sábado, 15 de septiembre de 2018

Un triunfo de la libertad en la India

Mi artículo #MirarHaciaOtroLado de esta sábado, publicado en DEIA y otros medios del Grupo Noticias, habla de una importante resolución judicial dictada esta semana por el Tribunal Supremo de la India. Espero que os resulte de interés:








UN TRIUNFO DE LA LIBERTAD EN LA INDIA

Esta semana la causa de la libertad y la no discriminación ha vivido una importante victoria en la India: la homosexualidad ha sido despenalizada, ha dejado de ser considerada un crimen y pasará a ser un sentimiento, un deseo y una práctica libremente desarrollada entre adultos. No es un triunfo únicamente del colectivo homosexual. Debemos entenderlo como un triunfo de todos lo que creemos en la libertad.

La homosexualidad estaba recogida como delito en el artículo 377 del Código Penal. Esta norma tenía su origen en la época de la colonia británica, en la época victoriana, en 1861. En el oscurantista tono de la época, en el humillante lenguaje que en ocasiones se aplica a este colectivo, este artículo 377 se refería al “acceso carnal contra natura con un hombre, mujer o animal”. Una expresión insultante que incluía algo tan digno como las relaciones sexuales consentidas y libres entre adultos en privado.

Las penas previstas eran muy serias: “será penado con prisión de por vida, o con prisión por término o que podrá extenderse a 10 años y una multa”. Hasta 1.500 al año eran detenidas en virtud de este artículo 377.

Estamos ante un triunfo legal que llega tras un recorrido judicial largo y plagado de avances y retrocesos, de pasos hacia adelante y de pasos hacia atrás, como suelen ser estas cosas. Uno de los más importantes avances se dio en el 2009, cuando el Tribunal Supremo de Delhi impuso la despenalización de la homosexualidad. El principal paso hacia atrás se sufrió en 2013, cuando el Tribunal Supremo de la India decidió no ratificar esa decisión y volvió al punto de salida, 150 años atrás: a 1861.

Antes de que nuestro eurocéntrico complejo de culpa colonial se ponga en marcha, les advertiré que no toda la culpa la tienen la reina Victoria, ni Rudyard Kipling, ni los tres lanceros bengalíes. Los influyentes grupos religiosos tradicionalistas indios estuvieron detrás de aquella lamentable decisión: su presión fue insoportable. Un famoso gurú del yoga, por ejemplo, invitaba a los homosexuales a su centro de espiritualidad “donde curarles la homosexualidad”, puesto que esas relaciones a su juicio son “no naturales, incivilizadas e inmorales”.

La India corrige así, con esta decisión de ahora, una discriminación contraria a los derechos humanos. En el 2015 el estado de Kerala se había adelantado aprobando políticas no sólo despenalizadoras sino de igualdad e integración que incluyen a los transexuales . Y es que, una vez conseguida la despenalización, se debe avanzar ahora hacia la igualdad efectiva y el respeto jurídico y social hacia todas las personas LGBT. Lo ha dicho la nueva Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, la chilena Michelle Bachelet: esta decisión "allana el camino hacia una mayor inclusión y aceptación de las personas lesbianas, gays, bisexuales y transgénero en la India, y con el tiempo puede ayudar a disipar el estigma asociado a ser LGBT".

Aún quedan muchos países en que la homosexualidad está perseguida y penada, incluso con pena de muerte. Hoy toca celebrar este avance en la India.. A partir de mañana tocará seguir trabajando porque esa libertad se extienda por todo el mundo.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Un MBA en Responsabilidad Social Empresarial

Conozco a alguno de los profesores que están detrás de esto y tengo la más alta consideración intelectual hacia ellos, de modo que me parece que este Máster puede ser una buena opción para quienes estéis interesados en un MBA específicamente enfocado a la gestión socio-ambientalmente responsable. Lo imparte la CMI Business School, una joven Escuela de Negocios especializada en Responsabilidad Social Corporativa:



sábado, 8 de septiembre de 2018

Las llamas del Museo (Nacional de Brasil) y usted y yo


Hoy en #MirarHaciaOtroLado en DEIA hablo, con motivo del incendio del Museo Nacional en Río de Janeiro, sobre cultura, patrimonio, sobre la responsabilidad de las instituciones públicas en su mantenimiento y promoción, pero sobre todo de algo que me interesa más: sobre la responsabilidad de cada uno de nosotros en ello. A ver si os gusta:





Las llamas del Museo y usted y yo





El Museo Nacional de Brasil, en Río de Janeiro, ha sufrido este domingo un devastador incendio. Probablemente ha visto usted las espectaculares imágenes del incendio y ha leído algún reportaje en que se describen los tesoros perdidos.


