizá resulte, leída 8 años después (fue publicada en marzo de 2008), un tanto personal o sentimental, pero aún así tal vez conserve su interés.

Mi devoción por el libro y por su autor sigue intacta.



"Un niño afortunado" de Thomas Buergenthal
 
UN MILAGRO

Acabo de leer -de devorar, debería decir- con tanto espanto como admiración el libro “Un niño afortunado” de Thomas Buergenthal.

El nombre de Buergenthal lo conocí en mi primera estancia de estudio en el extranjero. Corría el año 1994 y en el Curso Internacional de Derechos Humanos del Instituto René Cassin de Estrasburgo nos dieron como manual su “Human Rigths in a Nutshell”. Ahora que lo pienso habrá sido seguramente el primer libro de texto que he leído en inglés. Lo tengo todavía en casa, mil veces subrayado y consultado.
 
Sabía por tanto de la carrera de Buergenthal como académico, como juez de la Corte Interamericana, como miembro de la Comisión de la Verdad de El Salvador y como juez de la Corte Internacional de Justicia de La Haya (¡casi !).
 
De lo que no tenía ni idea es que había sido un niño en los guetos judios y luego en los campos de concentración nazis de Auschwitz y de Sachsenhausen.  
 
Su vida de feliz niño, hijo de una joven pareja que tiene un hotel en un bonito lugar de descanso en Checoslovaquia, se empieza a ver truncada poco a poco por la ocupación alemana, por la guerra, por la confiscación de los bienes de la famila, por su expulsión y por su ingreso en un gueto judio de Polonia.
 
Las privaciones infinitas, el frío, el hambre, la humillación, las injusticas van poco a poco in crecendo hasta su ingreso en el campo de concentración. ¡Con qué contención recuerda el momento en que se llevaron a sus abuelos!
 
La protección de su padre (hasta que los separan para no volver a verlo nunca más), su propio ingenio y la suerte (de ahí el título del libro) le permiten sobrevivir a innumerables momentos cuyo destino seguro era la muerte de hambre, de frío y directamente de la cámara de gas (en cuya antelasa estuvo un par de veces) o de la ejecución (a cuyas puertas estuvo otra par de veces). Imaginar a un niño desnutrido y mal vestido y calzado, caminar día tras día en el frío invierno polaco durante la Caravana de la Muerte, durmiendo en la intemperie, con dedos del pie congelados (que luego le sería amputados), bebiendo la nieve, y pensar que sobrevivió es algo que escapa a nuestra comprensión.   
 
Las anécdotas casi humorísticas de su ingreso como “mascota” en el ejército polaco tras la liberación, de su participación en la liberación de Berlín, su creencia en que los dedos del pie le crecerían de nuevo como los dientes… son no menos increíbles.
 
No puedo resistir la comparación con el niño de “La Vida es Bella” de Begnini y tengo que repetir -lo siento- la frase mil veces manida de que la realidad supera a la ficción
 
El libro es duro y tierno a la vez. Ingenuo y sabio. Parece mentira que un niño pueda vivir tanto y tan intenso… y sobrevivir y crecer y estudiar (empezando a los 11 años) y llegar a ser quien es. Es un milagro.
 
Su lectura de lo que vivió está construida en positivo, para los demás, para la defensa de los derechos humanos de todos… compartiendo su lucha contra otros genocidios (la exyugoslavia, Ruanda, Darfur…)… Además incluye reflexiones muy interesantes -tan profundas como poco pretenciosas- sobre la infancia, sobre la educación, sobre los comportamientos de la gente en situaciones extremas, sobre la amistad… 
 
En fin, que lo recomiendo mucho. Oro molido. No sé si decir que encoge el corazón o que lo ensancha: seguramente hace las dos cosas…
 
Está a la altura y resulta tan imprescindible en toda biblioteca y en todo currículum escolar, como los recuerdos de Levi, el diario de Ana Frank o el no menos sorprendente y maravilloso diario de Petr Ginz o las memorias de “El pianista” Wladyslaw Szpilman…
 
Lo dicho: ¡que toca ir otra vez a la librería!

miércoles, 2 de marzo de 2016

Palmira, un tesoro irreemplazable


Es un libro precioso éste que AlbinMichel acaba de publicar.


Paul Veyne es un historiador francés experto en el mundo clásico que ha trabajado mucho en su vida en y sobre Palmira. a sus 85 años, tras haber publicado muchos libros y artículos científicos y académicos sobre este lugar a lo largo de su vida, nos regala ahora, destilados, sus recuerdos, sus valoraciones, sus visiones sobre este tesoro irremplazable.