El Museo albergaba unos 20 millones de piezas de las que podría haberse perdido un 90%. Entre ellas nos encontramos con colecciones únicas de culturas indígenas, patrimonio material e inmaterial de culturas ya extintas, registros únicos y no copiados de lenguas y músicas desparecidas. Se han calcinado colecciones botánicas y zoológicas de especies perdidas y por lo tanto información de interés científico irrecuperable. Se han perdido los restos humanos más antiguos de América. Hemos perdido historia colonial y arte egipcio, griego y romano. Se trata de una enorme pérdida cultural para Brasil y para el mundo, puesto que los bienes quemados son por definición patrimonio de la humanidad: su riqueza artística, su valor cultural y los secretos que albergaban a la espera de los investigadores que los desentrañaran, nos pertenecían a todos.


Es paradójico, resulta casi ridículo, pero es real: usted y yo hemos perdido en Brasil esta semana parte de nuestra memoria, de nuestro patrimonio, de nuestra riqueza, aún cuando no supiéramos de su existencia.


Durante esta semana hemos sabido de los recortes en cultura, de las lamentables condiciones de mantenimiento y seguridad del Museo. Ha habido tiempo para culpar con justicia a los políticos, a los responsables del gobierno, por su desidia, por su criminal desinterés por la cultura en un país de enormes riquezas, que dilapida sus recursos en gastos superfluos y suntuarios y en una corrupción infinita que carcome la estructura del país. Bien, yo me sumo a la denuncia, pero sobre eso ya está todo dicho: quisiera ir un poco más lejos.


Culpar a los políticos es justo, pero es insuficiente. Los políticos ponen su atención donde la ponen sus electores. Un estudio revelaba que los brasileños que habían visitado este Museo eran la mitad que los que habían visitado el Louvre. Todos lamentarán profunda, sincera y justificadamente la pérdida, pero pocos disfrutaron del tesoro mientras se podía.


Nuestro interés real se mide en tiempo y en dinero. ¿Cuánto tiempo hemos dedicado usted y yo a los museos o exposiciones de nuestro país?, ¿cuánto tiempo he pasado en sus bibliotecas o salas de concierto o de teatro estos últimos meses?, ¿cuántas entradas de museo o de teatro o de conciertos he comprado?, ¿cuántos libros he comprado?, ¿cuántas visitas culturales he hecho este verano?, ¿a cuántas conferencias asistí el curso pasado?, ¿cuánto tiempo dedico a participar voluntariamente en las actividades culturales o patrimoniales de mi entorno?, ¿cuánto tiempo dedico a la programación cultural en relación al que dedico al fútbol o a los cotilleos? (pienso, por ejemplo, en la radio y televisión públicas, en tres programas ejemplares en ciencia, literatura e historia, respectivamente: La Mecánica del Caracol, Pompas de Papel y Una Historia de Vasconia)


En esta relación de nuestro tiempo y de nuestro dinero está la medida de nuestro interés en la cultura, la ciencia o el patrimonio, nuestro interés por su protección y difusión. Nada podemos hacer por el tesoro que hemos perdido en Río, pero podemos hacer mucho por el patrimonio que nos toca conservar y promocionar: no sólo ni principalmente mirando al gobierno, sino organizando nuestro tiempo y nuestro bolsillo.

lunes, 3 de septiembre de 2018

Trump, Omarosa, la actriz porno y la prensa

Hoy hablo en El Correo y en El Diario Vasco de "Trump, Omarosa, la actriz porno y la prensa":







TRUMP, OMAROSA, LA ACTRIZ PORNO Y LA PRENSA

La paradoja es que Trump, mintiendo, no engaña. Llegó a la Casa Blanca mintiendo y enmarañando medias verdades, y continúa haciéndolo como presidente. Le va tan bien que miente cada vez más: según el conteo del 'New York Times', en junio y julio ha empleado una media de 16 mentiras o medias verdades diarias, cuando al principio de su mandato la media era de cuatro.


Es Trump regular en la inconsistencia, constante en la falsedad, y muestra lealtad al personaje mentiroso, machista y racista que fue elegido. Por eso no son efectivas las denuncias de Omarosa Newman, su exasesora negra, sobre sus expresiones racistas o machistas: no porque no sean creíbles o dudemos de que el presidente guste de ellas, sino porque sabemos ya que es racista y machista y lo sabían quienes lo votaron. Cuando Trump contraataca llamándola «perra», desactiva por elevación el daño de la polémica. Es como quien apaga el fuego en un pozo petrolífero con una explosión que acaba con el oxígeno: el oxígeno de una democracia son las formas, el respeto institucional, las normas, la prensa libre, el respeto por la verdad y el interés público. El secreto de Omarosa no es si el presidente es machista o racista, sino por qué, sabiéndolo, lo legitimó, lo apoyó en campaña y se sumó a su equipo presidencial, siendo ella, según dice, tan sensible a estos aspectos.


Lo mismo cabe decirse de la reciente confesión ante el FBI del abogado personal de Trump reconociendo haber pagado en campaña el silencio de dos actrices porno que habían prestado sus muy especializados servicios al presidente. No podemos esperar una pérdida de confianza en sus bases, puesto que cuando lo votaron ya sabían cómo es. La esperanza está en que la Justicia pueda encontrar un delito electoral en esta forma de pagar y hacer callar.


Algunas de las televisiones norteamericanas dedican programación permanente sobre las polémicas del presidente: de tanto dar vueltas ya da igual que el presidente mienta 1, 10 o 1.000 veces. La batalla no está ya entre la verdad y la mentira, entre el rigor y la gratuidad, entre el hecho y la ocurrencia, entre el interés público y el personal, sino en quién conquistará y ocupará más mentes, no importa la forma. Y Trump en esto, con su inagotable grosería intelectual y moral, es efectivo. Haciendo enemigos aquí y allá, mintiendo, insultando y despreciando va por el camino, fiel a su personaje, consolidando su presidencia. El daño a la democracia norteamericana es alto, pero Trump parece tan poco preocupado por lo que deja detrás como el caballo de Atila.


El presidente ha acusado a los medios de ser «enemigos del pueblo estadounidense» y «los seres humanos más deshonestos de la tierra», de «distorsionar la democracia» y de propagar un «odio ciego». Por eso 300 periódicos del país han reaccionado publicando coordinadamente, el mismo día, un severo editorial sobre este asunto.


Y por eso, en una inusual presentación conjunta, los Relatores Especiales sobre libertad de expresión de las Naciones Unidas y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos han condenado los ataques de Trump contra la prensa libre y le han pedido que deje de minar el papel que desempeñan los periodistas: «Sus ataques tienen por objeto socavar la confianza en la labor periodística y sembrar dudas sobre hechos constatables». «Nos preocupa que estos ataques aumenten el riesgo de que los periodistas sean atacados con violencia». «No ha demostrado ni una sola vez que noticias concretas respondieran a motivaciones maliciosas», son dos frases de los expertos, que terminan instando «al presidente Trump a desistir de usar su posición con el fin de denigrar a los medios».


Un recurso cada vez más frecuente en Trump, fantástica ironía, es la denuncia de las noticias falsas, terreno en el que tan bien se maneja. El juego consiste en enfangar todo entre insultos, medias verdades o mentiras enteras hasta que enlodado el escenario nadie pueda ordenar argumentos y todo quede en una guerra de bandos, en una cuestión de adhesión personal y acrítica al líder o referente favorito, abandonando ya por completo los argumentos y las evidencias, que no tienen valor en el debate del trumpismo: sirve lo mismo un hecho que un rumor; lo que sucedió que lo que me imagino que pudo haber sucedido; lo que pasó que los motivos que quiera yo atribuir; un documento acreditado que uno falseado. El círculo se cierra cuando Trump acusa a las academias científicas del país y a los servicios públicos de su propio Gobierno de noticias falsas y desinformación: sus sensaciones personales sobre el cambio climático valen lo mismo que los informes de la NASA o del comité de expertos de la ONU; sus suposiciones en relación al sida, al ébola o a la vacunación infantil valen lo mismo que el criterio del servicio público de salud, la OMS o el consenso de la comunidad científica tras decenios de investigación y debate transparente. El ataque a la libertad de prensa es algo tan viejo como la propia prensa, pero esto que nos está pasando con la postverdad es una de las crisis del pensamiento crítico, de los valores de la ilustración, de los principios del humanismo, más serias de los últimos tiempos. No lo inventó Trump, pero en el lodazal se mueve como nadie: la falta de formación y rigor intelectual, la desvergüenza, el infantilismo, el egocentrismo, y la falta de principios ayuda mucho a vivir exitosamente en esa pocilga y, al parecer, disfrutarlo.