"Ayant eu pour métier l’étude de l’Antiquité gréco-romaine, je n’ai cessé de rencontrer Palmyre sur mon chemin professionnel. Avec la destruction de Palmyre par l’organisation terroriste Daech, tout un pan de notre culture et mon sujet d’étude viennent brutalement de voler en éclats."

Un libro que es un homenaje y una denuncia y una reivindicación del conocimiento sobre el terror, del cuidado sobre la destrucción, de la inteligencia sobre el fanatismo.

"Malgré mon âge avancé, c’était mon devoir d’ancien professeur et d’être humain de dire ma stupéfaction devant ce saccage incompréhensible et d’esquisser un portrait de ce que fut la
splendeur de Palmyre qu’on ne peut plus désormais connaître qu’à travers les livres." 

Veyne se pregunta:   

"Pourquoi un groupe terroriste saccage-t-il les monuments inoffensifs d’un lointain passé (ou les met-il en vente) ? Pourquoi détruire cette Palmyre qui était classée par l’Unesco au patrimoine mondial de l’humanité ? Et pourquoi tant de massacres, parmi lesquels le supplice, la torture, la décapitation, le 18 aout 2015, de l’archéologue palmyrénien Khaled al-Assaad auquel est dédié ce livre ?"

Un gran libro. Necesario. Escrito por la persona adecuada.

Más modestamente, hace unos meses, en el prólogo a una publicación de Maider Maraña sobre Patrimonio y Derechos Humano me animé a hacerme preguntas complementarias a las que se hace Veyne en el párrafo citado.

 "¿Es un lujo de mal gusto hablar del valor del patrimonio destruido en Palmira cuando lo confrontamos con la muerte de miles de personas en la zona? o dicho de una manera más general: ¿es un abuso hablar de derecho humano al patrimonio cuando lo comparamos con un derecho humano “de verdad”, como la vida?, ¿debemos si quiera preocuparnos por el patrimonio cuando seis millones de refugiados huyen de la zona?, ¿es correcto que nos duelan tanto las fotos de la destrucción de Palmira cuando el mundo se conmociona con la foto del niño Aylan Kurdi varado en la playa?."


Y también me animé a ensayas algunas respuestas:

"Si el patrimonio es un objeto de consumo cultural, si el patrimonio es un delicado disfrute estético para el turista cultivado, si el patrimonio es el objeto puesto en el museo para admiración general, si el patrimonio sirve para desconectar en la sala de conciertos vistiendo nuestras mejores galas tras un duro día de trabajo... entonces desde luego que deberíamos dar la razón a los críticos: el patrimonio es un lujo para ricos y ociosos, objeto digno de protección solo tras habernos ocupado de las cosas importantes, del hambre en el mundo, por ejemplo, de la pena de muerte, de la alfabetización de las niñas, del paro juvenil o de los cientos de miles de refugiados agolpados a las puertas de Europa.

Pero la cobarde ejecución de Khaled al-Asaad nos cuenta una historia muy diferente sobre el significado del patrimonio. No es la historia de un loco sabio protegiendo insensatamente su tesoro aún a costa de su propia vida. No es solo la historia de unos miserables fanáticos ejecutando vilmente a un anciano claramente inocente e indefenso.

Es algo más profundo: es la historia de la memoria contra el vacío, de la identidad contra la mentira, del significado contra las tinieblas. Es la lucha por lo que nos hace humanos frente el horror de la esclavitud, la ignorancia, la fuerza bruta y la desesperanza"


El asesinato de Khaled al-Assad no es un ajuste de cuentas particular, es un acto de terrorismo que busca agredir el patrimonio para imponer su modelo de oscurantismo y fanatismo. En el vacío dejado al convertir las piedras en polvo ya solo quedaría la alternativa del silencio, la nada, la desmemoria, la no identidad, el no significado, es decir, la ausencia de alternativa al sometimiento total.

Ante el vacío de la historia, ante la memoria demolida, no quedará alternativa que resista al horror.
En Palmira el patrimonio se revela por tanto como memoria, como cultura, como comunidad, como pueblo, como historia, como lenguaje, como aquello que nos hace humanos... y un derecho humano no es sino la forma de protección –reforzada y con vocación de universalidad- de lo que nos hace humanos. Por eso es correcto entender el patrimonio como derecho humano."

(Tienes la versión completa del prólogo y el informe de Maider Maraña aquí en español y aquí en inglés)

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NOTA TERMINOLÓGICA: En este texto he escrito una vez irreemplazable, con dos es, y otra vez irremplazable, sólo con una. He dudado. he consultado el diccionario online de la RAE... ¿y sabes qué? la respuesta aquí.