Crímenes internacionales: Facebook y la Premio Nobel




 
CRÍMENES INTERNACIONALES: FACEBOOK Y LA PREMIO NOBEL

Hace un año, en agosto de 2017, comenzó el éxodo de los roghinya. Conocimos entonces la historia y la tragedia de este pueblo: en torno a un millón de personas tuvieron que dejar sus tierras en Myanmar, lo recuerdan ustedes, salieron desplazadas y se vieron obligadas a buscar refugio en la vecina Bangladesh. La mayor parte de ellos sigue viviendo hoy, un año después, en campos de desplazados en condiciones infrahumanas.

Esta semana se ha hecho público el informe de la “Misión Internacional Independiente de Investigación de las Naciones Unidas sobre Myanmar” que ha estado investigando este asunto durante meses. Su conclusión es que se han cometido, de forma sistemática, graves violaciones de derechos humanos y otros abusos que "indudablemente equivalen a los crímenes más graves del derecho internacional".

Este informe de la ONU acredita violaciones colectivas de mujeres, agresiones a niños, desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias, tortura, formas de esclavitud sexual y la quema de aldeas enteras, medidas que obviamente nada tienen que ver con las supuestas necesidades de seguridad nacional que en su día se alegaron para justificar las operaciones militares.



El informe indica que hay pruebas más que sobradas para llevar los casos a la Corte Penal Internacional y, aunque Myanmar no haya ratificado ese instrumento, el Consejo de Seguridad puede y debe remitirlos. El informe cita algunos responsables con nombre y apellidos, y al mismo tiempo asegura tener pruebas contra otros que, por diferentes razones, prefiere mantener de momento en secreto pero cuyos expedientes entrega a la custodia de la Oficina del Alta Comisionada de los Derechos Humanos para cuando resulte posible reaccionar.
La Corte Penal Internacional, si el Consejo de Seguridad así lo decide, podrá investigar y juzgar a los responsables directos de los crímenes, militares en su mayoría. Pero ahora, para terminar este artículo, déjeme extender las responsabilidades en dos direcciones.
Por un lado, el informe critica severamente a la nobel de paz Aung San Suu Kyi: “la presidenta no utilizó su cargo ni su autoridad moral para frenar o prevenir los acontecimientos”, dice el informe, más bien al contrario, añado yo, si no los alentó sí que los silenció y colaboró al estado de cosas que permitió su continuidad, su aceptación social y su impunidad política y judicial.
Por otro lado el informe es igualmente muy duro con Facebook, esta red social ha sido un instrumento clave para extender el odio contra los rohingyas, por medio de arengas y noticias falsas, y para justificar la violencia contra ellos. Para muchos millones de personas, quizá para la mayoría de la población de Myanmar, Facebook es la fuente principal, e incluso única, de noticias que se dan por buenas independientemente de su veracidad o fuente. El poder de Facebook para recrear la realidad es enorme: en este caso ha sido decisivo para extender primero la mentira, luego el odio y finalmente el crimen. La respuesta de Facebook, dice el informe, ha sido tardía e insuficiente.
En el caso de Ruanda fue la radio el instrumento necesario para encender la llama del odio. En Nuremeberg se condenó a muerte a Julius Streicher por extender el odio y poner las semillas de genocidio a través del periódico nazi y antisemita Der Stürmer, del que era editor. Y fue colgado por ello. Hoy es Facebook el medio. El caso de las redes es distinto, lo reconozco, pero debe haber algún tipo de control y responsabilidad por parte de quienes las dirigen y con ellas se enriquecen. El fundador y dueño de Facebook, que es la quinta fortuna del mundo, tiene la obligación de hacer más, mucho más, para procurar que su plataforma no difunda odios, ni provoque guerras, ni difunda mentiras, ni sea causa de crímenes.



domingo, 26 de agosto de 2018

UNESCO, embajadores y lenguas


Hoy publico en DEIA y en Noticias de Gipuzkoa una reflexión sobre UNESCO, embajadores y lenguas, a raíz de unas declaraciones del nuevo embajador de España ante la UNESCO. Termino imaginando unas líneas de mayor participación vasca en la UNESCO.


P.D.: Las declaraciones del embajador Juan Andrés Perelló a las que hago referencia han sido reproducidas, con distintas intenciones y tonos, por varios medios, pero finalmente todos ellos beben del original en Europa Press al que remito por mayor neutralidad, rigor o, cuando menos, prudencia.





  






UNESCO, embajadores y lenguas




El socialista valenciano Juan Andrés Perelló ha sido nombrado embajador ante la UNESCO. Perelló ha sido alcalde, diputado autonómico, senador, eurodiputado y miembro del Consejo Federal del PSOE. Le toca ahora liderar una embajada al frente de la cual he conocido a grandes embajadores diplomáticos, como el inolvidable Yago Pico de Coaña o, de una generación posterior pero de la misma talla diplomática, intelectual y humana, el donostiarra Ion de la Riva. He conocido también a buenos embajadores políticos, como la fallecida María Jesús San Segundo, nombrada por Zapatero tras ser cesada como Ministra de Educación.

Hay buenos y malos embajadores de carrera y buenos y malos embajadores políticos. La Asociación de Diplomáticos Españoles (ADE), con parte de razón y parte de corporativismo, ha expresado “su preocupación” por este nombramiento y manifiesta su “disconformidad con el nombramiento de Embajadores denominados políticos, es decir, no pertenecientes a la Carrera Diplomática”. No me atrevo a ser tan tajante, pero entiendo que se debe especial vigilancia ante este tipo de nombramientos.

La ADE afirma que “ser embajador de España no se improvisa ni se aprende en unos pocos años. Es la consecuencia última de una carrera profesional que se inicia al superar unas exigentes oposiciones, a las que sigue una dilatada experiencia”. Estoy de acuerdo con lo primero: ser embajador exige una formación y experiencia muy concretas. No estoy seguro de lo segundo: a mi juicio puede haber excepcionalmente trayectorias adicionales a la principal. Me interesa más la persona, su formación, sus ganas, su interés, su experiencia, su buena voluntad, su valentía y sus capacidades que el escalafón puro. Esta persona puede provenir, si las circunstancias lo aconsejan y excepcionalmente, de la política o de la empresa, eso sí, debe ser examinada al milímetro.


El nuevo embajador ha hecho unas declaraciones en que defiende que "los catalanes tienen que sentirse potentes y representados en el mundo en su identidad cultural y, si el lugar es la UNESCO, yo defenderé los intereses de Cataluña, como defenderé los de cualquier región que tenga una identidad propia".


Dado que la UNESCO es la organización internacional que se ocupa de la cultura, la educación y las lenguas, es importante que quien allí nos representa sea sensible a la diversidad cultural y piense que es bueno el plurilingüismo porque así uno “puede expresar su libertad y pensamiento en más lenguas" .


A este fin ha propuesto la idea de crear una oficina que coordine la presencia en la UNESCO de las lenguas que se hablan en España cuya sede estaría en Barcelona. Me suena bien, si bien es una idea muy verde que, al parecer, no está todavía negociada ni con UNESCO ni con la Generalitat. No sé si en el actual panorama de difíciles relaciones entre la Generalitat y el gobierno español se darán unos y otros la confianza para que pueda prosperar. En todo caso unos y otros deberían conocer, valorar y aprovechar (sin aprovecharse ni fagocitarla) la trayectoria de más de 30 años de relación oficial de la sociedad civil catalana con la UNESCO, muy reconocida en materia lingüística.


Como vasco entiendo que esta sede pueda estar en Barcelona, dado que es la capital de la principal comunidad lingüística del país, tras la castellana. Desde Euskadi deberíamos apoyar esta iniciativa sin olvidar los objetivos, que he defendido aquí en otras ocasiones, de ir avanzando hacia una relación más directa y oficial con la UNESCO, sobre la base del acuerdo actual entre el Gobierno Vasco y esta organización, avalado por el Estado, y respetando los respectivos marcos constitucionales (español y de la UNESCO) para profundizar en la participación responsable, leal (con España y con la UNESCO) y autónoma de nuestro país en esta organización. Es posible con los actuales marcos jurídicos. Quizá el momento sea éste y comience por apoyar la iniciativa de un embajador valenciano para Barcelona.



sábado, 18 de agosto de 2018

Kofi Annan

Me entero ahora de la muerte de Kofi Annan.


Aquí un pequeño homenaje a un gran Secretario General. Su liderazgo en materia de derechos humanos, paz y asuntos humanitarios se tradujo en iniciativas institucionales y políticas importantes.


Tuve el honor de tener una reunión privada con él hace unos años, ya como ex-Secretario General. Me dedicó atención, interés, tiempo sin reloj y algunos consejos y pistas importantes. Aquí adjunto, como recuerdo, un par de fotos de aquel para mí inolvidable encuentro.